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Perspectiva

Una lección en la política del “mal menor”: los demócratas unen fuerzas con el presidente legislativo republicano Mike Johnson

El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, al centro, y el empresario Vivek Ramaswamy, escuchan al presidente Donald Trump, a la izquierda, mientras habla con reporteros a la llegada del tribunal criminal en Manhattan, Nueva York, 14 de mayo de 2024 [AP Photo/Justin Lane]

Solo seis días después de que los demócratas en la Cámara de Representantes votaran abrumadoramente a favor de mantener al republicano ultraderechista Mike Johnson como presidente legislativo, Johnson compareció en las afueras del juicio criminal de Donald Trump en Manhattan. Denunció los cargos presentados contra Trump, declarando la inocencia del expresidente fascista y amenazando con una investigación del Congreso contra los fiscales para “obligarlos a rendir cuentas”.

El líder republicano del Congreso, segundo en la línea de sucesión a la presidencia del país después de la vicepresidenta Kamala Harris, hizo eco de la afirmación de Trump de que no hay ningún caso válido en su contra y que los cargos de fraude empresarial para encubrir los “pagos por silencio” constituyeron “interferencia electoral”.

Toda una bandada de dirigentes republicanos ha aparecido en el tribunal de Manhattan en los últimos 10 días, actuando como representantes de Trump. No es una sorpresa de que Johnson se uniera a esta campaña para envilecer y matonear. Protagonizó los esfuerzos de Trump de anular las elecciones de 2020, encabezando el llamado a una intervención judicial, que fracasó, y luego votando en contra de la certificación de la victoria de Biden, incluso después del ataque de partidarios de Trump el 6 de enero de 2021, que buscaba bloquear la certificación legislativa de las elecciones.

Lo que es aún más significativo que las propias declaraciones de Johnson es el hecho de que los demócratas han forjado lo que equivale a un Gobierno de coalición con los republicanos en los últimos meses, y Johnson desempeña un papel central. Como parte de este proceso, los demócratas han demostrado que el callejón sin salida que representa la política defendida por los comentaristas liberales y grupos pseudoizquierdistas como los Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA, sigla en inglés), de que hay que apoyar a los demócratas como un “mal menor” que Trump y que los republicanos cada vez más fascistizantes.

El voto demócrata para mantener a Johnson en su cargo no se debió a ilusiones de que él representaba una alternativa “moderada” a fascistas abiertos como Marjorie Taylor Greene, quien buscaba deponerlo como presidente legislativo. En cambio, fue un quid pro quo a cambio de que Johnson acordara convocar una votación del presupuesto suplementario de guerra de $95 mil millones para Ucrania, Israel y Taiwán.

Después de la aprobación de este desembolso en la Cámara de Representantes, Biden aplaudió a Johnson por “priorizar nuestra seguridad nacional [es decir, el imperialismo estadounidense]”. El voto se produjo un mes después de la aprobación bipartidista del presupuesto para el año fiscal 2024 del Gobierno de Biden, que incluye un gasto récord de $826 mil millones para el Pentágono.

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El candidato presidencial del Partido Socialista por la Igualdad, Joseph Kishore, señaló las implicaciones políticas internas de la financiación masiva tanto de la guerra contra Rusia en Ucrania como de la masacre en curso de la población palestina de Gaza por parte de Israel, en un hilo de tuits publicado el miércoles. Escribió:

Johnson y Biden aparecieron codo con codo en una ceremonia en el Capitolio para conmemorar el Día de Recordación del Holocausto, donde cada uno vilipendió las protestas estudiantiles como antisemitas y prometió un apoyo eterno al Estado de Israel, establecido a través de la desposesión del pueblo palestino y sustentado por décadas de masivos subsidios militares y financieros de Washington.

Los republicanos y los demócratas son socios de pleno derecho en una guerra mundial en desarrollo, en la que el imperialismo estadounidense está luchando contra Rusia en Ucrania, avivando conflictos en Oriente Próximo que amenazan con una guerra con Irán, utilizando Israel como punta de lanza, y convirtiendo Taiwán en una base militar para una próxima guerra con China.

La clase obrera nacional va a ser obligada a pagar la campaña bélica del imperialismo mediante la destrucción de puestos de trabajo, niveles de vida y prestaciones sociales. Esto incluye Medicare y la Seguridad Social, que se enfrentarán al cuchillo de los recortes sociales con el pretexto de que “no hay dinero”, aunque se pongan a disposición billones y billones para la guerra.

Como señaló Kishore, un papel particularmente asqueroso lo desempeñan figuras como Alexandria Ocasio-Cortez y Bernie Sanders, “que promueven al Gobierno de Biden e insisten en que los trabajadores y los jóvenes deben apoyar a los demócratas como contrapeso a Trump”.

Estos defensores de la política del “mal menor” son cómplices directos de los crímenes de la Administración de Biden. Al mismo tiempo, contribuyen a crear condiciones más favorables para la demagogia derechista de Trump, permitiendo al expresidente fascista presentarse como opositor a las “guerras interminables” y defensor de la Seguridad Social y Medicare.

No hay un “mal menor” en la elección entre el belicista imperialista Biden y el demagogo fascista Trump. Los demócratas y los republicanos representan dos facciones reaccionarias de la oligarquía corporativa y financiera.

La cuestión central es la intervención independiente de la clase obrera en oposición a la guerra, el asalto a los derechos democráticos y los ataques contra el empleo, el nivel de vida y toda la posición social de los trabajadores.

Un paso importante en esta dirección se produjo a última hora de la noche del miércoles, con el anuncio de que los trabajadores académicos del Local 4811 del sindicato United Auto Workers (UAW) en el sistema de la Universidad de California votaron abrumadoramente a favor de autorizar una huelga contra el ataque policial a las protestas contra el genocidio en Gaza. Esto refleja la gran oposición de la clase trabajadora en su conjunto al genocidio, que cuenta con el pleno apoyo tanto de los demócratas como de los republicanos.

Los trabajadores académicos de base deben movilizarse en contra de los planes del aparato del UAW de limitar la lucha a “huelgas selectivas”. Una huelga total de 48.000 trabajadores académicos de la Universidad de California debe ir acompañada de una lucha para movilizar a todos los trabajadores automotores del UAW y más allá mediante el desarrollo de una red de comités de base.

La lucha contra la guerra imperialista y la dictadura debe librarse a través de lo que Trotsky denominó la “ irrupción directa de las masas en los acontecimientos históricos ”. Esta intervención debe llevarse a cabo mediante la construcción de una dirección socialista revolucionaria en cada sector de la clase obrera.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 15 de mayo de 2024)

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