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“Acuerdos circulares” sin precedentes inflan la burbuja de la IA

Están surgiendo cada vez más advertencias de que se ha formado una gran burbuja en torno a la inteligencia artificial, o que está en proceso acelerado de formación, a medida que OpenAI anuncia una serie de acuerdos con proveedores de chips para expandir su capacidad informática.

Estas alarmas son emitidas debido a que los acuerdos implican un alto grado de circularidad, en los que, de una u otra forma, el proveedor de chips y tecnología brinda asistencia financiera a OpenAI para que ésta pueda comprar sus productos.

Según cálculos del Financial Times (FT), cuyos resultados han sido ampliamente difundidos, los acuerdos firmados por OpenAI, el creador de ChatGPT, con AMD, Nvidia, Oracle, CoreWeave y otras compañías más pequeñas se acercan a un costo de 1 billón de dólares. La empresa necesitará más de 20 gigavatios de potencia de cómputo durante la próxima década, con un consumo de energía equivalente a la producción de 20 reactores nucleares.

Según informó el FT: “OpenAI está quemando efectivo en infraestructura, chips y talento, sin tener ni cerca el capital necesario para financiar estos planes grandiosos.”

El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, gesticula mientras habla en el University College de Londres como parte de su gira mundial de conferencias en Londres, el 24 de mayo de 2023. [AP Photo/Alastair Grant]

La empresa aún no ha obtenido ganancias, y su fundador y director ejecutivo, Sam Altman, ha declarado que obtener beneficios no es actualmente una prioridad. Al hablar esta semana, dijo que volverse rentable “no está entre mis 10 principales preocupaciones”.

“Evidentemente”, continuó, “algún día tenemos que ser muy rentables”, y la empresa llegará a ese punto, pero “por ahora” está en una “fase de inversión”. En otras palabras, está haciendo una apuesta de 1 billón de dólares con la expectativa de que las enormes inversiones darán frutos eventualmente.

Pero otros aseguran que hay una dinámica distinta en marcha. Como dijo Gil Luria, analista bancario en la firma de servicios financieros DA Davidson, al FT: “OpenAI no está en posición de asumir ninguno de estos compromisos” Se espera que registre una pérdida de alrededor de 10.000 millones de dólares este año.

“Parte del espíritu de ‘finge hasta conseguirlo’ de Silicon Valley consiste en lograr que la gente tenga algo en juego. Ahora, muchas grandes empresas tienen mucho en juego con OpenAI”.

Esta conexión se ha establecido mediante estos acuerdos circulares a través de los cuales se financia OpenAI.

Con el acuerdo de 100.000 millones de dólares con Nvidia, el principal fabricante de unidades de procesamiento gráfico (GPU), las cuales son esenciales para el desarrollo de la IA, el dinero proporcionado a OpenAI será utilizado para comprar más chips de Nvidia.

Aunque Altman ha dicho que este acuerdo con Nvidia representa un “nuevo modelo de financiamiento”, en realidad se asemeja mucho a los acuerdos circulares firmados durante la burbuja puntocom a comienzos del siglo, que terminó estallando con pérdidas de miles de millones de dólares.

Y el acuerdo con el fabricante de chips AMD ha añadido un nuevo giro a esta circularidad. Según lo pactado, AMD otorgará a OpenAI permisos para comprar hasta el 10 por ciento de sus acciones por un centavo de dólar por acción, siempre que se cumplan ciertos objetivos. A medida que aumente el precio de las acciones de AMD, OpenAI podrá beneficiarse y usar ese dinero para comprar chips AMD.

La directora ejecutiva de AMD, Lisa Su, describió el acuerdo como “una estructura bastante innovadora, que no se logró a la ligera”.

En esencia, este acuerdo significa que toda la operación se financia bajo la expectativa de que el auge de las acciones tecnológicas y de IA continuará indefinidamente.

El veterano vendedor en corto de Wall Street, Jim Chanos —quien ya en 2020 calificó a los mercados financieros como parte de “la era dorada del fraude” y que recientemente afirmó que desde entonces “este fenómeno no ha hecho más que acelerarse”—, apuntó a una de las contradicciones clave en los acuerdos circulares.

En una publicación en redes sociales sobre el acuerdo con AMD, escribió: “¿No les parece un poco extraño que cuando la narrativa es que ‘la demanda por cómputo es infinita’, los vendedores continúen subsidiando a los compradores?”

Existe un reconocimiento claro de que se está generando rápidamente una burbuja en torno a la IA — una situación en la que las valoraciones del mercado se separan completamente de la economía real subyacente. Como señaló esta semana el reconocido periodista financiero Andrew Ross Sorkin en el New York Times, se le preguntó sobre este tema varias veces al día durante una conferencia en San Francisco.

Su respuesta fue: “Lo estamos viviendo, solo que no sabemos cuándo terminará. Cuando estalló la burbuja puntocom, no fue el fin de Internet. Solo significó que las empresas más débiles no sobrevivieron. Y probablemente eso es lo que volverá a ocurrir”.

Una posición similar ha sido planteada por el ultramillonario Jeff Bezos, fundador y presidente de Amazon, quien reconoció que existe una burbuja, pero que esto es “bueno” porque es “una burbuja industrial”.

El fundamento de la afirmación de Bezos y de Sorkin es que, como sucedió con Internet, el desarrollo de la IA será en última instancia un avance económico positivo. Y, de hecho, podría serlo, si se desarrollara en una sociedad organizada racionalmente y con planificación consciente.

Pero está siendo desarrollado dentro del marco de las relaciones sociales capitalistas y de un sistema financiero cada vez más dependiente de la especulación y el parasitismo, en el que los mecanismos utilizados para financiar la IA se asemejan más a un esquema Ponzi al estilo de Bernie Madoff que a cualquier otra cosa.

Además, la referencia ligera al colapso de la burbuja puntocom como una simple eliminación de los elementos más débiles —y que el estallido de la burbuja de la IA sería una repetición de esa experiencia— ignora tanto lo que ocurrió entonces como los cambios que han tenido lugar desde entonces.

Como señaló un artículo de Ian Harnett en el FT, el estallido de la burbuja de Internet hizo que Microsoft perdiera un 65 por ciento de su valor de mercado, Apple un 80 por ciento, Oracle un 88 por ciento y Amazon un 94 por ciento. En las condiciones actuales, en las que las acciones tecnológicas representan una proporción aún mayor de la capitalización bursátil que a comienzos del siglo —hasta el 40 por ciento del índice S&P 500—, una repetición sería devastadora. Las empresas de IA han representado el 80 por ciento de las ganancias en las acciones estadounidenses en lo que va del año.

Y en el cuarto de siglo transcurrido desde el estallido de la burbuja puntocom, el sistema financiero en su conjunto se ha vuelto aún más dependiente de la deuda.

Además, la inversión en IA está desempeñando un papel central en el crecimiento económico. Según cálculos del economista de Harvard Jason Furman, la inversión en equipos de procesamiento de información y software fue responsable del 92 por ciento de todo el crecimiento del PIB en la primera mitad del año, lo que significa que el resto de la economía estuvo prácticamente estancado.

Comentando sobre el auge de la IA en el FT, Ruchir Sharma, presidente de Rockefeller International, dijo que “América se ha convertido en una gran apuesta por la IA” y que EE.UU. y sus mercados podrían “perder la única pata sobre la que se sostienen”.

El Banco de Inglaterra también ha unido su voz a las crecientes advertencias. En su más reciente actualización trimestral sobre la estabilidad financiera, afirmó que las “valoraciones estiradas” de las acciones y, en particular, de las empresas de IA, junto con la pérdida de autonomía por parte de la Reserva Federal y el aumento de quiebras corporativas, han alimentado el riesgo de una “corrección brusca del mercado”.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 10 de octubre de 2025)

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