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Savas Michael-Matsas elogia a las fuerzas nacionalistas en la región del Donbass del este de Ucrania

Desde que los Estados Unidos y Alemania apoyaran el golpe dirigido por los fascistas en Ucrania en febrero de 2014, las potencias imperialistas han estado intensificando continuamente su ofensiva bélica contra Rusia.

Los ejercicios Defender 2021, la mayor maniobra militar de la OTAN desde la disolución de la Unión Soviética por parte de la burocracia estalinista hace 30 años, se celebró en mayo y junio. El régimen respaldado por los imperialistas en Kiev está pidiendo el ingreso de Ucrania en la OTAN y planea una ofensiva militar para recuperar el control del Donbass y 'retomar' Crimea.

La península en el Mar Negro, que alberga a la flota rusa del Mar Negro, es parte de Rusia desde marzo de 2014. En un referéndum organizado por Moscú, la mayoría de la población votó a favor de la anexión. La medida fue la respuesta del Kremlin al golpe dirigido por los fascistas contra el presidente prorruso Viktor Yanukovych, y la ofensiva por parte del ejército ucraniano y las milicias fascistas contra los opositores al golpe, sobre todo en el este del país.

La guerra civil en curso en el este de Ucrania entre el ejército ucraniano y los separatistas respaldados por Rusia se ha cobrado la vida de unas 14.000 personas a lo largo de los últimos siete años y convirtió en refugiados a millones de personas. Una guerra abierta dirigida por la OTAN contra Rusia, potencia nuclear, cuestionaría la supervivencia de la humanidad en su totalidad. La confrontación reciente entre fuerzas armadas rusas y un destructor británico en el Mar Negro puso de relieve lo grande que es el peligro de tal conflicto.

El Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI) condenó el golpe ultraderechista en Ucrania y la ofensiva respaldada por las potencias imperialistas desde el principio. Polemizó contra las organizaciones y publicaciones liberales y pseudoizquierdistas que ensalzaban la operación de cambio de régimen en Ucrania como una 'revolución democrática' y encubrían y defendían la cooperación con fuerzas fascistas.

Al mismo tiempo, el CICI se opone al nacionalismo ruso. El régimen de Putin y sus apoderados en el este de Ucrania no representan una antípoda de los belicistas imperialistas. Representan los intereses de una oligarquía criminal que surgió mediante la restauración del capitalismo por parte de la burocracia estalinista. Sus operaciones militares aumentan el peligro de una guerra y promocionan el nacionalismo para dividir a la clase trabajadora.

El CICI defiende el punto de vista de que la lucha contra el militarismo, el fascismo y la guerra requiere la movilización revolucionaria de la clase trabajadora en base a un programa socialista e internacionalista. Respecto a Ucrania específicamente, Trotsky advirtió ya desde los años '30 de que su independencia sobre bases burguesas tendría consecuencias reaccionarias y harían de Ucrania un juguete de las potencias imperialistas. Mientras se desencadenaba el terror estalinista contra cientos de miles de socialistas, Trotsky luchaba por una Ucrania soviética independiente como parte de la lucha por la revolución socialista mundial.

Las tendencias políticas que pisotean estas perspectivas históricas y estos principios políticos y subordinan a la clase trabajadora a las fuerzas nacionalistas rusas en el este de Ucrania, sabotean la lucha contra el imperialismo y de hecho le hacen el juego directamente a las fuerzas fascistas respaldadas por la OTAN en Kiev.

Una de estas tendencias es el Partido Revolucionario de los Trabajadores (EEK) griego, que pertenece a nivel internacional al Comité por la Refundación de la Cuarta Internacional (CRCI). Otros miembros del CRCI son el Partido Obrero (PO) de Argentina y el Partido Revolucionario de los Trabajadores (DIP) de Turquía. El 10 de mayo, el secretario general del EEK, Savas Michael-Matsas, publicó una declaración que ofrecía sus 'saludos fraternos y felicitaciones al pueblo de la República Popular del Donetsk (VRD) en su séptimo aniversario'.

Savas Michael-Matsas (Foto: Prensa Obrera, CC BY 4.0, via Wikimedia Commons)

En su declaración, Michael-Matsas intentaba presentarse a sí mismo y al EEK como antiimperialistas e internacionalistas, y a la República Popular del Donetsk como un baluarte contra el fascismo y la guerra. Por ejemplo, Michael-Matsas escribió que la 'lucha en Donetsk y en todo el Donbass contra el golpe fascista en Kiev en 2014 es la continuación de la misma lucha contra los sucesores de las pandillas de Bandera y sus protectores imperialistas'. Él y su partido por lo tanto declararon 'nuestra solidaridad con vuestro pueblo y otros pueblos expuestos a los ataques de los imperialistas y sus colaboradores, fascistas, sucesores de Bandera, y oligarcas'.

Es un hecho que el golpe, la ulterior ofensiva militar y los crímenes de las fuerzas fascistas —incluyendo el asesinato de muchos de los opositores al golpe en Odesa el 2 de mayo de 2014— desató una enorme oposición entre los trabajadores en el este de Ucrania en particular. Pero la afirmación de que la República Popular de Donetsk es un arma en la lucha contra estas fuerzas es totalmente falsa. La VRD no es una expresión progresista de la oposición arraigada de los trabajadores rusos y ucranianos al régimen de Kiev apoyado por los imperialistas, que elogian a los colaboradores de los nazis como Stepan Bandera. Los elementos que tienen la sartén por el mango en Donetsk son ellos mismos extremistas de derecha y nacionalistas y opositores enconados de un movimiento socialista en la clase trabajadora ucraniana y mundial.

El primer gobernador popular de la República Popular de Donetsk desde el 3 de marzo al 4 de noviembre de 2014, fue Pavel Gubarev, un dirigente del movimiento prorruso en Ucrania con un pasado ultraderechista. Fue miembro de la organización neonazi y antisemita Unidad Nacional Rusa y fue dirigente del Partido Nueva Rusia (PN). El PN fue fundado en Donetsk el 13 de mayo de 2014, y tiene simpatizantes entre representantes del fascismo ruso y la ultraderecha, como Alexander Prochanov y Alexander Dugin.

Pavel Gubarew (Foto: Andrew Butko, CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons)

Los dirigentes actuales de la República Popular de Donetsk son un calco de Gubarev. Su ascenso económico y político está directamente ligado con la disolución de la Unión Soviética por parte de la burocracia estalinista hace 30 años, y generalmente gozan de estrechos vínculos con instituciones gubernamentales y agencias de inteligencia dentro del régimen capitalista de Putin en Moscú.

El actual presidente interino de la VRD es Dennis Pushilin, dirigente del partido nacionalista ruso República Donetsk. Antes de su carrera política, fue voluntario para la conocida compañía por acciones MMM, que creó uno de los mayores esquemas piramidales en Rusia a principios de los '90 y robó los ahorros a lo que se estima que fueron de 10 a 15 millones de personas.

Vladimir Pashkov, el actual primer ministro de la República Popular de Donetsk, sirvió en la marina rusa hasta 1993 y fue el ministro regional de fomento en el oblast Irkutsk en 2008. Luego sería vicegobernador de esa misma región administrativa entre 2012 y 2015.

Las noticias indican que Pashkov trabajó estrechamente con el oligarca ucraniano Sergei Kurchenko y estuvo implicado con su empresa Vneshtorgservis. Pashkov también es dueño de una empresa que es parte de la red rusa Rosneft. Rosneft está controlada por Igor Setshin, uno de los oligarcas más ricos de Rusia y cercano confidente de Putin.

El predecesor de Pushilin, Alexander Sacharchenko, quien perdiera la vida en un atentado con bomba el 31 de agosto de 2018, fue un nacionalista granruso que consiguió fama por sus declaraciones antisemitas. Según una noticia en el Frankfurter Allgemeine Zeitung, Sacharchenko exigió en una entrevista 'recuperar todo el territorio que perteneció al Imperio Ruso'. Solo entonces empezaría la 'época dorada de Rusia'. La cosa no era simplemente recuperar Kiev, 'y ni siquiera conquistar Berlín'. Hay que 'ir más allá de eso y conquistar toda Gran Bretaña. Nuestra gran desgracia como rusos son los anglosajones'.

El diario austríaco Die Presse informó en 2015 de que Sacharchenko le dijo a una rueda de prensa a principios de 2015 que los que tenían el poder en Kiev eran 'patéticos representantes del poderoso pueblo judío' que no tenían derecho a estar a la cabeza de los sucesores de los cosacos.

La política doméstica y exterior de la VRD es coherente con estas fuerzas. Como el régimen prooccidental en Kiev, las áreas controladas por los separatistas en el Donbass se caracterizan por una política dictatorial de 'ley y orden'. Ya en 2014, se introdujo la pena de muerte para crímenes tales como la traición y el espionaje. El régimen oprime sistemáticamente a minorías étnicas, religiosas y sexuales. Según noticias de la prensa, ha habido ataques repetidos por parte de milicias armadas a romanís y homosexuales. En 2015, el viceministro de asuntos políticos de la República Popular de Donetsk declaró, 'Se está extendiendo una cultura de la homosexualidad... Por eso tenemos que matar a todos los que estén implicados en ella'.

En contraste con la propaganda de Michael-Matsas, el régimen de Donetsk coopera a nivel internacional con las fuerzas imperialistas más reaccionarias. Los dirigentes de la República Popular de Donetsk han acogido repetidamente a delegaciones de partidos ultraderechistas y fascistas a lo largo de los últimos años —incluso de Alternativa por Alemania, que elogia la Wehrmacht de Hitler y banaliza el holocausto y la guerra de aniquilación de los nazis contra la Unión Soviética.

La ministra de exteriores de la VRD, Nataliya Nikonorova, recibe al ultraderechista alemán

Otro socio de la VRD es el editor de la publicación mensual ultraderechista alemana Zuerst! (¡Primero!), Manuel Ochsenreiter. Actualmente está siendo investigado por, entre otros, el fiscal del Estado en Berlín porque conspiró presuntamente con la organización fascista polaca 'Falange' para cometer un atentado terrorista en una institución de la minoría húngara en Ucrania.

No es casualidad que Michael-Matsas glorifique a un régimen capitalista que mantiene relaciones directas con fuerzas fascistas. Se desprende directamente de la orientación política del EEK y de todo el CRCI. En una conferencia de la Alianza de abril de 2018, Michael-Matsas y otros dirigentes del CRFI declararon explícitamente que la 'refundación' de la Cuarta Internacional que ellos contemplan se realizaría en alianza con fuerzas estalinistas. De manera significativa, uno de los oradores en el congreso fue la antigua representante del ministerio de exteriores de la República Popular de Donetsk en Moscú, Darya Mitina.

Darya Mitina junto a Savas Michael-Matsas en abril de 2018 en Buenos Aires en la conferencia sobre la "nueva fundación"

Mitina es miembro destacado del estalinista Partido Comunista Unido de Rusia (OKP) —una escisión del Partido Comunista de la Federación Rusa (KPRF)— y ferviente admiradora de Stalin. Según sus propias palabras, deja flores en la tumba del dictador dos veces al año. Participó recientemente en la inauguración de un nuevo 'Centro Stalin'. Una imagen que publicó ella misma muestra a Mitina ante una pancarta del KPRF con la consigna 'Stalin está con nosotros'. Otra foto en la que sale ante una imagen de Stalin iba acompañada del comentario 'Él y yo'.

Mitina ante un póster del KPRF con la consigna "Stalin está con nosotros"

La alianza del CRCI con el estalinismo se basa en su repudio del programa y los principios históricamente arraigados de la Cuarta Internacional, y de la importancia de la historia en su totalidad. Para Michael-Matsas y compañía, asuntos como el terror estalinista, que les costó la vida a cientos de miles de marxistas, incluyendo a Trotsky, no tienen importancia porque estorban sus alianzas políticas corruptas. Actúan según la máxima: lo único que importa son los acuerdos políticos a corto plazo en el aquí y ahora.

El World Socialist Web Site comentó sobre este 'intercambio de cromos oportunista' por parte del CRCI en un artículo anterior, donde se observaba que si 'puede aplicarse a partidos estalinistas cuya historia está repleta de traiciones y crímenes, ¿por qué no puede aplicarse a todas las organizaciones —incluyendo a las de la derecha nacionalista, e incluso facista?'.

Esta evaluación queda confirmada por la glorificación del VRD por parte de Michael-Matsas. Donetsk es un ejemplo concreto de cómo la concepción del CRCI de la historia sienta las bases para coaliciones que unen a organizaciones pseudoizquierdistas con fuerzas fascistas en interés de la burguesía.

La República Popular de Donetsk es un notable ejemplo de tales 'alianzas rojipardas'. Después del golpe dirigido por los fascistas en Ucrania en febrero de 2014, los estalinistas del este de Ucrania desempeñaron un papel decisivo en retener el control de la resistencia entre los trabajadores y jóvenes a la ofensiva imperialista al llevarla a un callejón sin salida nacionalista.

Por ejemplo, el dirigente del Partido Comunista de la República Popular de Donetsk (KPDNR), Boris Litvinov, fue coautor de la declaración de independencia de la VRD. Fue director del consejo de ministros de la VRD entre el 16 de mayo y el 29 de julio de 2014, y del consejo supremo de la VRD del 23 de julio al 14 de noviembre de 2014. En las elecciones en Donbass del 2 de noviembre de 2014, el KPDNR apoyó la candidatura de Sacharchenko y se unió al grupo parlamentario de su partido República Donetsk. Hasta el día de hoy siguen siendo parte de esta bancada parlamentaria, y son, así pues, parte integral del actual gobierno bajo Pushilin.

Boris Litvinov (Foto: Marlenuscom, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons)

El carácter capitalista derechista de la VRD corresponde al programa político estalinista. En una entrevista en julio de 2014, Litvinov habló a favor de 'la construcción de un Estado democrático popular' que 'respete el derecho a la propiedad privada'. Hasta se jactó de que había mantenido conversaciones con Rinat Akhmetov, el oligarca más rico de Ucrania. 'Entiende las preocupaciones de los negocios' y 'los políticos idealmente no deberían entrometerse en las estructuras empresariales', según Litvinov. También están dispuestos a 'mantener relaciones económicas con el gobierno de Kiev. Los apoyamos'. 'Ignorar' los productos de la VRD sería 'tonto'. No llevan la huella 'de ser de izquierda o de derecha'.

Las relaciones políticas entre Michael-Matsas y fuerzas estalinistas derechistas se remontan a más de tres décadas atrás. Ya en los '80, Michael-Matsas elogiaba a Mijaíl Gorbachov como el líder de la revolución política en la Unión Soviética, aunque sus políticas de perestroika y glasnost buscaban restaurar la propiedad privada capitalista en la Unión Soviética y reintegrarla en las estructuras del capitalismo mundial. Desde entonces, él y el EEK han estado manteniendo vínculos estrechos con el PCUS y sus organizaciones sucesoras.

Michael-Matsas lleva más de una década en estrecho contacto con Mitina. A invitación del EEK, la estalinista habló en un acto en 2007 para conmemorar los 90 años de la Revolución de Octubre. Michael-Matsas también es un invitado habitual en conferencias organizadas por fuerzas estalinistas en Rusia. El año pasado, participó en una conferencia en línea para celebrar el día de la independencia de la VRD.

Savas-Matsas y Darya Mitina en una tarima en 2007

La política de Michael-Matsas siempre se ha caracterizado por pintar a las fuerzas nacionalistas con colores relucientes. Ya como dirigente de la Liga Obrera Internacional, la antigua sección griega del CICI, pisoteó los principios del internacionalismo socialista y glorificó regímenes reaccionarios como el gobierno de Jomeini en Irán. desde que apoyara el rumbo oportunista y nacionalista del Workers Revolutionary Party (WRP) británico en la escisión de 1985-86, ha estado forjando alianzas abiertamente con partidos nacionalistas y capitalistas.

En Grecia, Michael-Matsas y el EEK han apoyado repetidamente alianzas con el socialdemócrata PSOK, el estalinista Partido Comunista, y el pseudoizquierdista Syriza. Antes de las elecciones de enero de 2015, el EEK apoyó a Syriza y promocionó un 'poderoso frente único de todas las organizaciones obreras y populares ... desde el KKE, Syriza, Antarsya hasta el EEK, a otras organizaciones de la izquierda, el movimiento anarquista y el antiautoritario'. Tras las elecciones, el 'frente único' abarcaba al ultraderechista Griegos Independientes (ANEL), que el dirigente de Syriza y más tarde primer ministro Alexis Tsipras incluyó en el gobierno para imponer el dictado de austeridad de la UE contra los trabajadores.

Uno de los más cercanos amigos personales de Michael-Matsas y uno de sus más estrechos colaboradores políticos es Alex Steiner, quien abandonara la Workers League (predecesora del Partido Socialista por la Igualdad de EEUU) en 1978 y también la lucha por el socialismo. Como él mismo escribiría más tarde, Seteiner optó muy deliberadamente por una vida cómoda de clase media. Por un breve período barajó volver a implicarse políticamente, pero el PSI —reconociendo que las concepciones políticas de Steiner habían derivado sustancialmente hacia la derecha durante su larga ausencia en el movimiento socialista— rechazó su solicitud para hacerse miembro. Esta evaluación quedó fundamentada cuando, tras los acontecimientos de 2001, Steiner se puso cada vez más inestable y se volvió un enconado opositor del Comité Internacional. De manera significativa, Steiner le dio el visto bueno al régimen de Kiev en 2014 y 2015 y atacó al Comité Internacional por su oposición a la ofensiva imperialista.

En un artículo publicado en el blog de Steiner el 20 de mayo de 2014, se decía, 'Los marxistas tienen que oponerse al despedazamiento de Ucrania. Ello quiere decir oponerse a cualquier anexión, ya sea por parte de Rusia o por otros 'jugadores' como Polonia y sus socios imperialistas de la OTAN'.

Estos renglones se escribieron después de que Washington y Berlín organizaran un golpe basado en fuerzas fascistas en Kiev que efectivamente equivalían a la anexión de Ucrania por parte de las potencias imperialistas. Cuando Steiner despotrica contra las anexiones, sin embargo, tiene en mente la integración de Crimea en la Federación Rusa después de un referéndum. En contraste, defendió al régimen proimperialista de Kiev diciendo que surgió de 'un movimiento de masas que derrocó un régimen'.

La colaboración reaccionaria entre Steiner y Michael-Matsas no ha sido obstaculizada para nada por sus líneas políticas diferentes respecto a Ucrania. La base para la política nacionalista reaccionaria de estos charlatanes pseudoizquierdistas no son los principios políticos, sino el oportunismo y el pragmatismo extremos. En el caso de Steiner, esto se combina con un odio personal patológico hacia todos aquellos que antes eran sus camaradas en el movimiento trotskista y que continúan la lucha que él abandonó hace décadas.

(Publicado originalmente en inglés el 10 de julio de 2021)

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