Español

Decenas de millones de estadounidenses luchan por pagar el alquiler mientras los beneficios de desempleo y la moratoria de desalojo están a punto de expirar

A medida que se acerca el vencimiento de la moratoria federal sobre los desalojos a finales de año, millones de estadounidenses de clase trabajadora se han atrasado considerablemente en el pago de alquileres y servicios públicos.

Según Moody's Analytics, 12 millones de inquilinos deberán un promedio de $5.850 en pagos atrasados de alquiler y servicios públicos para el 1 de enero.

Un letrero de alquiler está colocado frente a un complejo de apartamentos el martes 14 de julio de 2020, en Phoenix. (Crédito: AP Photo/Ross D. Franklin)

Una encuesta del Banco de la Reserva Federal de Filadelfia reveló que 7,5 millones de hogares de inquilinos (23,5 por ciento) que tenían al menos una persona trabajando en febrero de este año han experimentado el desempleo en algún momento entre marzo y agosto. Advierten que los desalojos aumentarán un 50 por ciento el próximo año, ya que millones de personas luchan por devolver meses de alquiler y servicios públicos de una sola vez.

Hasta ahora, más de 60 millones de trabajadores han solicitado el desempleo este año, y 11,1 millones están cobrando beneficios estatales.

Con estos considerables trastornos en el mercado laboral, la Organización Internacional del Trabajo estima que los trabajadores norteamericanos han perdido el 15,3 por ciento de sus horas de trabajo. En los Estados Unidos, dos tercios de este recorte de las horas de trabajo proceden de la pérdida de puestos de trabajo, y la mitad de ellos del desempleo.

La Oficina de Estadísticas Laborales registró 159 millones de trabajadores en noviembre de 2019, con un salario promedio de 28,3 dólares por hora. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) estima que la clase trabajadora americana tiene un promedio de 1.779 horas trabajadas al año por trabajador.

Utilizando estas cifras, se puede estimar que los trabajadores estadounidenses trabajaron un total de 282.860 millones de horas este año y perdieron aproximadamente 42.400 millones de horas durante la pandemia, con un valor estimado de $1,2 billones, o $10.000 por hogar.

Con pérdidas monetarias tan sustanciales para la clase obrera, siendo los más pobres y desfavorecidos los que ciertamente soportan el mayor costo, no es de extrañar que tantas familias estén luchando por pagar sus cuentas y un testimonio del fracaso del sistema capitalista para mantenerlas.

El 27 de marzo se promulgó la Ley CARES, que proporciona $300.000 millones en pagos directos en efectivo y 260.000 millones de dólares en prestaciones suplementarias del seguro de desempleo. Los beneficios de desempleo mejorados duraron cuatro meses, después de los cuales las tasas volvieron a la normalidad pero con una extensión de 13 semanas al número máximo de semanas permitidas por cada estado.

Según datos del Departamento de Trabajo, el promedio de los beneficios de desempleo semanales para el segundo trimestre --abril, mayo y junio-- fue de sólo $318, incluso con la financiación de los beneficios extendidos.

Cuatro semanas de esta suma no es suficiente ni siquiera para cubrir el alquiler en muchas ciudades. Una revisión de Clever Real Estate encontró que los trabajadores podían sobrevivir con el seguro de desempleo en sólo 12 de las 109 áreas metropolitanas.

Ahora, con millones de estadounidenses sufriendo la pandemia, los demócratas y republicanos negocian por centavos y se turnan para rechazar los acuerdos que ni siquiera se acercan a aliviar la crisis.

Los republicanos, fieles a la forma, no han ofrecido nada para la vivienda y la asistencia de servicios públicos. Los Demócratas propusieron $50 mil millones para los inquilinos de bajos ingresos. Finalmente, se llegó a un compromiso de $25 mil millones como parte del paquete de estímulo de $908 mil millones que se está discutiendo en el congreso.

Veinticinco mil millones de dólares es una cantidad totalmente insuficiente. Mark Zandi, economista jefe de Moody's Analytics, estima que habrá $70 mil millones de deuda sin pagar para enero.

Los partidos políticos de la clase dominante han demostrado su completa indiferencia ante la difícil situación de la clase trabajadora.

En 2019, los inquilinos de EE.UU. pagaron $512.000 millones por la vivienda. Con millones sin trabajo y cientos de miles de millones de dólares en salarios perdidos, es imposible esperar que los trabajadores de alguna manera conjuren sus pagos de la deuda de la nada para enero.

En la medida en que el gobierno de los EE.UU. ofrece algo, es sólo para apuntalar las ganancias del sistema capitalista, canalizando billones en el mercado de valores y proporcionando millones a las grandes empresas a través del Programa de Protección de Cheques de Pago, mientras que los propietarios de pequeñas empresas y los trabajadores se quedan sin nada.

Incluso con la escasa asistencia que el gobierno federal está ofreciendo, será extremadamente difícil para los trabajadores pagar sus deudas.

Entre 2001 y 2018, el salario medio de un inquilino aumentó sólo un 0,5 por ciento, mientras que la renta media aumentó un 13 por ciento. Más de 8 millones de hogares de inquilinos pagan más de la mitad de sus ingresos en concepto de alquiler, lo que afecta a 23 millones de personas.

La encuesta más reciente del Pulso del Hogar de la Oficina del Censo encontró que 83 millones de adultos reportaron que luchan por pagar por lo esencial, tales como alimentos, vivienda, transporte y atención médica. Ahora, el 66 por ciento de las personas que reciben beneficios de desempleo los perderán el 26 de diciembre y se enfrentarán al desalojo a finales de mes.

Se deben detener todos los desalojos, se debe dar un apoyo total a los ingresos de los trabajadores, se debe conceder a los trabajadores esenciales una paga sustancial por riesgos y se deben proporcionar servicios públicos adecuados a todas las personas sin cargo alguno.

Esto es lo que se requiere para luchar contra la pandemia y asegurar que ninguna persona se vea obligada a abandonar su hogar. No se puede confiar en que el partido republicano ni el demócrata proporcionen ayuda a los trabajadores. Sólo un movimiento independiente de la clase obrera basado en un programa socialista que exija asistencia financiera y el fin de los desalojos puede salvar vidas y controlar la pandemia.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 7 de noviembre de 2020)

Loading