En la última atrocidad perpetrada por la construcción del segundo muro fronterizo «inteligente» de Trump a lo largo de la frontera con México, un equipo de construcción arrasó «accidentalmente» con una excavadora un yacimiento arqueológico indígena bien documentado. El yacimiento, conocido como Las Playas Intaglio, es un geoglifo que se estima tiene al menos 1.000 años de antigüedad. Los geoglifos se crean en el suelo disponiendo piedras, grava o tierra, o bien quitando la capa superior del suelo para dejar al descubierto el suelo de color contrastante que hay debajo. Las Líneas de Nazca en Perú se encuentran entre los ejemplos más conocidos.
Unos trabajadores instalan paneles prefabricados como parte de la construcción del nuevo sistema de muro fronterizo al suroeste de Sierra Vista, Arizona, el 15 de enero de 2026. [Foto: Departamento de Seguridad Nacional]
En un ejemplo flagrante del desprecio y la indiferencia arrogantes de la administración Trump hacia el medio ambiente, los recursos históricos y los deseos de las comunidades locales, la construcción del muro fronterizo ha quedado exenta de la obligación de someterse a revisión en virtud de varias regulaciones federales, entre ellas la Ley Nacional de Política Ambiental (NEPA) y la Ley Nacional de Preservación Histórica (NHPA).
La postura adoptada por CPB de que la alteración del yacimiento de Intaglio fue un accidente resulta poco creíble. Martynec había visitado el yacimiento unas dos semanas antes del incidente y había observado la presencia de estacas que marcaban el trazado del proyecto a lo largo del yacimiento. Los residentes indígenas locales estaban en conversaciones activas con funcionarios federales respecto a preocupaciones sobre la posible alteración de varios sitios, incluyendo un cementerio en las cercanías del proyecto. A pesar de las consultas en curso y de un informe de observadores indígenas el día anterior a la destrucción en el que se indicaba que la construcción estaba muy cerca, esta prosiguió a través del sitio de Intaglio sin previo aviso, a pesar de la comunicación urgente con las autoridades competentes.
«Esta fue una pérdida devastadora y totalmente evitable», dijo el presidente de la Nación Tohono O’odham, Verlon Jose, en un comunicado del 30 de abril. «No hay nada más importante que nuestra historia, que es lo que nos hace ser quienes somos como O’odham».
Durante el primer mandato de Trump, un gran número de yacimientos arqueológicos, entre ellos al menos un cementerio, resultaron dañados o destruidos por la construcción del muro original. Según un informe interno del Servicio de Parques Nacionales de 2019 elaborado con antelación, hasta 22 yacimientos arqueológicos solo dentro del Monumento Nacional Organ Pipe Cactus, en Arizona, podrían verse alterados o destruidos por la construcción.
La Nación O’odham logró proteger el yacimiento de Intaglio, así como el cementerio cercano, en ese momento. Se evitó el yacimiento de Intaglio, que se encuentra a una distancia de entre 3 y 4,5 metros del muro fronterizo existente. Sin embargo, durante el actual mandato de Trump, la construcción prosiguió con un desprecio arrogante por sus impactos negativos en este y muchos otros yacimientos.
Los yacimientos arqueológicos son recursos no renovables. Cada yacimiento contiene un acervo irreemplazable de información sobre el pasado de la humanidad. Muchos constituyen también símbolos importantes del patrimonio cultural de los pueblos. Una vez perdidos, no pueden ser reemplazados.
Con el fin de maximizar el impacto xenófobo de la rabiosa campaña de Trump contra los inmigrantes, se está impulsando con fuerza el ritmo de construcción del muro fronterizo. Sin duda, se producirán más destrucciones de este tipo. El comisionado de la CPB ha emitido una declaración sobre el yacimiento de Intaglio en la que afirma que «la parte restante del yacimiento ha sido asegurada y será protegida in situ». Dado el historial de la agencia y la destrucción indiscriminada de recursos históricos que Estados Unidos está llevando a cabo actualmente en Irán y otros lugares, no se puede confiar en esta promesa ni en ninguna otra similar para cualquier otro yacimiento arqueológico o recurso cultural.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 8 de mayo 2026)
