Por los Estados Unidos Socialistas de Oriente Próximo y Asia Central

por Ulaş Ateşci
11 mayo 2020

El siguien te discurso fue pronunciado por Ulaş Ateşci, un líder del Sosyalist Eşitlik (Grupo Socialista por la Igualdad) en Turquía, en el Rally en línea del Día Internacional de los Trabajadores de 2020 celebrado por el World Socialist Web Site y el Comité Internacional de la Cuarta Internacional el 2 de mayo.

Traigo saludos fraternales del Grupo Socialista por la Igualdad en Turquía, una puerta entre Europa, Oriente Próximo y Asia. La pandemia del coronavirus ha puesto al descubierto la devastación causada por décadas de guerra imperialista y austeridad en esta región.

Turquía es ahora el país de Asia con más casos. Los trabajadores de muchos lugares de trabajo han lanzado huelgas salvajes para exigir que se detenga la producción en las industrias no esenciales. Sin embargo, el Gobierno del presidente Recep Tayyip Erdoğan ha mantenido a muchos trabajadores en el trabajo para seguir obteniendo ganancias para la clase capitalista. Como resultado de esta política, impuesta junto con los partidos parlamentarios en quiebra política de la oposición y los sindicatos de Turquía, la tasa de casos confirmados de COVID-19 entre los trabajadores es casi tres veces superior al promedio en Turquía.

El discurso de Ulaş Ateşci comienza en el minuto 1:30:32 en el video.

La pandemia expone no solo la bancarrota de las burguesías de Oriente Próximo, sino la verdadera cara del imperialismo. Inicialmente, Irán emergió como el epicentro regional de la pandemia. Ya antes de la pandemia, Washington había impuesto sanciones que redujeron drásticamente las exportaciones de petróleo de Irán, paralizando su comercio y asegurando su salida del sistema financiero mundial dominado por los Estados Unidos.

Este año comenzó con el asesinato con un dron estadounidense del general Qasem Soleimani, el segundo funcionario más importante del Gobierno iraní, en Bagdad, donde el régimen iraní ayudó a Washington a establecer un régimen títere durante la ocupación estadounidense de Irak. Este asesinato de Estado, ordenado directamente por el presidente de EE.UU., tenía como objetivo aterrorizar a toda la región.

Cuando comenzó la pandemia, la Administración de Trump tomó la bárbara decisión de usar el coronavirus como arma de guerra. Imponiendo nuevas sanciones, bloqueó el comercio de productos médicos fundamentales para el tratamiento de decenas de miles de hombres, mujeres y niños iraníes inocentes devastados por la enfermedad. Desde entonces, miles de iraníes han muerto.

El Comité Internacional de la Cuarta Internacional y sus simpatizantes en Turquía, el Grupo Socialista por la Igualdad, condenan inequívocamente las sanciones estadounidenses y europeas impuestas a Irán. Estas sanciones deben ser levantadas inmediatamente.

En toda la región, Irak, Siria, Libia, Yemen, Palestina y las otras zonas asoladas por la guerra son las más vulnerables al virus. Su infraestructura sanitaria ha sido prácticamente destruida por décadas de guerra y bombardeos de los EE.UU., sus aliados europeos y del Oriente Próximo y sus fuerzas patrocinadas. Lo que queda del sistema médico no puede diagnosticar y vigilar adecuadamente a los enfermos, y mucho menos tratarlos.

Este es el resultado de décadas de guerra en Oriente Próximo desde que la burocracia estalinista disolvió la Unión Soviética en 1991, eliminando el principal contrapeso militar al imperialismo. Desde entonces, millones de personas han muerto en las guerras y ocupaciones imperialistas en Irak, Afganistán, Siria y otros lugares. Emprendidas por Washington para contrarrestar la erosión de su poder económico estableciendo su dominio en esta región rica en petróleo y geográficamente vital, han dejado a la región desesperadamente expuesta a la pandemia.

Lanzadas en medio de los levantamientos revolucionarios de la clase obrera en Túnez y Egipto en 2011, las guerras imperialistas a través de fuerzas patrocinadas en Libia y Siria y luego la embestida contra el pueblo yemení continúan junto con la continua persecución de los palestinos por el Estado israelí. Esto solo puede proceder debido a la complicidad de las burguesías de Oriente Próximo: el gobierno turco; los grupos nacionalistas kurdos en Turquía, Irak y Siria; los estados árabes, y el régimen sionista en Israel. El nacionalismo burgués ha demostrado estar totalmente en bancarrota.

La lucha contra COVID-19 en Oriente Próximo y Oriente Medio solo puede ser librada por la clase obrera contra el imperialismo y sus aliados regionales.

El Gobierno turco ha desempeñado un papel especialmente reaccionario en la guerra de Siria, que ha provocado más de 500.000 muertes y 10 millones de refugiados. Sirviendo como herramienta de Washington, atacó a las fuerzas del régimen sirio dentro de Siria hace apenas dos meses, arriesgando un enfrentamiento directo entre el aliado de Turquía, Estados Unidos, y el principal patrocinador del régimen sirio, Rusia.

En cuanto a las milicias nacionalistas kurdas, surgieron como fuerzas indirectas clave al servicio de las potencias imperialistas en la guerra de Siria, encarcelando a miles de personas sin juicio en campos de prisioneros. Mientras defiende inflexiblemente a los kurdos y a otros pueblos oprimidos en Oriente Próximo, el CICI no da ningún apoyo a los nacionalistas burgueses kurdos ni a ningún otro nacionalista burgués.

Más de 110.000 yemeníes han muerto y cientos de miles han sido heridos desde que la monarquía saudita invadió Yemen, el país más pobre de Oriente Próximo, en 2015. Las fuerzas de la coalición lideradas por los saudíes bombardearon hospitales, escuelas, hogares y bodas. En la peor catástrofe humanitaria del mundo, unos 14 millones de yemeníes están al borde de la hambruna.

Los refugiados atrapados en Turquía y Grecia constituyen una fracción significativa de los más de 70 millones de refugiados que huyen de la guerra imperialista y la pobreza en todo el mundo. Una vasta red de campos de prisioneros se extiende desde Oriente Próximo hasta el Mediterráneo. En estos campos, a menudo financiados por la Unión Europea, los refugiados inocentes se enfrentan a palizas, torturas e incluso violaciones, esclavitud y asesinatos. Al carecer de servicios sanitarios básicos, corren un grave peligro de sucumbir al COVID-19.

La defensa de los refugiados ante la persecución es una tarea crítica de la clase obrera internacional, en particular en Turquía y Grecia. Deben ser liberados de los campos de detención, recibir atención médica y obtener plenos derechos democráticos, incluidos los derechos de ciudadanía.

La misma crisis capitalista que produce la locura de la guerra imperialista también proporciona el impulso para la revolución socialista. El estallido de las luchas revolucionarias en Túnez y Egipto confirmó este análisis. Sin embargo, sin una dirección revolucionaria en la clase obrera, tanto el antiguo régimen militar de Egipto como el antiguo régimen nacionalista burgués de Túnez lograron mantenerse en el poder.

La crisis actual plantea directamente la cuestión de la construcción de una dirección revolucionaria internacional que dé una perspectiva socialista a la clase obrera. Las amargas experiencias del siglo pasado y de las dos primeras décadas del siglo XXI han reivindicado la Teoría de la Revolución Permanente de León Trotsky.

En los países de desarrollo capitalista tardío, la burguesía no puede dirigir la lucha por los derechos sociales y democráticos y establecer su independencia del imperialismo. Esa tarea recae en la clase obrera internacional, que lucha por el derrocamiento del capitalismo como parte de la revolución socialista mundial. Contra el imperialismo, el grito de batalla de los trabajadores de esta región debe ser: por los Estados Unidos Socialistas de Oriente Próximo y Asia Central.

La única alternativa revolucionaria para los trabajadores, la juventud y los oprimidos de esta región es el Comité Internacional de la Cuarta Internacional. Solo el CICI ha librado una lucha inflexible durante décadas contra las guerras imperialistas y por la continuidad del marxismo y el socialismo. Instamos a nuestros oyentes a unirse a nosotros y construir las secciones de la CICI, el Partido Mundial de la Revolución Socialista fundado por León Trotsky.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 8 de mayo de 2020)