El sábado, cientos de miles de trabajadores, jóvenes y jornaleros rurales de toda Sri Lanka convergieron en Colombo para conmemorar el tercer mes de protestas populares que exigen la dimisión del presidente Gotabhaya Rajapakse y su gobierno. Asaltaron la secretaría presidencial y las residencias oficiales del presidente y del primer ministro en Colombo y las están ocupando.
Junto con las manifestaciones en las principales ciudades del país, las protestas del 9 de julio contra el gobierno son las mayores contra la élite gobernante en la historia del país.
En un intento desesperado por restringir las protestas, el gobierno desplegó cientos de militares y policías para establecer bloqueos en todas las carreteras que entran en los límites de la ciudad de Colombo. Sin embargo, los manifestantes derribaron los bloqueos y marcharon hacia el lugar principal de la protesta, en Galle Face Green, frente a la secretaría presidencial.
Los agentes antidisturbios dispararon balas al aire y rondas de gas lacrimógeno, y utilizaron cañones de agua para intentar dispersar a los manifestantes. Pero rápidamente se reunieron en gran número, coreando 'Go home Gota' y otros lemas antigubernamentales.
Abrumados por la masiva protesta, la policía y el ejército se retiraron, dejando atrás camiones y autobuses con cañones de agua. Mientras tanto, los trabajadores del cercano Hospital Nacional marcharon hasta la secretaría presidencial y se unieron a la manifestación.
Desafiando a las fuerzas armadas, que habían abierto fuego, los manifestantes asaltaron los edificios presidenciales. Según el principal hospital de Colombo, tres personas fueron ingresadas con heridas de bala, junto con otras 36 que sufrían dificultades respiratorias por las descargas de gas lacrimógeno.
El presidente Rajapakse y el primer ministro Ranil Wickremasinghe no estaban en sus respectivas residencias cuando los edificios fueron tomados. Con las fuerzas de seguridad irremediablemente superadas, los manifestantes recorrieron libremente los edificios, subieron a los tejados y tomaron fotografías, mientras coreaban consignas.
Los lemas incluían: '¿De quién es este poder? Es el poder del pueblo' después de que se anunciara que Rajapakse estaba dispuesto a dimitir. El primer ministro Wickremesinghe dijo después que dimitiría y varios ministros del gobierno ya han dejado sus cargos.
En un intento de evitar que la gente viajara a Colombo el sábado, el gobierno impuso ilegalmente un toque de queda policial desde las 9 de la noche del viernes hasta nuevo aviso, que abarcaba la mayoría de las divisiones policiales de la ciudad de Colombo y sus alrededores.
La policía declaró que todos los residentes debían permanecer en sus casas durante el toque de queda. Cualquier desafío al toque de queda se consideraría una violación de la paz pública y la ley y se castigaría estrictamente, declararon, y todos los viajes a través de las zonas bajo toque de queda estaban completamente prohibidos.
Miles de trabajadores, jóvenes, amas de casa e incluso niños desafiaron el toque de queda y comenzaron a marchar hacia el centro de Colombo durante la noche. Personas de todo el país expresaron su ira en las redes sociales y declararon que acudirían a Colombo.
Ante esta oposición masiva, la Asociación de Abogados de Sri Lanka (BASL) y varias organizaciones de derechos humanos cuestionaron la legalidad del toque de queda e instaron al gobierno a revocar su decisión. Ante esta oposición, el gobierno levantó el toque de queda a las 8 de la mañana del sábado.
Aunque el transporte se vio obstaculizado por la grave escasez de combustible, personas de todo el país contrataron autobuses, camiones de transporte y camiones para viajar a la capital. Otras personas que querían llegar a Colombo en las ciudades que se encontraban en el camino fueron recogidas, y el transporte se proporcionó de forma gratuita.
El viaje en tren a Colombo seguía siendo incierto, ya que la dirección de los ferrocarriles alegaba el toque de queda. Pero después de que miles de personas se reunieran en las estaciones de las principales ciudades el sábado por la mañana, los trabajadores ferroviarios se aseguraron de que todas las líneas principales funcionaran para llevar a los pasajeros a la capital.
Los pasajeros de los trenes viajaron a Colombo coreando consignas antigubernamentales y mostrando pancartas. Otros se reunieron en las estaciones de tren durante el trayecto y animaron a los manifestantes en trenes llenos hasta la bandera.
Desde el principio, el Partido Socialista por la Igualdad (PSI) de Sri Lanka ha sido la única organización que ha propuesto una perspectiva política independiente para la clase trabajadora cuando comenzaron las protestas masivas contra el gobierno hace tres meses. Su programa socialista internacional rechaza a todos los partidos capitalistas de Sri Lanka y a sus agentes pseudoizquierdistas y sindicales.
El PSI y los activistas de la Internacional de Jóvenes y Estudiantes por la Igualdad Social (JEIIS, o IYSSE por sus siglas en inglés) intervinieron en las protestas del sábado, distribuyendo miles de copias de su declaración, 'La protesta del 9 de julio en Sri Lanka: Un programa socialista para los trabajadores y la juventud'.
Los miembros y simpatizantes del PSI y del JEIIS se concentraron con pancartas, coreando eslóganes y hablando con los que marchaban en la carretera hacia la secretaría presidencial. Las consignas incluían 'Derribar el gobierno de Rajapakse; Abolir la presidencia ejecutiva junto con las leyes represivas contra la clase obrera; Construir Comités de Acción Obrera; No al hambre y la austeridad; Garantizar alimentos, combustible y medicinas para todos; Repudiar todas las deudas externas'.
Dirigiéndose a la manifestación, el miembro del Comité Político del PSI, Prageeth Aravinda, dijo: 'Si bien apoya plenamente la principal demanda de las masas en lucha para la renuncia del presidente Rajapakse y su gobierno, el SEP insiste en que no debe ser reemplazado con otro gobierno burgués, sino con un gobierno de trabajadores y campesinos comprometidos con las políticas socialistas'.
Los trabajadores no deben apoyar a ningún gobierno interino, explicó, sino tomar esta lucha en sus manos rompiendo con los sindicatos y formando comités de acción independientes y combinar en un programa unido con sus hermanos de clase de todo el mundo que están entrando en lucha contra ataques similares. 'El PSI proporcionará todo el apoyo político necesario para esta lucha', dijo.
Thilina, una joven trabajadora, dijo al WSWS: 'Sí, todos nuestros problemas no se resolverán después de que Gotabhaya Rajapakse sea destituido. Estoy de acuerdo con el hecho de que cualquier gobierno interino aplicará las mismas políticas capitalistas. Hasta ahora, mi atención no se centraba en el hecho de que cambiar el gobierno de clase es la solución. Es algo que hay que considerar seriamente'.
Nishantha, que trabaja en un banco privado, dijo: 'Al principio pensé que la gente también debería hacer sacrificios para salir de esta situación. Pero cuando pienso en el hecho de que el gobierno no ha tomado estos préstamos extranjeros para nosotros, me pregunto por qué la gente tiene que soportar la carga de esta crisis económica'. Las medidas que propone el FMI son para quitárselas a los trabajadores, no a los ricos. Este debate me ha ayudado a comprender que todas las decisiones que se toman en este sistema son para garantizar los beneficios de unos pocos. Deberíamos analizar cada cuestión desde ese punto de vista'.
(Publicado originalmente en inglés el 10 de julio de 2022)
