La Organización Mundial de la Salud advierte que el regreso prematuro al trabajo corre el riesgo de hacer resurgir la pandemia

por Benjamin Mateus
14 mayo 2020

El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, reiteró sus advertencias el lunes de que un regreso prematuro al trabajo sin medidas adecuadas para contener la pandemia de COVID-19 corre el riesgo de provocar un resurgimiento de la enfermedad.

Tedros enfatizó que antes de que los gobiernos comiencen a abrir los negocios, deben preguntar si la epidemia está bajo control, si la infraestructura nacional de atención médica puede hacer frente a nuevos brotes, y si las medidas de vigilancia de salud pública implementadas son lo suficientemente sólidas para localizar, aislar, tratar y rastrear a nivel comunitario en todo el país. Primero debería preguntarse si la capacidad de prueba de la nación es de una magnitud suficiente antes de siquiera considerar estos criterios.

Las tumbas de las personas que murieron en los 30 últimos días llenan una nueva sección del cementerio Nossa Senhora Aparecida, en medio de la pandemia del nuevo coronavirus en Manaus, Brasil, el lunes 11 de mayo de 2020. La nueva sección fue abierta el mes pasado para hacer frente al súbito aumento de los fallecimientos (Foto AP/Felipe Dana)

Con solo 15 estados en alguna forma de confinamiento o restricciones de permanencia en el hogar, Estados Unidos sigue careciendo lamentablemente de suficiente capacidad de prueba, independientemente de las bravuconadas repetidas pero vacías del presidente. En realidad, la situación se ha convertido en un absurdo a medida que las comunidades locales y los estados compiten entre sí, así como con los grandes vendedores privados y el gobierno federal para obtener el material necesario. Esto solo agudiza la escasez existente que confunde al gobierno local y a los funcionarios de salud encargados de abrir sus pueblos y ciudades pequeñas mientras se enfrentan a nuevos brotes repentinos en hogares de ancianos o fábricas y lugares de trabajo locales. La devastación económica asola doblemente a estas comunidades, exacerbando las tensiones sociales ya que los trabajadores se ven obligados a contraponer su seguridad a las dificultades financieras.

Estados Unidos ha alcanzado recientemente una capacidad de 300.000 pruebas por día. La necesidad de una mayor capacidad se debe a la demora criminal en no haber mejorado la capacidad de prueba en enero y febrero, cuando había tiempo suficiente para movilizar los vastos recursos del país. Debido a que la pandemia se ha insinuado más profundamente en el tejido social del país, se requieren más pruebas para identificar y mapear su propagación. Las afirmaciones sobre estar por delante de Corea del Sur son discutibles precisamente porque Corea del Sur puso el brote en su país bajo un control considerable muy rápidamente.

Según la Fundación Rockefeller, para reabrir de manera segura la economía del país, EEUU necesita expandir drásticamente la capacidad de prueba cerca de 30 millones por semana, más de 10 veces la capacidad actual. Sobre una base per cápita, EEUU tiene 29.321 pruebas por millón de habitantes, a la par del Reino Unido, pero por detrás de Canadá, Alemania, Italia, España y Rusia.

"Estados Unidos aún no está administrando suficientes pruebas de coronavirus cada semana para monitorear adecuadamente a toda la fuerza laboral de los Estados Unidos o detectar rápidamente brotes recurrentes de COVID-19", escribió la fundación. "Se pueden esperar brotes de este tipo en el futuro previsible, dado el bajo nivel de inmunidad de la población, así como el contagio del virus y la amplia dispersión geográfica. La ubicación y el tamaño de los brotes recurrentes son difíciles de predecir. La vigilancia estrecha de los médicamente vulnerables, institucionalizados, pobres y encarcelados es vital".

La Dra. Maria Van Kerkhove, directora técnica para la pandemia de COVID-19 en la OMS, explicó que se habían realizado varios estudios de seroprevalencia (nivel de un patógeno en una población medida mediante análisis de sangre) en revisión en diversas regiones de Asia, Europa y los Estados Unidos. Para su sorpresa, comentó que estas pruebas de anticuerpos indican que la prevalencia de la enfermedad sigue siendo baja, en el rango del 1 al 10 por ciento en la población. En respuesta a la consulta de un periodista sobre la inmunidad colectiva, la doctora Kerkhove respondió que, aunque no se conoce la prevalencia exacta de COVID-19 requerida, tendría que ser mucho más alta que los niveles actuales.

El Dr. Michael Ryan, jefe de emergencias de la OMS, lo expresó de manera muy sucinta y dijo: "Promover la inmunidad de rebaño puede conducir a una aritmética muy brutal que no coloca a las personas, la vida y el sufrimiento en el centro de esa ecuación. Los estudios de seroprevalencia también muestran que la proporción de personas con enfermedad clínica significativa es en realidad una proporción más alta de todas las personas infectadas porque la cantidad de personas infectadas en la población total es menor de lo que esperábamos".

Explicó que el virus todavía está muy arraigado en la comunidad de cada nación, como lo demostraron indeleblemente los eventos en Corea del Sur y Wuhan, China. El momento presente es una segunda oportunidad para implementar rápidamente la infraestructura necesaria en preparación para los brotes de la comunidad local. "Cerrar los ojos e intentar conducir a través de esto a ciegas es la ecuación más tonta que yo haya visto", dijo, "y estoy realmente preocupado de que ciertos países se preparen para conducir realmente a ciegas durante los próximos meses".

A pesar de las terribles estadísticas, con más de 80.000 muertes y más de 1 millón de casos activos de COVID-19 en los Estados Unidos, altos funcionarios de la Casa Blanca durante el fin de semana presionaron a los gobernadores estatales para acelerar los pasos hacia el reinicio del comercio. En la conferencia de prensa del lunes, el fascista Trump simplemente dijo: "Quiero que se abra el país".

Ayer, cientos de miles de trabajadores de Michigan se dirigieron a sus empleos como parte del plan del gobernador Gretchen Whitmer para reiniciar la economía de Michigan a pesar de los nuevos casos continuos de más de 400 por día. La prueba será un modelo para el resto de la base manufacturera de los Estados Unidos. La semana se dedica a recalibrar e inspeccionar los equipos con un enfoque medido. American Axle reabrió un turno en su planta del condado de Macomb. Se instalaron carpas fuera de las instalaciones para tomar la temperatura y proporcionar máscaras y equipos de protección. Esto se convirtió en un acontecimiento mediático para calmar a los trabajadores e influir en sus corazones y mentes.

El gobernador J. B. Pritzker de Illinois ha indicado que la ciencia y los datos guiarán sus decisiones. Sin embargo, está permitiendo que se abran más negocios en un sentido limitado y se está moviendo para crear regiones geográficas en todo el Estado que funcionarán de manera independiente. Se han abierto campos de golf y parques estatales. El gobernador Gavin Newsom en California señaló que el 70 por ciento de las empresas podrían reabrir con alguna forma de restricciones, aunque algunos condados en las partes más afectadas del Área de la Bahía permanecerían cerrados.

En concierto, varios países europeos y asiáticos, devastados por la pandemia, se están moviendo para relajar las actividades sociales y comerciales. Francia está permitiendo que los maestros regresen a la escuela primaria y que algunas tiendas y salones abran nuevamente. Fuera de Madrid y Barcelona, España está permitiendo pequeñas reuniones y que se abran bares y restaurantes que tengan espacios al aire libre. En los Países Bajos, las escuelas primarias y los peluqueros volverán a abrir, y los deportes sin contacto se permitirán al aire libre. Shanghái Disneyland ha abierto sus puertas.

Incluso Rusia, cuyas tasas de casos son superadas solo por los Estados Unidos, se ha jactado de sus bajas tasas de mortalidad. Esta semana, Putin ordenó el final de un "período no laboral" a nivel nacional. Aunque reconoció que la pandemia no había sido dominada, dejó que los gobernadores regionales decidieran si levantar las restricciones en sus territorios y cuándo. Sin embargo, indicios recientes sugieren que el número de muertes por COVID-19 se ha contado a la baja a propósito, y las estimaciones calculadas indican que la tasa de mortalidad por COVID-19 es aproximadamente tres veces mayor.

La hipocresía de que todo está bien se ha resaltado mejor en los desarrollos recientes en la Casa Blanca. La semana pasada, el ayuda de cámara del presidente Trump y la secretaria de prensa del vicepresidente Mike Pence, Katie Miller, así como un agente del servicio secreto, dieron positivo por COVID-19. El director de los Centros para la Prevención y Control de Enfermedades, Robert Redfield; el director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, Dr. Anthony Fauci; y Stephen Hahn, comisionado de la Administración de Drogas y Alimentos, han tomado la precaución de entrar en cuarentena. En la sesión informativa de la Casa Blanca del lunes, Trump admitió que la orden de que todos los funcionarios lleven pusta mascarilla (excepto él mismo) provino de él.

En un final relevantemente dramático, pero abrupto, de la conferencia de prensa de la Casa Blanca, la reportera de la CBS News Weijia Jiang le preguntó al presidente: "¿Por qué eso importa? [hacerlo mejor que cualquier otro país en las pruebas] ¿Por qué es una competencia global para usted si todos los días los estadounidenses siguen perdiendo la vida y seguimos viendo más casos cada día?".

Trump respondió que "debería preguntarle a China por qué tantos estaban perdiendo la vida en todas partes del mundo". La Sra. Jiang, que nació en Xiamen, China y se mudó a los Estados Unidos con su familia a la edad de dos años, reencauzó: "Señor, ¿por qué me dice eso a mí específicamente?". Trump luego respondió diciendo que "le diría eso a cualquiera que haga una pregunta desagradable". Kaitlin Collins de la CNN salió en defensa del periodista cuando Trump pidió que le hicieran otra pregunta, pero la rechazó. "Usted me señaló", dijo Collins. "¿Puedo hacerle mi pregunta?" Furioso, Trump suspendió la conferencia de prensa y se fue.

(Publicado originalmente en inglés el 12 de mayo de 2020)