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En su campaña por los bastiones tradicionales del Partido Republicano, Trump amenaza a Los Ángeles y San Diego

A menos de un mes de las elecciones intermedias del 3 de noviembre, y con las encuestas indicando que sus índices de aprobación están cayendo en picada, el presidente Donald Trump está realizando mítines de campaña en bastiones tradicionales del Partido Republicano, entre ellos Nebraska, Texas, Oklahoma, Alabama e Iowa.

El presidente Donald Trump habla en un mitin de campaña en el Freeman Coliseum de San Antonio, el miércoles 7 de octubre de 2026. [Foto AP/Alex Brandon] [AP Photo/Alex Brandon]

Trump busca reforzar el apoyo a un partido que se identifica cada vez más con la guerra imperialista, el aumento del costo de vida, los ataques contra los inmigrantes, la corrupción y el enriquecimiento de la oligarquía financiera.

En Nebraska, Trump hizo campaña a favor del senador Pete Ricketts. En Texas, volvió a apoyar al candidato republicano al Senado Ken Paxton, tal como lo hizo el mes pasado en la primera convención de mitad de mandato de la historia, celebrada en Dallas.

Ricketts se enfrenta al desafío del independiente Dan Osborn, respaldado por Bernie Sanders, un veterano burócrata sindical que ya se postuló para un escaño en el Senado en 2024. Una encuesta de YouGov realizada del 24 de septiembre al 3 de octubre mostró a Osborn con una ventaja mínima, de 48 a 47 por ciento, con la contienda prácticamente empatada dentro del margen de error. La misma encuesta reveló que el 54 por ciento de los votantes probables de Nebraska desaprobaba la gestión de Trump, en comparación con el 45 por ciento que la aprobaba.

Una encuesta de Marist en Texas, realizada del 17 al 20 de septiembre, situaba al candidato demócrata al Senado, James Talarico, por delante de Paxton, el fiscal general del estado, por 50 a 44 por ciento entre los votantes registrados. El propio Trump tenía un índice de desaprobación del 55 por ciento, frente a un 43 por ciento de aprobación. El 38 por ciento afirmó que la situación financiera de su familia se había deteriorado durante el último año.

En ambos mítines, Trump invocó la posibilidad de ataques nucleares contra Los Ángeles y San Diego para defender su guerra ilegal contra Irán. En el mitin de Nebraska, en medio de comentarios sobre la guerra y los precios del combustible, dijo: “Que destruyan Los Ángeles, que destruyan San Diego», y añadió: «Es un precio muy pequeño a pagar”.

Dos días después, en Texas, volvió a mencionar las mismas ciudades y las mismas imágenes de muerte masiva. Habló de un misil que impactara en San Diego o Los Ángeles y luego agregó: “No vamos a permitir que eso suceda. Protegemos nuestras ciudades. Protegemos nuestro país”.

El jueves, Trump afirmó en Truth Social que había estado comparando el aumento de los precios de la gasolina con las consecuencias de un ataque nuclear. El director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, también sostuvo que Trump se refería al peligro que su guerra supuestamente había evitado. Trump presentó la destrucción imaginaria de ciudades estadounidenses como una justificación para la guerra.

Al mismo tiempo, señaló específicamente a las ciudades que su movimiento político fascista trata como territorio enemigo. Esto último lo expresó con especial claridad la comentarista de derecha Ann Coulter. El 6 de octubre, escribió: “Es impactante que el presidente Trump parezca, de hecho, invitar a que se lancen ataques nucleares contra Los Ángeles y San Diego y, sin embargo, omita a San Francisco de la lista”.

Además de desplegar la Gestapo de inmigración por toda California como parte de su operación de deportación masiva, Trump envió tropas de la Guardia Nacional y marines a Los Ángeles en 2025. En su discurso del 30 de septiembre de 2025 ante generales y almirantes reunidos en la Base del Cuerpo de Marines de Quantico, propuso utilizar ciudades estadounidenses como campos de entrenamiento militar.

El discurso de Trump en San Antonio fue interrumpido repetidamente por manifestantes, algunos de los cuales fueron sacados por la policía. La Associated Press informó que al menos una docena de manifestantes lo interrumpieron. Las imágenes del mitin muestran filas de asientos vacíos y cortinas negras que dividen partes de la zona de asientos. Detrás de las barreras metálicas se ven amplias extensiones de piso de concreto desnudo.

Los intentos de Trump de avivar a su base fascista antes de las elecciones se combinan con la distribución de dinero público en un esfuerzo por comprar apoyo político. El gobierno ha anunciado pagos de 90 dólares para 20.8 millones de personas inscritas en la Parte B del Medicare Original. La mayoría de los depósitos directos estaban programados para alrededor del 8 de octubre. El dinero proviene del Fondo de Mejora de Medicare, establecido para mejorar el programa tradicional de Medicare. La mayoría de los 70,6 millones de afiliados a Medicare no recibirán nada.

El gobierno también ha enviado pagos de 500 dólares a 950.000 personas que contratan seguros a través de HealthCare.gov. Quienes reciben cobertura subsidiada y quienes utilizan los mercados de seguros estatales no califican. Reuters descubrió que el 71 por ciento de quienes son elegibles para estos últimos pagos viven en estados con elecciones reñidas para el Senado o la gobernación.

Estos pagos se dan tras la promesa que hizo Trump el 9 de septiembre de entregar 5.000 dólares a cada ciudadano adulto de EE. UU. si los republicanos conservan el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado. La propuesta ha tenido poca aceptación en el Congreso, cuya aprobación es necesaria.

Los pagos van acompañados de la conversión de los anuncios de servicio público del gobierno en propaganda a favor del presidente. Durante el último mes, la administración ha estado transmitiendo anuncios fascistas pagados por el gobierno de EE. UU. en Fox News y durante los partidos de fútbol americano.

Un anuncio declara, con la voz de Trump: “Juntos derrotaremos al comunismo, al socialismo y al marxismo en Estados Unidos”. Otro anuncia: “Estados Unidos nunca será un país comunista”. Las imágenes que glorifican a Trump se combinan con alardes sobre recortes de impuestos y el aumento de la producción manufacturera.

La propaganda anticomunista surge en medio de un creciente descontento con el capitalismo. Una encuesta de Gallup realizada del 3 al 24 de agosto y publicada el 23 de septiembre reveló que el 43 por ciento de los estadounidenses veía el socialismo de manera positiva, la cifra más alta desde que se comenzó a plantear la pregunta en 2010. Las opiniones positivas sobre las grandes empresas se situaron en el 35 por ciento. Desde 2010, las opiniones favorables hacia las grandes empresas han caído 14 puntos porcentuales, las de la «libre empresa» nueve puntos y las del capitalismo seis puntos.

En respuesta a las incitaciones, la corrupción y los sobornos de Trump, los demócratas se están desplazando cada vez más hacia la derecha, en busca de la “unidad” con sus colegas republicanos. Ante la perspectiva de controlar el Congreso, los demócratas están aterrorizados por las expectativas de millones de votantes de que realmente aprueben una agenda que menoscabe la riqueza de la oligarquía o obstaculice las guerras en curso contra Rusia e Irán.

El 7 de octubre, el Comité Nacional Demócrata demandó a la administración de Trump por los anuncios financiados con fondos públicos. Denuncian el uso de fondos públicos para los anuncios, pero no dicen nada sobre la caza de brujas contra los socialistas.

Sus respuestas a la retórica nuclear de Trump y a los ataques contra Los Ángeles y San Diego también provienen de la derecha. El diputado Scott Peters destacó que San Diego es «una ciudad orgullosa de sus fuerzas armadas», y agregó: “El servicio militar es la raíz de nuestra comunidad y nuestra cultura”. La diputada Sara Jacobs escribió: “Mis electores —incluidos muchos miembros en servicio activo, veteranos y sus familias— no son daños colaterales aceptables en la estúpida guerra de Trump”.

El gobernador de California, Gavin Newsom, un posible candidato presidencial para 2028, también hizo hincapié en el personal militar estacionado en su estado. Dirigió su llamado a los cómplices de Trump, preguntando: “Donde diablos está, presidente de la Cámara Johnson? Marco Rubio, el gran JD Vance, ¿dónde está su indignación?”

(Artículo publicado originalmente en inglés el  de octubre de 2026)

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