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Un estudio confidencial de la defensa australiana habla de una guerra entre EE.UU. y China por Taiwán

La versión clasificada de la Revisión Estratégica de la Defensa de Australia (DSR, por sus siglas en inglés) contenía un análisis detallado de posibles escenarios de guerra, incluyendo la perspectiva de un conflicto de EE.UU. con China por el control de Taiwán, informó esta mañana el Sydney Morning Herald. No se trataba de un análisis pasivo, indicaba, sino de 'juegos de guerra' activos.

Un helicóptero NH90 de la Real Fuerza Aérea de Nueva Zelanda y un MRH90 de las Fuerzas de Defensa de Australia aterrizan en el aeródromo de Sam Hill, en la zona de entrenamiento militar de Shoalwater Bay, en Queensland Central [Foto: Departamento de Defensa de Australia]. [Photo: Australian Department of Defence]

Una copia desclasificada del informe fue publicada por el gobierno federal laborista el 24 de abril. En él se pedía el mayor refuerzo militar australiano desde la Segunda Guerra Mundial, centrado en la adquisición de capacidades de ataque ofensivo, incluyendo sistemas de misiles.

Las recomendaciones del DSR, aceptadas en su totalidad por el gobierno laborista, dan la vuelta a décadas de política de defensa, en las que el objetivo nominal de las fuerzas armadas ha sido la protección del territorio continental australiano y sus accesos. En su lugar, la revisión abogaba por una 'proyección impactante' en toda la región Indo-Pacífica.

La versión pública del DSR relacionaba esto con 'la perspectiva de un conflicto importante' en el Indo-Pacífico. Repetía las mentiras de Washington sobre la agresión china y señalaba la profundización de la 'competencia estratégica' entre Estados Unidos y China.

Pero el documento público era notablemente vago sobre cómo se desarrollaría concretamente una guerra entre EEUU y China. En las 110 páginas del documento no aparecía la palabra 'Taiwán', dado que es un punto central de la campaña bélica estadounidense.

Ya se sabía que la versión clasificada contenía cuatro capítulos que habían sido suprimidos del documento hecho público. También se había informado antes de que éstos trataban de 'escenarios'.

El artículo del Sydney Morning Herald es la indicación más directa hasta ahora de en qué consisten esos 'escenarios'.

El artículo, de Matthew Knott, afirmaba: 'Fuentes familiarizadas con la versión clasificada de la revisión estratégica de defensa del gobierno dijeron que el ex jefe de defensa Angus Houston y el ex ministro de defensa Stephen Smith encargaron un análisis detallado a expertos dentro del Departamento de Defensa sobre escenarios específicos que podrían arrastrar a Australia a un conflicto armado y hacer pedazos la estabilidad en el Indo-Pacífico'.

Entre ellos se incluía 'una posible guerra entre Estados Unidos y China por la isla autónoma de Taiwán'.

La aparente centralidad de Taiwán en la revisión clasificada expone las fraudulentas afirmaciones de que Estados Unidos y Australia están comprometidos en una respuesta defensiva a las amenazas chinas y en una acumulación militar.

La posición de China sobre Taiwán es la misma que ha mantenido durante décadas. En realidad, es Estados Unidos quien ha transformado la isla en un foco potencial de guerra.

Desde la década de 1970, casi toda la comunidad internacional, incluyendo las sucesivas administraciones estadounidenses, se adhirió a la política de 'una China sola'. Según esta doctrina, el gobierno del Partido Comunista Chino en Pekín era reconocido, al menos de facto, como el único gobierno legítimo de toda China, incluyendo Taiwán. Como consecuencia, los gobiernos estadounidenses no mantenían relaciones diplomáticas abiertas con Taiwán.

En los últimos años, Estados Unidos ha revocado esta política en todo menos en el nombre. La administración de Biden, que ha profundizado en las medidas iniciadas por Obama y Trump, ha desarrollado lazos diplomáticos con Taiwán, al mismo tiempo que ha ampliado las ventas directas de armas y ha estacionado tropas en la isla.

El objetivo claro es incitar a China a un ataque contra Taiwán, que se utilizaría como pretexto para una guerra total de Estados Unidos contra Pekín. Altos funcionarios estadounidenses han presagiado abiertamente un conflicto directo, y el general de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos Michael Minihan pronosticó una guerra entre Estados Unidos y China por el control de Taiwán para finales de 2025.

Cabe destacar que la versión pública del DSR presenta un calendario 'urgente' para algunas de sus propuestas militares, especialmente la adquisición de capacidades de ataque, idénticos al que fue planteado por Minihan.

La prominencia de Taiwán en el documento clasificado plantea varias preguntas. ¿Recomienda el DSR que Australia se una a una guerra liderada por Estados Unidos contra China por Taiwán? El primer ministro Anthony Albanese y otros ministros laboristas han eludido repetidamente esta cuestión.

La otra pregunta obvia es: ¿Qué amenaza concebible supondría para Australia el gobierno directo del Partido Comunista Chino (PCCh) en Taiwán, una isla de 23 millones de habitantes, a 160 kilómetros de la China continental y a 5.600 kilómetros de Australia que se considera parte de China desde que existe una nación china?

El DSR público trata desesperadamente de presentar el refuerzo militar australiano como de defensa natural. Pero las únicas amenazas concretas que identifica son la guerra cibernética, los posibles ataques a las rutas comerciales y el sabotaje de los cables submarinos. ¿Cómo afectaría a cualquiera de estas cosas el gobierno directo del PCCh en Taiwán?

Es probable que el gobierno responda que un gobierno abierto del PCCh en Taiwán amenazaría los 'derechos humanos' y la 'democracia'. Pero si ése es el caso, ¿por qué Australia no se prepara para la guerra contra Israel, por su opresión de los palestinos, o contra Arabia Saudí por su gobierno brutal y dictatorial? ¿Qué hay del historial de 'derechos humanos' del imperialismo estadounidense en los últimos 80 años, incluyendo las criminales ocupaciones de Irak y Afganistán, o del propio de Australia?

Knott no plantea ninguna de estas cuestiones. Pasa por alto la cuestión de Taiwán, precisamente porque demuestra que no hay nada defensivo en el aumento de las fuerzas militares australianas. Su objetivo es prepararse para la participación en una guerra agresiva dirigida por Estados Unidos, destinada a afirmar la hegemonía del imperialismo estadounidense sobre China, que se considera una 'amenaza' sólo porque su crecimiento económico desafía a un capitalismo estadounidense en declive prolongado.

En su lugar, Knott intenta reforzar la narrativa defensiva. Otro 'escenario', en el que se detiene mucho más, es la perspectiva de que China desarrolle una base militar en una nación del Pacífico, como las Islas Salomón o Vanuatu.

Esto, escribió Knott, 'situaría al ejército chino a sólo 2000 kilómetros del territorio continental australiano y trastocaría el equilibrio actual de poder en el sur del Pacífico'. Su 'fuente' fue más contundente. Dijo que el 'mensaje' del DSR clasificado era que si esto ocurría, 'estás jodido'.

En los últimos años, varios Estados del Pacífico han buscado el equilibrio entre Estados Unidos y China. El atractivo de esta última es que ha proporcionado ayuda económica y financiera, cuando EEUU y sus aliados han aportado una miseria. Pero no hay indicaciones de que China pretenda establecer una presencia militar en el Pacífico.

Incluso si lo hiciera, ello difícilmente supondría una amenaza para el territorio continental estadounidense, situado a 12.000 kilómetros de las islas del Pacífico. Tampoco sería la base de algún tipo de ataque contra Australia, como insinúa Knott. El propio DSR público reconoce que casi no hay perspectivas de una invasión de Australia en ningún momento en el futuro.

La verdadera cuestión es que el Pacífico es crucial para los propios planes del imperialismo estadounidense para un conflicto agresivo con China. Cualquier presencia china es vista como un bloqueo potencial a las provocaciones y operaciones militares que Washington está desarrollando contra China, incluyendo planes detallados, elaborados por primera vez por el Pentágono en 2010, para una 'Batalla Aérea Marítima' en todo el Indo-Pacífico.

El hecho de que estas cuestiones ocupen un lugar central en el DSR clasificado pone al descubierto el verdadero carácter del intenso interés del gobierno laborista australiano por el Pacífico Sur. Desde que los laboristas asumieron el poder el pasado mes de mayo, su ministra de Asuntos Exteriores, Penny Wong, ha visitado la región de forma casi ininterrumpida. Ha viajado a sus 18 naciones. Wong ha presentado esto como una expresión del compromiso laborista con la 'familia del Pacífico' y 'nuestros valores compartidos'.

En realidad, como ha explicado el WSWS, ha sermoneado, acosado e intimidado a los líderes de estos pequeños y empobrecidos Estados, advirtiéndoles de que no se tolerará ninguna desviación de la alineación con Estados Unidos y Australia.

Se trata de una continuación de las amenazas de Estados Unidos y Australia contra las Islas Salomón en abril de 2022. En ese mes, se reveló que China y las Salomón habían firmado un acuerdo económico y de seguridad. Estados Unidos, con el respaldo de Australia, amenazó con una intervención militar si esto incluía la instalación de bases militares chinas en las islas.

En otras palabras, Australia y Estados Unidos están profundamente preocupados por la 'autodeterminación' y el 'autogobierno' de Taiwán, que nunca ha sido considerado un país independiente por la comunidad internacional. Pero, al mismo tiempo, pisotean la 'autodeterminación' y el 'autogobierno' de naciones soberanas como las Islas Salomón.

El artículo de Knott pone de relieve el papel de la prensa australiana como propagandistas de la guerra alineados con el Estado. Desde la publicación del DSR hace más de una semana, no ha habido ni un solo comentario crítico en la prensa dominante, cuestionando los planes para una vasta acumulación militar, o exponiendo los falsos pretextos bajo los que se está llevando a cabo.

Además, el artículo no se basa en una 'filtración' en el sentido tradicional del término. Por el contrario, tiene todas las características de una publicación controlada por el mando militar y el propio gobierno.

Aún así, el artículo subraya el hecho de que uno de los cambios más radicales en toda la historia del imperialismo australiano se está llevando a cabo sobre la base de 'escenarios' y 'juegos de guerra' que se están ocultando a la población. Esto vuelve a poner de relieve el hecho de que estos planes de guerra son incompatibles con la democracia.

(Publicado originalmente en inglés el 1 de mayo 2023)

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