Las lecciones de la huelga de los trabajadores automotores de GM

por Marcus Day
29 octubre 2019

El viernes, el sindicato United Auto Workers anunció que su contrato propuesto con General Motors había sido ratificado con un 57 por ciento de los votos, terminando la huelga de 40 días de aproximadamente 46.000 trabajadores automotores.

El acuerdo con GM es el último de una serie de contratos entreguistas creados por el UAW que se remontan 40 años. El acuerdo le permite a la compañía expandir masivamente su fuerza laboral temporal mal pagada y proceder con el cierre de tres fábricas y una distribuidora de partes: la planta de ensamblaje en Lordstown, Ohio; las plantas de transmisión en Warren y Baltimore; y el centro de distribución de partes en Fontano, California.

Trabajadores en huelga fuera de la planta armadora de General Motors en Detroit-Hamtramck el 16 de septiembre (AP Photo/Paul Sancya)

Los trabajadores de GM se opusieron amplia y furiosamente al acuerdo desde el momento en que el UAW publicó los “puntos destacados” del contrato el 18 de octubre. Durante el transcurso de la huelga, muchos cientos de trabajadores participaron en reuniones en línea organizadas por el WSWS, discutiendo cómo organizar la lucha contra las demandas de la compañía y del UAW.

Para superar esta resistencia, el UAW puso en marcha a sus representantes de relaciones públicas contratados, especialistas en redes sociales y expertos en desinformación, desplegando a funcionarios en todo el país para asegurar la aprobación del acuerdo utilizando una combinación de mentiras y amenazas en las mal llamadas "sesiones educativas". En un video de Facebook ampliamente divulgado, los funcionarios del local 1853 del UAW en Spring Hill, Tennessee, llamaron a la policía en contra de los trabajadores que hacían campaña en oposición al contrato hace una semana.

Muchos trabajadores han planteado dudas sobre la legitimidad del conteo de votos y los procedimientos de votación del UAW, en particular las presuntas grande mayorías que votaron a favor en las plantas donde se conocía una oposición sustancial, como la armadora de pickups en Flint. Como comentó un trabajador en la página de Facebook del UAW, "¡Estoy bastante seguro de que los miembros del UAW NO ratificaron este contrato, en mis últimos 24 años cada vez que los miembros votan no, ¡todavía se aprueba!".

Cualquiera que haya sido la influencia de un fraude, no hay duda de que una gran proporción de los trabajadores que votaron "sí" lo hicieron porque no tenían confianza en que el UAW respondería a un rechazo con algo mejor. No vieron ningún punto en soportar más dificultades sabiendo que solo se les presentaría una versión reciclada del mismo acuerdo.

La "ratificación" del acuerdo por parte del UAW no resuelve nada. El contrato no es más legítimo que los negociados previamente por los agentes sobornados de la compañía en la sede del UAW, "Solidarity House". Si el UAW ha tenido éxito en el corto plazo haciendo cumplir las demandas de la compañía, lo ha hecho a expensas de desacreditarse aún más entre los trabajadores.

El escenario ahora está listo para un enfrentamiento con los trabajadores de Ford y Fiat Chrysler.

Ford, que el UAW ha seleccionado como su próximo "objetivo", buscará concesiones y ahorros en costos para igualar o superar los de los despidos y cierres de plantas de GM. Kristin Dziczek, de la organización patronal, Center for Automotive Research, le dijo al Wall Street Journal el viernes: “Este patrón es bastante costoso para Ford y FCA porque una de las grandes cosas que ganó GM fue cerrar plantas que ahorrarán miles de millones. Los otros dos no quieren cerrar plantas. Si no desean cerrar plantas, ¿cuál es la victoria para la empresa?".

En una declaración el viernes, Ford arrojó el guante a los trabajadores, diciendo que está tratando de "mejorar su competitividad" en su próximo contrato. Los analistas de la industria han especulado durante semanas que Ford está buscando reducir sus costos de beneficios médicos, estimados en un hasta $1 mil millones el próximo año, ya sea aumentando la cantidad que los trabajadores tienen que pagar de su bolsillo o imponiendo restricciones al acceso a la atención.

Si bien Wall Street respondió favorablemente a la conclusión de la huelga de GM, haciendo que el precio de las acciones de GM subiera un 2,57 por ciento al cierre del mercado el viernes, ha rebajado el valor de las acciones de Ford durante el año pasado. El CEO Jim Hackett está bajo presión de acelerar la realización de sus promesas de darle "capacidad financiera" a la empresa a través de despidos y recortes en los costos laborales.

Los gigantes automotrices y las principales casas financieras que los respaldan buscan utilizar el desarrollo de nuevas tecnologías, incluidos los vehículos eléctricos y la inteligencia artificial, para reestructurar la industria automotriz mundial e imponer niveles aún mayores de explotación a los trabajadores. Los aspectos clave del acuerdo con GM son la supervisión por parte del UAW del uso de trabajadores temporales y el establecimiento conjunto de un "Comité Nacional de Tecnología Avanzada" de la empresa y el sindicato. Estos pasos marcan nuevos hitos en la integración del UAW en las estructuras de gestión de la empresa.

La huelga de GM, la huelga automotriz nacional más larga en los Estados Unidos en casi 50 años tiene un significado objetivo que va mucho más allá de su resultado inmediato. El resurgimiento internacional de la lucha de clases se ha abierto en una sección crucial de la clase obrera industrial en los Estados Unidos, con efectos que continuarán reverberando.

Pero si los trabajadores van a detener la destrucción de sus trabajos y niveles de vida y evitar derrotas similares en Ford, Fiat Chrysler y en otros lugares, deben sacar las siguientes conclusiones necesarias:

1. Se deben formar comités de base independientes de los sindicatos.

El UAW no es, en ningún sentido, una organización de trabajadores, sino más bien un brazo de la administración profundamente arraigado, que funciona cada vez más abiertamente como una agencia contratista para temporales. Mientras mantenga el control del proceso de negociación del contrato, continuará intentando hacer cumplir acuerdos entreguistas, con consecuencias inconmensurables para los trabajadores y sus familias: fábricas cerradas, empleos perdidos, salarios de pobreza, beneficios desintegrados y condiciones laborales cada vez más peligrosas.

Ya pasó el tiempo para que los trabajadores formen sus propias organizaciones. Los trabajadores de cada planta y lugar de trabajo de GM, Ford y Fiat Chrysler deben celebrar reuniones y elegir comités de base en cada planta entre los trabajadores más confiables.

Estos comités deben elaborar demandas que realmente correspondan a lo que los trabajadores necesitan. Deben establecer redes de comunicación en toda la industria automotriz, incluido el sector de autopartes, y con otras secciones de trabajadores en lucha, incluidos los 32.000 maestros y el personal escolar en huelga en Chicago y los 2.000 mineros de cobre en paro en Texas y Arizona.

2. Toda lucha de los trabajadores debe guiarse por una estrategia internacional

 La huelga de GM, un componente del crecimiento global de la lucha de clases, ha revelado el creciente reconocimiento entre los trabajadores de la necesidad de colaborar internacionalmente.

Desde el principio de la huelga, los trabajadores de GM en Silao, México, desafiaron con valentía las demandas de la empresa de acelerar la producción y horas extra, negándose a ser utilizados como palanca contra los trabajadores en los Estados Unidos. Sometidos a una ola de despidos y otras victimizaciones, solicitaron el apoyo de sus hermanos y hermanas en Estados Unidos.

Su posición provocó una respuesta poderosa entre los trabajadores en los EUA, quienes leyeron sobre su lucha a través del Bo letín de los Trabajadores Automotores del WSWS. Las reuniones en línea celebradas por el WSWS han adquirido un carácter internacional cada vez más explícito, reuniendo a trabajadores de los EE. UU., México, Canadá, Brasil, India y otros lugares.

Este deseo orgánico de solidaridad y colaboración internacional ahora debe elevarse a un nivel superior. La naturaleza globalmente integrada de la producción, y de la clase obrera misma es un hecho objetivo. Requiere que los trabajadores adopten una estrategia internacional, coordinen sus luchas a través de las fronteras y rechacen conscientemente el nacionalismo promovido por los sindicatos y la élite política.

3. La lucha por los intereses de la clase trabajadora requiere una perspectiva y un partido político socialistas

 La huelga de GM no fue una mera lucha contractual. Al tratar de defender sus intereses, los trabajadores plantearon la cuestión fundamental de quién dirige la sociedad y con qué propósito. Como lo escribieron los fundadores del socialismo moderno, Karl Marx y Friedrich Engels: "Toda lucha de clases es una lucha política".

La clase capitalista está operando sobre la base de una estrategia elaborada. La canalización de sumas cada vez mayores hacia Wall Street para apuntalar los mercados financieros requiere la intensificación de la explotación de la clase trabajadora, la fuente de todas las ganancias. En particular, las corporaciones tienen la intención de hacer que el trabajo temporal de bajos salarios, sin beneficios, sea la nueva norma.

En todo el mundo, las masas de trabajadores y jóvenes están siendo empujadas a luchar contra las consecuencias de cuatro décadas de contrarrevolución social: austeridad, autoritarismo y guerras sin fin y cada vez peores.

Ninguna de las aspiraciones de los que entran en lucha se puede cumplir bajo el capitalismo. Es un sistema basado en la brutal explotación del trabajo de la clase trabajadora, que subordina todas las preguntas al incesante impulso de obtener ganancias. Y es un sistema apoyado por el Partido Demócrata, el Partido Republicano y sus homólogos en todo el mundo.

Para asegurar cualquiera de sus necesidades, es necesario que los trabajadores formen un partido político propio y luchen por el socialismo: el funcionamiento de la sociedad para satisfacer las necesidades sociales de la clase trabajadora, no los intereses lucrativos de la oligarquía financiera.

Instamos a los trabajadores a sacar las conclusiones necesarias: únete al partido que lucha por esta perspectiva, el Partido Socialista por la Igualdad, y construye un liderazgo revolucionario en la clase trabajadora.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 28 de octubre de 2019)

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