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El exlíder del Sindicato Nacional de Mineros, Arthur Scargill, advierte de los ataques del Estado a la huelga ferroviaria en el Reino Unido

Arthur Scargill, antiguo líder del Sindicato Nacional de Mineros (NUM, en sus siglas en inglés), se dirigió el sábado a una concentración ante la estación de ferrocarril de Sheffield en apoyo de la huelga de los trabajadores ferroviarios.

Las declaraciones de Scargill en referencia a la huelga de mineros de 1984-5 plantean cuestiones de importancia actual para los 40.000 trabajadores ferroviarios en huelga y para toda la clase obrera.

Arthur Scargill hablando en el mitin del Sheffield Trades Union Council en Sheffield, el 26 de junio de 2022 [Foto de @rohankon/Twitter]. [Photo: @rohankon/Twitter]

El gobierno conservador de Boris Johnson ha vuelto a calificar a los mineros como 'el enemigo interior' de Margaret Thatcher, y va a promulgar una ley que permita utilizar a los trabajadores de las agencias como esquiroles e imponer requisitos de servicios mínimos durante las huelgas del sector ferroviario y de otros sectores clave, con multas de hasta un millón de libras para las acciones sindicales consideradas ilegales. En principio, el objetivo son los miembros del sindicato ferroviario, marítimo y de transportes (RMT), que se declararon en huelga durante tres días la semana pasada. Pero hay alrededor de 3 millones de trabajadores cuyos sindicatos se enfrentan a la exigencia de convocar huelgas contra la crisis del coste de la vida.

La advertencia de Scargill fue directa: 'No basta con hacer manifestaciones. El Estado os atacará... Quiero dejar claro que el movimiento sindical tiene la responsabilidad de entender que no es sólo RMT, o ASLEF, o TSSA. Es todo el movimiento el que está siendo atacado'.

El Partido Socialista por la Igualdad (PSI, o SEP) tiene diferencias fundamentales con Scargill, pero su advertencia viene de alguien que dirigió una huelga de un año durante la cual 180.000 mineros y el propio NUM se enfrentaron a un brutal ataque orquestado por el Estado.

Los mineros, dijo Scargill, se enfrentaron a una 'fuerza policial paramilitar', con el gobierno de Thatcher estableciendo por primera vez una fuerza policial nacional de facto para que decenas de miles de oficiales pudieran ser desplegados para atacar a los piquetes, sitiar las comunidades mineras y arrear a los esquiroles al trabajo. Esto provocó 20.000 heridos u hospitalizados, 13.000 detenidos y 200 encarcelados y dos muertos en los piquetes.

El aparato estatal también creó un sindicato de esquiroles en Nottinghamshire, el Union of Democratic Mineworkers, y trató de llevar a la quiebra al NUM mediante el embargo de sus activos. Scargill declaró que, como persona detenida en repetidas ocasiones y basándose en esta historia, se había ganado 'el derecho a decir a los sindicatos y a los miembros de los sindicatos: no os limitéis a enviar mensajes de apoyo, tomad decisiones para emprender acciones de huelga solidarias en apoyo de los trabajadores ferroviarios en huelga'.

Las advertencias de un asalto estatal y el llamamiento a la acción masiva deberían ser tomados en serio por todos los trabajadores. Pero la lucha contra los planes tories de emular a Thatcher sólo puede librarse en oposición a las propias evasiones políticas de Scargill.

Fue el único orador en el mitin que llamó a una movilización de este tipo contra los bien publicitados planes del gobierno. El hecho de que esto provenga de un antiguo líder sindical que ahora tiene 84 años y que hasta hace poco se había retirado a la semiobscuridad lo dice todo. Hay que señalar, además, que no dijo nada que contradijera directamente la reiterada insistencia del líder del RMT, Mick Lynch, en que la huelga ferroviaria es un conflicto laboral normal.

El 'movimiento sindical' al que se refiere Scargill fue, junto con el Partido Laborista, responsable del aislamiento y la derrota de los mineros en 1985. Y sólo pudieron tener éxito en este objetivo porque la perspectiva de Scargill se limitaba a ejercer una presión militante sobre las organizaciones que estaban decididas a degollar a los mineros.

Tras la huelga, el TUC y el Partido Laborista utilizaron esta derrota como plataforma para un bandazo a la derecha sin precedentes que vio el establecimiento del Nuevo Laborismo como una entidad thatcheriana y una serie ininterrumpida de traiciones y supresión de la acción industrial durante casi 40 años, mientras la burocracia se reconvertía en brazos extendidos de la dirección y las corporaciones.

Repetir hoy los llamamientos dirigidos a esta misma burocracia para librar la lucha contra el Estado, en lugar de advertir a los trabajadores sobre el carácter de los sindicatos e instar a una movilización contra ellos, es políticamente criminal. También guardó un notable silencio sobre la oposición declarada del Partido Laborista a la huelga, a pesar de haber roto con el partido hace más de 25 años para crear su personalista Partido Socialista Laborista.

Pero Scargill estaba, después de todo, hablando en una plataforma del TUC, y sigue siendo un representante leal de la burocracia, diga lo que diga. Los mítines organizados por los sindicatos durante el fin de semana, en colaboración con un número cada vez menor de laboristas, fueron diseñados para anticiparse a la acción de masas contra el gobierno de Johnson. El hashtag promovido en Twitter fue #ToryRailStrikes, resumiendo su propio repudio a la huelga nacional.

Olivia Blake, diputada laborista por la circunscripción local de Hallam, fue recibida de forma aduladora. Blake dimitió la semana pasada de la bancada laborista, alegando motivos personales. Siguiendo el decreto de Starmer de prohibir a los diputados laboristas poner un pie en un piquete ferroviario, la secretaria de Transportes en la sombra, Louise Haigh, diputada por Heeley (Sheffield), dio la bienvenida al acto. Blake no dijo nada para oponerse a Starmer.

Gaz Jackson, organizador regional de RMT para Yorkshire y Lincolnshire, comenzó sus comentarios citando el hecho de que sólo habían pasado 101 días desde el despido masivo de 800 trabajadores de P&O Ferry. Advirtió que 'en última instancia, si no tenemos cuidado y no luchamos contra esto, nuestros miembros acabarán en el mismo barco, nuestros miembros serán despedidos y recontratados en peores términos y condiciones'.

Pero fue el RMT el que se aseguró de que no se movilizara ninguna acción solidaria en oposición a P&O, montando una campaña nacionalista para que el gobierno de Johnson defendiera a los 'trabajadores británicos', con el respaldo del Partido Laborista. De forma similar, Jackson repitió la línea engañosa del RMT de que 'la clave para abrir la puerta en esta disputa es garantizar la seguridad laboral'. No se trata de un llamamiento para defender todos los puestos de trabajo amenazados, sino para que Network Rail y las compañías operadoras de trenes trabajen con el sindicato para organizar la eliminación de puestos de trabajo mediante despidos voluntarios. El llamamiento del RMT al gobierno para que 'libere a las compañías operadoras de trenes' para que pueda suspender la disputa y negociar un acuerdo de venta es para avanzar en esta agenda corporativista de colusión sindicato/dirección.

La acción de masas requerida para derrotar al gobierno de Johnson y a los empresarios exige que los trabajadores saquen sus luchas de las manos de los sindicatos, incluyendo a sus representantes de 'izquierda' que se especializan en una retórica vacía mientras bloquean toda expresión de resistencia obrera independiente. Como explica la declaración del PSI:

'La clase dominante quiere terminar el trabajo que Thatcher comenzó en 1984, cuando se propuso quebrar a los mineros para acabar con toda oposición a su contrarrevolución social. La clase obrera debe aprovechar la oportunidad de vengar esa derrota y revertir las décadas de traiciones y pérdidas que siguieron'.

La lucha contra el gobierno de Johnson se desarrolla como parte de un ascenso internacional de la clase obrera. Para coordinar y guiar estas luchas se requiere la construcción de la Alianza Internacional Obrera de Comités de Base para superar todas las divisiones seccionales y nacionales y hacer valer toda la fuerza social de la clase obrera a nivel mundial en la lucha contra el capitalismo.

(Publicado originalmente en inglés el 26 de junio de 2022)

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