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Amplio apoyo a la movilización de los agricultores en toda la India contra las leyes proempresariales de Modi

El Bharat Bandh (paro en toda la India) del lunes convocado por un sindicato de agricultores para exigir el rechazo de las leyes propatronales del gobierno del Partido Bharatiya Janata (BJP) se ganó un apoyo popular generalizado. En muchos Estados, la protesta de diez horas, de las 6 de la mañana hasta las 4 de la tarde, trastocó de manera significativa la vida económica. Esto fue especialmente cierto en el Punjab y en Haryana en el norte, y varios Estados del sur donde los gobiernos conducidos por la oposición hicieron un espectáculo del apoyo a los agricultores.

Policías caminando mientras activistas de varias organizaciones marchan en apoyo a los agricultores durante un paro nacional para protestar contra las contenciosas leyes agrícolas en Bengaluru, India, el lunes 27 de septiembre de 2021 (Fuente: Foto AP/Aijaz Rahi)

El Samyukta Kisan Morcha (SKM, o Frente Unido de los Agricultores), una organización de pantalla de 40 agrupaciones agrícolas, convocó la protesta para marcar un año desde que el primer ministro Narendra Modi y su ultraderechista BJP impusiera su 'reforma agrícola' mediante el parlamento casi sin debate. El 26 de septiembre también marcó 10 meses exactos desde que las organizaciones agrícolas lanzaran una agitación que ha visto decenas de miles de agricultores protestando, acampando ininterrumpidamente en tres puntos de entrada al Territorio Capital Nacional Delhi.

En muchas partes del país el lunes agricultores y simpatizantes cortaron rutas, incluso la de Uttar Pradesh a Delhi, e hicieron sentadas en vías férreas. En otras partes, hubo concentraciones en estaciones de tren y fuera de edificios gubernamentales. Según el Tribune, hubo una 'enorme respuesta en Punjab y Haryana donde decenas de miles de agricultores cortaron importantes rutas, incluso la Autovía Nacional 1 que va hasta Delhi. Tiendas y otros establecimientos comerciales cerraron en la mayoría de las ciudades mientras los comerciantes daban su apoyo a los agricultores que agitaban'. También fueron impactados Uttar Pradesh y Bihar en el norte, Bengala Occidental y Odisha en el este, Tripura en el noreste, Rajasthan en el oeste, y Kerala, Tamil Nadu, Puducherry, Andhra Pradesh y Karnataka en el sur.

El SKM dijo que el apoyo al bandh del lunes era 'sin precedentes e histórico', y añadió que los annadaata (abastecedores de alimentos) del país habían montado protestas en 23 de los 28 estados de la India, con 'participación espontánea de varios sectores de la sociedad ... presenciada en la mayoría de los lugares'.

Portavoces del gobierno del BJP se apresuraron a denigrar las protestas, tachándolas de complot de la oposición. El gobierno esperaba agotar a los agricultores que protestaban y dividir a sus dirigentes —que provienen de los agricultores acomodados con contactos políticos o son ellos mismos dirigentes políticos— mediante largas y agotadoras negociaciones y la oferta de cambios menores, principalmente cosméticos, a las tres leyes. Pero la agitación por el rechazo a las leyes ha persistido, aunque el gobierno insiste en que está dispuesto a tolerar no más que un puñado de enmiendas.

La mayoría de los partidos de la oposición —que incluye al Partido del Congreso, hasta recientemente el partido de gobierno nacional preferido por la burguesía india, el Partido Aam Aadmi, Rashtriya Janata Dal, el Partido Samajwadi, el Partido Telugu Desam, el Partido Bahujan Samaj, y los estalinistas CPI y CPM— publicaron declaraciones dando su apoyo al bandh. En algunos casos trabajadores de sus partidos se unieron a las protestas de los agricultores. En Kerala, el gobierno del Frente Democrático de Izquierda, dirigido por los estalinistas, se unió a los sindicatos en la promoción del bandh, dándole a la mayoría de los trabajadores del gobierno el día libre y ordenando no circular a casi todos los autobuses estatales, lo que resultó en un paro casi total del Estado. El gobierno del Estado Andhra Pradesh, dirigido por una escisión regional del Congreso, el Partido YSR Congreso, también canceló el servicio de autobuses por la duración de la protesta. En Tamil Nadu, en contraste, el gobierno del DMK, apoyado por los estalinistas, limitó su 'apoyo' a los agricultores a ordenar a los trabajadores del partido a ondear banderas del DMK en un puñado de manifestaciones.

Al asociarse con la muy popular agitación de diez meses de los agricultores contra las leyes a favor de la patronal agrícola del gobierno del BJP, los partidos de la oposición esperan cosechar réditos electorales para las elecciones estatales del año que viene, especialmente en el Estado más populoso de la India, Uttar Pradesh. La principal preocupación, sin embargo, es que la oposición masiva floreciente y cada vez más explosiva a Modi y el supremacista hindú BJP sea contenida dentro de la política parlamentaria y de protesta, y por lo tanto que sea desactivada y suprimida.

Incluso antes de que la pandemia de COVID-19 causara estragos en la India, Modi y su supremacista hindú BJP habían sido puestos a la defensiva por las protestas masivas contra su antimusulmana Enmienda a la Ley de Ciudadanía y un creciente desafío por parte de la clase trabajadora a su agenda 'en beneficio de los inversores' de austeridad, privatización y el destripe de los estándares ambientales y laborales.

La respuesta ruinosa y criminal de la clase gobernante india a la pandemia, que ha hecho primar sistemáticamente las ganancias empresariales y la riqueza de los inversores por encima de salvar vidas, ha dado como resultado muertes masivas y agravó enormemente una crisis social ya aguda. Dirigido por Modi y su BJP, los gobiernos de la India han presionado constantemente por 'reabrir la economía', lo que tuvo como resultado dos oleadas devastadoras de la pandemia que han agobiado al precario sistema de atención sanitaria, y ahora amenaza con producir una tercera. Oficialmente, la India lleva registradas poco menos de 450.000 muertes por COVID-19, pero la cifra real, como ha demostrado un montón de estudios de la mortandad incrementada durante la pandemia, se acerca a los 5 millones o más.

Es más, junto con la crisis sanitaria ha habido una pandemia de desempleo y hambre mientras los gobiernos indios, empezando por el calamitoso y mal preparado confinamiento que Modi impuso con menos de cuatro horas de notificación en marzo de 2020, han hecho que los trabajadores y obreros de la India se las apañen solos en medio de una destrucción de empleo sin precedentes. En agosto, según el Centro para Monitorizar la Economía India, había 28 millones de trabajadores empleados en manufacturas en comparación con los 40 millones antes de la pandemia. Desesperados por tener ingresos y medios de sustento, decenas de millones de indios se han pasado a la venta ambulante o a la agricultura, ya sea como granjeros de subsistencia o como trabajadores de la agricultura, durante la pandemia.

El gobierno de Modi y la burguesía india han respondido a la intensificación de la pandemia de la crisis del capitalismo global con un volantazo a la derecha. Para atraer inversión, están intensificando su ataque de clase a los trabajadores y obreros indios, y por motivos tanto geoestratégicos como económicos están integrando a la India cada vez más en la ofensiva militar y estratégica de Washington contra China.

En la sesión del parlamento Monzón de septiembre de 2020, el gobierno de Modi impuso sus tres leyes de 'reforma' de granjas, que allanaron el camino a que los negocios agrícolas dominaran enteramente el sector agrícola indio. Eliminan la mayoría de las restricciones al acaparamiento, permiten que casas empresariales se salten los mercados gubernamentales existentes ( mandis ), que los granjeros temen con razón que llevará a la abolición del precio mínimo de apoyo gubernamental a mercaderías clave, y fortalecerá a las grandes empresas en su trato con granjeros contratados, dándoles incluso una inmunidad legal casi total.

En la misma sesión parlamentaria, el gobierno de Modi impuso una así llamada reforma de la legislación laboral. Expande más las prerrogativas ya abarcadoras de los empleadores para emplear a trabajadores contratados y atrapar a trabajadores en un elaborado régimen supervisado por el Estado de 'relaciones laborales' con el objetivo de ilegalizar la mayoría de las huelgas.

En la sesión del parlamento del Monzón de este año recién terminada, el gobierno de Modi impuso otro paquete de leyes derechistas, que incluye leyes que autorizan más privatizaciones y que ilegalizan todas las huelgas de trabajadores en industrias que tengan que ver con la defensa. El gobierno también ha planteado un esquema de 'conductos de monetización nacional' bajo el cual la gestión y las ganancias de una vasta gama de bienes del gobierno y de la PSU (unidad del sector público), desde vías férreas y autovías a estaciones eléctricas, serán 'cedidas' a grandes empresas.

Hay una oposición de masas en la clase trabajadora a los ataques del gobierno de Modi y la patronal al empleo y al salario y su criminal mala gestión de la pandemia. En los últimos meses ha habido amplios sectores de trabajadores, desde funcionarios bancarios hasta mineros del carbón, unirse a paros de un día contra el impulso privatizador del gobierno. El viernes pasado, cientos de miles de trabajadoes de la sanidad rural (AHSA), que han estado en la primera línea de la lucha contra la pandemia, organizaron un paro de un día para reclamar un aumento salarial, seguro y equipo protector personal adecuado. Los trabajadores en el sector automotor indio que está conectado a nivel mundial han estado implicados en una ola de luchas contra los acelerones, salarios de pobreza y los contratos de trabajo precarios. A finales de mayo, una rebelión obrera contra la falta de medidas de seguridad contra el COVID-19 obligó a Hyundai, Ford y Renault-Nissan a cerrar temporalmente sus plantas en el cinturón automotor en Chennai, Tamil Nadu.

Sin embargo, los sindicatos y los partidos ostensiblemente de izquierda, sobre todo el estalinista Partido Comunista de la India (Marxista) o PCM, y su estrecho aliado, el Partido Comunista de la India (PCI), están haciendo todo lo posible por ponerle una camisa de fuerza a la resistencia de la clase trabajadora y suprimirla políticamente.

Aunque apoyan de boquilla a los agricultores, han hecho a un lado a la clase trabajadora y, sobre todo, trabajaron para impedir que interviniera como fuerza política independiente, que luche por unir a los granjeros, y especialmente los pequeños granjeros marginales y los trabajadores de la agricultura, tras de sí en la lucha por un gobierno obrero y un programa socialista internacionalista. Desde hace mucho tiempo parte del establishment político capitalista, los estalinistas se proponen sofocar la oposición popular a Modi subordinándola a los esfuerzos por llevar al poder a un gobierno derechista alternativo, ya sea dirigido por el Congreso o una combinación de partidos chovinistas regionales y castistas, en las elecciones nacionales de la India de 2024.

(Publicado originalmente en inglés el 28 de septiembre de 2021)

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