El populista francés Mélenchon aconseja a AMLO en México ante mayor malestar social

por Andrea Lobo
3 agosto 2019

El populista francés Jean-Luc Mélenchon, líder del partido Francia Insumisa (LFI), pasó dos semanas en reuniones de alto nivel en México en las que celebró al presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) como la realización de su programa nacionalista, el cual ha llamado la “Revolución ciudadana”.

Su promoción de y consejos para el Gobierno derechista de AMLO fueron acompañados por declaraciones directamente promocionando el capital francés y europeo. Su viaje constituyó una defensa de los intereses del imperialismo francés contra el trasfondo de olas de huelgas industriales en México, las protestas continuas de los Chalecos Amarillos en Francia y el resurgimiento de la lucha de clases internacionalmente.

Después de discusiones individuales con AMLO y Martí Batres, el cofundador del oficialista Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Mélenchon recibió la luz verde para dar conferencias ante escuelas políticas y seminarios de Morena sobre su libro La era del pueblo, además de sesiones de asesoría con diputados y senadores de la coalición gobernante.

Sus consejos fueron explícitamente dirigidos a desarrollar nuevas trampas nacionalistas para los trabajadores y jóvenes que buscan luchar contra la desigualdad social y los ataques contra los derechos democráticos.

Mélenchon ahora planea ir a Argentina a reunirse con la expresidenta peronista y candidata a vicepresidenta en los comicios de octubre, Cristina Fernández de Kirchner. Luego visitará al expresidente encarcelado Lula da Silva del Partido de los Trabajadores brasileño, y posiblemente luego a Cuba.

Una publicación anunciando su gira latinoamericana incluye una lista de grupos y políticos populistas de “izquierda” a los que ha visitado desde 2017 en Grecia, Italia, Rusia, Reino Unido, Perú, Portugal, Túnez, Mauritania, Alemania y España para “crear un club global (agora) de personalidades partícipes de la transición ecológica y social de la globalización liberal y productivista”.

El 25 de julio, en una reunión con senadores de la coalición gobernante en México, Batres introdujo a Mélenchon como alguien con “muchos fans” —de hecho, algunos citaron su libro— y como un socio cercano de AMLO desde que fundó Morena en 2011. En medio de la derrota política sufrida por sus aliados del partido Syriza en Grecia, que fue votada fuera del poder el mes pasado por imponer una austeridad draconiana, y una crisis política dentro de su propio LFI, Mélenchon aplaudió enérgicamente la victoria abrumadora de AMLO el año pasado.

Sin embargo, advirtió: “Necesitamos su éxito porque después van a decir que no se puede cambiar nada”.

Reconociendo la impopularidad de la austeridad social, la militarización y la represión contra los inmigrantes implementadas por AMLO, con una encuesta reciente de México Elige que muestra una caída en su aprobación de 73 por ciento en febrero a 47 por ciento en julio, Mélenchon propuso “una respuesta racional”.

“No vamos a pasar a un exceso inverso,” aconsejó a los senadores, “diciendo si quiere venir que venga, si quiere salir salga. Quiero decir francamente y frontalmente, no soy partisano de la libre instalación [migración]. No soy partisano del hecho de que las fronteras no existan. Las fronteras tienen una función vital, una célula para estructurar, organizar… Qué la gente pueda quedarse en su país. Si salen, no es culpa suya ni nuestra. No tenemos nada que ver con eso. Ellos sí, los potentes y sus políticas”.

“Preocúpense no del hecho —sé que pueden manejarlo de una manera perfecta— sino de lo que siente la gente… la misma fuerza destituyente que echó a los otros [políticos]”.

Esta propuesta ya fue apodada la “solución portuguesa”, refiriéndose a la táctica de los aliados de Mélenchon en el Bloque de Izquierda de Portugal y que ya fue adoptada por Podemos en España. Estas fuerzas apoyan las políticas y los Gobiernos derechistas mientras que se lavan las manos de cualquier responsabilidad política “demarcándose” formalmente de “los potentes”. En este caso, Morena, que controla el ejecutivo y ambas cámaras del Congreso, legislaría, aprobaría e implementaría lealmente los dictados de las “élites” y “el imperio” mientras “repitiendo que nosotros no tenemos la culpa de esta situación,” en las palabras de Mélenchon.

La semana pasada, El País entrevistó a migrantes venezolanos detenidos por 23 días en el centro de detención para niños de Iztapalapa, acusado por una agencia del Gobierno en junio de “tortura y maltrato”, dadas las malas condiciones. Las autoridades de Morena han detenido a 33.100 niños ahí este año y deportaron a 15.500 niños en total entre enero y mayo.

Una niña guatemalteca de 10 años murió mientras los venezolanos se encontraban ahí el 15 de mayo. “Como a las cuatro de la tarde se cayó la niña [de una litera]. Fue al médico con mucho dolor: lloraba y lloraba y se agarraba las costillas. Le dijo que tenía gastritis y le dio una pastilla. Fue otras tres veces… como a las nueve de la noche, entramos a su habitación y vemos que está agonizando, volteaba los ojos, no tenía color en su piel, su rostro”.

El trato deshumanizante de los migrantes y las amenazas matonas de aranceles y sanciones por parte de Trump contra México, exigiéndole expandir las medidas antiinmigrantes incluyendo el despliegue de la nueva Guardia Nacional de AMLO, son masivamente opuestos en México.

Lejos de llamar a los trabajadores en México, EUA e internacionalmente a movilizarse para oponerse a las amenazas neocoloniales de Trump y las políticas que “no son su culpa”, Morena está criminalizando toda oposición. El sábado, el gobernador y la cámara legislativa en el estado de origen de AMLO, Tabasco, impusieron una ley que dicta penas de cárcel de hasta 13 años por todas las marchas, bloqueos de calles o cualquier acción que “impida la ejecución de obras públicas o privadas”, es decir, huelgas.

Ya en 2015, Mélenchon había escrito una opinión describiendo a AMLO “un maestro de la democracia”, mientras denunciaba al “[expresidente francés] Francoise Hollande [por] recibir al presidente fraudulento, Peña Nieto, quien le compró algunos helicópteros, menos de los que prometió, pero aun así Hollande le dio la legión de honor”.

Revelando la naturaleza predatoria de su promoción de lazos franco-mexicanos, Mélenchon le dijo a los senadores el jueves, “No estamos interesados en que el imperio fracase en un día, en una crisis, pero necesitamos negociar el retorno a una situación racional que sea, o con los gringos y los dólares o con Europa”. Además, acusó que “Estados Unidos están poniendo los dedos en Europa de manera peligrosa”.

Como defensor de los intereses del imperialismo francés, ¿por qué se opondría Mélenchon al despliegue por parte de AMLO de decenas de miles de tropas que en última instancia pueden ser utilizadas contra la oposición de la clase trabajadora para defender la propiedad capitalista? Las inversiones francesas en México han aumentado más de 50 por ciento desde 2013.

El LFI de Mélenchon respaldó el programa de gastos militares de Macro para 2018-2024 de $300 mil millones, cuyo objetivo es preparar guerras contra otras grandes potencias. Más allá, en el frente interno, el LFI está proponiendo una Guardia Nacional como la creada por AMLO, quien consagró en la Constitución el despliegue interno de soldados. Alexis Corbière, diputado del LFI, señaló en el momento, “Apoyamos un servicio obligatorio para ciudadanos de nueve meses, el cual sería la base para una Guardia Nacional civil que podría permitirnos reconstruir el vínculo entre el Ejército y la Nación”.

Las trayectorias políticas paralelas de Mélenchon y AMLO proveen lecciones valiosas para la clase obrera internacional. Mélenchon, tras un breve periodo en la Organisation communiste internationaliste (OCI) de Pierre Lambert poco después de romper con el Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI), se unió al Partido Socialista (PS) en 1976 a los 25 años. El PS fue un vehículo electoral para los exestalinistas, pablistas, socialcatólicos y exoficiales del régimen de Vichy que colaboró con los nazis. Tras ser ministro en 2000-2002 en un Gobierno austero del PS, respondió a las subsecuentes derrotas electorales dejando el PS y formando el Partido de Izquierda en 2009 y el LFI en 2016.

AMLO ha sido un político de carrera dedicado a proveer cubiertas populistas de “izquierda” para la élite burguesa desde que se unió al Partido Revolucionario Institucional (PRI) a los 23 años en 1976. Documentos de inteligencia publicados recientemente afirman que AMLO financió y apoyó al Partido Comunista estalinista en los años setenta, algo que niega.

Independientemente de sus motivos iniciales, lo que marcó su evolución política fue el programa nacionalista de los entornos de exradicales pequeñoburgueses que los introdujeron en la política. Estas fuerzas se adaptaron a las ilusiones reformistas derivadas del equilibrio capitalista posterior a la Segunda Guerra Mundial y a las fuerzas estalinistas cultivadas por Moscú que hicieron posible este equilibrio al traicionar las luchas revolucionarias en Europa tras la guerra.

Sus políticas están basadas en un rechazo explícito al papel revolucionario de la clase obrera. En su libro La era del pueblo, publicado en 2014 y sobre el cual está basando su estrategia y conferencias, Mélenchon escribe bajo el subtítulo “La izquierda puede morir”: “Ya no existe ninguna fuerza política global en cara al partido invisible de las finanzas globalizadas… Ninguna de las realidades que avanzan en el mundo pertenecen en su argumentación, ni en sus proyectos, suponiendo que lo hacían en algún momento”.

La devota recepción de Mélenchon en México demuestra la culminación del proceso global de putrefacción política del nacionalismo pequeñoburgués. Al mismo tiempo en que las corporaciones organizan la producción y distribución de bienes globalmente, su defensa de las fronteras militarizadas y un sistema de Estados nación que hoy pende del militarismo y el autoritarismo, expone a toda la pseudoizquierda de clase media como la última línea de defensa del imperialismo contra la unidad internacional de la clase obrera.

La única organización que se ha opuesto irreconciliablemente a AMLO, Mélenchon y todos los agentes nacionalistas pequeñoburgueses del imperialismo es el Comité Internacional de la Cuarta Internacional, el movimiento trotskista mundial, la única organización que lucha por el internacionalismo auténtico, es decir, por el derrocamiento revolucionario del capitalismo global y todos los Estados nación por parte de la clase obrera internacional. La alternativa progresista a la guerra y la dictadura es la construcción del CICI en la clase obrera, como una nueva dirección política enraizada en los principios teóricos del marxismo y la asimilación de la historia entera de la lucha por el socialismo.

(Publicado originalmente en inglés el 2 de agosto de 2019)