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Perspectiva

El sindicato UAW impone un enorme recorte a los salarios reales en Caterpillar

El último acuerdo propatronal elaborado por la burocracia del United Auto Workers (UAW) en Caterpillar tiene lecciones importantes para toda la clase trabajadora.

écnicos trabajan un tractor de Caterpillar en Puckett Michinery Company en Flowood, Mississippi (AP Photo/Rogelio V. Solis) [AP Photo/Rogelio V. Solis]

El domingo, el UAW anunció la aprobación de un contrato de seis años con Caterpillar, la mayor empresa de equipo de construcción y minería del mundo. La declaración del UAW de que el acuerdo fue ratificado ocurrió pese a la oposición enconada de los trabajadores y sospechas de que el resultado de la votación anunciado fue fraudulento.

El aspecto que define el acuerdo del UAW es el enorme ataque a los salarios reales. El contrato incluye un aumento salarial de 19 por ciento en seis años: un 7 por ciento con la ratificación y 4 por ciento cada dos años. Si se mantiene la tasa de inflación de seis por ciento, el contrato significaría una reducción de los salarios reales de casi el 20 por ciento para 2029.

Más allá del recorte a los salarios reales, el acuerdo no cumple con ninguna de las necesidades básicas de los trabajadores en materia del seguro médico, la jubilación y las condiciones laborales.

El aparato del UAW hizo todo lo posible para ocultarles a los trabajadores estos hechos básicos previo al voto de ratificación el fin de semana pasado.

Por meses, los oficiales sindicales mantuvieron a los trabajadores desinformados sobre los detalles de sus discusiones con la gerencia. Desafiando las demandas de un paro y el voto de 99 por ciento a favor de autorizar una huelga, el UAW anunció un acuerdo tentativo poco después de la medianoche del 1 de marzo, justo cuando expiraba el contrato anterior de seis años.

La maquinaria del UAW luego emprendió una campaña para garantizar su aprobación, con mentiras, amenazas y ocultando la información. Denunciando el contrato como ilegítimo, el Comité de Base de los Trabajadores de Caterpillar explicó en una declaración el martes: “El acuerdo es producto de una trama antidemocrática llevada a cabo por los oficiales del UAW en nombre de la gerencia y en contra de los intereses de los trabajadores”.

Los trabajadores tan solo recibieron cuatro páginas con “puntos destacados” que buscaban ensalzar el convenio de más de 100 páginas. La sede central del UAW, Solidarity House, ordenó a las oficinas locales que no entregaran copias electrónicas del acuerdo a los trabajadores, afirmando que solo podían verlo en persona en los propios salones del sindicato, sabiendo muy bien que esto imposibilitaría que la gran mayoría estudiara y entendiera el contrato.

Los funcionarios del sindicato intentaron convencer a los trabajadores de que el acuerdo era “lo mejor que podían conseguir”. Les dijeron que, si rechazaban el acuerdo, se enfrentarían a un contrato peor, al cierre de plantas o a la posibilidad de una huelga prolongada y aislada.

El aparato del UAW llevó a cabo su última traición al servicio de una política más amplia de la clase dominante. En EE.UU. y a escala internacional, los Gobiernos capitalistas intentan descargar los costes de su crisis económica y sus guerras sobre la clase trabajadora.

En el primer semestre de 2022, los salarios reales cayeron en todo el mundo un 0,9 por ciento, el primer descenso de este tipo en el siglo veintiuno, según un informe de noviembre de la Organización Internacional del Trabajo.

Tanto en las economías “avanzadas” como en las “emergentes”, los salarios no se han mantenido a la par del rápido aumento de los precios en los últimos dos años, impulsados por la especulación empresarial, el bombeo de dinero a los mercados, el desastroso impacto de la pandemia y la escalada de la guerra contra Rusia en Ucrania.

En Japón, los salarios reales cayeron un 4,1 por ciento en enero con respecto al año anterior, el mayor descenso en casi una década. En Reino Unido, los salarios reales bajaron un 3,2 por ciento interanual en diciembre. Y en Estados Unidos, el salario promedio real por hora cayó un 1,2 por ciento en enero respecto al año pasado.

Al igual que en los años setenta, el aumento vertiginoso de los precios está alimentando el crecimiento de la lucha de clases, cuando son cada vez más los trabajadores que tienen dificultades para costear sus necesidades básicas.

La Reserva Federal y otros bancos centrales han respondido a la creciente demanda de alzas salariales por parte de la clase trabajadora aumentando rápidamente los tipos de interés, con la esperanza de aumentar así el desempleo y sofocar la resistencia de los trabajadores. Esta política ha ido acompañada, particularmente bajo Biden, de una dependencia cada vez mayor en la burocracia sindical para bloquear o aislar las huelgas e imponer condiciones contractuales favorables a las empresas.

Sin embargo, el brusco abandono de las políticas de dinero gratuito en favor de los tipos de interés altos amenaza con desencadenar una crisis económica aún mayor, como ha demostrado recientemente el colapso del Silicon Valley Bank y la consiguiente inestabilidad explosiva de los mercados financieros mundiales. El miércoles, la liquidez en los mercados del Tesoro estadounidense “se vio sometida a una inmensa tensión”, cercana a la de los primeros días de la pandemia de marzo de 2020, informó el Wall Street Journal.

La respuesta de la clase dominante al enfrentarse a una crisis irresoluble consiste en la guerra imperialista en el exterior y la guerra de clases en el interior.

Los EE.UU. y sus aliados de la OTAN han pasado el último año inyectando decenas de miles de millones de dólares en ayuda militar a Ucrania con el fin de infligir una derrota estratégica a Rusia. Al mismo tiempo, Washington se está preparando para ir a la guerra con China. La Administración de Biden solicitó un presupuesto militar récord de 1 billón de dólares este año, que seguramente aumentará a medida que se abra camino en el Congreso.

Los Gobiernos capitalistas de Europa y Estados Unidos están tratando de imponer el coste de sus guerras depredadoras a la clase obrera, a través de recortes en el gasto social, la supresión de los salarios y el aumento de la explotación.

El objetivo de la oligarquía financiera y de sus representantes políticos es imponer las condiciones de una “economía de guerra”, mediante la disciplina laboral y la supresión de la lucha de clases, apelando fraudulentamente al “interés nacional” como justificación. Esto fue particularmente importante en Caterpillar, que recibió miles de millones de dólares en contratos militares estadounidenses y es uno de los principales proveedores de tractores y otros equipos del Pentágono.

Pero los mismos procesos que están llevando a la clase dominante hacia la guerra y la represión han puesto a la clase obrera en el camino de las luchas revolucionarias.

Las huelgas y otras protestas se están acelerando en Europa. Más de 400.000 profesores, trabajadores universitarios y médicos en formación se han declarado en huelga esta semana en Reino Unido, exigiendo mayores aumentos salariales. Francia ha registrado huelgas de millones de trabajadores en las últimas semanas contra el intento del presidente Macron de aumentar la edad de jubilación. En Estados Unidos y Canadá, casi 170.000 trabajadores automotores de Ford, General Motors y Stellantis se enfrentan a importantes batallas contractuales este año, así como cientos de miles de trabajadores de UPS este verano.

En Caterpillar, la oposición más decidida y consciente a los esfuerzos del UAW para imponer otro convenio favorable a la empresa provino del Comité de Base Trabajadores de Caterpillar, formado por un grupo de trabajadores militantes en febrero. En declaraciones leídas por miles de trabajadores, el comité de base presentó un programa basado en las necesidades de los trabajadores, que incluía un aumento salarial del 50 por ciento, protección contra la inflación, una reducción masiva de los costes del seguro médico, las pensiones y mucho más.

A lo largo de la lucha, el comité contrarrestó la propaganda tanto de la gerencia como de la corrupta burocracia del UAW, y sirvió como centro de organización para informar a los trabajadores de lo que realmente estaba ocurriendo.

El Comité de Base de los Trabajadores de Caterpillar rechazó las divisiones artificiales utilizadas para enfrentar a los trabajadores entre sí. Realizó llamados a los trabajadores oficinistas y no sindicalizados, así como a los trabajadores automotores de Deere, CNH, entre otros. Además, vinculándose con la Alianza Internacional Obrera de Comités de Base, el comité ha articulado una perspectiva internacional, insistiendo en que los trabajadores de Caterpillar solo pueden enfrentar con éxito a una transnacional si unen y coordinan sus luchas con los trabajadores a nivel global.

Como explicó el Comité de Base de los Trabajadores de Caterpillar en su declaración del martes: “La votación este fin de semana no representa el fin de la lucha, sino su comienzo”. La tarea crucial es expandir la red de comités de base en cada fábrica y lugar de trabajo y armar estas organizaciones de lucha con un programa que garantice que los recursos de la sociedad se organicen en función de las necesidades de la clase trabajadora y no del lucro privado.

(Publicado originalmente en inglés el 15 de marzo de 2023)

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