El editor del New York Times Magazine, Jake Silverstein, intenta escabullirse de los inventos centrales del Proyecto 1619

por Tom Mackaman
18 marzo 2020

El miércoles, el editor en jefe de The New York Times Magazine Jake Silverstein anunció que el Proyecto 1619 enmendaría levemente su afirmación de que la Revolución Americana fue un empeño emprendido para luchar contra los planes del Imperio Británico para acabar con la esclavitud.

En "Una actualización al Proyecto 1619", Silverstein afirmó que una modificación al principal artículo del Proyecto, por Nikole Hannah-Jones, serviría como "aclaración a un pasaje" cuya "formulación original se podría interpretar que sugiere que proteger la esclavitud era una de las principales motivaciones de los colonos".

La "actualización" de Silverstein no es más que un ejercicio cínico para salvar las apariencias motivado por la revelación de que el Proyecto 1619 desestimaba a sus propios verificadores de información. El 6 de marzo, la profesora Leslie Harris de la Universidad de Northwestern publicó una revelación en Politico titulada "Yo colaboré en la verificación de la información para el Proyecto 1619. El Times me ignoró". Harris escribió que ella "disputó vigorosamente la afirmación" de que la Revolución Americana se había llevado a cabo para defender la esclavitud. Explicó:

La esclavitud en las colonias no tenía ante sí ninguna amenaza directa desde Gran Bretaña, así que los colonos no habrían necesitado independizarse para protegerla. Es verdad que en 1772, el famoso caso Somerset acabó con la esclavitud en Inglaterra y Gales, pero no tuvo impacto en las colonias británicas del Caribe, donde la vasta mayoría de los negros esclavizados por los británicos trabajaban y morían, ni en las colonias de América del Norte. Tuvieron que pasar más de 60 años para que el gobierno británico finalmente acabara con la esclavitud en sus colonias caribeñas.

En su actualización Silverstein no se disculpa ante los cinco eminentes historiadores que, en una carta que enviaron en diciembre al Times, objetaban específicamente la afirmación de que la Revolución se realizó en defensa de la esclavitud. Los historiadores Victoria Bynum, James McPherson, James Oakes, Sean Wilentz, y Gordon Wood pidieron que se corrigiera esa aseveración, junto con varios otros errores y distorsiones atroces en el Proyecto.

En una respuesta arrogante publicada en el número del 29 de diciembre del New York Times Magazine, Silverstein desestimó la carta de los historiadores. Afirmó de manera deshonesta que todo el Proyecto fue aprobado cuidadosamente "durante el proceso de comprobación de la información [por parte de] expertos en el tema" y que "no creemos que se justifiquen las solicitudes de corrección del Proyecto 1619".

El esfuerzo tardío de Silverstein por controlar los daños no retira la afirmación del Proyecto 1619 de que 1776 fue una "mentira" y un "mito fundador". El editor del Times está intentando endosar un cambio menor en la redacción como corrección suficiente de una presentación históricamente insostenible de la Revolución Americana. El pasaje de Hannah-Jones ahora dice, con la frase cambiada subrayada:

Dejado de lado convenientemente de nuestra mitología fundacional está el hecho de que una de las razones primaries por las que algunos de los colonos decidieron declarar su independencia de Gran Bretaña fue que querían proteger la institución de la esclavitud. Para 1776, Gran Bretaña había llegado a discrepar mucho respecto a su papel en la institución bárbara que había remodelado al Hemisferio Occidental.

Este pasaje sigue siendo falso. Proteger la esclavitud no podría haber sido una causa significativa de la Revolución Estadounidense porque, lejos de plantear una amenaza a la esclavitud, el Imperio Británico controlaba el tráfico de esclavos y se aprovechaba inmensamente de su comercio con personas, así como de sus plantaciones caribeñas que permanecieron leales durante la guerra de independencia.

Y sin embargo, en su artículo, Silverstein reitera el error inicial y lo agrava con más capas de confusión. Escribe, "Defendemos la idea básica, que es que entre las varias motivaciones que empujaban a los patriotas hacia la independencia estaba la preocupación de que los británicos buscaran o estuvieran buscando ya alterar de varias maneras el arraigado sistema de la esclavitud americana" (subrayado nuestro).

No hay pruebas de nada de eso. La cadena de acontecimientos que llevó "hacia" la independencia ya había empezado con la Crisis de la Ley del Sello de 1765, siete años antes del dictamen de Somerset. "Los británicos" no buscaron alterar la "esclavitud americana" hasta la proclamación de Lord Dunmore de 1775 —emitida cuando la guerra de independencia ya había empezado— ofreció la emancipación a esclavos y criados ligados por contrato que tomaron las armas contra los amos ya en rebelión. La proclamación de heho preservaba explícitamente la esclavitud entre los súbditos británicos leales, muchos de los cuales pasaron el resto de sus vidas bajo Dunmore en su puesto final como gobernador real de las Bahamas, ricas en esclavos.

Silverstein afirma que el Proyecto 1619 está arraigado en la erudición de "los últimos cuarenta y pico de años" que, dice, revela "que los patriotas representaban una coalición verdaderamente diversa animada por una variedad de intereses, que variaban por región, clase, edad, religión y un montón de otros factores" en oposición a "los [que] asumen unanimidad de parte de los colonos, como hicieron muchas historias interpretativas anteriores de la causa patriota". Esto es un hombre de paja. Ningún estudioso serio —retrocediendo un siglo hasta Charles Beard— ha negado alguna vez que hubiera varios intereses en juego en la Revolución y que amplias capas de la población colonial fueron atraídas a la lucha en una guerra que mató a más americanos como porcentaje de la población que cualquier otra excepto la Guerra Civil, y que duró más que cualquier otra hasta las actuales guerras imperialistas en Afganistán e Irak (que el Times ha apoyado constantemente).

De hecho, es el Times el que ha representado la Revolución Americana como un episodio de "unanimidad por parte de los colonos". El Proyecto 1619 presenta la revolución como una simple conspiración de Padres Fundadores blancos para preservar la esclavitud y crear una farsa de democracia. Los logros supremos de esta conspiración, en la versión de Hannah-Jones, fueron la Declaración de la Independencia y la Constitución. Sobre esta cuestión, Silverstein, Hannah-Jones y los historiadores que citan —Lerone Bennett, Gerald Horne, Woody Holton y David Waldstreicher— se encuentran alineados con John C. Calhoun y los otros pendencieros defensores de la esclavitud en la última etapa del período anterior a la guerra. Aunque estos historiadores trazan un signo de menos donde los pendencieros trazan uno de más, todos están de acuerdo en que la Declaración de Independencia fundó una esclavocracia, no una democracia burguesa.

Ellos desestiman a Frederick Douglass y otros abolicionistas que encuentran en la Constitución la maquinaria legal para la destrucción en última instancia de la esclavitud, y en la Declaración su "escritura sagrada", en palabras del gran erudito de la esclavitud americana, el finado David Brion Davis. De hecho, lo que es más deslumbrante en la falsificación del Proyecto 1619 es que desprecia el hecho de que la Revolución Americana llevó en definitiva a la destrucción de la esclavitud. Apenas "cuatro veintenas y siete días más tarde", mientras Lincoln contaba los años hacia atrás desde Gettysburg en 1863, una institución que había existido desde la Antigüedad, y en el mundo nuevo desde hacía 350 años, fue destruida.

El artículo de Silverstein no comenta los muchos otros errores fácticos y distorsiones que comprende el Proyecto 1619 que fueron revelados por el World Socialist Web Site y destacados historiadores. Estos incluyen:

• Su presentación de la esclavitud como un "pecado original" únicamente americano, completamente formado —legal y racialmente— desde su mismo comienzo en 1619 como lo fue durante la Guerra Civil. La profesora Harris informa de que ella también objeta a este error en su comprobación de la información, pero no se ha hecho ningún cambio.

• Su selección tendenciosa de citas de Lincoln designadas a hacerlo parecer racista, claramente tomadas de la desacreditada biografía de Lincoln de Bennett, Forced into Glory .

• Su afirmación de que los negros americanos resistieron "mayormente... solos" para hacer de América una democracia. Esto no tiene en cuenta los cientos de miles de americanos que murieron en la Guerra Civil, así como el carácter claramente interracial de los movimientos abolicionista, de los derechos civiles y obrero.

• Su afirmación falsa de que coloca a los negros americanos en "el mismo centro" de la historia americana cuando, de hecho, el Proyecto no incluye a ningún negro americano como actor histórico. Los que aparecen son meros símbolos, juguetes del verdadero actor histórico, el "racismo antinegro" que está firmemente arraigado en un "ADN nacional". No se menciona en parte alguna ni a Frederick Douglass ni a Martin Luther king.

• Su argumento de que todas las clases de problemas sociales en los Estados Unidos de hoy —desde la falta de sanidad a la obesidad o a los atascos de tráfico— son resultado directo del "pecado original" de la esclavitud, y por lo tanto son funciones de la identidad racial, no de la explotación capitalista.

Nada de esto es cuestión de semántica. La última incursión de Silverstein solo añade una nueva capa de deshonestidad al asunto sórdido del Proyecto 1619. Si fuera serio sobre valorar las críticas, como dice ser, Silverstein podría haber escrito lo siguiente:

Agradecemos a los historiadores que trajeron a nuestra atención los muchos errores que hay en el Proyecto 1619. Nos vemos obligados a reconocer y corregir estos errores. Hemos escrito a escuelas que ya han recibido nuestro Proyecto pidiéndoles que lo devuelvan, y que no se lo den a los estudiantes hasta que se corrijan los errores y las distorsiones, y los procesos que los produjeron. Pedimos disculpas a los historiadores cuya erudición y profesionalismo difamamos. El Times buscará su asistencia para preparar una edición revisada del Proyecto 1619. Finalmente, por doloroso que sea hacerlo, recomendamos a nuestros lectores que estudien los ensayos y entrevistas que critican al Proyecto 1619 en el World Socialist Web Site.

No estamos a la espera de tal declaración con la respiración contenida.

(Publicado originalmente en inglés el 16 de marzo de 2020)