La cifra da muertos por coronavirus en Europa supera los 10.000

por Robert Stevens
26 marzo 2020

El coronavirus ha matado a más de 10.000 personas en todo el continente europeo. Este hito espantoso se ha alcanzado a apenas cinco semanas de que se registrara la primera muerte en el continente, en Francia, el 15 de febrero.

Con las 1.414 nuevas muertes de ayer, el total en todo el continente llegó a 10.220 muertes de 192.663 casos. De los 27 países de la Unión Europea, 9.720 muertes se han registrado de 172.407 casos.

Miembros de la Unidad de Emergencia Militar llegan a la estación de tren Abando, en Bilbao, norte de España, el lunes, 23 de marzo de 2020. (Foto AP/Ávaro Barrientos)

En Italia, 601 nuevos fallecimientos llevaron el total a 6.077 muertes. Casi 5.000 nuevos casos del virus han sido reportados. Muchas más vidas se ven amenazadas incluso antes de estos casos nuevos, con 50.418 casos activos y 3.204 clasificados como "serios, críticos". Un total de 63.927 personas han sido infectadas en Italia.

En España, la cifra de muertos alcanzó los 2.206, con 434 nuevas muertes, 391 más que el día anterior. Hubo 4.321 nuevos casos, conformando un total de 27.528 casos activos. De ellos, 2.355 son clasificados como serios, críticos.

La incapacidad de los servicios de atención médica y social en toda Europa para hacer frente al impacto destructivo del virus —después de décadas de estar mal financiados, privatizados y vaciados de personal— llevó a que soldados, que fueron llamados a filas para desinfectar y operar residencias de mayores en España, encontraran ancianos muertos en sus camas, abandonados a su suerte, con el país bajo una cuarentena estricta.

En Francia, hubo 186 nuevas muertes, un aumento por encima de los 112 del día anterior, llevando el total a 860. Las muertes incluyen otros dos médicos, uno que era médico generalista y el otro ginecólogo. Hay más de 13.000 casos activos en el país, 8.675 personas en hospitales y 2.082 personas en condición crítica.

Otras 34 personas perecieron en Países Bajos, llevando el total a 213, y 24 personas murieron en Alemania, llevando la cifra de fallecidos a 118.

En Reino Unido, después de que se anunciara que murieron 54 personas más, y 335 en total, el primer ministro conservador Boris Johnson anunció el cierre del país el lunes por la tarde. La gente solo puede salir de casa para "propósitos muy limitados" incluyendo "comprar productos de primera necesidad, lo menos frecuentemente posible" y "una forma de ejercicio por día". Solo dos personas pueden estar juntas, a no ser que vivan en el mismo hogar. La policía puede hacer cumplir el aislamiento, "incluyendo mediante multas y dispersando multitudes", dijo Johnson.

El Ministerio de Relaciones Exteriores aconsejó a los un millón de británicos de vacaciones o en viajes de negocios en el extranjero que volvieran inmediatamente al Reino Unido. Advirtieron que de otra manera probablemente no habría más vuelos comerciales disponibles con las rutas aéreas probablemente cerrando sin advertencia para el martes y el miércoles.

El gobierno de Johnson se ha negado a tomar una serie de medidas críticas para parar la expansión del virus. Su plan original, antes de verse obligado a retirarlo, era dejar que se produjera una infección masiva de la población supuestamente para lograr una "inmunidad de rebaño". El gobierno todavía aconseja a todos los que sospechan que podrían tener el virus que no busquen tratamiento en un hospital, sino que se "autoaíslen" en casa —sin que se les haga un test.

Están aflorando más indicios de que los que están contrayendo el virus y en algunos casos muriendo son de varias franjas etarias, incluyendo a personas particularmente jóvenes y en forma, como un bebé que nació con el virus y un grupo de tres jóvenes médicos treintañeros del mismo hospital británico a quienes se les diagnosticó el virus el domingo y necesitaron ventiladores.

Como respuesta, la élite gobernante está realizando ataques draconianos a las libertades civiles que sientan un peligroso precedente, al tiempo que no brindan asistencia médica real.

Ayer, el gobierno de Johnson pudo aprobar todas las etapas, en la Cámara de los Comunes, del Proyecto de Ley de Emergencia por el Coronavirus, bajo el cual a él y sus ministros se les conceden poderes autoritarios extraordinarios, incluyendo prohibir cualquier reunión de personas, en cualquier momento y lugar.

Esta semana, el parlamento húngaro discutirá un proyecto de ley bajo el cual el primer ministro ultraderechista Viktor Orbán se dispone a adquirir poderes dictatoriales que le permitirán gobernar por decreto. Los poderes no dan una fecha tope definida e incluyen encarcelar a quienes se considere que difunden "noticias falsas" por hasta cinco años.

Ningún gobierno en Europa ni en el mundo está llevando a cabo los tests masivos que se requieren para poner en cuarentena con éxito y luego tratar a los infectados, quienes puede que no muestren síntomas, pero que aún así están extendiendo el COVID-19. No se hacen tests ni siquiera a personal médico de primera línea. Debido los recortes a los servicios de sanidad, hay un suministro desesperanzadamente inadecuado de instalaciones médicas, incluyendo ventiladores y equipo de protección personal (EPP) para el personal.

En contraste, a los bancos, las corporaciones y los súper ricos se les conceden rescates que eclipsan a los que se les dieron a los banqueros e instituciones financieras después del desplome financiero global de 2008. En los últimos días, Alemania, Francia, Gran Bretaña y España han anunciado subvenciones masivas a los grandes negocios, bajo condiciones en las que millones de trabajadores ya han sido despedidos, y solo conservan el empleo los de los servicios esenciales en la mayoría de los países europeos.

Mucho más de un billón de euros se pusieron a disposición en cuestión de días para apuntalar a la aristocracia financiera y a los multimillonarios corporativos. El gobierno de la canciller Angela Merkel dio un paquete por valor de aproximadamente €750 mil millones a la protección de los bancos y principales corporaciones alemanes. El gobierno francés de Emmanuel Macron comprometió €300 mil millones y el canciller de Johnson, Rishi Sunak, £350 mil millones.

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, del Partido Socialista Obrero Español, ha comprometido $219 mil millones a las corporaciones, incluyendo €100 mil millones de garantías para los préstamos empresariales. Otros €17 mil millones de apoyo directo a las empresas está disponible y €83 mil millones se dice que están siendo reservados para la inversión en el sector privado.

Esto representa un gigantesco asalto a las reservas públicas por segunda vez en una década. El rescate de Alemania equivale al 20,5 por ciento del PIB, el de España al 15,6 por ciento, el del Reino Unido al 15 por ciento.

Estos rescates emulan al Banco Central Europeo, que la semana pasada anunció un programa de impresión de papel moneda de €750 mil millones con el objetivo de mantener a flote los mercados financieros. El BCE está comprometido a comprar deuda pública y acciones privadas con los nuevos fondos para fines de este año.

Estas vastas sumas son solo un pago bajo: funcionarios gubernamentales de las tesorerías de los principales países europeos hacen hincapié en que habrá fondos "ilimitados" disponibles. Esto fue confirmado ayer mientras el gobierno de Johnson aceptaba nacionalizar las pérdidas de toda franquicia ferroviaria privada en Gran Bretaña por los siguientes seis meses inicialmente. Esto transfiere todos los riesgos de ingresos y coste al gobierno pero deja a las empresas privadas capaces todavía de cosechar ganancias y que se les pague una tasa de gestión bajo un "acuerdo de medidas de emergencia".

Los trabajadores de toda Europa deben exigir un programa opuesto directamente al de las corporaciones y los gobiernos que actúan en su nombre. Tienen que rechazar esta sangría sin precedentes del tesoro público para el propósito de financiar a los grandes negocios y los banqueros. Estas entidades deben ser tomadas bajo control público y ser gestionadas por la clase trabajadora en interés de la sociedad.

En una declaración el lunes, "La extensión de la pandemia u las lecciones de la semana pasada", el WSWS propuso las medidas necesarias para que los trabajadores lleven adelante la lucha contra la pandemia del COVID-19: "La clase trabajadora debe exigir tests para todo el mundo y acceso gratis e igualitario a la atención médica; el cierre de toda la producción no esencial, con plenos ingresos para los afectados; condiciones laborales seguras en industrias esenciales para el funcionamiento de la sociedad; y un programa de emergencia para construir infraestructuras de atención sanitaria y asegurar que todos los asalariados de la sanidad tengan acceso al equipo necesario".

(Publicado originalmente en inglés el 2020-03-24)