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Perspectiva

Biden revela una conspiración con la burocracia del UAW para bloquear una huelga automotriz

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Joe Biden como candidato presidencial en un evento de campaña en la sede de la Región 1 del UAW, en Warren, Míchigan, 9 de septiembre de 2020 [AP Photo/Patrick Semansky]

Por varias semanas, el sindicato United Auto Workers (UAW) les ha estado diciendo a sus 150.000 miembros en GM, Ford y Stellantis que se preparen para el estallido de una huelga cuando expiren sus contratos a las 11:59 p. m. el 14 de septiembre. En un desfile del Día del Trabajo (Labor Day) en Detroit, el presidente del UAW, Shawn Fain declaró que la expiración del contrato “representa una fecha límite, no un punto de referencia”. Añadió que, “si no conseguimos nuestra parte de justicia social y económica, les garantizo una cosa: cuando llegue el 14 de septiembre, entraremos en acción y la conseguiremos por cualquier medio”.

Sin embargo, el mismo día, el presidente Biden le dijo a reporteros en un evento del Día del Trabajo en Filadelfia que “no estoy preocupado sobre una huelga” y añadió: “No creo que vaya a ocurrir”.

Con sus comentarios, Biden habló de más. Reveló lo que Fain y la burocracia del UAW ya le habían garantizado al Gobierno, a pesar de sus declaraciones públicas en sentido contrario, durante las innumerables conversaciones mantenidas en los últimos dos meses.

En un acto de control de daños, Fain declaró a los periodistas de Detroit que estaba “conmocionado” por los comentarios del presidente, afirmando: “Debe saber algo que nosotros no sabemos, quizá las empresas automotrices estén planeando entrar y darnos nuestras demandas”.

El hecho es que Fain ha elogiado repetida y servilmente a Biden por su supuesto “apoyo”. Fain dijo que lo sorprendieron las declaraciones de Biden el mismo día en que él y otros dirigentes del UAW desfilaron en el mitin del Día del Trabajo de Detroit junto a los mismos políticos del Partido Demócrata que prohibieron la huelga ferroviaria el año pasado y se dedicaron a imponer recortes masivos de puestos de trabajo y concesiones a los trabajadores de la industria automotriz durante la reestructuración de GM y Chrysler llevada a cabo en 2009 por el Gobierno de Obama y Biden. La promoción por parte del UAW del Partido Demócrata, uno de los dos partidos controlados por la patronal, es la señal más segura de que Fain y compañía están preparando una capitulación.

Los trabajadores automotores votaron en un 97 por ciento a favor de hacer huelga y revertir años de concesiones respaldadas por el UAW y obtener mejoras sustanciales en los salarios y las condiciones de trabajo. Hartos de que la inflación se coma sus salarios, de los horarios y las condiciones de trabajo intolerables y del abuso de los trabajadores temporales y de segunda categoría, los trabajadores automotores están decididos a unirse a la creciente oleada huelguística en Estados Unidos e internacionalmente, que incluye a guionistas, actores, trabajadores sanitarios y educadores. Ese creciente ánimo de rebelión y los medios para vencerlo son el tema de las conversaciones diarias entre el Gobierno de Biden y el aparato del UAW.

En un intento de mantener el control, Fain ha adoptado una serie de propuestas populares entre los trabajadores, como un aumento salarial del 40 por ciento, el restablecimiento de los ajustes por coste de la vida (COLA, por sus siglas en inglés) y el fin de los escalafones salariales. Pero Fain y la burocracia que dirige no tienen ninguna intención, ni mucho menos una estrategia, para luchar por las demandas de los trabajadores.

Fain no solo se está preparando para abandonar sus insinceras propuestas, sino que ya acordó a la destrucción de decenas, si no cientos de miles de puestos de trabajo y los recortes salariales masivos que exigen las empresas automotrices como parte de su transición a la producción de vehículos eléctricos. A cambio, la burocracia del UAW confía en la Administración de Biden para que inste a las empresas a incluir al UAW en sus planes. La semana pasada, Fain elogió la ayuda gubernamental de 15.500 millones de dólares a las empresas, afirmando que dejaba “claro a los empresarios que la transición a los vehículos eléctricos debe incluir fuertes alianzas sindicales”.

Si no hay una rebelión de las bases contra esta conspiración, cientos de miles de trabajadores serán despedidos en los próximos años, sus hijos y nietos trabajarán por el salario mínimo, y ciudades enteras seguirán el camino de Flint y Detroit, convirtiéndose en páramos industriales. En otras palabras, el resultado de esta lucha determinará el futuro de todos los trabajadores del sector automotor y sus hijos, tanto en Estados Unidos como en Canadá, México y en todo el mundo.

Todo depende de la iniciativa de los trabajadores de base para derrotar esta conspiración y preparar una huelga sin cuartel, controlada y dirigida por los propios trabajadores contra los recortes de puestos y salarios exigidos por la patronal.

En esta lucha, los trabajadores deben hacer suyas las reivindicaciones por las que luchó Will Lehman, trabajador de base de Mack Trucks y candidato socialista a presidente del UAW. Demandó la abolición de la burocracia sindical y la transferencia de poder del aparato del UAW a los trabajadores de base.

Lehman obtuvo casi 5.000 votos en las elecciones y habría ganado aún más si el aparato del UAW no hubiera hecho todo lo posible por suprimir el voto y restringir la ronda final a dos candidatos que eran burócratas veteranos, entre ellos Fain. Esto subraya el hecho de que en todas las fábricas existe un poderoso apoyo al establecimiento de nuevos centros de poder y de toma de decisiones en manos de las bases. Actualmente, Lehman está demandando al Departamento de Trabajo de Biden por avalar estas elecciones fraudulentas, que privaron del derecho de voto al 90 por ciento de los miembros del UAW.

Fain y sus acólitos de los Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA, por sus siglas en inglés) y otras organizaciones pseudoizquierdistas esperan seguir el modelo de sus homólogos en la burocracia del sindicato Teamsters, que anunciaron un acuerdo antes de la fecha límite para 340.000 trabajadores de UPS y luego aprobaron el contrato con base en mentiras, intimidación y métodos de votación dudosos. El “histórico” contrato firmado por los Teamsters ha dejado a la mayoría de los trabajadores de UPS con salarios de miseria y a los repartidores en condiciones de trabajo mortales.

Si el UAW no logra hacer esto y se enfrenta a la posibilidad de paros cuando expiren los contratos, Fain podría verse obligado a convocar una “huelga de Hollywood” limitada a unas pocas plantas, para perjudicar lo menos posible las ganancias de las empresas y el fondo de huelga de 825 millones de dólares del UAW. Esta maniobra de relaciones públicas serviría para que los trabajadores se desahoguen y así preparar una traición masiva.

Por su parte, la Administración de Biden está integrando más estrechamente a la burocracia sindical con el Gobierno capitalista para imponer los costos de la crisis económica estadounidense y la escalada de las confrontaciones militares con Rusia y China sobre los hombros de la clase obrera. Esto implicaría el tipo de austeridad y “disciplina laboral” asociada a las dictaduras.

Estos son sus planes, pero los trabajadores deben contrarrestarlos con sus propios planes. El factor decisivo es desarrollar la iniciativa y el accionar independientes de las bases en oposición a la burocracia del UAW y a los dos partidos patronales.

El primer paso es ampliar la red de comités de base en las plantas de GM en Flint, Stellantis en Warren, GM en Delta/Lansing y otros lugares a todas las fábricas y almacenes. Esto permitirá a los trabajadores romper con las mentiras e intercambiar información entre ellos, superar las divisiones que les impongan y unirse fuerzas a través de todos los niveles, turnos, fábricas, empresas, estados y países.

Los trabajadores deben exigir un aumento inmediato del sueldo de huelga a 750 dólares semanales, así como informes detallados y la supervisión por parte de las bases de todas las negociaciones, la publicación de todos los cierres de fábricas previstos y el lanzamiento de una huelga total de los trabajadores de la industria del automóvil y autopartes el 15 de septiembre.

Esto debe coordinarse con los trabajadores de todo el mundo, incluidos los trabajadores automotores canadienses cuyos contratos expiran el 18 de septiembre, y los trabajadores de México, Alemania, Turquía, China y de todo el mundo, que también se enfrentan a un ataque masivo contra sus puestos de trabajo y nivel de vida.

La Alianza Internacional Obrera de Comités de Base (AIO-CB), que emitió una declaración, “Detengan la masacre de empleos por los vehículos eléctricos”, está coordinando esta lucha más allá de las fronteras nacionales.

A poco más de una semana del vencimiento del contrato, no hay un momento que perder. Instamos a los trabajadores a que amplíen la Red de Comités de Base de los Trabajadores Automotores, informen a sus compañeros sobre las cuestiones que están en juego y construyan una nueva dirección para movilizar el inmenso poder de la clase trabajadora en defensa de los empleos, los niveles de vida, las condiciones laborales y los derechos sociales de la clase trabajadora.

(Publicado originalmente en inglés el 5 de septiembre de 2023)

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