Maestros en México bloquean importante vía férrea y Gobierno despliega la Guardia Nacional

por Andrea Lobo
10 marzo 2020

Durante dos semanas, un grupo de maestros de Puebla, México, han bloqueado el principal ferrocarril entre el Valle de México, donde se encuentra la Ciudad de México, y el Puerto de Veracruz. Los manifestantes exigen nuevas plazas, incluyendo la recontratación de los maestros recientemente despedidos, así como elecciones democráticas en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

Inicialmente, los maestros establecieron cinco bloqueos diferentes, los han reducido a un bloqueo en una estación en el municipio de Lara Grajales.

A medida que las corporaciones ferroviarias e industriales intensificaban su presión sobre el Gobierno para emplee la fuerza contra los maestros, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ordenó el despliegue de la Guardia Nacional supuestamente para proteger los 144 trenes varados en Veracruz de potenciales robos.

Tanto AMLO como el gobernador de Puebla, Miguel Barbosa Huerta, perteneciente al oficialista partido Morena, han desestimado las demandas de los maestros, calificándolas como “asuntos internos” del SNTE. No se ha considerado en absoluto la posibilidad de detener los despidos y otras medidas de austeridad, que buscan poner más recursos a disposición de los históricos recortes de impuestos de AMLO para las empresas transnacionales y el pago de intereses a los buitres financieros de Wall Street y de la élite gobernante mexicana.

El argumento de no interferir en los asuntos sindicales ha sido repetido por los funcionarios de Morena para lavarse las manos de los continuos abusos contra los trabajadores por parte de los sindicatos, en los cuales ha dependido la clase dirigente mexicana por décadas para aplastar la oposición a la pobreza generalizada y a los decrépitos servicios sociales. La muestra más clara de estos esfuerzos fue la participación de AMLO el mes pasado en la ceremonia del 84 aniversario de la Confederación de Trabajadores Mexicanos (CTM), en la que el presidente llamó a esta organización de matones pagados a que respalde la agenda de su Gobierno.

La respuesta de la Administración de Morena a los bloqueos ha estado guiada por el imperativo de suprimir esta y otras luchas de los maestros y otros trabajadores contra la austeridad social y la explotación capitalista.

“Confío en las maestras y maestros porque son muy responsables”, dijo AMLO en su conferencia de prensa matutina del viernes. “Desde que estamos en el Gobierno no ha habido paros en las escuelas. No se vayan ahora a salir nuestros adversarios, porque son cosita, y empiecen a promoverme o promovernos los paros”. Luego calumnió a los manifestantes llamándolos títeres de “los conservadores”, al tiempo que dijo que no humillaría al magisterio y se jactó de sus cordiales relaciones con la burocracia derechista del SNTE.

Las propias protestas dan testimonio del carácter antiobrero del programa de AMLO. Los bloqueos de son una señal de gran ira, militancia y valentía, sobre todo teniendo en cuenta el historial de represión salvaje por parte de la policía y el ejército mexicanos. Los trabajadores se están dando cuenta de que la legislación laboral de AMLO promulgada en mayo pasado no está realmente dirigida a “democratizar” los sindicatos, como afirma la línea oficial. Por el contrario, a pesar de nuevos requisitos de votaciones para reconocer a los sindicatos, la aplicación de la ley se basa en dar un barniz democrático a la corrupta burocracia sindical, dejándola usar fraudes e intimidación para supuestamente cumplir con el voto requerido.

Dado que el objetivo principal de AMLO es defender los intereses de las empresas transnacionales y sus socios mexicanos ante la creciente oposición de la clase obrera, el peligro de que se utilice la fuerza contra los maestros es significativo.

De hecho, la creación de la Guardia Nacional por parte de Morena y la consagración constitucional de sus despliegues nacionales tuvieron poco que ver con la llamada “guerra contra las drogas”. El objetivo era eliminar la oposición a los militares corruptos y represivos, conocidos por operar sistemáticamente con los principales cárteles. AMLO ha insistido en que la Guardia Nacional representa “al pueblo en armas”, mientras se preparaba para usarla en una campaña masiva contra la oposición desde abajo.

Hasta ahora, AMLO ha insistido en que “no reprimiremos”, pero su despliegue de las tropas de la Guardia Nacional sólo puede entenderse como una amenaza poco velada. Además, a medida que aumentan los efectos económicos del bloqueo, las presiones de la clase gobernante sobre el uso de fuerza contra los maestros son cada vez mayores.

El Puerto de Veracruz, situado en el Golfo de México, se encarga de la mayoría de las exportaciones de vehículos y autopartes del país, así como de importantes cargas de productos químicos, petróleo, minerales y productos alimenticios. Se espera que la expansión en curso lo convierta en el puerto más grande de América Latina. Hasta el viernes, el bloqueo había impedido el transporte de 440.000 toneladas de mercancías y la Asociación Industrial del Estado de Michoacán estima que las pérdidas empresariales son de 2,5 millones de dólares por día.

Con la integración global de las cadenas de suministro entre industrias, particularmente en América del Norte, y los ensambles “justo a tiempo”, el cierre de esta ruta crucial está causando sin duda interrupciones generalizadas para las principales empresas automotrices, alimentarias, electrónicas, de construcción y otras empresas transnacionales. A esto se suman las convulsiones en la producción y el transporte causadas por el coronavirus.

El jueves, la empresa Ferrosur, propiedad de Grupo México, emitió un comunicado pidiendo a las autoridades, “que mediante sus buenos cargos políticos y en ejercicio de sus atribuciones de ley, propicien la liberación pronta de las vías férreas afectadas”.

El SNTE y el Gobierno están trabajando juntos para sofocar las protestas. Durante un evento el viernes para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, el líder del SNTE, Alfonso Cepeda Salas, denunció los bloqueos como “medidas extremas radicalizadas que no tienen caso, porque no tiene que verse afectada la economía ni terceras personas en asuntos que son internos de nuestro sindicato”. Luego prometió convocar un Congreso Nacional para cambiar los estatutos, pero dijo que este proceso tomaría alrededor de un año.

La oradora principal del evento fue la secretaria de Gobernación de AMLO, Olga Sánchez Cordero, quien trató de presentar al SNTE como progresista por organizar un evento centrado en el tema de la “violencia contra la mujer”. Sin embargo, Sánchez es la cara pública de los preparativos represivos contra la clase obrera, incluido el sector educativo, mayoritariamente femenino. También fue la cara pública del primer despliegue de la Guardia Nacional para cumplir las órdenes de la Administración de Trump de militarizar la frontera sur de México para acorralar y encerrar a los trabajadores inmigrantes, hombres y mujeres por igual, en escuálidos campos de concentración.

Las políticas de Morena han fortalecido el Estado capitalista, incluidas sus fuerzas armadas. Se dirigen en primer lugar contra los sectores más vulnerables de la población, como los inmigrantes centroamericanos, pero el blanco final es toda la clase obrera.

Los esfuerzos para suprimir la lucha de clases involucran a todo el aparato sindical, incluyendo a la “disidente” Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y a los autoproclamados sindicatos “independientes”, cuya ávida defensa del capitalismo y del Estado nación no difiere esencialmente de la CTM o el SNTE.

A lo largo de enero y febrero de 2019, miles de maestros afiliados a la CNTE se declararon en huelga y cientos de ellos participaron en el bloqueo de al menos siete grandes vías férreas en el estado sureño de Michoacán, exigiendo unos 5 mil millones de pesos ($250 millones) en salarios atrasados.

Después de entregar alrededor de una quinta parte de la cantidad adeudada, AMLO calificó las continuas protestas de “capricho”. En ese momento, tras un mes en el poder, el presidente no empleó a las fuerzas armadas, confiando en la capacidad de la CNTE para llevar a los trabajadores al callejón sin salida de continuas súplicas a Morena hasta que las manifestaciones se disiparon.

Los maestros mexicanos y los trabajadores en general han tenido experiencias estratégicas bajo la Administración de AMLO, y es crucial sacar las conclusiones necesarias. Los continuos llamados al presidente y a Morena para “democratizar” los sindicatos y defender los derechos sociales son más que inútiles. Aquellos que insisten en que los trabajadores deben apelar a este Gobierno burgués y simplemente elegir nuevos burócratas a los mismos sindicatos procapitalistas buscan subordinar los intereses independientes de los trabajadores a la política e instituciones controladas por la clase dominante capitalista.

En su lugar, los maestros deben elegir comités de base independientes de todos los sindicatos, para discutir y decidir democráticamente sus demandas, así como la perspectiva y el programa para ganarlas. Estos comités no deben dirigir sus llamados a los políticos burgueses y las burocracias corruptas, sino al resto de la clase trabajadora en México y a nivel internacional.

Esta es la única fuente confiable de protección y apoyo político que los maestros encontrarán contra el Estado capitalista porque se enfrentan a los mismos enemigos de clase y comparten los mismos intereses de clase. Por ejemplo, desde el 14 de octubre, unos 1.700 mineros de Asarco en Arizona y trabajadores de refinerías en Texas están en huelga contra el mismo Grupo México que está amenazando a los maestros en Puebla.

(Publicado originalmente en inglés el 9 de marzo de 2020)