La declaración de quiebra de la principal entidad de préstamo de criptomonedas Celsius Network en Nueva York el miércoles se ha caracterizado como el 'momento Lehman Brothers' de las criptomonedas.
La desaparición del banco de inversión estadounidense en septiembre de 2008 fue el desencadenante de la crisis financiera mundial, que requirió la intervención masiva del gobierno de EE.UU. y la Reserva Federal, así como la acción internacional, para evitar un colapso total.
La empresa tenía un pasivo de 5.500 millones de dólares, la mayoría de ellos con usuarios de Celsius, y un activo de $4.300 millones.
Aunque la crisis del mercado de las criptomonedas no es de la magnitud del colapso de 2008, tampoco es un acontecimiento aislado sin una importancia financiera más amplia.
Esto se debe a que, si bien el mercado de las criptomonedas ha sido considerado con razón como una especie de esquema Ponzi, el colapso de Celsius y de otras empresas de criptomonedas es el resultado de las políticas monetarias restrictivas de la Fed que afectan a todas las áreas del sistema financiero.
Para atraer a los depositantes, Celsius ofrecía grandes tasas de rendimiento por su dinero que luego prestaba a otras criptoempresas, utilizando la retórica de todo el mundo criptográfico para presentarse como una especie de rebelión contra el sistema bancario.
Ya en 2020, cuando el boom de las criptomonedas estaba despegando, el CEO de Celsius, Alex Mashinsky, emitió discursos en vídeo en los que arremetía contra el sistema financiero amañado y los banqueros codiciosos, afirmando que ofrecía una alternativa.
En un importante artículo de esta semana, el Financial Times (FT) recordaba las declaraciones que hizo durante una entrevista el año pasado. 'Hay un continuo estrujamiento del 99 por ciento por parte del 1 por ciento para extraer más beneficios', dijo. En una entrevista de 2020 afirmó que Celsius era 'en realidad más seguro que la mayoría de los bancos'.
La declaración de quiebra contó una historia muy diferente.
Un comunicado de prensa del consejo de administración de Celsius decía que la quiebra se produjo tras la difícil pero necesaria decisión del mes pasado de detener las retiradas, los swaps y las transferencias para estabilizar su negocio y proteger a sus clientes.
Si no lo hubiera hecho, se habría producido una corrida de depósitos y los clientes que entraron primero habrían cobrado la totalidad, dejando a los demás con reclamaciones ilíquidas e inciertas. En otras palabras, Celsius habría sido objeto de lo que equivale a una corrida bancaria.
Los defensores de las criptomonedas han afirmado que se trata de un nuevo sistema que no depende de los bancos centrales. Pero la historia de este mercado muestra que ha sido altamente dependiente de la salida de billones de dólares al sistema financiero por parte de la Fed y otros bancos centrales. La provisión de dinero ultra barato fue el combustible que impulsó el boom de las criptomonedas en 2020 y 2021, de tal manera que el valor de mercado de los criptoactivos alcanzó los $3 billones en noviembre del año pasado.
Desde entonces, el endurecimiento de la política monetaria por parte de la Fed en respuesta al aumento de la inflación ha hecho que el valor de mercado de las criptomonedas caiga alrededor de dos tercios, con el valor del bitcoin en un 70%.
Los signos de una crisis incipiente aparecieron a principios de este año, cuando la llamada moneda estable TerraUSD, que debía estar vinculada uno a uno al dólar estadounidense, cayó por debajo de la paridad, acompañada del colapso de la ficha hermana Luna.
Luego vino el colapso del fondo de cobertura de criptomonedas Three Arrows Capital, con sede en Singapur, que sufrió grandes pérdidas debido a su exposición a Terra y Luna. Otra empresa de criptomonedas, Voyager Capital, también se ha declarado en quiebra.
Desde la implosión de Terra en mayo, según el FT, 'al menos una docena de fondos de cobertura, bolsas y prestamistas como Celsius se han derrumbado, bloqueando los retiros de los clientes, recaudando dinero a precios de liquidación o colapsando en la bancarrota'.
En su análisis de la desaparición de Celsius, el FT señaló que se basaba en 'un flujo de depósitos de inversores minoristas que prestaba a grandes empresas de criptomonedas y utilizaba para apuestas arriesgadas en empresas no probadas'. Pero el año pasado, al disminuir la demanda de préstamos de los inversores institucionales, empezó a asumir mayores riesgos.
Los pequeños inversores fueron atraídos por la promesa de tasas de rendimiento de hasta el 18%. Pero la máxima rentabilidad sólo se ofrecía a quienes aceptaban recibir sus pagos en forma del token CEL de la empresa.
Según el informe del FT, incluso cuando el valor del token CEL estaba cayendo desde el máximo de 2021 de 8 dólares hasta el nivel de 1 dólar actual, la empresa estaba instando a los inversores a mantener sus inversiones y no vender.
Pero mientras se emitían estas declaraciones, los documentos internos de la compañía revelan que Daniel Leon, uno de los cofundadores de Celsius, así como otros 'ya habían vendido millones de dólares de sus propias participaciones en CEL de vuelta a la compañía'.
El pasado mes de diciembre, cuando comenzaba el deslizamiento de la criptomoneda, Mashinsky tuiteó que todos los fundadores de Celsius Network habían realizado compras de CEL y no eran vendedores del token.
Pero la firma de análisis de criptografía Arkham Intelligence ha estimado que había vendido tokens CEL por valor de $44 millones a través de intercambios. Hasta aquí las afirmaciones de la empresa en su declaración de declaración de quiebra de que sus acciones estaban destinadas a proteger a los clientes.
El informe del FT citaba un documento interno de la empresa elaborado en febrero del año pasado en el que se advertía de que los empleados podían mover activos de un fondo a otro para disfrazar las pérdidas y ocultar el verdadero valor de los activos bajo gestión (AUM).
'La empresa podría estar inflando sus representaciones de AUM y haciendo subir el precio de las acciones/tokens utilizando información financiera falsa', decía.
Los montos involucrados no han sido pequeños. Según un antiguo operador: 'Hacíamos clic con miles de millones de dólares como lo haría cualquier pequeño operador con 10 dólares'.
Ya en 2011, en su informe sobre el crash de 2008, un subcomité del Senado estadounidense encontró, en palabras de su presidente Carl Levin, basándose en el trabajo realizado por los investigadores, un 'nido de víboras financieras plagado de codicia, conflictos de intereses y malas prácticas'.
La importancia de las continuas revelaciones sobre las operaciones del mercado de las criptomonedas no es sólo que nada ha cambiado, sino que es seguro que ha empeorado en la década transcurrida, dadas las nuevas cantidades masivas de dinero bombeadas a los mercados financieros por la Reserva Federal utilizadas para financiar la especulación.
Por mucho que se intente caracterizar el mercado de las criptomonedas como una especie de excepción, su auge y ascenso ha sido posible gracias a las mismas condiciones —la provisión de dinero ultra barato— que produjeron el auge del mercado de valores y de todos los demás activos financieros.
Si bien la crisis de las criptomonedas puede no ser un 'momento Lehman' para el mercado financiero en general —al menos no todavía—, ciertamente puede caracterizarse como un 'canario en la mina de carbón'.
(Publicado originalmente en inglés el 14 de julio de 2022)
