GM clausura Complejo Silao en México al avecinarse rebelión obrera

por Andrea Lobo
5 octubre 2019

General Motors ha decidido suspender la producción en el Complejo Silao, el más grande de la empresa en México, debido a una creciente rebelión en la planta que involucra a trabajadores que están llamando a una lucha unida con sus aliados de clase en Estados Unidos. La decisión de GM muestra que los obreros en huelga en EUA tienen apoyo internacionalmente: una enorme fuente de fuerza que pueden desatar si tan solo rompen con el sindicato UAW y toman control de la huelga.

Los 6.000 trabajadores en Silao arman una amplia gama de transmisiones, motores y más de 400.000 camionetas cada año—las sumamente lucrativas GMC Sierra y Chevrolet Silverado—. A pesar de afirmar la semana pasada que estaba “operando normalmente en todas las plantas”, la empresa anunció el 26 de septiembre que eliminaría dos turnos en cada área del Complejo Silao esta semana. Luego, GM decidió el martes cerrar la planta entera hasta nuevo aviso. La empresa les pagará a algunos trabajadores el 55 por ciento de sus salarios y le eliminará días de vacaciones al resto.

La vicepresidenta del Center for Automotive Research le indicó a AP que “el cierre de la planta de Silao creará más presión sobre GM para que termine la huelga”.

Complejo Silao de General Motors

En otras palabras, la lucha unida de los trabajadores automotores mexicanos y estadounidenses podría significar un serio desafío a la dictadura de la corporación y los corruptos sindicatos. Esta unidad objetiva de clases destruye la mentira de políticos como el milmillonario Donald Trump de que los mexicanos son “violadores” o, como afirman Trump, los demócratas y el UAW, de que los trabajadores mexicanos roban empleos estadounidenses.

GM México declaró en un comunicado de prensa: “nos mantenemos a la expectativa de las negociaciones entre General Motors Company y el sindicato UAW (United Automobile Workers) en Estados Unidos para evaluar el día a día de nuestras operaciones”.

La Confederación de Trabajadores de México (CTM), que controla el sindicato en el complejo, declaró patéticamente, “Como organización, preferimos este tipo de acuerdo en lugar del despido de los trabajadores”. Tereso Medina Ramírez, el titular regional de la CTM, también adoptó la postura de la gerencia, de que “lo que nosotros deseamos es que en Estados Unidos las empresas [automotrices] arreglen lo más pronto posible este conflicto”.

Las declaraciones de la empresa y el sindicato son intentos para enfrentar a los trabajadores en ambos lados de la frontera. Eso es porque todas las señales sugieren que la decisión de clausurar Silao buscaba prevenir una rebelión que se avecinaba entre los trabajadores, quienes ya están haciendo llamados a una lucha unida con los huelguistas en EUA. Desde que inició la huelga, GM ha despedido a al menos siete trabajadores por oponerse a las aceleraciones y tiempo extra para no debilitar la huelga de los trabajadores estadounidenses.

Dos terceras partes de las partes en los autos ensamblados en México vienen de EUA y Canadá, con una porción significativa que pasa por los centros de distribución en huelga en EUA. Tanto GM como el sindicato han citado una falta de autopartes como la causa de la decisión. Sin embargo, ninguno ha explicado el repentino cambio de cálculo para cerrar la fábrica mientras las plantas en Ramos Arizpe, San Luis Potosí y Toluca permanecen abiertas.

El miércoles, la agencia de noticias EFE reportó que los trabajadores de Silao han denunciado acosos y despidos injustificados “como consecuencia de su respaldo a los huelguistas estadounidenses”. Añade: “La reinstalación de los empleados despedidos injustificadamente de la planta de Silao está considerada en las peticiones de huelga en Estados Unidos, así como el acceso de estos [los trabajadores mexicanos] en la distribución de recursos económicos del fondo de huelga [en EUA]”.

La agencia luego indica que, tras consultar con la empresa, GM México “insistió que es falso que haya despidos injustificados, y que el fondo de huelga solo aplica para la UAW en Estados Unidos”.

Estas declaraciones demuestran que la empresa estaba siguiendo de cerca las actividades del grupo militante de Silao en apoyo a los huelguistas en EUA cuando decidió cerrar la planta.

Según los trabajadores en Silao en contacto con el Boletín de los Trabajadores Automotores del WSWS, GM y el sindicato habían intensificado la represión y los despidos injustificados de los trabajadores que expresaban mayor oposición y aquellos con lesiones previas, en preparación para las aceleraciones y otras medidas en respuesta a la potencial huelga en Estados Unidos.

Muchos de estos trabajadores han sido blancos por participar en discusiones sobre dejar el sindicato patronal, las cuales se han llevado a cabo por años. Estos trabajadores establecieron un grupo de base en abril, manteniéndose regularmente en contacto en redes sociales y reuniéndose cada otra semana en una ciudad cercana. Después de leer sobre la expiración del contrato y el escándalo de corrupción del UAW en el Boletín de los Trabajadores Automotores a principios de septiembre, los trabajadores establecieron contacto con el WSWS y comenzaron a participar en las conferencias en línea organizadas por el WSWS para discutir con los trabajadores automotores en EUA e internacionalmente una lucha conjunta.

En su asamblea local el 15 de septiembre, el grupo militante, que tenía aproximadamente 35 trabajadores y desde entonces ha adoptado el nombre “Generando Movimiento”, aprobó oponerse a las aceleraciones y tiempos extra que GM podría utilizar para socavar la huelga en EUA, la cual comenzó el día siguiente. Después de que los trabajadores de Silao comunicaran esta decisión en la conferencia en línea internacional el 19 de septiembre, organizada por el WSWS, y llamaran a los huelguistas estadounidenses a adoptar la demanda de que GM reinstalara a los compañeros del grupo militante, la empresa comenzó a despedir sumariamente a aquellos trabajadores presentes en la asamblea del 15 de septiembre y a aquellos que enviaron mensajes de voz el 19 de septiembre.

La respuesta de aquellos victimizados ha sido aumentar sus apelaciones a sus hermanos y hermanas internacionales. En sus declaraciones a la prensa, los trabajadores de Silao han colocado al frente que están librando una lucha internacional. El miércoles, Israel Cervantes, le dijo a El Otro Enfoque, “Ya han despedido a 25 compañeros y pedimos la reinstalación inmediata junto con los compañeros en Estados Unidos”.

Un trabajador de Fiat Chrysler en Toledo, Ohio, le dijo al Boletín de los Trabajadores Automotores que los trabajadores de Silao “están sacrificando mucho por el bien mayor. El UAW y la gerencia utilizan la amenaza de enviar empleos a México como una táctica de miedo”.

Es el deber de clase de todos los trabajadores automotores estadounidenses de defender a los trabajadores en Silao y adoptar su reinstalación con el pago de salarios perdidos como una demanda de huelga. Sin embargo, esto solo se puede lograr si libran la huelga de la camisa de fuerza del UAW y forman comités de base en cada planta para formular sus propias demandas contra las concesiones exigidas por la empresa y el sindicato, y luchan por estas demandas con una estrategia internacional.

Al mismo tiempo, los trabajadores en Silao necesitan oponerse a todos los esfuerzos de encauzar su lucha detrás de la CTM o de supuestos “sindicatos independientes” con base en argumentos de que pueden volverse más democráticos gracias a la nueva reforma laboral aprobada por el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador y el Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

La reforma elimina la “norma de exclusividad” que las compañías utilizaban para despedir a los trabajadores que dejaban los sindicatos patronales. Permite formar sindicatos con voto de mayoría que constituya al menos el 30 por ciento de los trabajadores en la planta. Sin embargo, mientras afirma que ningún trabajador puede ser “obligado a pertenecer a un sindicato”, la ley defiende la exclusividad de que solo sindicatos registrados pueden llegar a nuevos acuerdos colectivos con la empresa.

La nueva legislación fue aprobada el 1 de mayo, pero los trabajadores siguen siendo despedidos en Silao y todo el país por oponerse a los sindicatos establecidos, demostrando que sus regulaciones no van dirigidas contra los abusos de las empresas, sino para controlar a los trabajadores. Más allá, la ley fue exigida en negociaciones comerciales por el Gobierno de Donald Trump.

En un momento en que la clase gobernante mexicana y sus patrones estadounidenses y europeos se preparan para un derrumbe económico, están explotando las ilusiones populares en López Obrador para amarrar las manos de los trabajadores por medio de su Estado y sindicatos capitalistas, al mismo tiempo en que militarizan el país en preparación para reprimir los levantamientos sociales que se avecinan.

Lecciones de la rebelión en Matamoros
[26 marzo 2019]

(Publicado originalmente en inglés el 4 de octubre de 2019)

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