Español

Dirigente del ultraderechista Vox lanza llamamiento fascistizante para terminar los confinamientos en España

El 14 de abril, para el 90 aniversario de la fundación de la Segunda República española, 1931-1939, el dirigente del partido ultraderechista Vox, Santiago Abascal, pronunció una diatriba fascista en el Congreso, achacándoles a los socialistas la Guerra Civil española de 1936-1939, que fue desencadenada por un golpe fascista.

Santiago Abascal, dirigente del partido ultraderechista Vox, se dirige a simpatizantes reunidos fuera de la sede del partido tras las elecciones generales madrileñas, el domingo 28 de abril de 2019. (Foto AP/Manu Fernandez)

Abascal denunció la Segunda República, un Estado capitalista, como un "régimen criminal controlado por socialistas y comunistas que llevó a España a la guerra civil". Estaba justificando tácitamente el golpe del general Francisco Franco contra la Segunda República, que hundió a España en la guerra civil e instaló una dictadura de 40 años. Esto le lava la cara al golpe y a los asesinatos en masa llevados a cabo por los franquistas, implicando que era una respuesta legítima a una amenaza del socialismo y la clase trabajadora.

Estos comentarios sin precedentes subrayan el carácter fascista de las políticas de la "inmunidad colectiva" que aplica la clase gobernante en Europa. El discurso de Abascal se produce en medio de un debate sobre si terminar con todas las medidas de distancia social, en el contexto de un resurgir del virus y después de que más de un millón de personas murieran de COVID-19 en Europa.

Mientras seguía adelante con su discurso en el Congreso, Abascal tenía en la mano un adoquín, que supuestamente le tiraron durante un acto que hizo Vox en el barrio obrero de Vallecas. Estos actos provocadores son protegidos por cientos de policías antidisturbios enviados por el gobierno español del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Podemos. Abascal le dijo al presidente del gobierno, Pedro Sánchez, del PSOE, que si Vox hubiera tirado esos adoquines de nuevo hacia los trabajadores durante el mitin, "Iríamos a la confrontación civil".

Esta es una amenaza a la clase trabajadora basada en mentiras históricas. El golpe de Franco, y no sus opositores de izquierdas, desencadenaron la Guerra Civil española. La guerra destrozo ciudades en toda España, y llevó al asesinato de 200.000 opositores y trabajadores de izquierdas, y a la detención de hasta un millón de personas en campos de concentración. Por 40 años desde entonces, el régimen franquista y su policía secreta arrestaron, torturaron y mataron a miles de personas, prohibieron huelgas, partidos políticos y sindicatos, y censuraron la prensa.

La amenaza de Abascal tiene por objetivo primariamente la ira creciente en la clase trabajadora por las políticas de "inmunidad colectiva" y de austeridad. El virus se está disparando en toda Europa, alimentado por variantes más contagiosas y el fin de las medidas de distancia social, y agobiando a los ya muy estresados sistemas hospitalarios. En España, las previsiones muestran que la cuarta ola llevará a otros 500.000 contagios y decenas de miles de otras muertes innecesarias.

En el Congreso, los diputados de Podemos no dijeron nada en respuesta a la diatriba fascista de Abascal, y el presidente del gobierno, Sánchez, se quejó sumisamente a Abascal: "Su partido pide a sus miembros que se vuelquen en las calles, al ejército que dé un golpe. La diferencia es que nosotros condenamos todos los tipos de violencia, y ustedes no condenan la violencia que sufren las mujeres, los inmigrantes o las comunidades LGTBI".

Esta notable declaración de Sánchez tiene implicaciones políticas de largo alcance. Aunque declara que un partido ultraderechista está trabajando con el ejército para preparar un golpe —una acusación bien fundamentada por los chats de WhatsApp filtrados de conversaciones entre mandos ultraderechistas y Abascal— el presidente del gobierno español no toma absolutamente ninguna medida pública.

Esforzándose por encontrar una diferencia clara entre su partido y Vox, Sánchez solo critica a Vox por no condenar de palabra la violencia contra "las mujeres, los inmigrantes y las comunidades LGTBI". Esto es políticamente absurdo. Al apoyar golpes fascistas y asesinatos en masa, Abascal está declarando su hostilidad a toda la clase trabajadora, indiferentemente del género, origen nacional y orientación sexual.

El comentario de Sánchez es, sin embargo, una declaración pública de que el gobierno del PSOE y Podemos es consciente de que Vox está preparándose para un golpe militar derechista, y no hace nada contra ello. Más bien al contrario, de hecho le están dando a Vox protección policial para marchar por los barrios obreros de Madrid. Al mismo tiempo, hacen críticas impotentes a la derecha española por ser políticamente agresivas.

El dirigente de Podemos, Pablo Iglesias, publicó un vídeo en Twitter, criticando sin convicción a la derecha española: "¿Por qué les obsesiona tanto? ¿Por qué el PP [Partido Popular], Cs [Ciudadanos] y Vox destruyeron ese memorial, porqué llevar a cabo acciones de violencia callejera contra la estatua de Largo Caballero [el presidente del gobierno español del PSOE durante la Segunda República], por qué humillar públicamente a dos miembros del gobierno de la Segunda República? Porque saben que la identidad democrática española es republicana y antifascista".

En verdad, tanto el PSOE comopod están aterrados por la clase trabajadora, y aclaman la oportunidad de apoyarse en la presión de Vox para imponer sus políticas a los trabajadores. Saben que una movilización de la clase trabajadora llevaría a una explosión de oposición a sus propias políticas militaristas, de inmunidad colectiva y austeridad, que en buena medida les dicta Vox.

Hace poco firmaron conjuntamente declaraciones implorando a los trabajadores madrileños que no confronten los mítines de Vox en las calles, y en cambio voten al PSOE o a Podemos en las venideras elecciones autonómicas.

El día en que Abascal dio su diatriba fascista, Vox había estado redoblando esfuerzos por terminar el "estado de alarma", que autoriza las políticas de distancia social por la pandemia. La consigna de Abascal había sido "exigir el fin de los toques de queda". El PSOE y Podemos respondieron diciendo que los toques de queda terminarán en mayo, y Sánchez fue explícito en que su "intención es no extender el estado de alarma". Como esto se da en el contexto de una cuarta ola de la pandemia impulsada por las variantes, esto garantiza plenamente que otros cientos de miles de personas se contagien y muchos miles más mueran en España.

El gobierno del PSOE y Podemos también se ha sometido a la agitación antiinmigración de Vox, adoptando el programa de Vox de dejar que se ahoguen en el mar, deportarlos y encubrir ataques físicos y sexuales a inmigrantes por parte de las fuerzas de seguridad. Más de 1.700 inmigrantes se han ahogado en la costa de las Islas Canarias, un espantoso nuevo récord, y los inmigrantes han protestado por sus condiciones deplorables de vida y la mala comida en los campos de internamiento. Sánchez está intensificando las deportaciones, llegando a exigirle a Senegal que reinicie los vuelos de deportación.

En la campaña por encarcelar a nacionalistas catalanes por el referéndum de 2017 sobre la independencia de Cataluña, el gobierno del PSOE y Podemos ha implementado la política de Vox. El mes pasado, el PSOE presionó por una resolución patrocinada por Vox en el grupo Conservadores y Reformistas Europeos para retirarles la inmunidad a los nacionalistas catalanes que son diputados en el Parlamento Europeo. Después de lograrlo, España anunció que estaba buscando su extradición para encarcelarlos por más de una década.

En cuanto a la amenaza de un golpe ultraderechista en España, hasta la reciente media vuelta de Sánchez en respuesta a Abascal, la habían ignorado de manera deshonesta. Reaccionaron a las filtraciones de chats de WhatsApp de diciembre pasado en los que altos mandos militares decían que eran "buenos fascistas" y pedían "empezar a fusilar a 26 millones" de votantes de izquierdas y a sus familias enviando al dirigente de Podemos, Pablo Iglesias, a la televisión a minimizar este peligro. En horario de máxima audiencia, Iglesias dijo: "Lo que digan esos señores, a su edad y ya retirados, en un chat con algunas copas de más, no plantea ninguna amenaza".

La respuesta de Sánchez a Abascal en el Congreso expone los comentarios de Iglesias como una mentira política, designada para esconderle a la clase trabajadora el peligro de un golpe ultraderechista por parte de mandos franquistas.

La tarea crítica es movilizar a la clase trabajadora independientemente, contra las políticas de la inmunidad colectiva, el peligro de la ultraderecha y sus cómplices pseudoizquierdistas. Los comités independientes por la seguridad en los lugares de trabajo y en las escuelas tienen el cometido no solo de monitorizar y luchar contra el contagio y las políticas de la inmunidad colectiva, sino también de oponerse al peligro creciente de la guerra y régimen militar. Esto quiere decir construir secciones del Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI) en España y en toda Europa contra la traición pequeñoburguesa de partidos como Podemos.

(Publicado originalmente en inglés el 23 de abril de 2021)

Loading