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Perspectiva

La Casa Blanca declara la viruela del mono como emergencia de salud pública

El jueves, el secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Xavier Becerra declaró formalmente una emergencia de salud pública por la viruela del mono. Es un anuncio sumamente atrasado que se produce dos meses y medio después de que se detectara el primer caso de la viruela del mono en Estados Unidos el 18 de mayo y doce días después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara una emergencia de salud pública de importancia internacional (ESPII) el 23 de julio.

De forma inquietante, hubo un intento claro de minimizar el anuncio y los profundos peligros de la viruela del mono. Ni el canal de YouTube de la Casa Blanca ni los principales noticieros eligieron mostrar la rueda de prensa en vivo. Durante los últimos tres meses, el Gobierno de Biden y la prensa corporativa adoptaron la misma respuesta a la viruela del mono que Donald Trump al COVID-19. Como se lo explicó el exmandatario al periodista Bob Woodward el 19 de marzo de 2020: “Siempre quise minimizarlo. Todavía me gusta minimizarlo porque no quiero crear pánico”.

Por supuesto, Trump se refería a un pánico en la bolsa de valores que afectaría los intereses financieros de sus compinches en Wall Street. Biden tiene preocupaciones similares ya que los demócratas están al servicio de la oligarquía financiera igual que los republicanos. Pero en el sentido ordinario de la palabra, hay profundas razones para que haya un pánico generalizado en la población ante el colapso de cualquier intento de atajar una segunda pandemia encima de la primera. Es urgente tomar acción, pero el impulso debe venir de la clase trabajadora. Ninguna sección de la élite gobernante moverá un dedo.

La viruela del mono avanza en todo el mundo mientras la subvariante BA.5 de ómicron impulsa la más reciente ola de contagios, hospitalizaciones y muertes por COVID-19. Debido al manejo desastroso de la pandemia de COVID-19, que se ha cobrado unos 22 millones de vidas e incapacitado a decenas de millones a nivel global, todo apunta a que se permitirá que la viruela del mono haga estragos en los próximos meses a pesar de las declaraciones formales de un “estado de emergencia”.

Hasta el jueves, había más de 26.250 infecciones confirmadas en al menos 80 países no endémicos, con un promedio de siete días de 1.268 nuevos casos diarios. Dado que las pruebas son muy limitadas en todo el mundo, hay que suponer que incluso estas alarmantes cifras son muy incompletas.

La viruela del mono es una enfermedad peligrosa con síntomas similares, pero menos graves, a los de la viruela, que fue erradicada en 1980. El virus hace que se formen lesiones en cualquier parte del cuerpo, que pueden provocar ceguera, asfixia y cicatrices en el rostro o en cualquier otra parte del cuerpo en algunas personas. Los pacientes suelen describir la progresión de las lesiones de la viruela del mono como la experiencia más dolorosa de su vida, que les hace perder la capacidad de dormir o realizar funciones corporales básicas sin un dolor insoportable. Aproximadamente el 10 por ciento de los casos han requerido hospitalización, principalmente para manejar este intenso sufrimiento.

Históricamente, el índice de mortalidad por infección de la cepa de viruela del mono que se está extendiendo por todo el mundo se ha estimado en aproximadamente un 1 por ciento, similar al del COVID-19. Un estudio reciente estimó que el número de reproducción mundial actual (valor R) es de aproximadamente 1,29, mientras que en los Estados Unidos esta tasa es de 1,55, el valor más alto de todos los países no endémicos.

La viruela del mono puede ser infecciosa durante más de un mes, incluso antes de la aparición de las lesiones, y la persona debe mantenerse aislada durante todo este periodo de tiempo después de una exposición confirmada. El virus puede propagarse a través de aerosoles, gotitas y fómites, y se cree que los modos de transmisión dominantes son las gotitas respiratorias y el contacto con la piel. Una de las principales preocupaciones de los científicos es la capacidad de la viruela del mono de propagarse a través de tejidos y superficies contaminadas. Un informe del 12 de julio del Departamento de Seguridad Nacional señalaba que el virus “puede mantenerse estable durante días o semanas en el agua, el suelo y los alimentos refrigerados”.

Aunque los medios de comunicación corporativos han retratado en gran medida la viruela del mono como algo que afecta solo a los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, con la implicación de que es una infección de transmisión sexual (ITS), en realidad es una enfermedad infecciosa que amenaza a toda la sociedad. Un estudio realizado en 2016 sobre la viruela del mono reveló que los hombres representaban solo el 57 por ciento de todas las infecciones. Es totalmente una coincidencia que la enfermedad se haya propagado inicialmente entre los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, y ahora se está extendiendo rápidamente por toda la sociedad a través de rutas de transmisión no sexuales. Ignorando estos hechos científicos, la extrema derecha ha utilizado inmediatamente una retórica fascista para convertir en chivos expiatorios a los homosexuales y bisexuales.

Dadas las numerosas vías de transmisión y los esfuerzos terriblemente deficientes para informar al público de los peligros de la infección, la viruela del mono tiene el potencial de propagarse rápidamente, en particular cuando se reanuden las clases internacionalmente después de las vacaciones de verano o invierno. Ya se han confirmado 96 infecciones en niños de todo el mundo, cinco de ellas en EE.UU., cuando cientos de millones de niños se reunirán en los interiores de centros escolares por todo el mundo en las próximas semanas. Los niños no pueden recibir ninguna vacuna contra el virus e históricamente han corrido un mayor riesgo de enfermedad grave y muerte que los adultos.

El virus ya se está propagando por las fábricas y otros lugares de trabajo, y un trabajador de la planta de ensamblaje de Sterling Heights, en las afueras de Detroit, Míchigan, ha declarado al World Socialist Web Site que un compañero de trabajo dio positivo esta semana. Tanto el sindicato United Auto Workers (UAW) como la dirección de la empresa están intentando encubrir la infección.

Dada la capacidad del virus para sobrevivir en superficies durante largos periodos de tiempo, todas las fábricas de automóviles, los almacenes, las tiendas de comestibles y las gasolineras podrían convertirse pronto en vectores de transmisión, así como otros lugares de trabajo. El largo periodo de aislamiento necesario para mantener a los trabajadores a salvo no será tolerado por las grandes empresas, que obligarán a los trabajadores a volver mientras estén infectados bajo la amenaza de sumirlos en la ruina económica.

Todo parece indicar que la viruela del mono se manejará con la misma indiferencia e imprudencia que el COVID-19, con el mismo enfoque ruinoso limitado solo a las vacunas. La empresa que produce la única vacuna aprobada, Nordic Bavarian, se ha negado a renunciar a los derechos de propiedad intelectual para permitir su distribución masiva a nivel mundial, lo que ha hecho que el valor de las acciones de la empresa se haya multiplicado casi por tres desde que se detectó el primer caso en mayo. A lo largo de los dos últimos meses se han obstaculizado deliberadamente las pruebas, mientras que la comunicación de datos ha sido abismal, por lo que se desconoce en gran medida el alcance real del brote.

Antes de la declaración de la emergencia de salud pública del jueves, el Gobierno de Biden nombró a Robert Fenton como coordinador nacional de la viruela del mono, y al Dr. Demetre Daskalakis como su adjunto. Fenton no tiene experiencia en medicina ni salud pública, y antes de este nombramiento era director regional de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés). Mientras que el Dr. Daskalakis tiene experiencia en salud pública trabajando en la prevención del VIH/SIDA, también fue uno de los personajes que minimizó los brotes del COVID-19 y la viruela del mono desde sus etapas tempranas.

El 29 de enero de 2020, en un momento en el que el SARS-CoV-2 ya se estaba propagando sin ser detectado en Estados Unidos debido a la falta total de pruebas, el Dr. Daskalakis declaró en una conferencia de prensa en Nueva York: “La ciencia dice que debes ir a divertirte, que seas un neoyorquino. No hay razón para evitar ninguna parte de la ciudad”. En pocas semanas, la ciudad se convirtió en el epicentro mundial de la pandemia y experimentó lo que sigue siendo una de las mayores tasas de mortalidad por COVID-19 en todo el mundo. En junio de 2022, cuando los casos de la viruela del mono empezaban a dispararse en Estados Unidos, Daskalakis afirmó falsamente que “el riesgo general para el público estadounidense es bajo”.

En los medios de comunicación corporativos, ya hay un esfuerzo por presentar la viruela del mono como endémica o que pronto lo será. En la descripción de su artículo sobre la declaración del estado de emergencia del jueves, el New York Times escribió: “muchos expertos temen que la contención ya no sea posible.” El 1 de agosto, The Daily Beast publicó un artículo titulado “Puede ser demasiado tarde para impedir que la viruela del mono se convierta en endémica en Estados Unidos y Europa”.

El 17 de julio, en una destacada entrevista dominical en el programa “Face the Nation” de la CBS, el exjefe de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), Scott Gottlieb, proclamó: “Ahora estamos en la antesala de que esto se convierta en un virus endémico”. Dos días más tarde, STAT News publicó un artículo titulado “Con la viruela del mono extendiéndose por todo el mundo, muchos expertos creen que el virus no puede ser contenido”.

Todas estas afirmaciones son anticientíficas y deben ser rechazadas con desprecio por la clase obrera.

Los trabajadores no pueden permitir que se repita la criminal mala gestión de la pandemia del COVID-19. Todavía es totalmente posible eliminar la viruela del mono en los EE.UU. y erradicar el virus en todo el mundo, incluso en los países africanos donde el virus ha sido en realidad endémico durante décadas y ha matado a más de 70 personas este año. Ahora que la viruela del mono se está extendiendo junto con el COVID-19, los trabajadores de todas las industrias y todos los países deben adoptar una estrategia global de eliminación de ambas pandemias.

Deben aplicarse medidas de salud pública similares en todo el mundo, tanto para la viruela del mono como para el COVID-19, incluyendo pruebas masivas, un rastreo riguroso de contactos, el uso obligatorio y universal de la mascarilla, el aislamiento seguro de todos los pacientes infectados y la cuarentena de las personas expuestas. Todas las escuelas deben cambiar a las clases a distancia y los lugares de trabajo no esenciales deben cerrar temporalmente, garantizando a los trabajadores y a los pequeños empresarios la protección total de sus ingresos. Si estas medidas se aplicaran a nivel mundial, la viruela del mono podría ser eliminada en todo el mundo en cuestión de semanas y el COVID-19 para finales de este año.

Una lección esencial de la pandemia de COVID-19 es que los principios básicos de la salud pública son incompatibles con el decadente sistema capitalista, que subordina todas las necesidades sociales a los intereses de lucro de la oligarquía corporativo-financiera. Solo en el primer año de la pandemia de coronavirus, los milmillonarios del mundo acumularon más de 5 billones de dólares mientras millones morían en todo el mundo.

El Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI) es la única tendencia política en el mundo que se ha opuesto continuamente a las políticas homicidas implementadas por casi todos los Gobiernos del mundo y ha luchado por una respuesta socialista para detener la pandemia a nivel mundial. En mayo de 2021, el CICI inició la Alianza Internacional Obrera de los Comités de Base (AIO-CB) para organizar las luchas de la clase obrera internacional contra la pandemia, independientemente de los sindicatos y los partidos capitalistas que impusieron la brutal campaña de vuelta al trabajo en nombre de las corporaciones.

En la actualidad, la AIO-CB está luchando por detener las pandemias de la viruela del mono y el COVID-19, así como el cambio climático, el aumento vertiginoso del coste de la vida y la amenaza de una guerra nuclear. Esta red mundial de comités de acción, controlada democráticamente por los propios trabajadores, debe ampliarse en todas las industrias y en todos los países para organizar una lucha eficaz en defensa de los intereses sociales de la clase trabajadora, incluyendo una vida libre de enfermedades infecciosas que se pueden controlar.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 4 de agosto de 2022)

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