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Perspectiva

Periodista despedido de “60 Minutes” denuncia censura pro-Trump en CBS News

Scott Pelley, presentador de “CBS Evening News” en CBS Upfront, Nueva York, 15 de mayo de 2013. [AP Photo/Charles Sykes/Invision]

El despido del periodista de “60 Minutes” Scott Pelley por parte de CBS News es la demostración más descarada de la transformación de los medios corporativos en nada más que una agencia de propaganda para la camarilla fascista en la Casa Blanca.

El despido de Pelley es el último acto de la reorganización de la CBS tras su adquisición en agosto por David Ellison, hijo del centimillonario Larry Ellison, fundador de Oracle, uno de los mayores proveedores de bases de datos y software empresarial. Larry Ellison es un ferviente partidario de Donald Trump y del Partido Republicano.

David Ellison incorporó a la sionista de derecha Bari Weiss, ex redactora editorial que abandonó el New York Times por sus ocasionales (y muy moderadas) críticas a Israel, como redactora jefe de CBS News. Weiss carecía de experiencia en periodismo televisivo, pero rápidamente ha dirigido la purga del personal de informativos, particularmente en “60 Minutes”, el programa de noticias de mayor audiencia de la televisión.

Pelley fue despedido tras una reunión del equipo con el nuevo director de “60 Minutes”, Nick Bilton, nombrado por Weiss después de que esta despidiera a la productora ejecutiva Tanya Simon y a las corresponsales Sharyn Alfonsi y Cecilia Vega. Alfonsi fue la corresponsal del segmento de “60 Minutes” que expuso la tortura en la prisión CECOT en El Salvador, donde la administración Trump ha estado deportando ilegalmente a inmigrantes de Venezuela. Weiss bloqueó inicialmente este segmento en diciembre, pero luego permitió que se transmitiera en enero con una audiencia mucho menor.

Indignado por los despidos —así como por la renuncia del corresponsal Anderson Cooper—, Pelley declaró que Weiss estaba “asesinando” el veterano programa de la CBS, que en su día contó con periodistas como Mike Wallace, Harry Reasoner, Ed Bradley, Dan Rather y Morley Safer. Criticó tanto a Bilton como a Weiss por incompetentes e inexpertos. En una carta emitida tras su despido, Pelley escribió que la “nueva dirección me ha ordenado que inyecte falsedades y sesgos en una historia políticamente delicada”.

Pelley no es un opositor del establishment político. Así lo subraya su propio relato de la historia en disputa. La “historia políticamente delicada” que estuvo en el centro de su despido fue un segmento de “60 Minutes” de febrero sobre las protestas proinmigrantes en Mineápolis que estallaron después de que agentes de inmigración asesinaran a Renée Good y Alex Pretti, protestas que dieron lugar a manifestaciones masivas y llamados a una huelga general. El segmento debía ser “equilibrado”, presentando a los manifestantes que estaban siendo asesinados como violentos. Pelley reconoció que:

Ordené a mis productores que encontraran imágenes en las que viéramos a los manifestantes actuando de forma agresiva… También incluimos una foto de Alex Pretti antes de que lo mataran, dando una patada a la luz trasera de un coche de policía, y nos aseguramos de decir: este es Alex Pretti y esto es lo que hizo.

Pero incluso estos esfuerzos supuestamente imparciales por proporcionar cierto grado de justificación a los asesinatos del ICE no fueron lo suficientemente lejos para Weiss. Ella quería que Pelley fabricara una narrativa falsa.

Pelley continuó:

Bari Weiss envía un correo electrónico a mi jefa, Tanya Simon. Dos de las cosas que incluye el correo son: ¿podemos hacer que los manifestantes parezcan más violentos? Ahora bien, estoy parafraseando. No tengo la cita textual, pero eso es lo que me comunicaron. Y la otra cosa: el coche de Renée Good. Tienen que describirla como si estuviera conduciendo hacia el agente.

Pelley señaló en la entrevista que esta exigencia contradecía lo que el video mostraba claramente: que “las ruedas de la Sra. Good giraron completamente hasta donde llegan, en dirección contraria al agente”.

El efecto de estos cambios habría sido alinear la emisión de “60 Minutes” con las declaraciones emitidas por el presidente Trump y otros altos colaboradores, que calificaron a Good y Pretti de “terroristas” y afirmaron que habían atacado a los agentes federales. La negativa de Pelley a realizar los cambios precipitó su despido.

La revelación de Pelley sobre la manipulación pro-Trump de las noticias es tanto más convincente porque se trata de una figura completamente integrada en el establishment, con 37 años en CBS News. De hecho, tanto Pelley como su entrevistadora del Times, Lulu García-Navarro, trataron de restar importancia al papel de los oligarcas multimillonarios, Trump y los dos Ellison, en la purga de la CBS. No se sugirió que Trump hubiera ejercido presión directa alguna sobre la cadena para purgar “60 Minutes”, y no se mencionó en absoluto a Larry Ellison.

Pero solo tres días después del despido de Pelley, Trump abandonó abruptamente una entrevista con Kristen Welker, moderadora de “Meet the Press” de la NBC, denunciando su sugerencia de que no tenía pruebas que respaldaran sus afirmaciones de fraude electoral, ni en 2020 ni en la actualidad. Su entrevista incluyó el siguiente intercambio:

TRUMP: Nuestras elecciones son fraudulentas y usted es corrupta, y “Meet the Press” es corrupto.

WELKER: Pero, señor presidente…

TRUMP: Y también lo son ABC, CBS y CNN.

Pelley y “60 Minutes”, al igual que “Meet the Press”, no son ejemplos de periodismo independiente. Han funcionado durante décadas como piezas fijas de la clase dominante y su establishment político. Han desempeñado un papel significativo en la medida en que una de las funciones de los medios burgueses es transmitir información que la clase dominante necesita, y proporcionan uno de los mecanismos a través de los cuales se libran y median los conflictos dentro de la propia clase dominante.

Dentro de estos límites, “60 Minutes” ha abordado en ocasiones historias que exponían irregularidades gubernamentales —la tortura de prisioneros en Abu Ghraib, y más recientemente la prisión de tortura CECOT—, reportajes que también tienen por objeto conferir cierta credibilidad a los medios corporativos en su conjunto.

El nivel de criminalidad ha llegado a tal punto que incluso este marco de “independencia” mediática se ha vuelto intolerable.

Los dos primeros años del segundo mandato de Trump han sido testigos de un asalto frontal a los medios corporativos por parte del presidente fascista. ABC y CBS se doblegaron y pagaron 16 millones de dólares cada una para resolver demandas multimillonarias de Trump por emisiones supuestamente injustas. Trump presentó demandas similares contra el New York Times, el Wall Street Journal y la BBC News en Gran Bretaña, todas las cuales siguen activas. También negó las credenciales de prensa a Associated Press después de que esta continuara refiriéndose al golfo de México por su nombre histórico, tras ordenar que se le cambiara el nombre por “golfo de América”.

Un proceso paralelo ha tenido lugar en las universidades, incluidas instituciones como Harvard, que el régimen de Trump ha tratado de disciplinar bajo una versión moderna del principio nazi de Gleichschaltung, la imposición forzosa de una alineación estricta de las instituciones educativas y culturales con la ideología estatal y corporativa.

Prácticamente la totalidad de los medios estadounidenses se encuentra ahora en manos de unos pocos monopolios controlados por multimillonarios: Paramount, de Ellison, que ha absorbido CBS, CNN y Warner Bros.; Fox y el Wall Street Journal, de Murdoch; NBC, de Comcast; ABC, de Disney; y el Washington Post, que está experimentando su propia transformación derechista a manos de su propietario, el milmillonario Jeff Bezos. En cuanto a los medios “liberales” alineados con el Partido Demócrata, su medio insignia, el New York Times, existe principalmente como conducto para las agencias militares y de inteligencia.

En estas condiciones, el papel del World Socialist Web Site es indispensable. El WSWS es el órgano de la clase obrera internacional: independiente política y financieramente de las corporaciones y del Estado, sin deberle nada a ningún oligarca.

David North, presidente del Consejo Editorial Internacional del World Socialist Web Site, publicó ayer una declaración llamando a todos los lectores a donar al WSWS. La crisis del capitalismo, señaló North, es una realidad cotidiana que vive la clase obrera estadounidense e internacional, “y la única respuesta honesta y políticamente realista es: construir un movimiento socialista de masas de la clase obrera para poner fin al sistema capitalista”.

Mientras los medios corporativos se convierten cada vez más abiertamente en el aparato de propaganda de Wall Street y del aparato militar y de inteligencia, el WSWS “es la publicación en línea indispensable a la que los trabajadores y los jóvenes de todo el mundo recurren ahora, cada día, en busca de una presentación precisa y un análisis científico de los acontecimientos mundiales. Pero el WSWS no se limita a comentar los acontecimientos. Es un arma de la lucha de clases”.

Hacemos un llamado a todos los lectores a donar hoy al WSWS y ayudar a construir un movimiento socialista de la clase obrera, en Estados Unidos y en todo el mundo.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 9 de junio de 2026)

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