Desde la formación de la alianza electoral Nuevo Frente Popular (NFP) en Francia, el partido portugués de clase media Bloco de Esquerdas (BE) está tratando de replicar una coalición similar en Portugal. Para ello está promoviendo el diálogo con otras fuerzas estalinistas o pseudoizquierdistas como el Partido Comunista Portugués (PCP) y el Partido Livre, pero sobre todo con el Partido Socialista Portugués (PS), que es el representante de las grandes empresas. Los objetivos de esta coalición son los mismos que los del NFP en Francia.
En colaboración con las burocracias sindicales, el pablista BE tiene como objetivo bloquear cualquier movilización de trabajadores y jóvenes contra el gobierno derechista del Partido Socialdemócrata (PSD) de Portugal, al igual que el NFP tiene como objetivo bloquear la oposición al presidente Emmanuel Macron. Lo hacen estrangulando sistemáticamente la lucha de clases y exigiendo que la oposición se canalice completamente a través del parlamento. Sus maniobras parlamentarias no representan ningún obstáculo, sin embargo, para la agenda de austeridad del PSD en el interior y de apoyo a la guerra imperialista en el extranjero.
Tras la victoria electoral del NFP en Francia, Marina Mortagua, líder y coordinadora nacional del BE, elogió al NFP. Declaró que fue posible encontrar una alternativa en un “país que estaba atrapado en una falsa elección entre las políticas neoliberales, lideradas por Macron que degradaban las condiciones de vida de los franceses y el neofascismo de Le Pen basado en el odio y la división'.
Mortagua equipara a Macron con 'las políticas liberales adoptadas por el Partido Socialista en Portugal', y señala que el crecimiento de la extrema derecha se debe a que 'las políticas del Partido Socialista contribuyeron a concesiones al neoliberalismo'.
La solución de Mortagua pasa por los 'diálogos de izquierda' que el Bloque pretende abrir y que buscan 'presentar una alternativa que la gente pueda ver como creíble'.
El argumento de Mortagua es un fraude flagrante. Olvida lo más importante: las 'políticas liberales' no fueron adoptadas solo por el Partido Socialista, sino que también fueron promovidas por el BE y el PCP. Ambos Apoyaron a los gobiernos minoritarios del PSP entre 2015 y 2022 en el acuerdo denominado 'gerigonça'. Este pacto, aunque oficialmente terminó en 2019, en la práctica siguió hasta 2021 cuando en medio de una creciente oleada de huelgas contra el derrumbe de los niveles de vida, ambos partidos ya no pudieron mantener la farsa y tuvieron que votar en contra de los presupuestos de 2022.
El gobierno en solitario del PSP tan solo continuó las políticas de los años de la 'gerigonça' que hundieron las condiciones de vida de los trabajadores portugueses. Este fue el caldo de cultivo para el ascenso de fuerzas de extrema derecha como Chega en Portugal y la Reagrupamiento Nacional (RN) de Marine Le Pen en Francia. Estos partidos se basan en explotar la rabia generalizada de la población contra sus condiciones de vida y la manifiesta bancarrota e hipocresía del BE, el PCP y otros partidos pseudoizquierdistas similares de la clase media acomodada.
Contrariamente a lo que dice Mortagua, repetir esta gerigonça, ahora en la oposición, no llevaría a grandes victorias para los trabajadores. Al igual que el NFP en Francia, que busca una alianza electoral con Macron, entregaría el manto de la oposición al PS y al PSD a los neofascistas.
El Bloco tiene como objetivo volver a arrastrar a los trabajadores detrás del PSP como hizo entre 2015 y 2021. Ya desde marzo tras las elecciones el Bloco mantuvo conversaciones con diferentes fuerzas políticas, entre las que figuró fundamentalmente el PSP, para según Mortagua “debatir los elementos de convergencia, no solo en la oposición al gobierno de derecha, sino también en la construcción de una alternativa”.
La importancia que los dirigentes del Bloco dan a que el PSP forme parte de ese Frente Popular a la portuguesa fue puesta de manifiesto por el miembro de la dirección nacional del BE Manuel Afonso. En un artículo, Afonso avanzó su justificación para retomar abiertamente la alianza permanente entre el BE y el PS:
“Nada de esto es positivo, que se equivoquen los sectarios. En un momento en el que el país (¡y Europa y el mundo!) está girando a la derecha y a la extrema derecha, tener un PS firme en la oposición, dando voz a las alternativas de izquierda, sería importante, incluso sabiendo que siempre sería insuficiente y que, por lo tanto, es fundamental fortalecer la izquierda anticapitalista. Conclusión: hay que exigir que el PS cambie de rumbo. No es la izquierda la que debe decidir si converge con el PS, este último tiene que decidir entre el gobierno y la Izquierda.”
Afonso es consciente de que será imposible traicionar a los trabajadores y engañarlos creando ilusiones en un frente controlado por el PSP si este mientras tanto apoya frontalmente al gobierno de la derecha. Al PS no le preocupan por ahora las súplicas y quejas de los dirigentes del BE o de sus aliados como el PCP. En abril votaron a favor del candidato del PSD a la presidencia de la Asamblea Nacional, sin importarles que a su vez estos pusieran como vicepresidente a un neofascista de Chega.
El presidente del PSP Pedro Nuno ya se mostró dispuesto tras las elecciones para trabajar con el Ejecutivo para 'construir un acuerdo que permita encontrar soluciones' y ahora ha dicho estar preparado para negociar los presupuestos generales del año que viene con el PSD haciendo concesiones. No aprobar esos presupuestos implicaría unas nuevas elecciones algo a lo que el PSP no está dispuesto.
De esta manera, el PSD puede apoyarse tanto en Chega como en el PSP para aprobar los presupuestos como mejor le parezca en ese momento y poder llevar a cabo sus políticas de austeridad y su apoyo a la guerra imperialista de la OTAN contra Rusia en Ucrania y al genocidio israelí en Gaza. El BE intenta completar esta forma de dictadura parlamentaria creando un frente con el PS que estrangule a la clase obrera y deje el camino libre para el PSD.
A pesar de la promoción de Mortagua, el NFP en Francia ya está visiblemente en bancarrota, con varias facciones cercanas al Partido Socialista Francés proponiendo que el NFP sea el socio menor de Macron, quien controlaría efectivamente el gobierno. El partido La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon, el aliado francés del BE y el PCP, es igualmente culpable de esta traición, ya que fue el que promovió al ampliamente despreciado PS del ex presidente francés François Hollande como parte del NFP.
En Portugal, si se formara un frente con BE, PS y otras fuerzas que ya se han mostrado a favor, como Livre, e incluso el Partido Comunista (PCP), ese frente no jugaría un papel significativamente diferente al de La Francia Insumisa y el PS francés. Buscaría suprimir la lucha de clases, abandonar sus promesas sociales y girar a la derecha, promoviendo la guerra y bloqueando las protestas contra el genocidio con la excusa de que esa es la única manera de evitar dejar el poder en manos de la extrema derecha.
La construcción de un movimiento en la clase obrera contra la guerra de la OTAN con Rusia, el genocidio en Gaza y la austeridad y el gobierno policial fascista en el país solo puede proceder movilizando a la clase obrera en lucha, sobre la base de la oposición marxista e internacionalista a estas fuerzas pseudoizquierdistas.
(Publicado originalmente en inglés el 29 de julio de 2024)
