COVID-19: Mélenchon ofrece unidad nacional con los bancos de Francia

por Anthony Torres y Alexandre Lantier
16 mayo 2020

Mientras el presidente Emmanuel Macron saca a Francia del confinamiento en medio de la pandemia de COVID-19, poniendo innecesariamente en peligro a millones de vidas, Jean-Luc Mélenchon quiere sofocar la creciente ira entre los docentes, los trabajadores ferroviarios y otros a quienes se les ordenó regresar al trabajo. Nos enteramos de eso en una entrevista que el jefe de Francia Insumisa (LFI, La France insoumise) le concedió a un grupo de periódicos españoles, suizos, italianos y alemanes.

Cuando se le preguntó sobre la pandemia, Mélenchon dijo: "Hasta ahora, nuestra estrategia ha sido la confrontación directa en todos los temas, para generar conciencia política. Pero en este momento, una confrontación directa no promovería la conciencia política, haría lo contrario, lo bloquearía". Y agrega: "En Francia representamos a la parte más rebelde de nuestro pueblo. Pero no quisiera que los franceses deduzcan de nuestra actitud que todos hacen lo que quieren".

Para LFI, agrega Mélenchon, la pandemia "ha marcado un estilo. No se puede atacar a los que están en el poder".

La pandemia está desenmascarando a Mélenchon y a todos los populistas pequeñoburgueses y antimarxistas como servidores de los bancos. Podemos, el aliado español de LFI, está en el poder con el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y está poniendo fin a las medidas de confinamiento con el apoyo de los sindicatos. Como LFI proclama que no "atacará" a Macron, Podemos ha publicado estimaciones de que cientos de miles de personas podrían morir a causa del COVID-19 y mandó a la policía a atacar a los trabajadores del acero en huelga por el derecho a refugiarse en sus hogares.

Como los sindicatos franceses y europeos no convocan ninguna huelga a pesar de la pandemia, Mélenchon quiere imponer a los trabajadores el dictado de la aristocracia financiera.

El Banco Central Europeo (BCE) y los Estados europeos están inundando a los bancos y a los grandes jefes con billones de euros en planes de recuperación. Pero están obligando a los trabajadores y las pequeñas empresas a volver al trabajo, y a los niños a volver a la escuela, a pesar de que se informa de más de 20.000 nuevos casos de COVID-19 todos los días en Europa, alegando que no hay dinero para mantener a los trabajadores y las pequeñas empresas durante el cierre de emergencia. Ya están surgiendo nuevos brotes de COVID-19 internacionalmente debido al levantamiento de los bloqueos llevados a cabo por la clase dominante con desprecio por la vida humana.

Mélenchon no critica esta política —la comparte—. Exige que el BCE siga inundando a los bancos con billones de euros comprando la deuda soberana que tienen: "Mi propuesta es esta. Todas las deudas estatales que ya tiene el BCE deben congelarse. Se convierten en deuda perpetua sin intereses ... Segundo paso: se le pide al Banco Central que vuelva a comprar y también congele toda la deuda gubernamental restante en bancos privados".

Mélenchon se jacta de que su propuesta cuenta con el apoyo de agentes políticos y banqueros de derecha: "Las personas que no tienen nada que ver con mi ideología política están a favor, como Alain Minc, Mario Draghi, Dominique Strauss-Kahn e incluso un comisario europeo".

Ante la oposición tradicional de las autoridades financieras alemanas a esta política, Mélenchon incita el odio nacionalista contra los pueblos del norte de Europa. "¡El norte de Europa es insoportable! Los líderes rebeldes están allí", se queja. Ataca especialmente a Alemania, que "acumula superávit comercial y nadie dice nada a pesar de que está prohibido por los tratados".

El historial de LFI, Podemos y otros "populistas de izquierda" como el antiguo Gobierno griego proausteridad de Syriza (la "Coalición de la Izquierda Radical") justifica las advertencias del Comité Internacional de la Cuarta Internacional. Estas fuerzas populistas representan los intereses de capas privilegiadas de las clases medias en el ámbito académico, las burocracias sindicales y los medios de comunicación, integrados en el orden existente. Manipulando los odios nacionales, intentan dividir y estrangular la lucha de la clase obrera internacional.

Los trabajadores no tienen por qué rescatar a la aristocracia financiera, que está poniendo en riesgo a millones de personas al poner fin al confinamiento. En Francia y en toda Europa y el mundo, los trabajadores pueden ejercer su derecho a la huelga para evitar arriesgar sus vidas por un trabajo no esencial. Organizados en comités de acción independientes de los sindicatos y fuerzas como LFI, los trabajadores pueden decidir por sí mismos si es seguro reanudar el trabajo. Dado que la emergencia sanitaria requiere usar contra la enfermedad los fondos públicos que ahora se entregan a los bancos, los comités de acción se enfrentan a la tarea de establecer el control de la producción y expropiar a la aristocracia financiera a través de una lucha internacional por el poder de los trabajadores y el socialismo.

Mélenchon sabe que la radicalización política se está desarrollando en Francia e internacionalmente, pero quiere impulsarla hacia la derecha. "Este es un período de despertar político", dice.

Pero continúa respondiendo positivamente al llamado de Macron para una "unión sagrada" durante la pandemia. La "Unión Sagrada" fue la alianza chovinista y militarista durante la Primera Guerra Mundial entre las fuerzas profascistas de la Acción Francesa, otros partidos burgueses y la socialdemocracia, dirigida por Jules Guesde, que traicionó a la clase obrera y votó a favor de los créditos de guerra en 1914. Mientras dice en la entrevista que "rechaza" el vocabulario bélico de Macron, y ha declarado en otro lugar que rechaza la Unión Sagrada, Mélenchon deja claro en la entrevista su apoyo a las políticas de la Unión Sagrada.

Para obtener ideas sobre qué políticas seguir durante la pandemia, dice: "Buscamos en las leyes de 1915-16 para ver qué se había hecho. La sociedad francesa era una sociedad campesina; todos los hombres estaban en el frente y morían por millones. Estábamos interesados en ver cómo se garantizaba la cohesión social en ese momento".

Con este siniestro comentario, Mélenchon demuestra que LFI no solo está dispuesta a aceptar muertes masivas causadas por el final del confinamiento, sino que ha roto conscientemente todos los lazos con las tradiciones socialistas de la izquierda, ni que hablar el punto de vista del marxismo. Ante la pandemia, su objetivo es garantizar la cohesión social y sofocar la oposición de los trabajadores con métodos reaccionarios.

¿Cómo "garantizó la Unión Sagrada la cohesión social" en 1915-1916, mientras enviaba a millones de soldados para ser masacrados en el frente? Usó propaganda militarista, xenófoba y antisemita. Cuando estalló la ira en el ejército francés en los motines de 1917, después de que comenzara la revolución rusa, el mariscal y futuro dictador colaboracionista nazi Philippe Pétain recibió cientos de amotinados. Aunque fundada sobre odios antialemanes, la Unión Sagrada preparó paradójicamente la colaboración nazi, aclamada por la Acción Francesa y el voto de los plenos poderes a Pétain por la socialdemocracia y otros partidos burgueses en 1940.

Un político que está "interesado" en el sangriento trabajo realizado por la Unión Sagrada es un demagogo pequeñoburgués fascinado por la extrema derecha.

La entrevista de Mélenchon debe servir como advertencia a los trabajadores. Durante la pandemia, no solo los bancos y sus servidores directos como Macron, sino también los "populistas de izquierda" serán muy hostiles hacia las luchas de la clase obrera.

El papel de Mélenchon es reaccionario y cínico. Saluda al primer ministro Édouard Philippe, diciendo que con respecto al final del confinamiento: "estamos hablando por teléfono como amigos en un bar". Al llamar a Philippe "un hombre elegante, una compañía agradable", Mélenchon lo aplaude: "Édouard Philippe es de derecha y nunca ha afirmado lo contrario". Mélenchon, por su parte, hace el trabajo realmente sucio de pretender ser populista y, en ocasiones, incluso posturea como izquierdista, al mismo tiempo que transmite ideas de derechas.

(Publicado originalmente en inglés el 14 de mayo de 2020)