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Perspectiva

La huelga de John Deere y las mentiras del UAW

Más de 10.000 trabajadores de maquinaria agrícola y de construcción de John Deere completaron su segundo día de huelga el viernes. Los trabajadores de Deere en Iowa, Illinois, Kansas, Georgia y Colorado iniciaron su primera huelga en 35 años tras rechazar un acuerdo tentativo respaldado por el sindicato United Auto Workers (UAW) por más de 90 por ciento.

Trabajadores de John Deere en huelga en Waterloo, Iowa (fuente: página de Facebook del Local 838 del UAW)

El contrato del UAW y Deere rechazado por los trabajadores incluía un aumento salarial de11 a 12 por ciento a lo largo de seis años o aproximadamente dos por ciento por año, lo que resultaría un importante recorte en términos reales cuando se toma en cuenta la inflación. También habría eliminado las pensiones para los trabajadores contratados después de noviembre, añadiendo una tercera categoría de trabajadores al odiado sistema actual de dos categorías aceptado por el UAW en 1997.

En la medida en que la empresa procede a contratar esquiroles, el UAW se ha dedicado consciente y sistemáticamente a aislar y derrotar la lucha. Temprano en la mañana del jueves, la sede central del UAW publicó una declaración con mentiras que buscaban encubrir su propio papel como un agente consciente de la gerencia corporativa.

La declaración comienza declarando que la huelga comenzó “después de que la empresa se negara a presentar un acuerdo que cumpliera con las demandas y necesidades de nuestros miembros. ‘Nuestros miembros en John Deere hacen huelga por la capacidad de ganar un sueldo digno, retirarse con dignidad y establecer normas laborales justas’, dijo Chuck Browning, el vicepresidente y director del Departamento de Implementos Agrícolas del UAW”.

¿Cree el UAW que los trabajadores ya se olvidaron de lo que pasó tan solo la semana pasada? El “acuerdo” que “se negó” a cumplir con las demandas de los trabajadores fue presentado a los trabajadores por los oficiales del propio UAW, quienes les dijeron en ese momento que el acuerdo tentativo contenía “mejoras económicas importantes”. Los trabajadores se rehusaron a aceptar las mentiras y amenazas del UAW. Votaron con una sola voz por enviar el contrato a donde pertenecía, a la basura.

Hasta el último momento, el UAW buscó transigir con Deere para cancelar el paro, reuniéndose en la trastienda con la empresa el miércoles.

La declaración del sindicato continúa: “El presidente del UAW, Ray Curry, dijo, ‘El casi millón de miembros jubilados y activos del UAW afirman su solidaridad con los miembros del UAW en huelga en John Deere’”.

De hecho, el UAW está haciendo todo lo posible para aislar a los trabajadores de Deere y prevenir una movilización más amplia En especial, junto con el sindicato United Steelworkers (USW), está manteniendo a 3.500 trabajadores de autopartes de Dana Incorporated, una importante proveedora de Deere, en sus puestos bajo extensiones diarias de su contrato después de que los trabajadores rechazaran el contrato respaldado por los sindicatos por 90 por ciento a fines de agosto e inicios de septiembre.

Un trabajador de Dana en Tennessee le dijo al WSWS: “Los trabajadores de Deere tienen nuestro apoyo. Todo el tiempo escucho, ‘¿Por qué no podemos hacer huelga como ellos?’”.

Los trabajadores le señalaron al WSWS que el UAW está corriendo la voz de que hay un “nuevo” acuerdo tentativo en Dana, que sin duda es tan malo o peor que el que rechazaron. Precisamente cuando una lucha conjunta de los trabajadores de Dana y Deere los fortalecería enormemente a ambos, el UAW intenta aprobar a la fuerza un contrato en Dana para presionar a los trabajadores de Deere a que se rindan.

La declaración del UAW añade: “Curry indicó que, ‘Los miembros del UAW en John Deere han trabajado a lo largo de toda la pandemia después de que la empresa fuera calificada como esencial para producir la maquinaria que le da de comer a EE.UU., construye EE.UU. e impulsa la economía estadounidense”.

Deere y otros trabajadores “trabajaron a lo largo de toda la pandemia” porque el UAW los obligó. Cuando los trabajadores automotores de Detroit y Canadá realizaron paros al inicio de la pandemia en marzo de 2020, fue el UAW que colaboró con las empresas para garantizar la reapertura completa de las plantas en el verano, echándole gasolina a la hoguera de la pandemia en la segunda mitad del año pasado.

Un trabajador de Dana en Toledo le dijo al WSWS que el virus mortal “se está expandiendo como un incendio” en la planta. En Auburn Hills, Míchigan, los trabajadores de Dana reportaron que los contagios de COVID-19 eran tantos que tuvieron que volver a implementar el uso obligatorio de las mascarillas.

La declaración concluye citando al director de la Región 8 del UAW, Mitchell Smith, quien afirma: “Las huelgas nunca son fáciles para los trabajadores ni las familias, pero los trabajadores de John Deere creen que merecen una tajada mejor del pastel, un lugar de trabajo más seguro y prestaciones adecuadas”.

El UAW está haciendo todo lo posible para garantizar que el impacto económico de la huelga para los trabajadores lo más grave posible para intentar obligarlos a aceptar un acuerdo con chantajes económicos.

Está hambreando a los trabajadores de Deere en los piquetes con un sueldo de huelga de $275 por semana, que ni siquiera comenzará a desembolsarse hasta dentro de dos semanas. Les pagaron lo mismo a los 3.000 trabajadores en huelga de Volvo Trucks en junio para intentar aplastar su rebelión después de que votaran en contra de tres acuerdos favorables a la empresa e impulsados por el UAW.

Los $275 semanales son menos que el salario mínimo federal de $7,25 por hora y menos que la tasa de pobreza para un hogar de dos personas. Mientras tanto, el UAW está nadando en dinero. Según su declaración de impuestos LM-2 de 2020, el UAW tiene más de $1,1 mil millones en activos netos y un fondo de huelga de $790 millones. Mientras hambrean a los trabajadores de Deere en los piquetes, los burócratas del UAW seguirán recibiendo sus ingresos completos, con cientos de funcionarios que reciben seis cifras al año.

A pesar de las afirmaciones contrarias de organizaciones pseudoizquierdistas como los Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA, por sus siglas en inglés) y Labor Notes, el UAW, como todos otros los dizques “sindicatos” hoy día, no es una organización obrera, sino una fuerza policial laboral al servicio de la gerencia. Los ejecutivos del UAW, con sueldos en el 5 por ciento más alto del país, están completamente desconectados y, de hecho, opuestos a las necesidades de los trabajadores que dicen falsamente representar.

Los trabajadores de Deere están en una posición de inmensa fuerza. Son parte de una clase obrera globalmente integrada que está entrando en lucha en EE.UU. e internacionalmente. Los trabajadores de todo el mundo, incluyendo decenas de miles de enfermeros y trabajadores sanitarios en el oeste de Nueva York y más de 150.000 trabajadores metalúrgicos de Sudáfrica, están actualmente en huelga. La propia Deere es una corporación multinacional con operaciones en todo el planeta y forma parte de una cadena de suministro global que involucra a millones de trabajadores más como los de Dana.

La movilización de esta fuerza colectiva exige la formación de organizaciones independientes de lucha de la clase obrera. Los trabajadores de Deere tomaron un primer paso importante al formar el Comité de Base de los Trabajadores de Deere. Este comité necesita ser expandido a través de la formación de comités de huelga en cada planta y almacén de Deere para conectarse con los trabajadores de Dana, otros trabajadores automotores y de Deere internacionalmente, en una ofensiva común de toda la clase obrera en su conjunto.

Para más información sobre unirte o construir un comité de base de los trabajadores automotores, haz clic aquí.

(Publicado originalmente en inglés el 15 de octubre de 2021)

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