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El mensaje de las grandes empresas sobre la pandemia del coronavirus: salven ganancias, no vidas

En la medida en que propaga la pandemia por todo el mundo y los casos en EE. UU. aumentan más rápido que en cualquier parte del mundo, la clase gobernante estadounidense está concibiendo una línea definida: “La cura es peor que la enfermedad”. En otras palabras, las vidas de millones de trabajadores deben sacrificarse en interés del lucro corporativo.

“No podemos dejar que la cura sea peor que el propio problema”, declaró en un tuit Trump el domingo por la noche. “Al final del periodo de 15 días [que comenzó hace una semana], tomaremos una decisión sobre el camino que tomaremos”.

En su rueda de prensa el lunes, Trump dijo que quiere que las empresas estadounidenses se reabran en cuestión de “semanas, no meses… A cierto punto, tenemos que abrir y tenemos que movernos. No queremos perder esas empresas…”.

Minimizando el significado de la pandemia, la cual ya está abrumando los sistemas de salud en EE. UU., Trump añadió: “Tenemos una estación de la gripe muy activa, más activa que la mayoría… Y miras los accidentes automovilísticos, que son más que cualquier cifra de la que estamos hablando. Eso no significa que les vamos a decir a todos que dejen de manear vehículos. Así que tenemos que hacer cosas para abrir nuestro país”.

Si millones han de morir, que así sea. Es un costo de hacer negocios. Esto proclama la oligarquía empresarial y financiera. Loyd Blankfein, el ex director ejecutivo de Goldman Sachs, tuiteó que era necesario “dentro de pocas semanas dejar que regresen a trabajar aquellos con un menor riesgo ante la enfermedad”.

Un trabajador automotor prepara el chasis para colocar un motor en una camioneta Ford F-150 en la planta armadora de Kansas City en Claycomo, Missouri (AP Photo/Charlie Riedel)

Dichas declaraciones se produjeron cuando Wall Street sufría otra caída el lunes a su nivel más bajo desde que Trump quedó electo en 2016, a pesar de la inyección de sumas ilimitadas de dinero a los mercados financieros por parte de la Reserva Federal de EE. UU.

La decisión de la clase gobernante de poner fin a las restricciones sobre las operaciones empresariales para impulsar a Wall Street desafía las recomendaciones de los epidemiólogos y doctores. El New York Times, en un artículo publicado el lunes por la noche, escribió que “Trump, los ejecutivos de Wall Street y muchos economistas conservadores comenzaron a preguntarse si el Gobierno había ido demasiado lejos”, a pesar de que “relajar dichas restricciones podría aumentar significativamente la tasa de muertes el virus, según advierten los oficiales de salud pública”.

El Times no señaló, sin embargo, que entre aquellos que encabezan la campaña de “volver al trabajo” se encuentra la página editorial del propio New York Times, el medio de prensa del Partido Demócrata. El argumento más explícito para dejar que la gente se muera en nombre del “crecimiento económico” provino del columnista líder del Times, Thomas Friedman.

En una columna publicada el lunes, Friedman indaga, “Pero, dado que tantos de nuestros negocios están cerrados y millones comienzan a ser despedidos, algunos expertos se están preguntando: ‘¡Espera un momento! ¿Qué rayos nos estamos haciendo a nosotros mismos? ¿A nuestra economía? ¿A nuestra siguiente generación? ¿Esta cura, incluso por un periodo corto, es peor que la enfermedad?’”.

La columna de Friedman es una sarta de mentiras.

Mentira #1: Es imposible contener la enfermedad

Friedman argumenta que los gobiernos deberían abandonar los esfuerzos para contener la pandemia. Escribe que “a esta etapa, no hay forma de evitar el hecho de que muchos, muchos estadounidenses se contagien del coronavirus o ya lo tengan. Ese barco ya zarpó”. Luego cita a otro comentarista del Times, David L. Katz, quien declara, “perdimos la oportunidad de una contención a nivel de toda la población”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), la autoridad globalmente reconocida sobre enfermedades infecciosas, ha dejado en claro que abandonar los esfuerzos de “contención” del COVID-19 es inapropiado e inaceptable. “La idea de que los países deberían pasar de la contención a la mitigación es incorrecto y peligroso”, dijo el director general de la organización, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus.

La tasa de letalidad del COVID-19 varía de un país a otro. En Corea, donde una enorme porción de la población ha sido sometida a pruebas y se han dedicado recursos importantes para tratar la pandemia, la tasa de mortalidad es del 1,2 por ciento. En Italia, donde el sistema de salud se encuentra abrumado por la enfermedad, la tasa de mortalidad es de 9,4 por ciento y aumenta cada día.

Con base en este rango de posibilidades, la propuesta de Friedman de permitir que la mayoría de la población se infecte del COVID-19 vendría a un costo de un millón a 18 millones de vida.

Mentira #2: El distanciamiento social no salva vida

Friedman toma un paso aún más desdeñable. No solo argumenta que se deben abandonar los esfuerzos para contener la pandemia por medio del rastreo de contactos, aislamiento y cuarentena, sino que exige el fin a las medidas de distanciamiento social en nombre de preservar la “economía”.

Friedman argumenta que “los gobernadores y los alcaldes, por medio de… básicamente enviar a todos a casas por un periodo indefinido, podrían en realidad estar aumentando el peligro de infección para los más vulnerables”.

Esta es otra declaración falsa, infundada y totalmente contraria a las guías de la OMS, la cual ha respaldado el distanciamiento social como necesario para salvar vidas evitando que se saturen los hospitales.

Mentira #3: Salvar vidas “destruirá la economía”

Friedman sigue, “Pero también necesitamos preguntarnos —con igual urgencia— podemos… maximizar la probabilidad para tantos estadounidenses como sea posible de volver seguramente al trabajo lo antes posible. Un experto con el que hablo más adelante cree que eso podría ocurrir tan pronto como en unas pocas semanas”.

Ese experto es el Dr. David L. Katz, quien publicó obras como Dr. David Katz Flavor-Full Diet: Use Your Tastebuds to Lose Pounds and Inches with this Scientifically Proven Plan (La dieta sabrosa del Dr. David Katz: utiliza tus papilas gustativas para perder libras y pulgadas con este plan científicamente comprobado). Katz ha promovido el curanderismo de la homeopatía y la “medicina energética”, declarando que la profesión médica necesita acoger “un concepto más fluido de la evidencia”. El oncólogo cirujano David Gorski ha argumentado que Katz se especializa en intentar “‘integrar’ la pseudociencia con la ciencia, las tonterías con el sentido y el curanderismo con la medicina”.

En una columna más temprana en el Times, Katz argumenta a favor de que “la mayor parte de la sociedad regresa a la vida usual y quizás prevenir que vastos segmentos de la economía colapsen. Los niños saludables podrían regresar a la escuela y los adultos saludables podrían regresar a sus trabajos. Los teatros y los restaurantes podrían reabrir”.

Friedman, citando a Katz, argumenta “como con la gripe, la gran mayoría lo superará en días, un pequeño número requerirá hospitalización y un porcentaje muy pequeño de los más vulnerables muera trágicamente”.

De hecho, la actividad económica necesaria para el funcionamiento de la sociedad puede mantenerse bajo condiciones seguras por medio de una inversión masiva en infraestructura. Toda la producción no esencial puede frenarse por el tiempo necesario para contener la pandemia. Sin embargo, esto requiere que el principio que guía las acciones de los gobiernos —los intereses de lucro de los ricos— se elimine de toda consideración.

Las declaraciones de Katz y Friedman han sido condenadas por epidemiólogos líderes. En una carta al Times, un equipo de cuatro epidemiólogos de Yale, Sten H. Vermund, Gregg Gonsalves, Becca Levy y Saad Omer, atacan a Katz por sugerir “que la comunidad global está exagerando su reacción al Covid-19”, declarando que “él favorece dejar que la pandemia siga su curso”.

Gonsalves, un profesor asistente de epidemiología de Yale que ha dedicado varias décadas a investigar las enfermedades infecciosas, fue incluso más directo en Twitter, declarando que ni el editor de comentarios del New York Times, Jim Dao, ni el editor de la página editorial, James Bennet, pensaron sobre “hablar con un epidemiólogo de enfermedades infecciosas sobre nada de esto antes de publicar esta basura irresponsable”.

Escribió que los artículos de Katz y Friedman “socavarán los esfuerzos de salud pública con un montón de palabras huecas sin basarse en evidencia ni análisis, punto final”.

Continuó: “En la @CasaBlanca, tenemos a @realDonald Trump que estropeó la respuesta a la epidemia; @newyorktimes tenemos a hombres de clase media-alta engreídos que saben poco más que el presidente y como él, aman decir lo que les cruza la mente. Deberían sentirse avergonzados: @Dr DavidKatz, @thomasfriedman, @jimdao y @JBennet”.

El New York Times está promoviendo deliberadamente la pseudociencia durante una pandemia y poniendo vidas en riesgo. Estas acciones tienen un contenido social definido. Como Trump, la principal preocupación del Times es reabrir las empresas e inyectar valor en los mercados bursátiles a cualquier costo. Si esto significa obligar a que los trabajadores regresen a sus empleos en condiciones inseguras y “mueran trágicamente”, que así sea.

Este proceso tiene una lógica subyacente. La masiva transferencia de crédito hacia el sistema financiero necesita estar apoyada de la extracción de plusvalía de la clase obrera.

Levantar las cuarentenas obligatorias hará poco en cuanto a hacer que las personas salgan a comprar cosas y visitar restaurantes. Pero no ir a trabajar será tratado como una decisión individual, haciendo que los trabajadores que se rehúsen a trabajar en condiciones insalubres no sean elegibles para recibir compensaciones por desempleo.

Desde el principio, la clase gobernante no ha visto la pandemia como una cuestión de salud pública, sino como un posible impedimento para la creación de ganancias. Su única preocupación ha sido cómo impactará la crisis su balance neto. Ahora que se ha asegurado un rescate masivo del Gobierno, la clase gobernante quiere asegurarse de que los negocios regresen a la normalidad.

Esta forma de eutanasia aprobada socialmente tiene un carácter distintamente fascistizante que no es distinto del argumento hecho por los nazis de que las personas con incapacidades eran elementos “no deseables” que debían ser eliminados. En cara a la crisis más grande que ha enfrentado el capitalismo estadounidense, la clase gobernante está revelando que no solo es parasítica, sino también homicida.

Esta política emerge de la suposición incuestionable de que ninguna medida puede afectar el sistema de lucro. Incluso en medio de una pandemia global, que amenaza las vidas de millones, la prioridad de los Gobiernos mundiales y sus títeres en la prensa es defender a toda costa la riqueza de la clase gobernante y los intereses de la élite corporativa-financiera.

Todos los recursos económicos de la sociedad deben ser movilizados ahora para combatir la pandemia, ¡no salvar a Wall Street! La demanda de la clase gobernante de que los trabajadores han de sacrificar sus vidas y las vidas de sus familias regresando al trabajo, por la fuerza si es necesario, generará una oposición enorme.

El desarrollo de una oposición masiva a las demandas de Wall Street, la prensa y el Gobierno de Trump debe basarse en un entendimiento de que la lucha contra la pandemia y la implementación y políticas para proteger la salud y seguridad de los trabajadores es al mismo tiempo una batalla contra el capitalismo.

(Publicado originalmente en inglés el 24 de marzo de 2020)

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