Español
Perspectiva

El huracán Milton y el caso a favor del socialismo

Menos de dos semanas después de que el huracán Helene impactara con la región Big Bend de Florida, el huracán Milton se acerca a Tampa Bay, agravando el desastre social ya masivo con una catástrofe potencialmente mayor. 

Imagen satelital del GOES-16 Geocolor tomada a las 12:15 p.m., hora este, y suministrada por la Administración Nacional Océanica y Atmosférica de EE.UU., muestra el huracán Milton en el golfo de México, frente a las costas de la península de Yucatán, 8 de octubre de 2024 [AP Photo/NOAA]

Se estima que fallecieron 243 personas por Helene, y 285 permanecen desaparecidas en los estados de Carolina del Norte y Tennessee, convirtiéndolo en el huracán más mortífero en EE.UU. continental desde el huracán Katrina en 2005. Los cálculos actuales de Moody’s Analytics apuntan a daños de hasta $34 mil millones, mientras AccuWather ha proyectado una pérdida económica total de $250 mil millones por la tormenta Helene. Más de 90.000 clientes de Carolina del Norte siguen sin electricidad. 

El huracán Milton, que actualmente tiene categoría 5 y vientos sostenidos de 265 km/h, se dirige hacia la región metropolitana de Tampa, con 3,3 millones de habitantes. Es posible que supere la cifra de muertos de Helene. 

Ya causó daños en la costa norte de la península de Yucatán en México, donde hubo “vientos huracanados y marejadas potencialmente letales con olas destructivas”, según el Centro Nacional de Huracanes de EE.UU. (NHC, sigla en inglés), causando importantes inundaciones y miles de evacuaciones en la región. 

Está en marcha la evacuación de un millón de personas de Tampa Bay y las áreas cercanas, siendo la mayor evacuación desde el huracán Irma en 2017. Incluso antes de que Milton llegue, la falta de infraestructura y planes coordinados para evacuar a tantos individuos han generado una catástrofe social. Decenas de miles han tenido que esperar horas en el tráfico, sin agua, comida ni gasolina adicionales. 

El peligro de la situación fue resumido por la alcaldesa de Tampa, Jane Castor, quien le dijo a CNN en una entrevista: “Si eliges quedarte en una de esas áreas de evacuación, vas a morir”. El NHC advirtió que el miércoles ya verá “vientos devastadores con fuerza de huracán” a medida que la tormenta se acerca a tierra y que es una “situación extremadamente peligrosa para la vida”.

El presidente Joe Biden emitió una advertencia similar, cancelando un viaje a Alemania y Angola, donde tenía programado promover la guerra entre Estados Unidos y la OTAN en Ucrania, diciendo a los residentes que “evacuen ahora” y que alejarse del camino del huracán es “una cuestión de vida o muerte”.

Sin embargo, no se han tomado medidas para una evacuación masiva y coordinada utilizando autobuses, trenes y aviones. En lugar de cancelar servicios y vuelos, cada tren de pasajeros de Amtrak pudo haberse encargado de evacuar a decenas de miles. Se pudieron haber requisado todos los aviones en el área para vuelos de ida, y los autobuses de cada ciudad, escuela, Greyhound y otras empresas pudieron haber transportado a decenas de miles o más.

En cambio, las personas y las familias han tenido que valerse por sí mismas en lo que se llama la peor tormenta que ha azotado Tampa en más de 100 años.

El huracán Milton se formó en el mar Caribe y se convirtió en una tormenta tropical en la bahía de Campeche el 5 de octubre. Se convirtió en huracán el 6 de octubre y experimentó una intensificación extremadamente rápida, causada por aguas muy cálidas en el golfo de México, y se convirtió en un huracán de categoría 5 que alcanzó su máxima intensidad un día después, la tercera intensificación más rápida jamás registrada. Actualmente es el quinto huracán atlántico más intenso registrado.

Como resultado, los meteorólogos advierten de marejadas ciclónicas de hasta 4,5 metros alrededor de Tampa Bay. El NHC también ha emitido una advertencia de velocidades de viento sostenidas de más de 63 km/h que casi con toda seguridad golpearán el resto de la región.

En las zonas más afectadas, las casas de dos pisos de altura quedarán sumergidas, mientras que los vientos huracanados arrojarán todo lo demás. El peligro se ve agravado por los escombros dejados por el huracán Helene, que no se han descartado por completo.

La rápida intensificación y el poder sostenido del huracán Milton es el resultado directo del cambio climático inducido por el capitalismo. Como se ha predicho durante décadas, cuanto más combustibles fósiles se queman, más aumentan las temperaturas del aire y del océano. Una de las muchas consecuencias es la aparición de tormentas tropicales y huracanes más poderosos y destructivos.

A pesar de décadas de predicciones de los científicos del clima y advertencias cada vez más graves, ni los demócratas ni los republicanos han hecho ningún esfuerzo serio para atender el peligro que representan los huracanes u otros eventos meteorológicos extremos impulsados por el cambio climático. 

En cambio, la vicepresidenta Kamala Harris se jactó de cómo defiende el fracking durante el debate de septiembre con Trump y de que el Gobierno de Biden-Harris es responsable del “mayor aumento en la producción nacional de petróleo de la historia debido a un enfoque que reconoce que no podemos depender excesivamente del petróleo extranjero”.

Cualesquiera que sean las disputas tácticas que existan entre Harris y Biden, por un lado, y Trump y el gobernador de Florida, Ron DeSantis, ambos negacionistas fanáticos del cambio climático, por el otro, el verdadero objetivo de la clase capitalista estadounidense es la guerra. Cada guerra en Oriente Próximo ha sido para controlar las vastas reservas de petróleo de la región en preparación para la guerra contra China, y la guerra en Ucrania se lanzó en parte para obligar a Europa a depender del gas natural licuado producido por EE.UU. en lugar del producido por Rusia. Y si la Tierra va a quedar arrasada y envenenada como resultado, que así sea.

Un informe reciente en la revista BioScience señala que las concentraciones de combustibles fósiles en la atmósfera, especialmente el dióxido de carbono y el metano, se encuentran en niveles récord. La tasa de crecimiento del metano, 80 veces más potente que el CO, ha aumentado especialmente rápido como resultado de la expansión de la minería, la perforación, los vertederos y la agricultura no regulada.

El informe, titulado “Tiempos peligrosos en el planeta Tierra”, advierte que “estamos al borde de un desastre climático irreversible”. Señala las cifras recientes de que “los 3 días más calurosos de la historia ocurrieron en julio de 2024” y que solo el 6 por ciento de los científicos del clima creen que se puede evitar un aumento promedio de la temperatura global de 1,5° C (34,7° F). La mayoría predice un aumento de al menos 2,5 °C (36,5 °F), y casi la mitad ha estimado un aumento de más de 3 °C (37,4 °F).

Cada escenario es más apocalíptico que el siguiente. Lo que ahora está ocurriendo con el huracán Milton solo es un precursor. Junto con los eventos meteorológicos continuos y cada vez más extremos, hay proyecciones de “hambrunas generalizadas, conflictos, migraciones masivas... que plantean consecuencias catastróficas tanto para la humanidad como para la biosfera”.

Lo que resulta crítico del informe es que señala que el cambio climático es parte de una crisis social más fundamental. “El calentamiento global, si bien es catastrófico, es simplemente un aspecto de una profunda policrisis que incluye la degradación ambiental, el aumento de la desigualdad económica y la pérdida de biodiversidad”. Añaden que son necesarias “soluciones transformadoras basadas en la ciencia en todos los aspectos de la sociedad”.

En una declaración en X, Joe Kishore, el candidato presidencial del Partido Socialista por la Igualdad, escribió:

El cambio climático es fundamentalmente un problema de clase. No es la “humanidad” la responsable de la destrucción del planeta, sino el sistema capitalista. El mismo sistema que produce desigualdad, explotación y guerra también está lanzando al mundo hacia una catástrofe ambiental.

La solución al cambio climático es la abolición del sistema capitalista y el establecimiento de una sociedad en la que la planificación científica y racional de las necesidades humanas tenga prioridad: el socialismo. Es necesario un entendimiento científico tanto del clima del planeta como de la sociedad humana, específicamente de las leyes de la evolución del sistema capitalista.

Pero la solución nunca se encontrará en suplicar a aquellos en el poder. La élite gobernante estadounidense sirve al capitalismo, la causa fundamental de la guerra, el fascismo, la desigualdad social y la acelerada crisis ecológica. La clase obrera internacional, que se opone objetivamente al modo de producción capitalista, es la única fuerza social capaz de lograr su fin.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 8 de octubre de 2024)

Loading