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La Reserva Federal de EE.UU. eleva los tipos de interés a máximos de dos décadas

La Reserva Federal estadounidense, tal y como se esperaba, elevó su tipo de interés básico en 0,25 puntos porcentuales en su reunión de ayer, situándolo en el nivel más alto de los últimos 22 años, e indicó que podría haber nuevas subidas a lo largo del año.

El factor clave para tomar una decisión de este tipo, aunque no se mencionó en las declaraciones del presidente de la Fed, Jerome Powell, ni en la rueda de prensa que siguió a la decisión, es si los aparatos sindicales son capaces de seguir imponiendo a la clase trabajadora acuerdos salariales por debajo de la inflación.

El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, declara durante una audiencia del Comité Bancario del Senado, el jueves 22 de junio de 2023, en el Capitolio en Washington. [AP Photo/Mariam Zuhaib]

En su rueda de prensa, Powell indicó que la Fed mantiene abiertas sus opciones y no quiso decir si volverá a subir los tipos en su próxima reunión de septiembre.

Powell dijo que era 'ciertamente posible' que la Fed volviera a subir los tipos. 'También diría que es posible que optemos por mantenernos estables en esa reunión. Vamos a hacer evaluaciones cuidadosas ... reunión por reunión'.

La Fed está tratando de pisar una fina línea mientras sube los tipos para tratar de combatir las luchas salariales de la clase trabajadora, ralentizando la economía sin subirlos a un ritmo que causaría grandes problemas a los mercados financieros.

Uno de los factores que influyeron en su decisión de pausar la subida de tipos en su reunión de junio fueron las turbulencias financieras de marzo. Tres de las cuatro mayores quiebras bancarias de la historia de EE.UU. se produjeron como consecuencia de las subidas de tipos del año anterior.

Desde la intervención de la Fed, la Corporación Federal de Seguros de Depósitos y el Tesoro para evitar una crisis bancaria mayor, Wall Street ha experimentado una importante subida, y el índice S&P 500 alcanzó el martes su nivel más alto en más de un año.

En sus declaraciones preparadas, Powell dejó claro que los salarios y el estado del mercado laboral son el foco central de la Fed en su llamada lucha contra la inflación.

'El mercado laboral sigue muy ajustado', dijo. Aunque el número de puestos de trabajo ganados fue menor que a principios de año, seguía avanzando a un 'ritmo fuerte'.

'El crecimiento de los salarios nominales ha mostrado algunos signos de moderación y las ofertas de empleo han disminuido en lo que va de año. Aunque la brecha entre empleos y trabajadores se ha reducido, la demanda de mano de obra supera sustancialmente la oferta de trabajadores disponibles'.

El temor de la Reserva Federal y de todo el establishment político y financiero es que los trabajadores puedan aprovechar la 'estrechez' del mercado laboral para presionar por subidas salariales que compensen la erosión de los salarios reales no sólo en los últimos tres años, sino desde hace mucho más tiempo.

Tal y como el Wall Street Journal (WSJ) señalaba en su informe sobre la decisión: 'A los funcionarios de la Reserva Federal les preocupa que las presiones subyacentes sobre los precios puedan ser más persistentes, ya que la rigidez del mercado laboral permite a los trabajadores negociar salarios más altos, lo que dificulta la reducción de la inflación'.

De ahí el papel crucial, aunque no mencionado, de las cúpulas sindicales en la imposición de acuerdos subinflacionistas, más la intervención de la Casa Blanca y el Congreso en la supresión de las huelgas.

Powell insistió en que, aunque la inflación había bajado algo, al menos según los datos oficiales, 'no obstante, el proceso de volver a situar la inflación en el 2% tiene un largo camino por recorrer'.

'Seguimos comprometidos a devolver la inflación a nuestro objetivo del 2 por ciento y a mantener bien ancladas las expectativas de inflación a más largo plazo. Es probable que la reducción de la inflación requiera un periodo de crecimiento por debajo de la tendencia y una cierta suavización de las condiciones del mercado laboral'.

En los medios de comunicación se ha debatido si la ralentización de la demanda de mano de obra exigirá recortes de empleo o si las empresas se limitarán a ralentizar las nuevas contrataciones.

En declaraciones al WSJ, el ex vicepresidente de la Reserva Federal Richard Clarida discrepó de este tipo de hipótesis.

'Gran parte del debate sobre el mercado laboral no viene al caso', afirmó.

'Si yo siguiera allí, lo que me preocuparía es lo siguiente: Si no conseguimos una desaceleración de los salarios y un repunte de la productividad, no alcanzaremos nuestro objetivo de inflación'.

Estas observaciones explicaban claramente el contenido esencial de clase de la 'lucha' contra la inflación. Los trabajadores deben trabajar más —ese es el significado del aumento de la productividad— a cambio de un salario menor en términos reales.

Wall Street ha seguido adelante con la creencia de que el ciclo de subidas de tipos de la Reserva Federal está llegando a su fin y con la esperanza de que la alta tecnología, especialmente en el desarrollo de la inteligencia artificial, proporcione un impulso.

Pero un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) ha señalado el divorcio entre los mercados financieros y la economía real subyacente.

En la actualización de su informe “Perspectivas de la economía mundial”, publicado el martes, el FMI señala que el crecimiento mundial bajará del 3,5% estimado para 2022 al 3,0% tanto en 2023 como en 2024. Aunque la previsión para 2023 era 'modestamente superior' a la de abril, 'sigue siendo débil en términos históricos'.

Para las economías avanzadas, señaló, 'la ralentización del crecimiento prevista para 2023 sigue siendo significativa: del 2,7 por ciento en 2022 al 1,5 por ciento en 2023'.

Las previsiones para EE.UU. eran que el crecimiento caería del 2,7 por ciento en 2022 al 1,8 por ciento en 2023, antes de descender a sólo el 1 por ciento en 2024. La previsión para 2023 se había revisado al alza en 0,2 puntos porcentuales debido al 'resistente' crecimiento del consumo en el primer trimestre, pero 'no se espera que este impulso del crecimiento del consumo dure'.

Las medidas adoptadas por las autoridades estadounidenses a principios de año han reducido los riesgos inmediatos de turbulencias financieras.

'Sin embargo, la balanza de riesgos para el crecimiento mundial sigue inclinándose a la baja. La inflación podría seguir siendo elevada e incluso aumentar si se producen nuevas perturbaciones, incluidas las derivadas de una intensificación de la guerra en Ucrania y de fenómenos meteorológicos extremos, que desencadenen una política monetaria más restrictiva'.

Y existía el riesgo de que las turbulencias financieras 'se reanudaran a medida que los mercados se ajustaran a un mayor endurecimiento de la política por parte de los bancos centrales'.

(Publicado originalmente en inglés el 26 de julio de 2023)

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