La política oligárquica: corte federal de apelaciones bloquea el desafío del PSI a leyes antidemocráticas de acceso a la papeleta en California

10 agosto 2020

El Gobierno estadounidense tiene mucho que decir sobre la “democracia”, el “Estado de derecho” y “elecciones justas” en el extranjero cuando un Estado u otro ha interferido con los intereses de Wall Street. Sin embargo, Estados Unidos no es una democracia en ningún sentido completo de la palabra. Es una oligarquía con un sistema político controlado por dos partidos, los demócratas y republicanos, que representan a esta oligarquía.

Este hecho político básico ha quedado completamente expuesto a través del fallo del Tribunal de la Novena Corte de Apelaciones esta semana, acabando efectivamente el desafío legal de la campaña electoral del Partido Socialista por la Igualdad a las leyes antidemocráticas de acceso a la papeleta en California, en medio de la pandemia de coronavirus.

El 30 de junio, mi compañera de fórmula Norissa Santa Cruz y yo presentamos una denuncia contra el gobernador de California, Gavin Newsom, y el secretario de Estado, Alex Padilla, ambos demócratas, desafiando la decisión del estado de requerir que recolectemos casi 200.000 firmas físicas para aparecer en la papeleta. Dada la pandemia que ha hecho estragos durante el periodo en que recolectar firmas es permitido, cualquier intento de cumplir este requisito habría contribuido, con certeza, a la propagación del COVID-19 y un número importante de muertes.

El 20 de julio, la jueza de distrito en California, Dolly M. Gee, quien fue nominada por el expresidente Barack Obama, falló en contra de nuestro desafío, alineándose con la posición de la Administración de Newsom de que debimos haber arriesgado la vida para cumplir este requisito. Apelamos esta decisión ante el Noveno Circuito, que presentó un cronograma que concluiría el caso hasta después de que se impriman las papeletas—sin nuestros nombres en ellas—.

El 27 de julio, un panel de tres jueces en el tribunal de apelación, nombrados tanto por demócratas como republicanos, denegó una solicitud para que la apelación se procesara de forma expedita. Nuestra moción para que se reconsiderara esta decisión fue denegada por el mismo panel el miércoles 5 de agosto. Esto pone fin efectivamente al caso legal del PSI, dado que cualquier decisión ocurriría hasta después de que el estado efectuara la acción que la demanda buscaba prevenir.

La decisión de la corte de apelaciones es política, no es un fallo legal basado en sus méritos. Hay un amplio precedente para audiencias expeditas involucrando casos de este carácter, y no existe absolutamente ninguna justificación legal para denegar la solicitud.

El panel de jueces anunció su decisión con fallos de un párrafo que no lidiaban con nuestros argumentos. Esencialmente, dicen: no queremos escuchar el caso a partir de sus méritos, ya que las cuestiones legales son claras, así que vamos a prevenir que el caso se procese a tiempo.

En su totalidad, la respuesta de la clase gobernante y su Estado al desafío del PSI ha estado determinada por un motivo político: ¡mantengan a los socialistas fuera de la papeleta! La decisión de los jueces del Noveno Circuito de no decidir sobre nuestro caso hasta después de la impresión de las papeletas derivó de esta necesidad política determinante.

En julio, hubo una decisión similar contra el PSI en su desafío a los requisitos de acceso a la papeleta en Michigan, también controlado por los demócratas. Actualmente, estamos apelando esta decisión.

Calificar la situación de kafkiana se queda absolutamente corto. Hay una pandemia virulenta en todo el país. Se han contagiado de COVID-19 más de cinco millones de personas en EE.UU. y más de 163.000 han fallecido, mientras más de mil están siendo añadidos cada día a esta horrenda cifra. Las últimas estimaciones indican que 300.000 personas habrán fallecido para comienzos de diciembre.

California actualmente tiene una de las tasas más altas de infección de cualquier estado (con más de 6.000) y uno de los conteos más altos de muertes diarias (de más de 140). No obstante, el estado haría que el PSI y sus simpatizantes interactúan físicamente con cientos de miles de personas o más, intercambiando portapapeles, lapiceros y, en general, ¡creando las condiciones más propicias para la propagación de la enfermedad!

Algunos de los argumentos hechos por el estado son particularmente grotescos y absurdos. En su oposición inicial a la demanda, el fiscal general de California argumentó que, si ganábamos, resultaría en “una papeleta inmanejable y abarrotada” que crearía “confusión entre los votantes” y “la frustración del proceso democrático”.

Los votantes de California son, aparentemente, demasiado ignorantes para poder decidir entre más de un puñado de candidatos aprobados por el estado. De hecho, la única “frustración” que produciría sería la frustración de la clase gobernante de que los votantes tengan opciones fuera de los representantes de la propia clase gobernante. En 2003, la circunstancia específica creada por una elección de revocación creó las condiciones en que 135 candidatos aparecieron en la papeleta, sin ninguna “confusión” o “frustración”. El candidato del PSI en la elección, John Burton, obtuvo un número sustancial de votos.

El estado también argumentó que debimos recolectar firmas en redes sociales —donde la política socialista es objeto de una fuerte censura— y por correo. Esto habría requerido enviar formularios individuales a 200.000 personas que hubieran tenido que imprimirlos, firmarlos, reunirse físicamente con un notario público para ser certificadas y enviarlas de vuelta. Incluso si fuera posible un procedimiento tan bizantino, habría costado aproximadamente $20 millones sólo para las certificaciones notariales.

Luego, está el hecho de que los demócratas anunciaron en su propia campaña electoral para Joe Biden que no harán campaña de puerta a puerta… por la pandemia. Los demócratas están planeando celebrar su convención más tarde este mes de forma virtual, nuevamente, por la pandemia. En otras palabras, los socialistas deberían arriesgar sus vidas y las del público general solo para aparecer en la papeleta, una tarea que ni los demócratas ni los republicanos tiene que cumplir porque aparecen en la papeleta automáticamente.

Todo el sistema de acceso a las papeletas en Estados Unidos es sumamente antidemocrático. Por décadas, los estados han atacado el derecho al voto colocando restricciones y requisitos cada vez más onerosos: fechas límites tempranas, requisitos de recolección de firmas y otros límites diseñados para hacer que participar sea lo más difícil posible. Muchos de los requisitos son flagrantemente discriminatorios. Lo hacen fácil para los demócratas y republicanos y difícil para todos los demás. Estas barreras han prevalecido en las cortes por servir los “intereses estatales”.

Con estas dos demandas legales en Michigan y California, el PSI ha hecho estallar completamente estas justificaciones. En condiciones de una pandemia, estos requisitos están siendo impuestos cuando es más claro que nunca que son, en efecto, imposibles de satisfacer. Esto prueba que dichas restricciones de acceso a la papeleta están diseñadas para un solo propósito: excluir a la oposición del proceso elector y, específicamente, excluir a la oposición socialista.

La negativa del Noveno Circuito a tramitar nuestra apelación no proviene de la fortaleza, sino de la debilidad. Nuestros argumentos fueron irrefutables y los argumentos del estado fueron absurdos, así que los jueces decidieron dejar que se acabara el tiempo para no tener que tomar una decisión el todo.

Los representantes de la clase gobernante, tanto los demócratas como republicanos, están aterrados ante el crecimiento de la oposición social. La política que la oligarquía ha implementado ha producido muertes y devastación a escala masiva.

Cuando los ricos han utilizado la pandemia para acumular aún más riqueza, se posan sobre un polvorín. Existe cada vez más apoyo al socialismo y oposición al capitalismo.

En la resolución adoptada por el Partido Socialista por la Igualdad en su Congreso el mes pasado, escribimos, “La primera mitad del año ha estado dominada por la respuesta de la clase gobernante a la pandemia. La respuesta de la clase trabajadora saldrá al primer plano en la segunda mitad. Las consecuencias desastrosas de las políticas de la clase dirigente han dado un increíble varapalo a la legitimidad del sistema capitalista”.

Esto ya está en marcha. Existe un enojo cada vez mayor entre los maestros y padres a la campaña de regreso a las aulas. Los trabajadores están comenzando a organizarse y resistir a los esfuerzos de obligarlos a sacrificar sus vidas y las vidas de sus seres queridos para generar ganancias para los ricos. La eliminación de los beneficios federales por desempleo, que ha dejado a decenas de millones de personas empobrecidas y en peligro de desahucios, está desencadenando un estallido social.

En las próximas elecciones —si se celebran del todo—, los demócratas y los republicanos están ofreciendo la “elección” entre dos representantes derechistas de la oligarquía, Trump y Biden.

La decisión de la Corte del Noveno Circuito de Apelaciones es una muestra más de la verdad fundamental del marxismo: el Estado no es un cuerpo neutral. Es un instrumento de dominio de clase. No se originará ningún cambio social real por medio de este aparato corrupto y antidemocrático, sino solo a través del desarrollo de un movimiento revolucionario de las masas obreras. Y está en camino.

Norissa y yo seguimos librando una lucha decidida en las elecciones. El PSI aparecerá en la papeleta en varios estados que no exigen recolección de firmas en persona. En otros estados, se podrá rellenar nuestro nombre en la papeleta, incluido California. En las próximas semanas, estaremos celebrando reuniones de campaña en línea para explicar la perspectiva del socialismo.

El objetivo central de esta campaña es construir una dirección socialista en la clase trabajadora. Llamamos a todos los trabajadores y jóvenes a tomar la decisión que fluye inexorablemente de la realidad de la pandemia y la naturaleza del gobierno de clase: ¡únanse al PSI y asuman la lucha por el socialismo!

(Publicado originalmente en inglés el 8 de agosto de 2020)

Joseph Kishore y candidato del Partido Socialista por la Igualdad a presidente de EE.UU.