Deere and Company ha respondido al valiente rechazo de los trabajadores a su segundo acuerdo tentativo con el sindicato United Auto Workers (UAW) el martes llevando a cabo una campaña mediática destinada a intimidar la oposición y sembrar discordia entre los trabajadores.
El director administrativo de Deere, Marc Howze, ha declarado que el acuerdo era la “mejor y última oferta”, alegando que la empresa no puede gastar más. “Quizás el hecho de que pudimos llegar a un acuerdo tan rápido generó la impresión de que quizás queda algo sobre la mesa. Bueno, no queda nada”.
La compañía, nadando en ganancias récord, está tratando de fomentar una narrativa en los medios de que los 10.000 huelguistas son codiciosos, mientras exagera la cantidad promedio que paga a los trabajadores y alega absurdamente que sus propias arcas están vacías.
Adoptando el tono de un patriarca que tiene que hablar lentamente con un niño descarriado para hacerse entender, Deere ha declarado que se acercará directamente a los trabajadores para “educarlos” sobre el acuerdo. “Queremos asegurarnos de que comprendan el valor del acuerdo, para asegurarnos de que comprendan que no se gana nada si se sigue resistiendo”, ha dicho Howze.
Al mismo tiempo, Deere está trabajando entre bastidores con los ejecutivos del UAW para encontrar una manera de hacer cumplir rápidamente el contrato rechazado, o algo muy similar. El UAW ha mantenido a los trabajadores completamente desinformados sobre sus conversaciones con la compañía desde la votación, y solo dijo en un breve comunicado que se estaba reuniendo con Deere para “discutir los próximos pasos”.
El UAW, que dio todo su respaldo al último acuerdo tentativo, no ha hecho nada previsiblemente para contrarrestar la campaña de propaganda de Deere. Por el contrario, sus propios funcionarios habían servido como representantes de relaciones públicas de la empresa en el período previo a la votación, buscando persuadir a los trabajadores de que era lo mejor que podían esperar y que no había más dinero disponible.
En cada lucha significativa de la clase trabajadora por avances importantes, ya sea por la jornada de ocho horas, pensiones, beneficios de salud, protecciones de salud y seguridad u otros derechos básicos, los representantes de la clase dominante siempre han buscado presentar cínica y falsamente que las demandas de los trabajadores son un despilfarro y extravagancias “irrealistas”.
Pero los hechos están del lado de los trabajadores, que insisten con razón en que merecen que se les pague mucho más y que tengan jubilaciones seguras.
1. Deere podría pagar a los trabajadores $25 más por hora y le quedarían miles de millones en efectivo
Desde el contrato de 2015, Deere ha obtenido más de $185 mil millones en ventas e ingresos totales y ha cosechado casi $17 mil millones en ganancias. Si no fuera por la mano de obra compleja e interconectada de miles de trabajadores en todo el mundo, incluidos no solo los trabajadores de Deere, sino también los trabajadores de partes para sus proveedores, nada de esta riqueza se habría producido.
Los analistas financieros han proyectado que continuará el alto nivel de rentabilidad de la empresa. Basado en parte en los intensos niveles de explotación que ha podido implementar con la ayuda del UAW, Deere aumentó su margen de ganancia durante la pandemia, y se proyecta que se mantendrá “elevado” durante los próximos dos años. Actualmente el margen es de cerca del 13 por ciento y se pronostica que superará el 15 por ciento hasta cerca de fines de 2023, informó Bloomberg. Deere tenía más de $7,6 mil millones en efectivo y el equivalente de efectivo al 1 de agosto, según su informe de ganancias trimestrales más reciente. Menos de la mitad de esa cantidad, $3 mil millones, sería más que suficiente para pagarle a cada uno de los 10.000 trabajadores en huelga $25 adicionales por hora durante los próximos seis años.
Visto de otra manera, Deere podría pagarles a 65.000 de sus empleados asalariados, incluyendo los oficinistas, en todo el mundo $10 adicionales por hora y todavía le sobrarían miles de millones en ganancias cada año.
2. Deere está derrochando miles de millones en los grandes accionistas
Desde 2016, Deere ha gastado casi $10 mil millones en dividendos y recompras de acciones, beneficiando a sus mayores accionistas.
El dividendo anual de Deere ha aumentado en más del 67 por ciento desde 2015, pasando de $2,40 por acción a $4,02. Con casi el 80 por ciento de las acciones de Deere en manos de instituciones, las grandes firmas financieras como BlackRock y JP Morgan Investment Management habrían obtenido decenas de millones de dólares más en ganancias por año.
Deere declaró en su último informe de resultados que ha dirigido “más de la mitad del flujo de efectivo de nuestras operaciones a los inversores a través de dividendos y recompras netas de acciones desde 2004”. Deere ha utilizado una parte significativa de los fondos restantes en sus adquisiciones monopolísticas de competidores potenciales y nuevas tecnologías.
El precio de las acciones de la compañía también ha aumentado desde el inicio de la pandemia y ha subido más rápidamente que el índice S&P 500 en general este año, inflando masivamente la riqueza tanto de sus inversores como de sus principales ejecutivos.
3. La compensación promedio de los principales ejecutivos de Deere creció un 40 por ciento en cuatro años
De 2016 a 2020, la compensación promedio para los “funcionarios ejecutivos designados”, como los presidentes de grupo y los directores de información y financieros, aumentó de $4,5 millones a $6,3 millones, un aumento de más del 40 por ciento, según las declaraciones de representación de la compañía.
En 2020, Deere pagó a su CEO y a otros cinco altos ejecutivos más de $47 millones combinados. Como se ha informado ampliamente, el CEO John C. May vio aumentar su salario un 160 por ciento de 2019 a 2020, superando los $16 millones.
Los otros altos ejecutivos fueron:
- Ryan D. Campbell, vicepresidente y director financiero: $5.617.011
- Mary K. W. Jones, vicepresidenta, abogada general y asuntos públicos globales: $6.397.093
- Rajesh Kalathur, presidente, director financiero y de información de John Deere: $6.512.641
- Cory J. Reed, presidente, División Mundial de Agricultura y Céspedes, Producción y Agricultura de Precisión, América y Australia: $6.192.669
- James M. Field, expresidente, División Mundial de Construcción y Silvicultura y Sistemas de Energía: $6.812.256
El propio Howze, aunque su compensación no figura en las divulgaciones de la compañía, tiene un patrimonio neto estimado de al menos $23,64 millones, según Benzinga, un medio de comunicación financiero, basado en una revisión de sus ventas de acciones de Deere.
No hace falta decir que ninguno de los ejecutivos de Deere tiene que preocuparse por la falta de acceso a una atención médica de calidad durante su jubilación, o por la miríada de otros problemas diarios que enfrentan las decenas de miles de trabajadores de la empresa a nivel internacional.
La dura línea adoptada por Deere en relación con los huelguistas es una expresión de debilidad, no de fuerza. La compañía está desesperada por encontrar alguna forma para romper la resolución y la solidaridad de los trabajadores antes de su informe de ganancias del cuarto trimestre a finales de este mes.
El nerviosismo en los círculos gobernantes no se debe simplemente a la huelga en Deere, sino a lo que presagia: la erupción de un movimiento incontrolable de trabajadores en los Estados Unidos y en otros países, en rebelión contra las décadas de ataques corporativos a los salarios y prestaciones.
Por lo tanto, Gabriel Winant, un historiador de la Universidad de Chicago, le dijo a Bloomberg Law: “Hace treinta y cinco años, los trabajadores de Deere perdieron ante un cierre patronal y aceptaron un convenio que congeló y redujo los salarios. Hoy rechazaron una oferta que comienza con un aumento del 10 por ciento. Es el mayor cambio a la baja en el equilibrio económico de poder en mi vida”.
Los llamados “sindicatos” como el UAW, que han pasado los últimos 40 años integrándose en la gerencia, buscan asegurar que el “equilibrio de poder” permanezca a favor de sus amos corporativos. En Deere, el UAW está intentando fomentar una atmósfera de desmoralización y fatalismo, sugiriendo falsamente que los huelguistas están perdiendo el apoyo de la comunidad, para evitar que los trabajadores consoliden y amplíen su lucha.
Pero hay un apoyo cada vez mayor en la clase trabajadora para los huelguistas de Deere debido a su determinación de obtener ganancias aún mayores. El jueves, los trabajadores de Deere en Mannheim, Alemania, expresaron su apoyo y solidaridad con los hermanos y hermanas de Estados Unidos.
El Comité de Base de los Trabajadores de Deere se ha convertido en la expresión más intransigente y organizada del deseo de los trabajadores de conquistar un mejor futuro para ellos y sus familias. El comité ha llamado a expandir la huelga y las acciones de solidaridad de los trabajadores automotrices y otros trabajadores en los EE.UU., así como ingresos completos para los trabajadores en huelga y el fin del apagón mediático del UAW.
Un trabajador de Deere en Des Moines le dijo al WSWS: “Voté no y me siento orgulloso, porque enfrentarme a alguien así por todo lo que están diciendo y haciendo, es algo muy importante. Mucha gente con la que hablo siente que hizo algo bueno”.
Dijo que lo que se necesita es que los trabajadores se organicen independientemente del UAW en cada planta, y señaló que, irónicamente, “Eso es lo que hacían los sindicatos antes, iban y reclutaban gente. Pero hasta donde lo veo ahora, la razón del sindicato, son obsoletos. No hacen lo que se supone que deben hacer. Así que tenemos que encontrar algo mejor, no solo en John Deere, sino en otras industrias”.
Dé el siguiente paso comunicándose con el Comité de Base de los Trabajadores de Deere enviando un correo electrónico a deerewrfc@gmail.com o enviando un mensaje de texto al (484) 514-9797.
(Publicado originalmente en inglés el 4 de noviembre de 2021)
