El dirigente de Podemos Pablo Iglesias entra en la comisión estatal de inteligencia española

por Alejandro López
3 marzo 2020

El dirigente de Podemos y vicepresidente del gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Podemos, Pablo Iglesias, ha sido invitado a la Comisión Estatal de Inteligencia, el organismo que dirige, supervisa y controla las actividades del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). La semana pasada, por primera vez, participó de sus sesiones semanales, después de jurar guardar el secreto.

Según la ley, una de las funciones de la comisión es redactar la Directiva de Inteligencia anual. Este es un documento secreto crítico entregado al CNI, que dispone cuáles habrán de ser los objetivos del CNI.

Los miembros de la comisión proponen estos objetivos al presidente Pedro Sánchez, del PSOE. Si este los aprueba, se los incluye en la directiva. La comisión también asegura la coordinación entre los servicios de inteligencia y la policía, el ejército y el resto de la maquinaria estatal.

La principal misión del CNI es "impedir y evitar cualquier riesgo o amenaza que afecte la independencia y la integridad de España, sus intereses nacionales y la estabilidad del Estado de derecho y sus instituciones". Así, Iglesias instruirá al CNI sobre hacer seguimientos y reprimir a la oposición social en aumento en la clase trabajadora, reflejada en la cantidad creciente de huelgas y protestas contra la austeridad y la pobreza, la represión policial en Cataluña, la dejadez estatal respecto al coronavirus, y las guerras imperialistas de la OTAN en el extranjero. Sus competencias abarcarán la colaboración del CNI con redes islamistas en las operaciones de cambio de régimen de la OTAN en Medio Oriente.

La integración de Podemos en la planificación de la represión estatal a la clase trabajadora no es un error político ni una aberración. Es el corolario de la evolución hacia la derecha de una entera capa de organizaciones "populistas" y antimarxistas que han surgido de los movimientos estudiantiles estalinistas y post-1968 y que hunden sus raíces en capas sociales pequeñoburguesas privilegiadas. Aunque los medios corporativos lleven décadas erigiendo a estas organizaciones como "izquierdistas", de hecho son ferozmente hostiles a la clase trabajadora, no solo en España sino en todo el mundo.

En Alemania, miembros del partido La Izquierda se sientan en la Comisión de Control del Parlamento que supervisa las agencias de inteligencia de Alemania. El partido La Izquierda también es tristemente célebre por su defensa de los servicios secretos, como tras la revelación de su implicación en la vigilancia masiva y su colaboración con el partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). El partido La Izquierda llegó incluso a invitar al antiguo jefe de la inteligencia doméstica Hans-Georg Maassen a uno de sus congresos de partido.

En Francia, el dirigente de Francia Insumisa (LFI) Jean-Luc Mélenchon ha colocado en su partido a una considerable capa de ejecutivos sindicales que ocupan altos cargos en la policía y en las agencias de inteligencia domésticas. Estos elementos ayudarn a LFI a redactar sus políticas de seguridad e internacional, asegurando que LFI apoye todas las operaciones militares de Francia en ultramar.

En Grecia, el gobierno de Syriza (la "Coalición de la Izquierda Radical") impuso cuatro años de austeridad y ataques a los derechos democráticos —incluyendo la construcción de campos de concentración para refugiados de Medio Oriente— usando a la policía, los servicios de inteligencia y el ejército.

Ayer, Iglesias estalló en una diatriba grosera contra críticos a su participación en los servicios de espionaje españoles, afirmando que estaban en las "cloacas". Presentando su candidatura para secretario general de Podemos antes de las elecciones del partido, Iglesias dijo, "A algunos les molesta que haya controles democráticos" sobre el CNI, añadiendo que estaba "orgulloso" de pertenecer a un gobierno que asegura que la policía y las agencias de inteligencia "cumplen con su deber, que es sencillamente proteger a la ciudadanía".

Aunque Iglesias citó a críticos derechistas de Podemos como ejemplos, su arrebato claramente tenía en la mira a todos los opositores a su colaboración con las agencias de espionaje españolas, incluyendo a los de la izquierda.

"Queridos amigos de las cloacas, nosotros estamos en el gobierno", dijo Iglesias, afirmando que sus críticos estaban "lamiéndoles las almorranas a los poderosos". Contrastándolos con los "miles de policías y guardias civiles que trabajan para servir a la ciudadanía", Iglesias dijo que sus críticos "estaban enfadados porque en una democracia hubiera controles democráticos".

Amenazó envalentonado, "Nuestra democracia será mejor cuando los dirigentes de las cloacas políticas, de la policía y de la prensa estén donde deberían estar: en la cárcel".

Iglesias no está asegurando el control democrático del Estado policial, sino uniéndose a él. El CNI no es una institución democrática.

Fundado en 1968 por el régimen del asesino en masa fascista Francisco Franco como la Organización Contrasubversiva Nacional (OCN), y rebautizada en repetidas ocasiones durante la "Transición" de 1978 al régimen parlamentario, el CNI compiló listas de la muerte de nacionalistas vascos, que fueron asesinados en España y en Francia entre 1983 y 1987 bajo el presidente del gobierno Felipe González del PSOE.

Más recientemente, monitorizó intensamente a militantes del Estado Islámico, pero no los paró antes de que llevaran a cabo los atentados de Barcelona de 2017, y espió al propio Podemos.

Ahora el PSOE está trabajando para atrincherar a Podemos en el CNI. Sánchez ha decidido incluir a Iglesias en la comisión de inteligencia aunque el papel de Iglesias como vicepresidente, ministro de derechos sociales y ministro de la Agenda 2030, no implica seguridad ni asuntos de defensa. Sánchez eludió la ley de 2002 sobre el CNI, que determina que la comisión incluya a los ministros de asuntos exteriores, defensa, interior y economía, así como al secretario del presidente, el secretario de Estado para seguridad, y el director del CNI.

La integración directa de Podemos en la maquinaria estatal policial es la reacción de la burguesía española al recrudecimiento en aumento de la clase trabajadora a nivel mundial. Huelgas y protestas han estallado desde el comienzo del mandato de Sánchez, incluyendo las protestas de los agricultores contra los bajos precios que los supermercados pagan por sus productos; una corta huelga general en el País Vasco por mejores empleos y jubilaciones, que paralizó a la región; y paros de trabajadores contra despidos en el fabricante de automóviles Nissan en Barcelona, el fabricante de aviones Airbus en Sevilla, y en el Canal Sur de televisión en la región sureña española de Andalucía.

La pandemia del coronavirus intensificará las tensiones de clase, especialmente al azotar al sector manufacturero y al turismo. La semana pasada, la principal bolsa española, el Ibex 35, se dejó más de 60 mil millones de euros, o el 12 por ciento de su valor en acciones.

El movimiento nacionalista catalán es visto como una amenaza a la integridad territorial española. El sábado, más de 200.000 personas (110.000 según la policía) atiborraron Perpiñán, en la región francesa fronteriza con la Comunidad Catalana, para oír al presidente catalán depuesto y exiliado Carles Puigdemont. Desde que Madrid reprimiera salvajemente el referéndum de 2017 sobre la independencia de Cataluña, el establishment político español ha estado utilizando la crisis catalana como excusa para implementar medidas draconianas de Estado policial. El CNI ha sido uno de los principales organismos a cargo de monitorear, espiar y reprimir las protestas de masas en Cataluña.

La inclusión de Iglesias en la comisión del CNI confirma las advertencias del World Socialist Web Site de que el ingreso de Podemos en un gobierno del PSOE, el partido socialdemócrata tradicional de la burguesía española de la austeridad y la guerra imperialista, tiene el propósito de fomentar la estabilidad del régimen mientras lleva a cabo sus guerras en el extranjero y ataca a la clase trabajadora en España.

Habiendo perdido la mitad de sus votantes desde 2015 como resultado de la ira social creciente contra todo el establishment político y los sindicatos, Podemos concluyó que ya no podía suprimir la oposición social desde fuera y tenía que integrarse plenamente en el aparato estatal. Por eso Iglesias apeló reiteradamente a los socialdemócratas durante las elecciones, incluso prometiendo "lealtad total" al PSOE en todas las cuestiones de Estado.

La integración de Podemos en el Estado capitalista reivindica la lucha librada por el Comité Internacional de la Cuarta Internacional contra las teorías fraudulentas del "populismo de izquierdas" que rechazan a la clase trabajadora, la lucha de clases, el socialismo y las políticas revolucionarias. Chantal Mouffe, la escritora postmodernista y socia de los dirigentes de Syriza y de Podemos, hizo tales argumentos en su libro de 2018 Por un populismo de izquierdas.

Mouffe declaró: "Lo que se necesita urgentemente es una estrategia populista de izquierdas que tenga por objetivo la construcción de un 'pueblo', que combine la variedad de resistencias democráticas contra la postdemocracia para establecer una formación hegemónica más democrática... Afirmo que no hace falta una ruptura 'revolucionaria' con el régimen democrático liberal".

Los precedentes de Syriza de austeridad impopular y campos de concentración para refugiados ha expuesto la charlatanería de Mouffe. De hecho, el "régimen democrático liberal" se está autodestruyendo según todas las facciones de la clase capitalista apoyan un rápido desplazamiento hacia medidas de Estado policial contra los trabajadores. En este contexto, la coronación de Iglesias como uno de los jefes de la inteligencia española solo confirma la orientación hacia un Estado policial de los defensores populistas pseudoizquierdistas del capitalismo.

(Publicado originalmente en inglés el 2 de marzo de 2020)