En una serie de acciones coordinadas, Estados Unidos, la OTAN y la Unión Europea intensificaron masivamente su participación en la guerra entre Ucrania y Rusia el jueves, amenazando con convertir el conflicto en una nueva guerra mundial.
La OTAN anunció envíos adicionales de armamento pesado a Kiev, la Unión Europea se comprometió a poner fin a las importaciones rusas de energía, y Estados Unidos y sus aliados lograron retirar a Rusia del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
Estas acciones dejan claro que las acusaciones de Estados Unidos sobre los crímenes de guerra por Russia a principios de esta semana en los suburbios de Kiev fueron un bombardeo propagandísta destinado a destruir cualquier perspectiva de una solución negociable y para preparar a la opinión pública para una intensificación de la participación de la OTAN.
En su intervención en la cumbre de la alianza transatlántica celebrada esta semana en Bruselas, el ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Dmytro Kuleba, declaró: 'La batalla por el Donbás te recordara a la Segunda Guerra Mundial, con sus grandes operaciones y maniobras, la participación de miles de tanques, vehículos blindados, aviones y artillería'. Y añadió: 'Y no será una operación local, según lo que vemos en los preparativos de Rusia'.
Sin embargo, en lugar de retroceder ante esta perspectiva, los Estados miembros de la OTAN están haciendo todo lo posible para llevarlo a cabo.
El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, se comprometió a proporcionar 'una amplia gama' de sistemas de armas a Ucrania. Preguntado por Al Jazeera sobre si la OTAN suministraría armas 'ofensivas', Stoltenberg declaró: 'Creo que esta distinción entre ofensivo y defensivo es un poco extraño, porque hablamos de suministrar armas a un país que se está defendiendo, y la autodefensa es un derecho consagrado en la Carta de la ONU'.
'Hubo apoyo para que los países suministraran equipos nuevos y más pesados a Ucrania, para que pudieran responder a estas nuevas amenazas de Rusia', dijo a los periodistas la ministra de Asuntos Exteriores del Reino Unido, Liz Truss.
Continuó: 'Acordamos ayudar a las fuerzas ucranianas a pasar de su equipamiento de la era soviética al equipamiento estándar de la OTAN, de forma bilateral'.
Truss declaró una 'nueva era' de relaciones europeas con Rusia, afirmando que 'la era del compromiso con Rusia ha terminado'. En su lugar, proclamó 'un nuevo enfoque de la seguridad en Europa basado en la resistencia, la defensa y la disuasión'.
El miércoles, el Times de Londres informó de que el Reino Unido proporcionaría vehículos blindados a Ucrania. El periódico citó a un funcionario británico diciendo: 'Estos podrían permitir a las fuerzas ucranianas avanzar más hacia las líneas rusas'.
El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, que participó en la cumbre de la OTAN, se comprometió a proporcionar 'nuevos sistemas' a Ucrania, y añadió: 'No vamos a dejar que nada se interponga en el camino de conseguir para los ucranianos lo que necesiten... En este momento estamos mirando todo el tablero, no sólo lo que hemos proporcionado'.
El miércoles, el Senado de Estados Unidos aprobó un proyecto de ley para agilizar los envíos de armas a Ucrania. 'A medida que desarrolla la guerra en Ucrania, la entrega de ayuda militar lo más rápido posible es fundamental para la capacidad de Ucrania de defenderse de los ataques no provocados de Putin', dijo la senadora Jeanne Shaheen de New Hampshire, principal patrocinadora demócrata del proyecto de ley.
El jueves, Estados Unidos tuvo éxito en su intento de sacar a Rusia del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. La última vez que se retiró a un país del organismo fue cuando se sacó a Libia en 2011. Poco después, terroristas islamistas financiadas por Estados Unidos asesinaron a su presidente, lo que impulsando a la ex secretaria de Estado Hillary Clinton a bromear: 'Vinimos, vimos y murió'.
Ese mismo día, el Parlamento Europeo aprobó una resolución en la que pedía 'un embargo total e inmediato de las importaciones rusas de petróleo, carbón, combustible nuclear y gas'. La resolución también pedía la exclusión total de Rusia de la red bancaria SWIFT.
Al anunciar una serie de medidas dirigidas hacia Rusia, Stoltenberg dejó bien claro que China era también un objetivo primordial de la OTAN.
'Hemos visto que China no está dispuesta a condenar la agresión de Rusia, y Beijinng se ha unido a Moscú para cuestionar el derecho de las naciones a elegir su propio camino', dijo Stoltenberg el jueves. 'Esto es un serio desafío para todos nosotros'.
La escalada de la OTAN se produjo mientras Rusia parecía pedir una solución diplomática. En una entrevista con Sky News, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, señaló: 'Tenemos pérdidas significativas de tropas', y añadió: 'Esto es una gran tragedia para nosotros'.
El carácter imprudente y desquiciado de la fiebre de guerra que se apodera de sectores de la clase dirigente fue explicado en el editorial del jueves del Wall Street Journal, que declaró: 'Ucrania ganó la batalla de Kiev, pero la batalla por el Donbás en el este es probable que sea aún más salvaje... Esta guerra podría ser larga, y la resolución de Occidente tendrá que igualar la brutalidad del señor Putin'.
En la última semana, ha quedado claro que algunos sectores de la clase política estadounidense y europea han cambiado y han ampliado sus objetivos en el conflicto por delegación con Rusia sobre Ucrania. En lugar de contentarse con desangrar a Rusia en el transcurso de meses o años, están buscando no sólo una victoria táctica decisiva, sino incluso estratégica.
En este contexto, en el establecimiento político de EE.UU. crecen las demandas para que el país se prepare para una guerra nuclear.
En una entrevista con Voice of America, Philip Breedlove, comandante supremo aliado de la OTAN en Europa, declaró: 'Hemos estado tan preocupados por las armas nucleares y la Tercera Guerra Mundial que nos hemos dejado disuadir totalmente. Y [Putin], francamente, no se deja disuadir en absoluto'.
(Publicado originalmente en inglés el 7 de abril de 2022)
