El aumento del conflicto de clases en EE. UU. y el resurgimiento del socialismo

14 febrero 2020

Según un reporte publicado el martes por el Buró de Estadísticas Laborales (BLS, siglas en inglés) a nivel federal, las luchas de la clase obrera en EE. UU. han llegado a su nivel más alto en varias décadas.

Hubo 25 paros laborales involucrando a mil o más trabajadores en 2019. Este es el número más alto en casi dos décadas. Diez de estas huelgas involucraron a 20.000 trabajadores o más, el mayor nivel desde 1993, cuando los datos sobre el tamaño de los paros comenzaron a ser registrados sistemáticamente por el BLS.

Trabajadores en el piquete de una manifestación frente al GM Tech Center de Warren, octubre de 2019

El número de trabajadores involucrados en huelgas también está aumentando. Hubo 425.500 trabajadores que participaron en importantes paros laborales el año pasado, una pequeña caída comparado al 2018 (485.000). El 2018 vio este número multiplicarse 20 veces comparado al año anterior. En combinación, el 2018 y el 2019 fue el par de años con el mayor número de trabajadores involucrados en importantes huelgas en 35 años.

Durante los últimos dos años, hubo maestros en huelga en grandes paros en West Virginia, North Carolina, Kentucky, Oregón y otros estados, así como en ciudades importantes como Los Ángeles, Oakland y Chicago. El malestar de los trabajadores manufactureros se vio reflejado en la huelga de 40 días de 46.000 trabajadores de General Motors el año pasado, la primera huelga nacional de trabajadores automotores en décadas. Más de 30.000 trabajadores de las tiendas Stop and Shop en el noreste del país hicieron huelga el año pasado.

En muchos casos, estas huelgas se han desarrollado fuera del control de los sindicatos oficiales y siempre han entrado en conflicto con estas organizaciones nacionalistas y procapitalistas. El sindicato United Auto Workers logró finalizar la huelga de GM, incluso cuando los ejecutivos sindicales eran sometidos a investigaciones e imputaciones criminales por robar dinero de las cuotas y aceptar sobornos de las empresas automotrices.

La intensificación de la lucha de clases es un factor esencial que subyace el giro a la izquierda entre los trabajadores. Numerosas encuestas reflejan el amplio apoyo al socialismo y la hostilidad al capitalismo y la desigualdad, particularmente entre los jóvenes. En las elecciones de 2020, esta radicalización política se ha manifestado de manera inicial y políticamente limitada en apoyo a la campaña del senador de Vermont, Bernie Sanders, quien ganó el voto popular en sus primeras dos contiendas de las primarias demócratas —Iowa y New Hampshire—.

El impulso hacia el socialismo no se deriva solo del descontento social y el estallido de huelgas, sino de una compleja interacción de crisis internas e internacionales del capitalismo estadounidense.

El principal factor objetivo que le permitió a la clase gobernante en Estados Unidos suprimir el crecimiento del socialismo fue la fuerza del capitalismo estadounidense. Cuando Estados Unidos era una potencia económica ascendente que veía una parte suficiente del ingreso nacional yendo a mejorar los niveles de vida, los trabajadores estadounidenses no estaban convencidos sobre la necesidad del socialismo.

No obstante, las condiciones objetivas de este “excepcionalismo” estadounidense se han erosionado plenamente. Durante los últimos 40 años, la clase gobernante estadounidense, respondiendo al declive en la posición global dominante del capitalismo estadounidense ha sido trabajar sistemáticamente para destruir todo lo conquistado por los trabajadores por medio de amargas luchas. La “tierra de oportunidades ilimitadas” que siempre tuvo un carácter semimitológico, ha dado paso a la tierra de los bajos salarios, las deudas y la inseguridad económica. El “sueño estadounidense” se convirtió en la “pesadilla estadounidense”.

Particularmente desde el derrumbe del 2008, la concentración de la riqueza ha intensificado enormemente las divisiones de clases y sociales. Los 400 individuos más ricos de EE. UU. ahora poseen más riqueza que el 64 por ciento más pobre de la población y la desigualdad social no ha sido tan alta desde los años previos a la Gran Depresión de la década de 1930.

Anticipando este acontecimiento tras la crisis de 2008, el Partido Socialista por la Igualdad predijo: “La realidad del capitalismo les dará a los trabajadores muchas razones para luchar por un cambio fundamental y revolucionario en la organización económica de la sociedad”. Esto está ocurriendo ahora.

El crecimiento del malestar social y el interés en el socialismo ha atemorizado y sorprendido a la clase gobernante y sus portavoces políticos y mediáticos. El Gobierno de Trump ha respondido con un anticomunismo frenético. El mandatario denuncia desesperadamente el “socialismo” y a la “izquierda radical”. Su esfuerzo para desarrollar un movimiento de la derecha fascistizante está dirigido ante todo al crecimiento de la oposición social en la clase obrera contra las políticas de la oligarquía financiera.

El Partido Demócrata y los medios se han dedicado incansablemente a socavar el apoyo al socialismo. La hostilidad de las facciones dominantes del Partido Demócrata a la campaña de Sanders refleja su determinación a prevenir una elección que ponga de manifiesto, si bien de forma limitada, la hostilidad masiva a la desigualdad social y la dictadura de las corporaciones.

A pesar de presentarse como un partido del pueblo, el programa entero de los demócratas está basado en la supresión de la consciencia de clase. Por medio del mecanismo de la política racial y de género, los demócratas y sus organizaciones afiliadas procuran dividir a la clase obrera. Con el crecimiento de la lucha de clases, estos esfuerzos se están intensificando.

Sanders, pese a ser el beneficiario inmediato del desplazamiento a la izquierda de los trabajadores y jóvenes busca encarrilar su enojo y oposición de vuelta hacia el Partido Demócrata, para prevenir que desborden los límites de la política capitalista.

La evolución de las luchas de clases y la radicalización de los trabajadores y jóvenes inevitablemente entrará en conflicto con Sanders y sus promotores como los Socialistas Democráticos de EE. UU. (DSA, siglas en inglés). En términos de programa, Sanders busca combinar propuestas de reformas sociales menores, imposibles bajo el capitalismo, con el nacionalismo económico; un silencio infame sobre la persecución de Julian Assange y Chelsea Manning; y el apoyo a la política exterior imperialista del Partido Demócrata.

El crecimiento de la lucha de clases y la radicalización política de los trabajadores y jóvenes están en sus etapas iniciales. Millones en Estados Unidos e internacionalmente están buscando cómo oponerse a la desigualdad, la explotación, la dictadura y las guerras. Atravesarán experiencias políticas y deben extraer las conclusiones necesarias.

“Debemos explicar pacientemente”, escribió una vez Lenin en condiciones similares. Los trabajadores deben empaparse con una conciencia de la lógica de las luchas que están librando. Deben entender el papel de las distintas tendencias políticas, desconfiar de aquellos que hacen promesas vacías y falsas. Deben ser alentados para tener confianza en su propia fuerza y la posibilidad de actuar independientemente. Deben ser entrenados para analizar la política en términos de clases y rechazar todos los esfuerzos para promover divisiones raciales, de género y nacionales.

Como candidatos del Partido Socialista por la Igualdad en las elecciones presidenciales de 2020, Norissa Santa Cruz y yo lucharemos por construir una dirección socialista en la clase obrera. El PSI explicará qué es el socialismo y cómo puede alcanzarse. Llevará a las luchas cada vez más grandes de los trabajadores en todo el mundo las inmensas experiencias históricas de la clase obrera encarnadas en la historia de la Cuarta Internacional.

La intersección del movimiento objetivo de la clase obrera y la intervención del movimiento socialista creará las condiciones para abolir el capitalismo mundial y poner fin a la desigualdad, la explotación y la guerra.

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(Artículo publicado originalmente en inglés el 13 de febrero de 2020)

Joseph Kishore y secretario nacional del PSI y candidato a presidente de EE. UU.