Julian Assange pide que los trabajadores se organicen en su defensa

por Oscar Grenfell
6 noviembre 2019

En una carta a una simpatizante en Francia, el editor de WikiLeaks encarcelado, Julian Assange, instó a los trabajadores a emprender acciones en sus lugares de trabajo para luchar por su libertad, también mediante la creación de “bloques” en sus sindicatos.

El llamamiento es una declaración política significativa. Viene tras cartas anteriores en las que él ha enfatizado la necesidad de protestas públicas y campañas que movilicen la oposición que existe en la clase trabajadora al intento de extraditarlo desde Gran Bretaña a los EEUU, donde se enfrenta a la posibilidad de una cadena perpetua por publicar filtraciones que revelaron los crímenes de guerra estadounidenses y conspiracioes diplomáticas antidemocráticas.

La carta de Assange, enviada como respuesta a un simpatizante en Francia, fue publicada por la cuenta de Twitter de Unity4JFrançais cuando fue recibida el 3 de noviembre. Es una de las primeras cartas hechas públicas de Assange desde que las autoridades británicas de la prisión de máxima seguridad Belmarsh impusiera un bloqueo ilegal a su correspondencia unos meses atrás.

El texto completo del llamamiento dice: “Estimada Anne-Marie —¿preguntas qué puedes hacer para luchar por mi libertad? Sírvete de tus habilidades estratégicas, amigos, recursos y asociaciones. ¡Si eres enfermera, reúne enfermeras, forma un bloque en el sindicato de enfermeras, etc.! JPA [Julian Paul Assange]”.

La carta de Assange a una simpatizante francesa. Fuente: Unity4JFrançais (Twitter)

Es notable que Assange utilice la palabra “bloque”. Históricamente, se la ha utilizado para describir una fracción organizada que lucha dentro de un sindicato para cambiar su política oficial, sobre todo al hacer campaña entre trabajadores de base. Esto incluye la aprobación de mociones y demandas de acción política y huelguística y otras iniciativas que movilicen la fuerza de la clase trabajadora. Si el aparato sindical no responde, los “bloques” intentan quitarlo y reemplazarlo, o establecer organizaciones nuevas independientes.

El llamamiento de Assange viene en medio de la negativa de los sindicatos a realizar cualquier acción en su defensa.

Esto incluye a los sindicatos en Gran Bretaña, donde está siendo retenido como preso político por el gobierno conservador; sus homólogos de los Estados Unidos, donde la administración de Trump y el Partido Demócrata están buscando encarcelarlo de por vida, o incluso hacerle algo peor, por publicar la verdad; y los de Australia, el país que le debe a Assange protección legal como resultado de su ciudadanía.

En Gran Bretaña los sindicatos no han organizado ni una sola acción para oponerse al encarcelamiento de Assange ni para exigir que el gobierno bloquee su extradición.

Su actitud fue resumida en una reunión del Sindicato Nacional de Periodistas (NUJ) en mayo. Aunque se las dan de defensores de la libertad de prensa, los funcionarios sindicales fueron abiertamente hostiles a una delegación de simpatizantes de Assange. La secretaria general del NUJ, Michelle Stanistreet, dijo, de manera obscena: “Centrarse en Assange sería ofensivo para la memoria de aquellos que han sido asesinados en todo el mundo”.

Los sindicatos están haciendo campaña en las actuales elecciones generales por los laboristas, cuyo líder Jeremy Corbyn ha mantenido un silencio cómplice sobre la persecución a Assange. Corbyn ha consentido una purga exigida por la derecha de su propio partido contra los pocos miembros destacados que se han pronunciado abiertamente contra la guerra imperialista y en defensa del fundador de WikiLeaks.

En los EEUU, los sindicatos están haciendo campaña por los demócratas, cuyos destacados dirigentes han encabezado la persecución sin precedentes de Assange.

Por su parte, el Concejo Australiano de Sindicatos, que afirma representar a millones de trabajadores, no ha creído conveniente publicar una sola declaración en defensa de Assange desde su arresto el 11 de abril. La Alianza de Medios, Entretenimiento y Artes, que abarca a periodistas, ha roto un silencio de años sobre la lucha de Assange con un puñado de declaraciones y eventos formales, al tiempo que se niega a convocar ninguna acción en su defensa.

Los sindicatos australianos están completamente integrados con el Partido Laborista, que en 2010 inició la colaboración de gobiernos sucesivos con la venganza contra Assange dirigida por los EEUU y es un simpatizante sincero de la alianza militar entre EEUU y Australia.

El papel pérfido de los sindicatos a nivel internacional con respecto a Assange y la lucha por defender la libertad de expresión no es una aberración. Se desprende de su función como fuerza policial política e industrial de los grandes negocios y los gobiernos, contra los trabajadores que engañosamente dicen representar.

Como respuesta a la globalización de la producción, los sindicatos han llevado su programa nacionalista y procapitalista hasta su conclusión lógica. Han dejado de lado las políticas reformistas y surgieron como los defensores más despiadados de asegurar la “competitividad internacional” de sus “propias” corporaciones. Durante las cuatro últimas décadas, los sindicatos de todo el mundo han estado colaborando en la imposición de un ataque constante a los empleos, salarios y condiciones de los trabajadores, y la supresión de los derechos democráticos fundamentales.

Esta agenda propatronal ahora se está topando con una oposición de masas.

El llamamiento de Assange a los trabajadores de base viene en medio de un resurgir de la clase trabajadora internacional. Huelgas explosivas y manifestaciones políticas —organizadas por fuera de las viejas organizaciones obreras y sindicales, y en oposición a estas— han estallado en todo el mundo. En los EEUU y en Gran Bretaña, las huelgas se están declarando a un nivel inaudito desde hace décadas.

El estallido de la lucha de clases está siendo impulsado por una inmensa hostilidad hacia una desigualdad social sin precedentes, y hacia el uso de métodos autoritarios por parte de gobiernos de todo el mundo para imponer la agenda de la austeridad y la guerra imperialista.

Hay una relación profunda entre la persecución de Assange y los intentos de los gobiernos de reprimir el movimiento global emergente de la clase trabajadora. La persecución de Assange que dirige EEUU siempre ha tenido por objetivo intimidar a cualquiera que exponga la criminalidad gubernamental y corporativa y sentar un antecedente para la supresión despiadada de los medios independientes que informan sobre la verdad.

Julian Assange

Por esta razón, la lucha por la libertad de Assange está indisolublemente atada a la lucha por todos los derechos sociales y democráticos de la clase trabajadora y contra al impulso creciente hacia la guerra.

El WSWS insta a los trabajadores a responder al llamamiento de Assange. En las fábricas y en los lugares de trabajo, tienen que crearse “bloques”, o comités de base independientes, que aprueben resoluciones y que coordinen acciones para pedir la liberación inmediata e incondicional de Assange, Chelsea Manning y todos los otros periodistas y denunciantes falsamente encarcelados. En los EEUU, Gran Bretaña y Australia, se requieren huelgas y manifestaciones políticas para obligar a los gobiernos de esos países a poner fin a su venganza flagrante contra Assange y que retiren todos los cargos contra él.

El WSWS y los Partidos Socialistas por la Igualdad llevarán el mensaje de Assange a los lugares de trabajo en todo el mundo. Alentamos a todos los otros defensores de Assange y de los derechos democráticos a que hagan lo mismo.

El autor también recomienda:

Public meetings in Australia and New Zealand Stop the US extradition of WikiLeaks publisher Julian Assange! Free Assange and Manning!

(Publicado originalmente en inglés el 5 de noviembre de 2019)