Español
Perspectiva

Trump y Miller intentaron desplegar 250.000 tropas en la frontera de EE.UU. con México en la primavera de 2020

En un artículo publicado el martes, el New York Times reveló que la mano derecha fascista de Trump, Stephen Miller, intentó desplegar 250.000 en suelo estadounidense para cerrar la frontera de 3.200 km con México en la primavera de 2020 con el supuesto apoyo de Trump. El Times también reportó que Trump y Miller propusieron invadir México con escuadrones militares de la muerte para asesinar a miembros de pandillas en el mismo periodo.

El plan de Trump y Miller fue parte de una estrategia política fascista implementada en 2020 y 2021 y que presenta una amenaza real en la actualidad. El plan de desplegar el ejército en suelo nacional en marzo y abril de 2020 y llevar a cabo una acción militar dentro de México habría transformado ciudades estadounidenses como San Diego, Phoenix y El Paso en campamentos armados y habría desatado enfrentamientos entre los soldados, las tropas mexicanas y manifestaciones masivas en ambos lados de la frontera, llevando a la declaración de ley marcial y una guerra a plena escala. Por más de un año, los mandos militares y los dirigentes del Partido Demócrata mantuvieron esta información en secreto.

El expresidente Donald Trump, izquierda, y el gobernador de Texas, Greg Abbott, derecha, visitan una sección no terminada del muro fronterizo en Pharr, Texas, miércoles 30 de junio de 20201 (AP Photo/Eric Gay)

El Times obtuvo los detalles del plan de Trump y Miller a través de discusiones con oficiales militares de alto nivel. “Con la pandemia de coronavirus haciendo estragos, Stephen Miller, el arquitecto de la estrategia de inmigración del Sr. Trump, urgió al Departamento de Seguridad Nacional [DHS] que desarrollara un plan para el número de tropas necesario para sellar toda la frontera de 2.000 millas [3.200 km] con México”, escribió el Times .

En respuesta al brote de la pandemia, que provocó huelgas salvajes y el colapso del mercado bursátil, Miller incitó a una red de fuerzas fascistas dentro del Estado y el ejercito a intentar utilizar a los inmigrantes como chivos expiatorios por el COVID-19 y preparar medidas represivas más amplias contra la oposición social. El reporte del Times explicó, “Cuando el Gobierno debatía formas de asegurar la frontera sur contra el virus, el Sr. Miller urgió a altos funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional para que calcularan el número real de tropas que se necesitaría para cerrar completamente la frontera”.

Miller, que ahora lidera un importante centro de pensamiento pro-Trump, hace poco explicó sus motivos claramente, diciéndole al Times: “Con el colapso de las economías y los sistemas sanitarios en todo el planeta, nuestra frontera suroeste se habría convertido en el epicentro de la migración ilegal alimentada por el Covid, un gigante evento superpropagador interminable. En cambio, la frontera fue sellada con éxito y los potenciales infractores y propagadores recibieron el mensaje y se quedaron en casa”.

En respuesta a la solicitud de Miler, el DHS o el Pentágono acordó proponer el despliegue de 250.000 tropas, más que las desplegadas en cualquier momento en Irak o Afganistán. Según el Times, los aliados de Miller en el DHS no hicieron la solicitud utilizando la cadena de mando normal, sino que fueron directamente al Comando Norte de las Fuerzas Armadas, un centro de combate establecido después del 11 de septiembre de 2001 para supervisar los despliegues de tropas en Norteamérica, incluyendo en suelo estadounidense.

El despliegue era una de dos partes de la estrategia. “Alrededor del mismo momento en que los oficiales consideraron este despliegue enorme en el lado estadounidense de la frontera con México”, escribió el Times, “el Sr. Trump también presionó a sus principales asistentes a que enviaran fuerzas a México para cazar los cárteles de drogas, de forma muy similar a como los comandos estadounidenses han localizado y asesinado a terroristas en Afganistán o Pakistán, indicaron los oficiales”.

Trump y Miller están muy al tanto de que tal maniobra habría causado inmediatamente manifestaciones masivas en todo EE.UU. y habría provocado represalias por parte de las redes de pandillas que operan en las granes ciudades estadounidenses, resultando posiblemente en ataques a policías o funcionarios gubernamentales en ciudades como Los Ángeles, Chicago y Nueva York. A su vez, esto se habría utilizado para justificar el despliegue del ejército en importantes ciudades y no solo aquellas cerca de la frontera sureña. Las revelaciones ofrecen nueva información sobre las protestas del Gobierno canadiense en marzo de 2020 contra los planes del Gobierno de Trump de desplegar tropas también en la frontera norte.

Según el reporte del Times, la cúpula militar en última instancia tomó la decisión de no aceptar las propuestas. “Después de un enfrentamiento breve pero contencioso con el Sr. Miller en el Despacho Oval”, indica el reporte, dando a entender que Trump estaba presente, “el Sr. Esper puso fin a la consideración de la idea en el Pentágono”.

La oposición del ejército al despliegue de tropas no fue impulsada por una defensa de la democracia, sino por el reconocimiento de que la maniobra habría necesitado traer tropas de cuantiosas bases en el exterior, limitando su capacidad para conducir las guerras imperialistas. El Times señaló que el ejército consideraba que la decisión “habría socavado el nivel de preparación del ejército estadounidense en todo el mundo”.

El Times reportó que el ejército, Miller y Trump llegaron al acuerdo de permitir que Trump aplicara el Título 42 para prohibir toda la inmigración en EE.UU., lo que evidentemente satisfizo a Miller. El Times reportó, “El Sr. Miller, quien había prevalecido en previos roces con los oficiales militares sobre el despliegue de tropas en la frontera, no presionó más el tema, según una persona familiar con sus pensamientos”.

Los esfuerzos para desplegar el ejército en la primavera constituían una intensificación de la estrategia desarrollada de 2017 a 2019 y que estallaría en el periodo anterior a los comicios de 2020 y de la inauguración presidencial en 2021. No cabe duda de que Miller “prevaleció” frente al ejército y los demócratas, quienes se doblegaron ante la decisión de Trump de desplegar 5.000 tropas en la frontera en 2018.

El hecho de que el mando militar y la dirigencia del Partido Demócrata mantuviera secretos los detalles de este complot por más de un año le ayudó a Trump mientras escalaba su estratega fascista durante la segunda mitad de 2020 e inicios de 2021. Pocas semanas después de la propuesta de 250.000 tropas en mayo y junio de 2020, Trump intentó invocar la Ley de Insurrecciones en respuesta a las protestas por el asesinato policial de George Floyd, amenazando nuevamente con enviar al ejército a las ciudades grandes. El complot fascista continuó cuando Trump se negó a aceptar el resultado de las elecciones de noviembre y le pidió a una milicia fascista que “retroceda y aguarde”, culminando con el intento de golpe de Estado del 6 de enero de 2021 para detener la certificación de la victoria de Biden.

El encubrimiento continúa. A pocas horas de la publicación del reporte del Times, el artículo fue eliminado de la página principal del diario en línea. Para el miércoles por la mañana, no había aparecido ningún reporte de las revelaciones en las páginas iniciales en línea del Times, Washington Post, Político, The Hi l l, ABC News, NBC News, CBS News ni CNN.

A pesar de que Joe Biden prometió que su presidencia “restauraría la democracia”, él y el Congreso demócrata han mantenido las políticas migratorias de Trump, fortaleciendo el aparato represivo que espera el regreso de Trump y promoviendo la propaganda antiinmigrante para el beneficio político de Trump y Miller.

A principios del mes, Biden y el secretario de Defensa, Lloyd Austin, desplegaron a 3.000 miembros de la Guardia Nacional a lo largo de la frontera con México para prevenir que los inmigrantes puedan escapar de las guerras y la pobreza.

El Gobierno de Biden ha detenido a 1,3 millones de inmigrantes desde su inauguración, más de tres veces el promedio de detenciones anuales bajo Obama y Trump. La Administración de Biden anunció que reanudaría la política de “Esperar en México” de Trump, que abroga el derecho a entrar en EE.UU. para solicitar asilo. A principios de esta semana, el nominado de Biden para encabezar la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, Chris Magnus, declaró que el Título 42 era una necesidad “absolutamente imperiosa” y que apoya la propuesta de Donald Trump de expandir el muro fronterizo.

No existe ninguna base de apoyo para los derechos democráticos dentro de la clase gobernante. El Partido Demócrata sigue aclamando a los republicanos como sus “colegas”, incluso cuando Trump y sus simpatizantes fascistas consolidan su control de los Partidos Republicanos estatales en anticipación a las elecciones de mitad de término de 2022. Los demócratas se han rehusado a emprender investigaciones exhaustivas y públicas sobre el papel de Trump el 6 de enero. Están recortando sus propios proyectos de ley de gasto social y garantizando un nivel de desesperación social y económica que Miller y Trump intentarán aprovechar.

La tarea de defender los derechos democráticos recae en la clase obrera, que se está movilizando en una ola huelguística global no vista en muchas décadas. Este es el movimiento objetivo que tiene el poder de frustrar los planes de Trump y Miller, que dependen del silencio del Partido Demócrata y la prensa corporativa y que no cuentan con prácticamente ningún apoyo en las amplias masas obreras en EE.UU. e internacionalmente. La clase obrera global, con su fuerza de miles de millones, debe ser informada del peligro y su inmenso poder social debe ser movilizado con base en un programa revolucionario socialista.

(Publicado originalmente en inglés el 20 de octubre de 2021)

Loading