¡Parar la guerra a los refugiados en la frontera entre Grecia y Turquía!

por Johannes Stern
4 marzo 2020

El Sozialistische Gleichheitspartei (Partido Socialista por la Igualdad —SGP) y el Comité Internacional de la Cuarta Internacional condenan la guerra que se está librando contra los refugiados en la frontera entre Grecia y Turquía. Las imágenes que se han visto en todo el mundo los días pasados recuerdan a los capítulos más oscuros de la historia europea y revelan el verdadero carácter de la Unión Europea (UE) y todos los gobiernos capitalistas del continente.

Inmigrantes corren para huir de los gases lacrimógenos arrojados por la policía griega durante enfrentamientos cerca del punto fronterizo de Pazarkule en Edirne, en la frontera turco-griega, el lunes 2 de marzo de 2020. (Foto AP/Darko Bandic)

Ante los ojos de un público impactado, policías y unidades militares fuertemente armados están interviniendo contra refugiados indefensos que han escapado de los conflictos de Medio Oriente para buscar refugio en Europa. A lo largo del fin de semana, soldados griegos impidieron por la fuerza que 10.000 refugiados cruzaran la frontera, tirando gases lacrimógenos a mujeres y niños. Ayer empezaron a aparecer las primeras noticias del uso de munición real y de asesinato de refugiados.

La periodista de la BBC Mughira al Sharif publicó un vídeo en su cuenta de Twitter que mostraba a un grupo de hombres jóvenes agitados tratando de socorrer a un hombre que yacía inmóvil en el suelo. Tenía la cara llena de sangre. "Ahmed Abu Emad, un inmigrante sirio asesinado por el ejército griego esta mañana. Ahmed fue baleado a las 9:07 de la mañana por el ejército griego mientras intentaba cruzar la frontera en Ipsala con cientos de inmigrantes. El cuerpo de Ahmed fue llevado de nuevo a Turquía", escribió al Sharif.

El portavoz del gobierno griego Stelios Petsas describió el vídeo como "noticia falsa" y propaganda turca. Sin embargo, está claro que el gobierno griego está preparándose para una operación mucho más abarcadora y mortífera contra los refugiados. Desde el lunes, destacamentos del ejército griego han estado realizando ejercicios con fuego real en las islas del este del Mar Egeo, donde decenas de refugiados se están pudriendo en campos superpoblados en condiciones terribles.

Los ejercicios fueron una respuesta directa a las pateras que empezaron a llegar el día anterior desde Turquía a las islas de Lesbos, Chios, y Samos. Según una noticia del medio público griego, por lo menos un niño se ahogó en el proceso. Quienquiera que logre pisar tierra firme es arrestado. Para hacer esto, el gobierno griego ha suspendido la ley de asilo de la UE. "Nuestro consejo de seguridad nacional decidió extremar la disuasión en nuestras fronteras. A partir de ahora mismo, no aceptaremos solicitudes de asilo durante un mes", dijo el domingo el primer ministro conservador griego Kyriakos Mitsotakis.

Para hacer cumplir estas medidas, que son ilegales bajo el derecho internacional, el ejército y la policía griegos están colaborando a menudo con pandillas locales de matones fascistas, que atacan a refugiados, cooperantes, y periodistas. El fotógrafo de prensa alemán Michael Trammer documentó el domingo cómo un grupo de hombres jóvenes en Lesbos atacaba un bote lleno de mujeres y niños ante la guardia costera griega antes de darle tal paliza a Trammer que le hizo falta asistencia médica. "Una herida en la cabeza necesitaba puntos. Tengo moratones en la cabeza y en el cuerpo", le dijo después al Die Zeit.

La brutal ofensiva contra los refugiados y contra cualquiera que simpatice con ellos, o que siquiera informe sobre el tema de manera crítica, goza del pleno apoyo de las autoridades de Berlín, París y Bruselas. La presidenta de la Comisión Europea Ursula Von der Leyen prometió que el lunes se les daría más apoyo a Grecia y a Bulgaria. "Nuestra prioridad es dar a Grecia y a Bulgaria todo el apoyo necesario para que se pueda tratar con la situación aquí", declaró. "El desafío que Grecia ahora tiene ante sí es un desafío europeo".

El presidente francés Emmanuel Macron se expresó en términos similares. "Total solidaridad con Grecia y Bulgaria. Francia está preparada para contribuir con los esfuerzos europeos, brindar asistencia rápida, y proteger sus fronteras. Debemos actuar juntos para evitar una crisis humanitaria y de política migratoria", dijo.

Lo que Von der Leyen y Macron quieren decir por "desafío" y "asistencia" se puede ver claramente en la frontera turco-griega: lograr la "Europa fortaleza" mediante la movilización de personal militar y matones fascistas.

Según las noticias, la tristemente célebre agencia para la protección de las fronteras de la UE, Frontex, ha enviado refuerzos a Grecia. El estado de alarma ha sido subido a alto, la vigilancia aérea por satélite y aviones se ha intensificado. Bulgaria también desplegó otros 350 soldados y fuerzas especiales a su frontera. Otros países están preparando medidas similares. El canciller austríaco Sebastian Kurz, que encabeza un gobierno de coalición en Viena con los Verdes, amenazó con fortalecer las fronteras por la ruta de los Balcanes occidentales con destacamentos de la policía austríaca.

Manfred Weber, el jefe del grupo parlamentario conservador en el Parlamento Europeo, dejó claro el alcance de las operaciones militares planificadas de la UE contra los refugiados en unos comentarios el lunes. "Los Estados de la UE han estado hablando bastante", Grecia necesita ayuda urgente, y la UE necesita una "iniciativa inmediata" para desplegar a 10.000 soldados de frontera, dijo.

En una entrevista para la cadena de radio Deutschlandfunk, Weber, quien empleara expresiones de estilo nazi en 2018 para exigir una "solución final al tema de los refugiados", elogió las acciones brutales del ejército griego. No dejó dudas sobre el hecho de que la guerra contra los refugiados está dirigida en realidad contra toda la clase trabajadora, que en Francia y Alemania está empezando a protestar contra la austeridad, el rearme del ejército y el aparato doméstico de represión estatal, y el ascenso del militarismo y el terrorismo fascista.

"Si el Estado asegura que las fronteras externas estén seguras y que se obedezca la ley, entonces también será capaz de hacerlo en manifestaciones, como en Alemania y Francia. ... Utilizar gas lacrimógeno. Eso es lo que los alemanes hacemos si hay violencia en las calles", declaró de manera provocadora.

Weber también se negó a descartar la posibilidad de una intervención militar alemana-europea en Siria —exactamente lo que busca el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan con su abandono efectivo del sucio acuerdo alcanzado entre Ankara y Bruselas sobre los refugiados. "¿Puede lograr establecer una zona en el norte de Siria bajo comando internacional con un mandato de la ONU, como sugirió hace unos meses Annegret Kramp-Karrenbauer, para ofrecer a la gente un refugio seguro, para brindarles seguridad y estabilidad?". preguntó Weber. "Ese sería ciertamente el mejor resultado para la tortuosa situación que tenemos ahora en Siria".

Uno se siente obligado a recordar lo que escribió Trotsky en su ensayo de 1933 "¿Qué es el nacionalsocialismo?": "No cualquier pequeñoburgués exasperado podría haberse vuelto un Hitler, pero una partícula de Hitler se alberga en todo pequeñoburgués exasperado".

Mientras la burguesía alemana ha adoptado plenamente la política hacia los refugiados del ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), cada vez más sigue los pasos de los nazis en su política exterior y militar. Aquello a lo que Weber se refiere cínicamente como "lo mejor para Siria" produciría en realidad más muerte y destrucción. El establecimiento de una zona de seguridad alemana-europea incitará más a la guerra por el petróleo y los intereses imperialistas que están arrasando a Siria desde hace nueve años y a todo Medio Oriente desde hace tres décadas y plantea el peligro de un enfrentamiento directo entre las principales potencias.

León Trotsky comentó en el Manifiesto de la Cuarta Internacional sobre la Guerra Imperialista, escrito durante las primeras etapas de la Segunda Guerra Mundial, acerca de la conexión entre el capitalismo, la agitación contra los refugiados, el racismo y la guerra.

"El mundo del capitalismo en decadencia está abarrotado", escribió. "En la era de la aviación, la telegrafía, el teléfono, la radio y la televisión, los viajes de un país a otro se paralizan a causa de los pasaportes y los visados. El período del consumo del comercio exterior y el declive del comercio doméstico es al mismo tiempo el período de la intensificación monstruosa del chauvinismo y especialmente del antisemitismo. ... En medio de vastas extensiones de tierra y de las maravillas de la tecnología, que también ha conquistado los cielos para el hombre al igual que la tierra, la burguesía se las ha arreglado para convertir nuestro planeta en una fétida cárcel". [1]

Los partidos de la pseudoizquierda en toda Europa, Syriza en Grecia, Podemos en España, y el partido La Izquierda en Alemania, apoyan las políticas bélicas y austeras. "Sí, existe el derecho a proteger las fronteras. El Tribunal Europeo de los Derechos Humanos lo confirmó hace poco", declaró el europarlamentario de La Izquierda Özlem Demirel en Deutschlandfunk el lunes. Esto pone de manifiesto que la clase trabajadora tiene ante sí tareas revolucionarias. Igual que en los años '30, el capitalismo no puede ser ni reformado ni pacificado. Hay que derrocarlo y reemplazarlo con el socialismo.

La guerra contra los refugiados en las fronteras europeas exteriores es uno de los aspectos del terror ultraderechista creciente contra personas con historial étnico inmigrante o judío, como recientemente en Hanau y Halle. No se los puede separar. Cuanto más agresivamente la clase gobernante persigue su política de militarismo y desmantelamiento social para defender sus intereses y su riqueza, tanto más abiertamente recurre a la dictadura y a la violencia fascista para suprimir cualquier oposición.

El SGP pide que los trabajadores condenen los ataques a los refugiados e inmigrantes y defiendan sus derechos democráticos. Hay que formar comités de acción y de defensa independientes en los lugares de trabajo, centros de formación, escuelas y universidades, y en los barrios, para organizar protestas y huelgas para coordinar la oposición a los ataques a los refugiados y los inmigrantes en toda Europa. Hay que plantear las siguientes demandas y hay que discutirlas de la manera más amplia que sea posible:

• La disolución de los campos-prisión para refugiados en el norte de África y el Medio Oriente, la retirada de todas las tropas europeas y estadounidenses de esas regiones, y el traslado seguro de todos los refugiados al país europeo de su elección.

• La disolución de los campos "punto caliente" en Grecia y otros países, y el reconocimiento de todos los refugiados e inmigrantes indocumentados en Europa.

• La abolición de la agencia de protección fronteriza de la UE, Frontex, y la desmilitarización y apertura de todas las fronteras.

• Negarse a cooperar con la maquinaria de deportación de la UE y cualquier política estatal que promueva la limpieza étnica.

• Que se pongan a disposición billones de euros para servicios públicos, atención sanitaria y formación, y que se dé empleo a cada trabajador, sin importar su país de origen. Hay que nacionalizar los grandes bancos y las corporaciones y ponerlos bajo control democrático.

• Por la unidad internacional de la clase trabajadora en la lucha por un programa socialista contra el capitalismo, el fascismo, y la guerra.

[1] León Trotsky, Manifiesto de la Cuarta Internacional sobre la guerra imperialista, mayo de 1940 (en inglés).

(Publicado originalmente en inglés el 3 de marzo de 2020)