El 0,1 % más rico de los hogares estadounidenses duplicó con creces su patrimonio entre finales de 2019 y el 30 de junio de 2026, según las cifras publicadas el mes pasado por la Reserva Federal.
Las cifras demuestran la redistribución de la riqueza hacia arriba que se ha acelerado enormemente bajo la administración de Trump, la cual se ha esforzado por recortar el gasto social al tiempo que elimina regulaciones y reduce los impuestos a la élite financiera. Sin embargo, el aumento de la desigualdad social ha seguido creciendo durante décadas, tanto bajo presidencias demócratas como republicanas.
Desde finales de 2024, la participación del 0,1 % más rico en la riqueza de los hogares del país ha subido del 14,0 % al 15,0 %, a un ritmo más rápido que bajo cualquier administración anterior desde que la Reserva Federal comenzó a recopilar estos datos en 1989.
Los datos que la Oficina de Análisis Económico (BEA) dio a conocer el miércoles muestran que las utilidades corporativas después de impuestos aumentaron hasta alcanzar el 11,8 por ciento del ingreso interno bruto (el ingreso total generado en la economía de EE. UU.) en el segundo trimestre, la proporción más alta registrada hasta la fecha. Los sueldos, salarios y prestaciones cayeron por debajo de la mitad de ese ingreso por primera vez desde 1929, el año del colapso de Wall Street.
En seis años y medio, los activos de los aproximadamente 137.000 hogares que forman parte del 0,1 % más rico crecieron de 13,4 billones de dólares a 27,9 billones de dólares, un aumento de más del 60 % incluso después de la inflación, y la riqueza promedio por hogar subió de 101,9 millones de dólares a 203,7 millones de dólares. Eso equivale a 42 923 dólares al día desde finales de 2019. Un trabajador que gane el salario mediano a tiempo completo de 1.251 dólares a la semana necesitaría unos ocho meses para ganar esa cantidad.
En conjunto, el 0,1 % más rico ganó 14,5 billones de dólares, casi una quinta parte de los 74,7 billones de dólares que los trabajadores recibieron en sueldos y salarios desde principios de 2020, según datos de la Oficina de Análisis Económico (BEA).
El aumento de la desigualdad es tan extremo que incluso el Wall Street Journal, la voz del capital financiero estadounidense, se sintió obligado a comentarlo. En un artículo publicado el martes titulado “La brecha entre los ricos y los muy, muy ricos se está ampliando”, el Journal señala el aumento de la desigualdad, pero principalmente desde la preocupación por la distribución de la riqueza entre el 10 por ciento más rico. Afirma: “Impulsados por un auge bursátil que ha sumado billones de dólares a su patrimonio neto, los extremadamente ricos se están distanciando incluso de otros estadounidenses ricos”.
Las 400 personas que figuran en la lista de Forbes de este año de los estadounidenses más ricos, publicada el 15 de septiembre, tienen un patrimonio de 8,04 billones de dólares, frente a los 2,96 billones de dólares de los 400 que figuraban en la lista de 2019. Los 10 estadounidenses más ricos del índice de multimillonarios de Bloomberg, encabezados por Elon Musk con 920 mil millones de dólares, poseían el miércoles 2,97 billones de dólares, lo que equivale al 69 por ciento de la riqueza que la Reserva Federal estimó en junio para la mitad más pobre de los hogares.
La mitad más pobre de los hogares, 67,6 millones en total, posee el 2,3 por ciento de la riqueza del país, es decir, 63.269 dólares por hogar. Su riqueza se duplicó con creces en términos porcentuales, pero partiendo de apenas 28.933 dólares por hogar, por lo que cada hogar ganó en promedio solo 14,47 dólares al día.
Según el Departamento de Trabajo, el salario promedio por hora en el sector privado subió de 28,38 dólares en diciembre de 2019 a 37,59 dólares en junio de 2026, pero los precios al consumidor aumentaron casi al mismo ritmo, un 28,6 por ciento. Tras ajustar por la inflación, el salario promedio por hora subió un 3 por ciento en seis años y medio, menos de medio por ciento al año.
De los 14,5 billones de dólares que ganó el 0,1 % más rico, 9,9 billones correspondían a acciones de empresas y fondos mutuos. El 1 % más rico posee la mitad de todas esas acciones que tienen los hogares fuera de las cuentas de pensiones, mientras que la mitad más pobre posee el 0,6 %.
Los precios de las acciones, a su vez, se basan en las utilidades, que provienen del trabajo no remunerado de la clase trabajadora. Las utilidades corporativas después de impuestos han aumentado un 76 por ciento desde finales de 2019, mientras que el total de sueldos y salarios, impulsado por el crecimiento del empleo, ha aumentado un 42 por ciento.
En el primer volumen de El Capital, Karl Marx escribió en 1867: “La acumulación de riqueza en un polo es, por lo tanto, al mismo tiempo acumulación de miseria… en el polo opuesto, es decir, del lado de la clase que produce su propio producto en forma de capital”.
La Oficina del Censo informó el 15 de septiembre que el 13,1 por ciento de la población, es decir, 44,4 millones de personas, vivía en la pobreza en 2025, un aumento respecto al 11,7 por ciento registrado en 2019, según su Medida Suplementaria de Pobreza.
En 2020, el año en que la Reserva Federal y el Congreso rescataron los mercados financieros, la riqueza del 0,1 % más rico creció un 18,5 %, casi el doble de rápido que la del resto del 10 % más rico.
El rescate, presentado como una medida de emergencia, de hecho reforzó la riqueza de la oligarquía financiera. A medida que la pandemia de COVID-19 se propagaba en marzo de 2020, la Reserva Federal redujo su tasa de interés de referencia a casi cero. El 23 de marzo se comprometió a comprar valores «en las cantidades necesarias», anunció programas para comprar bonos corporativos y afirmó que estaba comprometida a utilizar “toda su gama de herramientas para apoyar a los hogares, las empresas y la economía estadounidense en general”.
En los dos años siguientes, los activos totales de la Reserva Federal se duplicaron con creces, hasta alcanzar los 9 billones de dólares. El Congreso respaldó sus préstamos con 454 mil millones de dólares a través de la Ley CARES, que fue aprobada en el Senado por 96 votos a favor y ninguno en contra el 25 de marzo, y en la Cámara de Representantes por votación oral dos días después. El dinero barato impulsó al alza los precios de las acciones, y las acciones y los fondos mutuos representan más de la mitad de la riqueza del 0,1 % más rico.
El índice bursátil S&P 500 se ha más que triplicado desde su mínimo de 2.237, registrado el día del anuncio de la Reserva Federal del 23 de marzo.
La ley de presupuesto de la administración de Trump, firmada el 4 de julio de 2025, transfiere aún más recursos de la base de la sociedad hacia la cima. En agosto de ese año, la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) determinó que los recursos para los hogares en el décimo más bajo de la distribución de ingresos “disminuirán en aproximadamente 1.200 dólares al año”, principalmente debido a “reducciones en las transferencias en especie, como Medicaid y SNAP”, el programa federal de cupones de alimentos.
Los recursos para quienes se encuentran en el décimo superior aumentarán «en unos 13.600 dólares anuales», principalmente debido a los recortes de impuestos. La ley recorta 914.6 mil millones de dólares del gasto federal en Medicaid a lo largo de 10 años, y la CBO proyecta que esto dejará a 10 millones de personas más sin seguro médico en 2034.
Según la Base de Datos Mundial sobre la Desigualdad, que mide la riqueza de manera diferente a la Reserva Federal, el 0,1 % más rico poseía el 6,8 % de la riqueza de los hogares estadounidenses en 1978, la cifra más baja desde que comenzaron los registros en 1913. Desde entonces, su participación casi se ha triplicado, hasta alcanzar el 18,5 % en 2022.
El Informe sobre la Desigualdad en el Mundo 2026, publicado el 10 de diciembre de 2025, reveló que menos de 60.000 personas —el 0,001 % más rico de la población mundial— poseen tres veces más riqueza que la mitad más pobre de la humanidad.
El presidente de EE. UU., Donald Trump, quien ocupa el puesto n.º 245 en la lista Forbes 400 con 7 mil millones de dólares —10 puestos por detrás de su secretario de Comercio, Howard Lutnick—, es él mismo miembro de esta oligarquía y dirige el gobierno en su nombre. Una sociedad en la que 137.000 hogares poseen seis veces y media más que los 67,6 millones más pobres es incompatible con la democracia.
El 43 por ciento de los estadounidenses ahora tiene una opinión positiva del socialismo, informó Gallup el 23 de septiembre, «la primera vez que esta cifra supera el 39 por ciento» desde que comenzó a realizar esta encuesta en 2010. Entre las personas de 18 a 34 años, el socialismo supera al capitalismo, con un 57 por ciento frente a un 43 por ciento. El aumento del apoyo al socialismo ha ido acompañado de un recrudecimiento de la lucha de clases. En 2025, 306.800 trabajadores participaron en 30 paros laborales importantes, un 13 por ciento más de trabajadores que en 2024, según informó la Oficina de Estadísticas Laborales el 20 de febrero.
La clase trabajadora, que produjo la riqueza concentrada en la élite, debe recuperarla mediante la expropiación de esas grandes fortunas y la transformación de las corporaciones y bancos gigantes en empresas públicas bajo su control democrático, como parte de la reorganización socialista de la vida económica en Estados Unidos y a nivel internacional.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 1 de octubre de 2026)
