Español
Perspectiva

EE.UU. inicia nueva etapa de la pandemia de coronavirus: reporte proyecta más de 400.000 muertes para enero

En la medida en que el verano se convierte en otoño, Estados Unidos inicia una nueva y más peligrosa etapa de la pandemia de coronavirus. Al caer la temperatura, los científicos y epidemiólogos están preocupados de que las personas hagan más actividades en ambientes cerrados en vez de afuera, lo que ayudaría a propagar el virus. La combinación de la pandemia con la temporada de resfríos, que comienza en octubre en EE.UU., podría inundar completamente los hospitales, centros de testeo e instalaciones sanitarias.

Sin embargo, el principal factor en la creación de las condiciones para un total de muertes aún más horrendo en los próximos meses, es la política de “inmunidad colectiva” [de rebaño] de la clase gobernante, es decir, permitir que el virus se propague sin control.

La cifra de muertos ya es pasmosa. Estados Unidos pronto cruzará el nuevo hito de 200.000 muertes, posiblemente para fines de esta semana. El COVID-19 ya se convirtió en la tercera mayor causa de muertes en el país, tan solo detrás de las enfermedades cardiacas y el cáncer.

La semana pasada, el Instituto de Métricas y Evaluación Sanitarias (IHME, siglas en inglés) de la Universidad de Washington publicó un nuevo reporte estimando que 410.00 personas habrán muerto para fines del año.

¡Más de 400.000 personas! Esto es más que la población entera de Nueva Orleans, Luisiana, o Cleveland, Ohio. Si las proyecciones del IHME se cumplieran, para el 1 de enero, más personas habrán muerto del coronavirus en menos de un año que las bajas militares estadounidenses en la Segunda Guerra Mundial, a lo largo de casi cuatro años. Más de una de cada 1.000 personas que viven en EE.UU. habrá fallecido por el virus.

El Gobierno de Trump está encabezando una política que sabe que resultará en muertes a escala masiva. El asesor nuevo de la Casa Blanca sobre la pandemia, Scott Atlas, ha argumentado explícitamente a favor de poner fin a las medidas de aislamiento social para permitir que la enfermedad se salga de control.

Un foco de esta política homicida es la marcha para abrir las escuelas y hacer que los docentes vuelvan a las aulas, algo que se considera crítico para obligar a los trabajadores a volver al trabajo. Muchas universidades ya reabrieron, volviéndose centros de contagio del virus. En una universidad, SUNY Oneonta, el 17 por ciento d ellos estudiantes dio positivo al virus menos de dos semanas después de que se reanudaran las clases, obligando su cierre y el envío de todos a casa.

Esto se repetirá muchas veces con la reapertura este mes de las escuelas y colegios de kínder a doceavo año. La política implementada en EE.UU. se está reproduciendo de distintas formas a nivel internacional. Desde Reino Unido hasta España y Brasil, los Gobiernos están presionando para reabrir las escuelas, incluso cuando la pandemia se acelera. En Francia, los nuevos casos han surgido por encima de su pico en mayo, justo cuando 12 millones de estudiantes son enviados de vuelta a las aulas. En India, el Gobierno de Narendra Modi está eliminando todas las restricciones en el transporte y las operaciones empresariales, aun cuando el país sobrepasa a Brasil con la segunda mayor cifra de casos de coronavirus, solo a la zaga de EE.UU.

Como ha explicado el World Socialist Web Site desde el principio de la pandemia, la respuesta de los Gobiernos a nivel global no se ha visto determinada por las necesidades sociales ni la salud pública, sino por el afán de lucro. Son estos los intereses sociales que están creando las condiciones propicias para una expansión horrenda del virus en los próximos meses.

Trump está siguiendo una política dictada por Wall Street. La Administración, sin embargo, tiene muchos facilitadores e instigadores. En los medios de comunicación y en la élite política, la actitud que prevalece ante la asombrosa pérdida de vidas es la indiferencia. Los cocodrilos han derramado más lágrimas que las ofrecidas por los comentaristas de los medios y los políticos del Partido Demócrata.

La afirmación que hacen repetidamente Biden y los demócratas de que Trump es “un fracaso abyecto e incompetente” (como dijo Kamala Harris el fin de semana) es una evasión y un encubrimiento. De hecho, la Administración de Trump ha demostrado ser bastante competente en la aplicación de la política de la clase dirigente en relación con la pandemia, una política que ha sido bipartidista.

Los demócratas, desde Biden y Harris hasta el senador de Vermont Bernie Sanders, apoyaron plenamente el reparto masivo a Wall Street en marzo y apoyan la política homicida de obligar a los trabajadores a volver al trabajo y a los estudiantes a volver a las aulas. El mantra es que todo debe hacerse para “poner en marcha la economía”, es decir, reanudar el flujo de beneficios.

Los demócratas no ofrecen ningún programa ni política para detener la pandemia. Según las elecciones entran en su etapa final, su enfoque central es el mismo que a lo largo de la Administración de Trump: la demanda de una campaña más agresiva contra Rusia. Ante una pandemia que ha matado a cientos de miles de personas, están preparando una guerra que mataría a millones.

Los trabajadores no pueden permitir ser subordinados a ninguna de las dos facciones de la clase dominante en las próximas elecciones. La clase obrera debe intervenir en esta crisis con su propio programa y políticas.

Ya hay una creciente ira y oposición. Los maestros han comenzado a organizar comités independientes para resistir la campaña homicida de regreso a la escuela. La intensificación de la crisis social, con millones de personas sin trabajo y enfrentando la pobreza, desahucios y el hambre, está creando las condiciones para una explosión social.

Al mismo tiempo, hay cada vez más protestas por la violencia policial. En Portland, ha habido manifestaciones durante más de 100 días consecutivos. En las dos últimas semanas, han estallado manifestaciones en Kenosha (Wisconsin) tras el tiroteo de Jacob Blake y en Rochester (Nueva York) tras la publicación de un vídeo que muestra el asesinato policial de Daniel Prude. Las protestas han sido aguijoneadas por la respuesta de la policía y la Administración de Trump, incluida su incitación deliberada a la violencia fascista.

La cuestión crítica es el desarrollo dentro de la clase obrera de un movimiento político de masas unido y coordinado en lucha por el socialismo. Las protestas contra la violencia policial no pueden ser aisladas. Deben estar conectadas con la resistencia de los maestros, los trabajadores automotores, los trabajadores del transporte, los trabajadores de servicios y todos los sectores de la clase obrera contra la clase dominante y al sistema capitalista.

El Partido Socialista por la Igualdad, junto con nuestros partidos hermanas del Comité Internacional de la Cuarta Internacional, lucha por un programa que satisfaga las necesidades de la clase obrera. Las campañas de regreso al trabajo y a las aulas deben ser detenidas, mientras se les provee a todos los trabajadores y padres ingresos completos hasta que la pandemia sea controlada.

Debe haber una campaña coordinada internacionalmente para salvar vidas. Se debe expropiar la riqueza de los multimillonarios y reasignar los billones de dólares entregados a los bancos para satisfacer las necesidades sociales urgentes, incluyendo el acceso a la salud universal, la asistencia de emergencia para los desempleados y la cancelación de los pagos de deudas, hipotecas y alquileres.

Consideren lo siguiente: el IHME afirma que 200.000 más personas en los EE.UU. podrían morir este fin de año. Los 200 individuos más ricos del país tienen una riqueza colectiva de más de $2 billones, que, si se pusiera a disposición de la sociedad en su conjunto, permitiría una inversión colosal en la infraestructura de salud y educación pública. Sería más que suficiente para asegurar que todos tuvieran un ingreso suficiente para sostenerse mientras se controla la enfermedad. Las vidas de 200.000 frente a la riqueza de 200...

La implementación de medidas tan elementales para detener la pandemia es una cuestión revolucionaria. Es inseparable de la lucha de la clase obrera para tomar el poder político en sus propias manos, para reestructurar toda la vida social y económica en base a la necesidad social y no al lucro privado

La clase dominante y sus partidos son los representantes de la muerte y las ganancias. La clase obrera debe luchar por la vida y el socialismo. Esta es la cuestión básica que se plantea en los próximos meses.

(Publicado originalmente en inglés el 7 de septiembre de 2020)

Loading