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Crece la ola de huelgas en Portugal pese al intento de los sindicatos de estrangularlas

El comienzo de 2023 ha visto una escalada de la lucha de clases contra el Gobierno del Partido Socialista (PS) en Portugal. En medio de la crisis más profunda del capitalismo global desde la década de 1930, el PS está tratando de imponer la austeridad y los costes de una economía de guerra sobre las espaldas de la clase trabajadora con la ayuda de las burocracias sindicales.

Profesores protestando marchan por Lisboa, Portugal, enero de 2023. [Photo: Maureen Danovsky, M. Ed @MaureenDano]

La lucha de los trabajadores portugueses está impulsada por la misma crisis internacional que ha llevado a millones de trabajadores en toda Europa a protestar contra el aumento de los precios y la caída de los salarios. En Francia, esto ha llevado a una confrontación directa entre la clase obrera contra el gobierno de Macron.

En Portugal, las huelgas se han extendido por todo el país y a prácticamente todos los sectores de la clase obrera. En el primer trimestre del año, las huelgas aumentaron un 148,1 por ciento en el sector privado y un 112,9 por ciento en el sector público en comparación con 2022. Continúan sucediéndose en el segundo trimestre, mientras las burocracias sindicales tratan de finalizar una huelga tras otra.

Los técnicos y asistentes de los hospitales portugueses pararon el 19 de mayo, exigiendo mejores condiciones de trabajo y el reconocimiento de su experiencia específica en el sistema de progresión profesional. Los sindicatos informaron que más del 90 por ciento de los 30.000 trabajadores del sector se unieron a la huelga, sin contar a aquellos a quienes el gobierno del PS impuso reaccionariamente la exigencia de realizar servicios mínimos.

El Sindicato de Enfermeras de Portugal se sometió también al requerimiento de realizar servicios mínimos. Ahora está tratando de dispersar la lucha, anunciando dos fechas de huelga más, el 28 y 30 de junio, más de un mes después del primer día de huelga.

Los farmacéuticos del sector público de Portugal harán huelga los días 22, 27 y 30 de junio contra los bajos salarios y las condiciones de trabajo precarias.

Los funcionarios judiciales siguieron masivamente una convocatoria de huelga, paralizando más de 10.000 procedimientos legales. El mes pasado, el 100 por cien de la tripulación de cabina de Easyjet también se declaró en huelga. Más de 380 vuelos fueron cancelados.

El miércoles, los trabajadores ferroviarios irán a la huelga para pedir aumentos salariales y mejores condiciones de trabajo. El operador de la red ferroviaria, Comboios de Portugal (CP), advirtió de 'graves perturbaciones' en el tráfico ferroviario entre el 30 de mayo y el 1 de junio debido a la huelga.

Las huelgas se multiplican en el sector del transporte en toda Europa, mostrando el inmenso poder de este sector de la clase trabajadora. Esto incluye una huelga de asistencia en tierra en los aeropuertos italianos el 4 de junio, después de la huelga general de 24 horas del 26 de mayo, que afectó a los servicios de autobús, tranvía y líneas de metro; huelgas en vuelos y trenes en Francia, durante la protesta del 6 de junio contra los recortes de pensiones de Macron; Controladores aéreos franceses en huelga desde marzo; personal de seguridad en el aeropuerto de Glasgow en Gran Bretaña; y pilotos españoles el 29 y 30 de mayo y luego nuevamente el 1 y 2 de junio.

El Sindicato de Inspectores de Investigación, Inspección y Fronteras (SIIFF) suspendió la huelga de los inspectores del Servicio de Extranjería y Fronteras (SEF) después de que a la exitosa huelga del 22 de mayo en el aeropuerto Humberto Delgado de Lisboa fuera seguida por el 100% de los trabajadores.

El SIIFF intentó disipar el impacto de la huelga que podría haber paralizado todos los aeropuertos y puestos fronterizos portugueses, incluidos los marítimos. Programó huelgas en diferentes días de mayo y junio, y en diferentes aeropuertos de todo el país.

José Luís Carneiro, ministro de Administración Interna de Portugal, dio las gracias a los sindicatos, afirmando que la suspensión de la huelga “fue el resultado de mucho trabajo dentro del Gobierno, pero también de un diálogo profundo con las estructuras representativas de los trabajadores de la SEF.” Sin embargo, advirtió.: “Este largo y arduo camino aún no ha llegado a su fin”.

La explosión de huelgas está impulsada por las condiciones cada vez más difíciles que enfrentan los trabajadores portugueses. La inflación en 2022 superó récords con una subida del 7,8 por ciento y la previsión para este año se sitúa en el 5,4 por ciento, números no vistos en los últimos 30 años. La situación es mucho peor para los trabajadores, ya que los precios de los alimentos aumentaron un 20 por ciento en el último año, mientras que los precios de la vivienda aumentaron un 18,7 por ciento. Los alquileres aumentaron en más del 20 por ciento, y un 35 por ciento en las principales ciudades como Lisboa y Oporto.

El problema fundamental que enfrentan los trabajadores es el papel de las burocracias sindicales, en concreto las de la Unión General de Trabajadores (UGT) vinculada al PS y la Confederación General de Trabajadores Portugueses (CGTP), vinculada al Partido Comunista (PCP). Están reprimiendo una ofensiva laboral y política unificada de la clase obrera contra el gobierno del PS y el estado capitalista portugués.

El año pasado, la UGT firmó un acuerdo con las grandes empresas y el gobierno del PS para conseguir aumentos salariales de como máximo 3,6 por ciento para el sector público y 5 por ciento en el sector privado, es decir, muy por debajo de la inflación. La CGTP no firmó este acuerdo, pero a pesar de liderar la mayoría de las huelgas ha hecho todo lo posible para aislarlas, convocándolas por separado en diferentes sectores y en diferentes fechas, para evitar una lucha unificada.

La CGTP ahora ha convocado huelgas parciales para el 28 de junio, una medida que apunta a soltar presión y luego detener las movilizaciones durante el período de verano, con la esperanza de que estas pierdan fuerza para el otoño.

El descontento con estos sindicatos se reflejó en la creación en 2018 del sindicato de profesores STOP, que ha convocado huelgas de docentes desde noviembre. Aunque se define a sí mismo como 'verdaderamente democrático' y se opone a la firma de acuerdos 'sin escuchar primero democráticamente a la clase docente', no ha propuesto escalar la lucha de los profesores o una acción unificada con otros sectores.

El descontento por el papel de los sindicatos está llevando a los docentes a tratar de organizarse por fuera de ellos, destacando la necesidad objetiva de la formación de comités de base.

Un profesor con 23 años de profesión explicaba que “nunca ha vivido algo así...fue un momento muy democrático. Sentimos que, esta vez, la lucha está en manos de los maestros y no de los sindicatos.” Otro profesor comentaba, “Hubo un compromiso no con un sindicato sino entre todos, porque el descontento es real, la gente siente que las demandas son justas y, por eso, no dejaremos de luchar.”

Aterrorizados por el aumento de la militancia, el pseudoizquierdista Bloco de Esquerdas (BE) y el PCP estalinista están trabajando para llevar al movimiento al callejón sin salida de intentar presionar al gobierno del PS. Han creado el movimiento 'Vida Justa', presentándolo como una plataforma ciudadana independiente, llamando al gobierno del PS a abordar la creciente inflación.

Estas fuerzas, sin embargo, están enormemente desacreditadas. La primera manifestación de 'Vida Justa' el 25 de febrero reunió a unos pocos miles de personas, a pesar de la gran publicidad de los medios. Esto está lejos de la protesta de 150.000 personas en defensa de los profesores durante esas mismas fechas.

Las razones no son difíciles de encontrar. De 2015 a 2021, apoyaron las medidas de austeridad del gobierno del PS, mientras trabajaban simultáneamente junto con los sindicatos para bloquear cualquier respuesta de la clase trabajadora. En las elecciones de 2022, ambos vieron colapsar su apoyo electoral. Las últimas encuestas les dan porcentajes históricamente bajos de votos, con apenas el 5 por ciento cada uno.

Existe la amenaza de que bajo estas condiciones la extrema derecha se está beneficiando del descrédito de estas organizaciones falsamente promovidas por los medios capitalistas como la 'izquierda.” El neofascista Chega, financiado por sectores de la clase dominante portuguesa, obtuvo un 13 por ciento de voto, superando a la suma del Bloco y el PCP.

Las medidas de austeridad y los escándalos de corrupción han visto desmoronarse la popularidad del Gobierno del PS, abriendo el camino a elecciones anticipadas y la posibilidad de que los fascistas entren en un gobierno de derechas liderado por el PSD. Esta sería la primera vez que la extrema derecha volvería al poder después de que la dictadura del Estado Novo de Portugal fuera derrocada en la Revolución de los Claveles de 1974.

La principal lección de la ola de huelgas en toda Europa es que, para montar una lucha exitosa, los trabajadores deben coordinar sus luchas independientemente y en una rebelión política contra la burocracia sindical corporativa. Para facilitar este desarrollo, los trabajadores deben establecer comités de huelga de base en cada lugar de trabajo, organizativa y políticamente independientes del aparato sindical. Esta es la única manera de movilizar a la clase obrera en una lucha más amplia contra la economía de guerra, la austeridad y el gobierno fascista del estado policial.

(Publicado originalmente en inglés el 1 de junio de 2023)

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