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El Partido Socialista por la Igualdad (Canadá) celebra su congreso fundacional: un importante avance en la construcción del partido mundial de la revolución socialista

El Partido Socialista por la Igualdad/Parti de l’égalité socialiste (Canadá) celebró su congreso fundacional del 22 al 24 de agosto, con delegados de todo el país reunidos en Montreal o participando en línea. El congreso representó un hito en la lucha por el trotskismo en la clase trabajadora canadiense y un avance histórico en la lucha a escala mundial del Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI) por el programa de la revolución socialista mundial.

A lo largo de tres días de deliberaciones, el congreso adoptó tres resoluciones fundamentales. “Los fundamentos históricos e internacionales del Partido Socialista por la Igualdad (Canadá)” extrae las lecciones estratégicas más esenciales de las luchas libradas por el movimiento trotskista, tanto internacionalmente como en Canadá, en la época imperialista de guerras y revoluciones. Esta época, dominada por las contradicciones —insolubles bajo el capitalismo— entre el carácter cada vez más socializado de la producción y la propiedad privada de los medios de producción, y entre el carácter cada vez más integrado de la economía mundial y su división en Estados nacionales rivales, continúa hasta nuestros días. Comenzó con el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 y la conquista del poder político por la clase trabajadora rusa, bajo la dirección del Partido Bolchevique, en la Revolución de Octubre de 1917.

Los delegados al congreso también aprobaron por unanimidad la “Declaración de Principios” del partido y una resolución que exige la libertad de Bogdan Syrotiuk, un trotskista ucraniano condenado a 15 años de prisión por haber llamado a la unidad de los trabajadores rusos y ucranianos contra la guerra instigada por la OTAN y contra todos los gobiernos capitalistas rivales, incluido el de Canadá, que la están librando.

El congreso fundacional del PSI tuvo lugar en medio de una acelerada crisis capitalista mundial, en lo que el CICI ha definido como la década de la revolución socialista. Una tercera guerra mundial entre las potencias imperialistas para repartirse violentamente el mundo ya no es una amenaza futura, sino una realidad que se desarrolla rápidamente. La desigualdad social ha llegado al punto de ruptura y la clase dominante en todos los principales centros capitalistas está recurriendo a formas autoritarias de gobierno para imponer los ataques contra los trabajadores necesarios para librar la guerra y enriquecer aún más a la oligarquía financiera.

La lucha del partido para resolver la crisis de dirección revolucionaria adquiere, por tanto, una enorme urgencia. La discusión en el congreso estuvo motivada por la comprensión de que la radicalización de decenas de millones de trabajadores en todo el mundo, impulsada por la guerra y el deterioro de las condiciones de vida, converge cada vez más con la lucha de décadas del CICI para defender y desarrollar el programa de la revolución socialista mundial. Sin embargo, este proceso no es automático. Depende de la intervención consciente del CICI y de sus secciones en la clase trabajadora para armar políticamente sus luchas con un programa, una estrategia y una dirección revolucionarios.

Al fortalecer la identidad trotskista del PSI y elaborar las concepciones programáticas que deben animar la lucha por el internacionalismo socialista dentro de la clase trabajadora de Canadá, el congreso fundacional ha colocado esta lucha en un plano nuevo y superior.

Los fundamentos históricos e internacionales del PSI

El congreso se inauguró apenas unas horas después del colapso de las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá, y mientras el primer ministro Mark Carney declaraba que Ottawa estaba “en guerra”. El carácter internacionalista del congreso fundacional del PSI contrastó marcadamente con el nacionalismo venenoso promovido por todas las potencias imperialistas y por sus agentes políticos en las respectivas burocracias sindicales y formaciones de pseudoizquierda.

Dando expresión consciente a la unidad objetiva de la clase trabajadora en todo el continente, una nutrida delegación del PSI (EE.UU.) participó durante todas las deliberaciones del congreso. David North, presidente del Consejo Editorial Internacional del World Socialist Web Site y del PSI (EE.UU.), y Joseph Kishore, secretario nacional de la sección estadounidense del CI, transmitieron personalmente saludos fraternales. Miembros del CICI de otras secciones participaron a distancia y transmitieron sus saludos. Entre ellos estuvieron Peter Schwarz, secretario del CICI y destacado miembro de su sección alemana; Chris Marsden, secretario nacional del PSI (Reino Unido); Ulaş Sevinç, presidente de la sección turca del CICI; y Deepal Jayasekara, secretario general del PSI (Sri Lanka).

En su saludo, la secretaria nacional del PSI de Australia, Cheryl Crisp, señaló: “La fundación de una sección del Comité Internacional es siempre un acontecimiento de importancia histórico-mundial. Significa que la crisis objetiva del capitalismo mundial ha producido, a través de décadas de prolongada lucha, el factor subjetivo necesario para resolverla: la construcción del partido revolucionario...”.

Las resoluciones y los trabajos del congreso estuvieron animados por la comprensión de que el PSI se construye como la sección canadiense del partido mundial de la clase trabajadora, el CICI, y no como un partido canadiense. Como declara el pasaje inicial de la Declaración de Principios:

El Partido Socialista por la Igualdad/Parti de l’égalité socialiste (PSI/PES) es la sección canadiense del Comité Internacional de la Cuarta Internacional, el partido mundial de la revolución socialista fundado por León Trotsky en 1938. Los principios del PSI incorporan las experiencias esenciales de las convulsiones revolucionarias del siglo XX y la correspondiente lucha librada por los marxistas por el programa de la revolución socialista mundial. … El programa del Partido Socialista por la Igualdad expresa los intereses de la clase trabajadora, la principal y decisiva fuerza social revolucionaria internacional de la sociedad capitalista moderna. La tarea central del PSI es ganar el apoyo de los trabajadores canadienses para el programa del socialismo internacional.

El secretario nacional del PSI, Keith Jones, se dirige al congreso fundacional. Roger Jordan (sentado) presidió la sesión.

En su informe de apertura, que fundamentó la adopción del documento sobre los Fundamentos Históricos e Internacionales, el secretario nacional del PSI, Keith Jones, abordó la conexión entre el PSI como partido internacional y como partido de la historia. Declaró:

Nuestra tarea es construir un partido mundial arraigado en la clase trabajadora, animado por la teoría marxista y educado en las luchas y aspiraciones revolucionarias de la clase trabajadora y en la lucha del movimiento trotskista por forjar la unidad internacional y la independencia política de la clase trabajadora. Como se afirma en el documento fundacional del Partido Socialista por la Igualdad de Estados Unidos (y se cita en el nuestro): La estrategia socialista revolucionaria solo puede desarrollarse sobre la base de las lecciones de las luchas del pasado.

Por encima de todo, la educación de los socialistas debe estar orientada a desarrollar un conocimiento detallado de la historia de la Cuarta Internacional. El desarrollo del marxismo como punta de lanza teórica y política de la revolución socialista ha encontrado su expresión más avanzada en las luchas libradas por la Cuarta Internacional desde su fundación en 1938 contra el estalinismo, el reformismo, las revisiones pablistas del trotskismo y todas las demás formas de oportunismo político.

Este enfoque se reflejó en que la mayor parte del congreso estuvo dedicada a un examen cuidadoso de las experiencias históricas fundamentales del movimiento trotskista, remontándose a su fundación en la Unión Soviética en 1923 como respuesta al surgimiento de la burocracia estalinista.

El examen sistemático realizado por el congreso de las experiencias decisivas del movimiento trotskista durante el último siglo incluyó la presentación de informes por más de una docena de camaradas que abarcaron todo el contenido del documento sobre los Fundamentos Históricos e Internacionales.

Los orígenes del movimiento trotskista en América del Norte

En su informe de apertura, Jones prestó especial atención a dos capítulos decisivos en el desarrollo del movimiento trotskista mundial. El primero fue la decisión conjunta, en 1928, de James P. Cannon, dirigente del Partido Comunista estadounidense, y Maurice Spector, editor del periódico del Partido Comunista de Canadá y su principal teórico, de sacar clandestinamente de la URSS la Crítica del proyecto de programa de la Internacional Comunista de Trotsky y, basándose en los principios allí expuestos, luchar para reconquistar a sus respectivos partidos comunistas para el programa de la revolución socialista mundial. El segundo fue la escisión del CICI, entre 1982 y 1986, con el Workers Revolutionary Party británico, neopablista.

Jones también examinó con cierta extensión la liquidación política del movimiento trotskista canadiense original a comienzos de la década de 1960: sus causas, sus desastrosas consecuencias políticas y sus lecciones para la actualidad.

León Trotsky se dirige a una inmensa asamblea durante las sesiones de la Tercera Internacional, también conocida como Internacional Comunista o Comintern, en Moscú, en diciembre de 1921 [AP Photo]

Como explicó Jones, Cannon y Spector fueron expulsados sumariamente de sus respectivos partidos comunistas estalinizados por hacer circular y luchar por la crítica de Trotsky (que llegó a conocerse como La Tercera Internacional después de Lenin). Esta exponía el programa de la burocracia estalinista del “socialismo en un solo país” como una utopía nacionalista reaccionaria y mostraba su relación con la búsqueda estalinista de alianzas oportunistas con fuerzas no proletarias, que había conducido a la traición y derrota de la Revolución China de 1925-27 y de la huelga general británica de 1926.

La valiente postura de Cannon y Spector sentó las bases para el establecimiento de la Liga Comunista de América, como se conoció inicialmente al movimiento trotskista en América del Norte. Al romper el aislamiento impuesto por el régimen estalinista a Trotsky y sus partidarios en la Unión Soviética, también realizó una importante contribución al posterior desarrollo de la Oposición de Izquierda Internacional.

Jones también llamó la atención sobre el análisis que Trotsky desarrolló en la década de 1920, en oposición a la burocracia estalinista, acerca de la importancia para la política mundial y la estrategia revolucionaria del surgimiento del imperialismo estadounidense como principal potencia mundial. El reconocimiento de Trotsky de que el imperialismo estadounidense se veía obligado a absorber todas las contradicciones del capitalismo mundial al afirmar su hegemonía global —y que, como escribió en La Tercera Internacional después de Lenin, una crisis del capitalismo estadounidense anunciaría una nueva era de guerras y revoluciones mundiales— sigue siendo central para la perspectiva del PSI y del CICI.

Debido a que luchó por el programa de la revolución socialista mundial —denunció la negativa de los estalinistas y socialdemócratas a movilizar a la clase trabajadora contra la amenaza nazi en Alemania; se opuso al estrangulamiento de la Revolución Española bajo la bandera de un “frente popular” con el ala supuestamente democrática de la burguesía; y luchó por la independencia política de la clase trabajadora en oposición al imperialismo canadiense durante la Segunda Guerra Mundial—, el movimiento trotskista canadiense fue perseguido políticamente por el Estado canadiense, los estalinistas, los socialdemócratas de la CCF (Co-operative Commonwealth Federation) y los burócratas sindicales. El partido fue ilegalizado y obligado a pasar a la clandestinidad durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, al finalizar la guerra emergió como una fuerza política vigorosa que luchaba por proporcionar una dirección política a una oleada militante de luchas, cuando la clase trabajadora, junto con sus hermanos y hermanas de clase en Estados Unidos, dejó claro que no aceptaría un retorno a los “hambrientos años treinta” ni a los tiempos del open shop antisindical.

La fundación del Comité Internacional en la lucha contra el revisionismo pablista

Como explicó Jones, lo que finalmente destruyó al primer movimiento trotskista canadiense no fue la persecución política, sino el pablismo, una tendencia liquidacionista pequeñoburguesa que surgió dentro de la Cuarta Internacional adaptándose a la reestabilización del capitalismo de posguerra, que solo fue posible gracias a la supresión estalinista del auge revolucionario mundial impulsado por la Segunda Guerra Mundial imperialista y a los recursos de un imperialismo estadounidense triunfante.

El pablismo rechazó a la clase trabajadora como sujeto revolucionario y, en su lugar, buscó sustitutos que supuestamente abrirían una vía alternativa hacia el “socialismo”. Afirmaba que los estalinistas, las demás burocracias obreras y, en los países históricamente oprimidos de Asia, África y América Latina, la burguesía nacional se verían obligados, bajo la presión de los acontecimientos, a tomar el camino de la revolución. En la medida en que la Cuarta Internacional tuviera algún papel que desempeñar, sería el de grupo de presión de izquierda y asesor de estas fuerzas contrarias a la clase trabajadora.

La hostilidad de los pablistas hacia la lucha por ganar a la clase trabajadora para el internacionalismo socialista determinó su rechazo del partido revolucionario y su impulso por destruirlo y desmantelar sus cuadros.

En noviembre de 1953, Cannon, por entonces el principal dirigente del Socialist Workers Party (SWP) estadounidense, publicó la Carta Abierta, documento fundacional del CICI, en oposición al uso arbitrario que Michel Pablo y Ernest Mandel hacían de los poderes administrativos del Secretariado Internacional de la Cuarta Internacional para expulsar a sus adversarios trotskistas, incluidas secciones enteras, con el fin de imponer su política liquidacionista.

La sección canadiense, dirigida entonces por Ross Dowson, finalmente apoyó la Carta Abierta y se incorporó al CICI, pero no sin vacilaciones y sufriendo la escisión de una facción propablista.

“El pablismo representaba una tendencia virulentamente liquidacionista”, dijo Jones en su informe de apertura. “Buscaba derribar el programa trotskista y utilizar el Secretariado Internacional de la Cuarta Internacional para perseguir a los auténticos trotskistas. James P. Cannon declaró que la brecha entre el revisionismo pablista y el trotskismo ortodoxo era tan profunda que no era posible ningún compromiso”.

Sin embargo, la sección canadiense subestimó fatalmente las cuestiones que estaban en juego en la escisión con los pablistas. No revisó los fundamentos políticos de su entrada en la CCF, aunque esta había sido motivada en 1951 sobre la base de la línea política impulsada por el Secretariado Internacional dirigido por Pablo. Ignoró las advertencias de Cannon y del SWP de que semejante adaptación táctica a una tendencia política hostil, aun cuando estuviera motivada por la necesidad de llegar a sectores de la clase trabajadora, conduciría inevitablemente al liquidacionismo si no se libraba una lucha continua para formar un cuadro trotskista y diferenciar el punto de vista de clase independiente de los internacionalistas proletarios de todas las demás tendencias.

“A comienzos de la década de 1960”, explicó Jones,

el grupo de Dowson (entonces la League for Socialist Action-LSA) trabajaba abiertamente con el SWP para romper el Comité Internacional y reunificarse con los pablistas. Esto se basaba en un repudio explícito de la revolución permanente, presentándose a la revolución nacionalista burguesa cubana como el comienzo de la revolución socialista en las Américas. La LSA ensalzó a Castro como un “marxista natural”; afirmó que Cuba demostraba que la dirección de la revolución “puede originarse fuera de la clase trabajadora” y basarse en “fuerzas no proletarias” (es decir, guerrilleros pequeñoburgueses y el campesinado); y proclamó que la formación del reformista NDP, resultado de una maniobra burocrática de la burocracia sindical y de lo que quedaba de la CCF, era el “acontecimiento más importante” en la historia de la “lucha del pueblo canadiense por la justicia política y social”.

Cinco años después de romper con el CICI en 1963 para reunificarse con los pablistas, la LSA promovía el nacionalismo canadiense y quebequés, que ensalzaba como un antiimperialismo incipiente. De este modo, los pablistas ayudaron a propagar y otorgaron legitimidad a las principales formas político-ideológicas utilizadas por la burguesía canadiense para mantener su control sobre la clase trabajadora durante las últimas seis décadas.

La reunificación de la LSA y el SWP con los pablistas, basada en la promoción de Castro, Che Guevara y el guerrillerismo pequeñoburgués, tuvo consecuencias devastadoras en América Latina, contribuyendo a la desorientación política de una generación de trabajadores y jóvenes. Se los desvió de la lucha por forjar la independencia política de la clase trabajadora contra los estalinistas y las burocracias sindicales nacionalistas y se los condujo hacia movimientos guerrilleros basados en estudiantes y campesinos, que lanzaron desafíos suicidas contra regímenes autoritarios en los que murieron decenas de miles de personas.

La lucha por reconstituir el movimiento trotskista en Canadá después de la reunificación de 1963 fue iniciada a comienzos de la década de 1970 por jóvenes atraídos por el historial de principios del CICI en su lucha contra la socialdemocracia, el estalinismo y el revisionismo pablista. La lucha de más de cinco décadas por el trotskismo, previa a la fundación formal del PSI en agosto de 2026, da testimonio de las poderosas raíces echadas por el programa de la revolución socialista mundial en la clase trabajadora canadiense y de la tenacidad de los cuadros que han librado durante más de medio siglo una batalla contra el revisionismo y por el CICI.

La escisión con el WRP nacional-oportunista

El informe de Jones y el documento sobre los Fundamentos Históricos e Internacionales pusieron especial énfasis en la importancia de la escisión del CICI, entre 1982 y 1986, con el Workers Revolutionary Party (WRP), y en la denuncia de su política nacional-oportunista. La escisión puso fin de manera definitiva a todo un período de la historia de posguerra de la Cuarta Internacional, que había estado dominado por la lucha contra el pablismo y la influencia del oportunismo dentro de sus filas, en condiciones en que las burocracias estalinistas, socialdemócratas y sindicales continuaban ejerciendo una gran influencia sobre la clase trabajadora. La escisión y la reelaboración de sus lecciones sentaron las bases para que el CICI no solo reafirmara los principios históricos del movimiento, sino que desarrollara el programa de la revolución socialista mundial.

La escisión con el WRP fue encabezada por la Workers League (EE.UU.) y preparada política y teóricamente por la crítica detallada desarrollada por David North, secretario nacional de la Workers League, a partir de 1982, en una serie de documentos y cartas que siguen siendo fundamentales para la formación de los cuadros trotskistas en la actualidad.

David North interviene en una reunión celebrada a comienzos de este año en Londres para conmemorar el 40.º aniversario de la histórica escisión del CICI con el WRP. En la tribuna, de izquierda a derecha: Chris Marsden, secretario nacional del Partido Socialista por la Igualdad (Reino Unido); Peter Schwarz, secretario del CICI; y Tom Scripps, secretario nacional adjunto del Partido Socialista por la Igualdad (Reino Unido).

Amplias contribuciones de North y Chris Marsden durante la discusión del congreso subrayaron la importancia de los fundamentos trotskistas del movimiento mundial para explicar la rapidez con que las secciones del CI llegaron a un acuerdo sobre las cuestiones teóricas y políticas esenciales en juego cuando se hizo posible discutir abiertamente el oportunismo del WRP. Los dirigentes del WRP Gerry Healy, Cliff Slaughter y Mike Banda habían utilizado su autoridad dentro del CICI, derivada de su papel en la oposición a la reunificación del SWP/LSA con los pablistas, para bloquear la discusión sobre su trayectoria cada vez más oportunista. Un ejemplo particularmente flagrante fue la exclusión deliberada de secciones del CI de una reunión del CI celebrada en febrero de 1984, en la que North presentó un amplio informe político que examinaba el abandono de la revolución permanente por parte del WRP y su servil adaptación a regímenes y movimientos nacionalistas burgueses de Oriente Medio, así como a los burócratas sindicales y del Partido Laborista en Gran Bretaña.

Resumiendo la importancia de la escisión, los Fundamentos Históricos e Internacionales del PSI declaran:

La escisión de 1982-86 puso fin de manera concluyente a la guerra civil de tres décadas en el CICI, al restablecer el control político de los auténticos trotskistas sobre su propia organización. Basándose en las lecciones de la escisión, el CICI desarrollaría el programa y la estrategia de la revolución socialista mundial en medio de, y en respuesta a, profundos cambios económicos, políticos y geopolíticos.

El apoyo unánime de la Workers League de Canadá al CICI durante la escisión con el WRP neopablista, y las contribuciones que posteriormente realizó a la denuncia política y teórica de los renegados del WRP, fueron fundamentales para su desarrollo como un auténtico partido trotskista, orientado hacia la lucha por ganar y movilizar a la clase trabajadora sobre la base del programa de la revolución socialista mundial. Basándose en las lecciones de la escisión y trabajando bajo la dirección y autoridad políticas del CICI, sus partidarios canadienses pudieron esclarecer cuestiones fundamentales vitales para la lucha por forjar la independencia política de la clase trabajadora canadiense y convertir el internacionalismo socialista en el eje de sus luchas. De importancia decisiva a este respecto fue la delimitación y elaboración de los fundamentos programáticos de la lucha por el internacionalismo proletario contra el nacionalismo canadiense “de izquierda” y el nacionalismo independentista quebequés.

El desarrollo creativo del programa trotskista del CI encontró expresión durante este período en la posición adoptada por los trotskistas estadounidenses y canadienses frente a la escisión nacionalista de la UAW en 1985 y los debates sobre el “libre comercio” de finales de la década de 1980. Los partidarios canadienses del CICI, organizados entonces en el International Workers Party, fueron los únicos que lucharon por una alternativa socialista-internacionalista en la clase trabajadora en medio de la crisis constitucional canadiense de comienzos de la década de 1990 y del referéndum sobre la independencia de Quebec de 1995. El IWP se opuso al programa derechista y proimperialista del separatismo quebequés, sin hacer ninguna concesión a la facción dominante de la burguesía canadiense y a su Estado federal.

Al resumir la discusión y fundamentar la adopción de los Fundamentos Históricos e Internacionales del PSI (Canadá), Jones subrayó la necesidad de llevar la historia contenida en el documento a la lucha de clases en medio de la década de la revolución socialista. La resolución de la crisis de dirección revolucionaria depende del desarrollo de un partido cuya dirección y cuadros trabajen sistemáticamente sobre la base del análisis históricamente desarrollado por el movimiento trotskista y que arraigue en su historia, principios y tradiciones las iniciativas emprendidas por el partido para ampliar su influencia en la clase trabajadora.

Señaló que el período comprendido entre la escisión con el WRP y finales de la década de 2010 es particularmente rico en lecciones. Fue durante este período que el CICI desarrolló el programa de la revolución socialista mundial en respuesta al surgimiento de la producción globalmente integrada y a la traición definitiva de las burocracias estalinistas mediante la restauración del capitalismo y la disolución de la URSS; transformó las secciones nacionales de ligas en partidos y estableció el World Socialist Web Site.

Este renacimiento del trotskismo prepara el terreno para que el CICI emerja a la dirección de un movimiento revolucionario de masas de la clase trabajadora por el socialismo, en condiciones en que miles de millones de trabajadores de todo el mundo están siendo impulsados a luchas masivas por la profundización de la crisis capitalista, que encuentra su expresión más aguda en la escalada de la tercera guerra mundial.

Una ofensiva por el trotskismo en medio de la década de la revolución socialista

La realización del potencial revolucionario contenido en la situación objetiva actual depende de la actividad del partido. Como subraya el documento sobre los Fundamentos Históricos e Internacionales en su sección final, titulada “El trotskismo y la resolución de la crisis de dirección revolucionaria”:

La lucha del CICI y de sus secciones nacionales por imbuir a la clase trabajadora de conciencia socialista y proporcionar a sus luchas una perspectiva, un programa y una estrategia revolucionarios es la clave para superar la brecha entre la profundidad de la crisis capitalista y el actual bajo nivel de conciencia de la clase trabajadora. Solo mediante los esfuerzos de la vanguardia revolucionaria podrán y deberán ponerse la conciencia y la actividad de la clase trabajadora en consonancia con su tarea histórica de poner fin al sistema capitalista de lucro.

El imperialismo norteamericano se encuentra en el centro de la crisis mundial. Un elemento central de la estrategia del PSI (Canadá), tal como se expone en los documentos adoptados en el congreso fundacional, es el reconocimiento de que la lógica de la geografía, la historia y la economía determina que la transformación socialista de Canadá solo podrá realizarse mediante la unificación de las luchas de la clase trabajadora de Canadá, Estados Unidos y México y su lucha revolucionaria conjunta por los Estados Unidos Socialistas de América del Norte.

En su saludo al congreso, David North señaló que en agosto de 1936, hace casi exactamente 90 años, comenzó el primer Juicio de Moscú contra destacados viejos bolcheviques, dando inicio a una campaña de asesinatos masivos por parte de la burocracia estalinista destinada a exterminar a todos los partidarios de Trotsky en la URSS y arrancar de raíz toda la cultura socialista que había dado origen a la Revolución de Octubre. Subrayó la importancia perdurable de Seguridad y la Cuarta Internacional, la investigación iniciada por el CICI en 1975 sobre el asesinato de Trotsky en agosto de 1940 y la red de agentes que lo perpetró. Esta investigación ha expuesto la campaña contrarrevolucionaria conjunta de violencia y subversión dirigida contra el movimiento trotskista por el estalinismo y el imperialismo, y ha documentado la vasta red de agentes estalinistas que se infiltraron en el movimiento para sabotear su trabajo y organizar asesinatos. Seguridad y la Cuarta Internacional ha sido, ante todo, una lucha política que ha desenmascarado a los renegados pablistas del trotskismo que encubrieron a la burocracia estalinista empapada de sangre y a sus agentes debido a su determinación de conciliar y colaborar políticamente con ella y que, en consonancia con su perspectiva complaciente y pequeñoburguesa, minimizan la necesidad de vigilancia revolucionaria y distorsionan la comprensión marxista del Estado.

Al abordar la situación política contemporánea, North comentó: “El desarrollo de la política canadiense, como suele ocurrir, ha sido algo más prolongado, pero ahora los acontecimientos están llevando rápidamente a Canadá al primer plano de esta vorágine mundial y, por lo tanto, la fundación del partido tiene lugar en un momento crítico. El partido surge en un momento muy propicio, y estoy seguro de que convergerá con la creciente radicalización de la clase trabajadora y desempeñará un papel importante en ella”.

En su saludo, Joe Kishore subrayó la necesidad de que las secciones canadiense y estadounidense del CICI profundicen su colaboración siguiendo las mejores tradiciones del movimiento trotskista. “En relación con el trabajo de nuestras dos secciones —la sección de Estados Unidos y la de Canadá— quiero destacar especialmente la importancia de los orígenes del trotskismo, cuyo centenario en Estados Unidos y Canadá conmemoraremos próximamente”, dijo. “El apoyo conjunto de Spector y Cannon a la crítica de Trotsky al proyecto de programa en 1928 los llevó a formar en aquel momento una única organización dedicada a una lucha política común. En el centro del documento que habían leído y por el cual posteriormente lucharon —es decir, la crítica del proyecto de programa de la Comintern— se encontraba el principio socialista internacionalista que defiende este congreso, a saber, que ningún Partido Comunista puede establecer su programa partiendo exclusiva o principalmente de las condiciones y tendencias de desarrollo de su propio país. El ataque contra el marxismo ha estado invariablemente vinculado al repudio de este principio”.

El congreso, que había adoptado una constitución del partido en su segundo día, concluyó con la elección de un nuevo Comité Nacional para dirigir el trabajo del partido durante el próximo período, que estará cada vez más dominado por la creciente resistencia mundial de la clase trabajadora a la guerra, la austeridad, la dictadura y una desigualdad social sin precedentes.

Antes de que se levantara la sesión del congreso, se anunció a los delegados que el nuevo Comité Nacional había elegido a Keith Jones como secretario nacional del PSI de Canadá, a Louis Girard como secretario nacional adjunto y a Roger Jordan como editor nacional del WSWS.

El WSWS publicará las tres resoluciones del congreso en los próximos días.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 28 de septiembre de 2026)

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