El Partido Socialista por la Igualdad llama a los trabajadores y a la juventud a exigir la inmediata destitución del gobierno conservador y la convocatoria de elecciones generales.
Los tories están utilizando la crisis política que ha provocado la caída de Boris Johnson para diseñar un nuevo giro a la derecha. Lo están haciendo a través de un concurso de liderazgo en el que los candidatos compiten sobre quién puede ofrecer mejores recortes de impuestos masivos para las grandes empresas, continuar con una agenda de inmunidad colectiva (de rebaño) a medida que la pandemia aumenta, e intensificar la guerra contra Rusia y China, todo ello pagado a través de la destrucción de puestos de trabajo, salarios y servicios esenciales.
Esto sólo es posible gracias a la supresión política e industrial de la clase trabajadora por parte del Partido Laborista y los sindicatos.
El miércoles, una moción de censura presentada por los laboristas debería haber sido debatida en el parlamento, pero el gobierno se negó a permitirla. La vieja convención dicta que una moción de censura presentada por el líder de la oposición debe ser debatida y votada. Pero este es un gobierno que hará lo que sea necesario para mantenerse en el cargo y poder continuar con su implacable ataque a la clase trabajadora.
Los tories son tan odiados que unas elecciones generales los barrerían del poder. Por eso, cuando Johnson amenazó con convocar unas elecciones anticipadas en el momento álgido de sus esfuerzos por evitar un desafío al liderazgo, hubo peticiones para que la reina lo bloqueara.
Pero los laboristas no tienen intención de oponerse seriamente a ello. Incluso cuando exigió un voto de censura, Sir Keir Starmer dejó claro que no buscaba unas elecciones generales, sino persuadir a los tories para que destituyeran a Johnson inmediatamente, declarando que 'les desafiamos a que pongan a sus electores en primer lugar y a que pongan al país en primer lugar'.
Ahora que esta maniobra ha sido bloqueada, los laboristas dejarán que los tories sigan reduciendo la lista de aspirantes al liderazgo a dos, para que el próximo primer ministro pueda estar en su puesto para la reapertura del parlamento en septiembre.
¡No debemos permitir que esto ocurra! No se puede dejar a los tories libres para que resuelvan su crisis política y establezcan un nuevo gobierno que sería un régimen derechista y autoritario de belicistas, gobernando en nombre de la oligarquía financiera.
Cada día que permanecen en el poder profundiza la amenaza que supone para la clase trabajadora. El lunes, incluso con los candidatos a la dirección enfrentados entre sí, el gobierno se mostró unido en la aprobación de la legislación que permite el uso de trabajadores de agencia como esquiroles para romper las huelgas en los servicios esenciales y cuadruplicar a 1 millón de libras la multa máxima a los sindicatos por la acción industrial considerada ilegal.
Las huelgas ferroviarias del mes pasado del sindicato Rail, Maritime and Transport fueron citadas como pretexto para esta ofensiva legal, pero los tories se alinearon para amenazar con el mismo trato a los profesores, médicos y enfermeras.
En cuanto a la guerra en Ucrania, el embajador del Reino Unido en la OTAN, David Quarrey, declaró al Financial Times que la salida de Johnson no tendría ningún impacto en el papel de liderazgo de Gran Bretaña en el suministro de armas para su uso contra Rusia. 'No acaba de empezar. Y no creo que esté a punto de terminar', dijo. No hay duda también de que la decisión del secretario de Defensa, Ben Wallace, de no presentarse como líder del partido se tomó en discusión con Washington para asegurar la continuidad en un conflicto que amenaza con una nueva guerra mundial.
La exigencia de unas elecciones generales proporciona un medio para que la clase obrera intervenga en la vida política y haga valer sus intereses independientes. Hay que luchar por ello en oposición a todos los partidos de las grandes empresas que ahora conspiran para mantener a los trabajadores políticamente privados de sus derechos.
Los partidos tory y laborista son de facto un partido único de inmunidad colectiva, reacción social, militarismo y guerra. Durante los cinco años hasta 2019, se dijo a los trabajadores que el liderazgo de Jeremy Corbyn en el Partido Laborista vería un renacimiento de la 'izquierda'. En su lugar, los constantes retrocesos y traiciones terminaron con Corbyn devolviendo el partido indemne a Starmer.
Bajo el mandato de Starmer, los miembros del Partido Laborista, incluido el propio Corbyn, han sido objeto de una implacable caza de brujas y han sido expulsados mediante mentirosas acusaciones de antisemitismo. El partido apoyó plenamente la agenda de inmunidad colectiva de Johnson durante toda la pandemia y actuó como un socio leal en la guerra de Ucrania. Durante meses, su respuesta a la crisis sobre las fiestas de bebidas de cierre fue apelar a los tories para que hicieran lo correcto. Incluso mientras instaba a los 'miembros decentes y honorables' de los bancos tories a 'poner a su país en primer lugar' y destituir a Johnson, Starmer amenazaba a sus propios diputados con la expulsión si criticaban a la OTAN o acudían a un piquete.
En caso de que los laboristas lleguen al poder, tratarán de formar un gobierno de unidad nacional que incluya no sólo a los liberal-demócratas, sino posiblemente a algunos de los diputados tories a los que ha tratado de convencer de que abandonen a Johnson. Y Starmer ya ha dejado claro que un gobierno así seguiría imponiendo las políticas tories al pie de la letra.
Los grupos de pseudoizquierda, como el Partido Socialista de los Trabajadores y el Partido Socialista, se han opuesto a la demanda de elecciones generales, alegando que esto desviaría la atención de la lucha fuera del parlamento y haría el juego a Starmer. Pero son ellos los que, una vez más, hacen el trabajo sucio de la burocracia laborista y sindical al insistir en que los trabajadores se abstengan de la lucha política y dejen a los tories y a los laboristas sin oposición.
El SWP dice a los trabajadores. 'No juguéis a sus juegos parlamentarios... Tenemos que buscar en otra parte —lejos del parlamento y del Partido Laborista— para hacerlos caer...' Pero lo que describen como forzar 'nuestra entrada por las rendijas' deja a los líderes sindicales que apoyan plenamente al Partido Laborista libres para continuar sus esfuerzos por suprimir la lucha de clases.
Confirmando el rechazo del SWP a cualquier posibilidad de que los trabajadores desafíen a los tories o a la burocracia laborista y sindical, el líder del SWP, Alex Callinicos, escribe: '¿Quién sabe lo que vendrá después? ... La tradición de los tories de renovarse decapitando a líderes impopulares puede funcionar para ellos'.
El Partido Socialista admite que el problema central al que se enfrentan los trabajadores que buscan el fin del gobierno tory es que 'esperar a que un gobierno laborista actúe en favor de los intereses de los trabajadores' es una 'quimera'. Pero su respuesta también es dejar a los laboristas al mando y a los tories en el cargo hasta las próximas elecciones generales de 2024, cuando esperan persuadir a 'los líderes sindicales o potencialmente a Jeremy Corbyn' para resolver 'el problema de la representación política de la clase trabajadora'.
El Partido Socialista por la Igualdad (PSI o SEP por sus siglas en inglés) plantea la exigencia de unas elecciones generales porque plantear la cuestión de quién gobierna el país dirige a los trabajadores a las tareas políticas fundamentales a las que se enfrentan. Y si sustituir a los tories por los laboristas no es la respuesta, entonces es el momento de que la clase obrera comience a construir su propio partido socialista.
El PSI es ese partido.
Las condiciones están muy maduras para que la clase obrera derribe el gobierno tory. La propia caída de Johnson se produjo sólo dos semanas después de que las huelgas ferroviarias nacionales amenazaran con actuar como catalizador de una erupción de luchas huelguísticas de millones de trabajadores que se enfrentan a una catástrofe del coste de la vida. Sólo el lunes, los conductores de trenes empleados por ocho compañías operadoras distintas votaron abrumadoramente a favor de la huelga.
La clase dominante y sus medios de comunicación hablan constantemente de un Verano del Descontento, mientras que los trabajadores de los piquetes hablan de la necesidad de unificar todas estas luchas en una huelga general. Pero la lucha por esa movilización masiva de la clase obrera no puede dejar de lado las cuestiones centrales de perspectiva política y liderazgo.
Derribar a los conservadores no es una perspectiva de lucha parlamentaria. Exige una rebelión de las bases contra los sindicatos, que están trabajando con los laboristas para suprimir y traicionar todo esfuerzo de la clase obrera para enfrentarse al gobierno y a los empresarios para garantizar que la crisis se resuelva de forma segura dentro de Westminster y en beneficio de la clase capitalista.
La lucha de la clase obrera contra el gobierno de Johnson plantea la necesidad de un movimiento político de masas, independiente y opuesto tanto a los tories como a los laboristas, y contra el sistema capitalista y su estado. Utilizaremos cualquier campaña electoral para luchar por un programa que exprese los intereses de la clase obrera británica e internacional, uniendo la lucha contra la austeridad y la inmunidad colectiva con la exigencia del fin de la guerra mediante la lucha contra el capitalismo y por el socialismo.
Esta lucha por una perspectiva anticapitalista, internacionalista, antiimperialista y socialista debe centrarse en la construcción de una red interconectada de comités de base en los lugares de trabajo y en los barrios para arrancar el control de la lucha de clases de las manos de la burocracia laboral procapitalista.
Sobre todo, dejaremos claro que la defensa de los medios de vida de los trabajadores, el fin de la pandemia y la oposición al militarismo y la guerra requieren la unificación de la clase obrera en todos los países contra el enemigo común.
(Publicado originalmente en inglés el 12 de julio de 2022)
Leer más
- The working class must mobilise to bring down the Johnson government!
- Después de la renuncia de Johnson: movilicen a la clase obrera contra el capitalismo y la guerra
- Johnson’s days are numbered, but the Tory government must be brought down
- Following president’s resignation, political turmoil in Sri Lanka intensifies
