Español

¡Apoyemos la acción internacional de los trabajadores portuarios! ¡Construyamos una huelga general europea contra la guerra y la austeridad!

Los Partidos Socialistas por la Igualdad en Europa saludan y apoyan la jornada internacional de acción de los trabajadores portuarios del viernes 30 de octubre contra la guerra, el genocidio y la militarización. Bajo la consigna 'Los portuarios no trabajan para la guerra', los trabajadores están demostrando su determinación de oponerse a las políticas bélicas de sus gobiernos y utilizar su fuerza colectiva para detenerlas.

La importancia de esta acción va mucho más allá de los puertos. En medio de una oleada de huelgas y protestas masivas en toda Europa, marca la creciente intervención de la clase obrera en la lucha contra la guerra, la austeridad y la represión estatal. Demuestra el potencial de un movimiento coordinado internacionalmente contra los gobiernos capitalistas y sus políticas bélicas.

Según los organizadores, trabajadores de 113 puertos en 22 países y regiones de cinco continentes participan en huelgas, manifestaciones o acciones de solidaridad. Desde Marsella, Génova y El Pireo hasta Hamburgo, Tánger, Bombay y Oakland, los trabajadores se están uniendo a través de las fronteras nacionales.

Se oponen al genocidio y la opresión de los palestinos, a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y a la utilización de los puertos para transportar equipos militares y tropas. Rechazan el rearme y exigen que los recursos públicos se destinen a las necesidades sociales, salarios más altos, empleos seguros y jornadas laborales más cortas, en lugar de la destrucción de puestos de trabajo mediante la automatización.

Estas reivindicaciones expresan la conexión inseparable entre la guerra y el ataque a las condiciones de vida de los trabajadores. Los gobiernos que gastan cientos de miles de millones en armamentos están recortando simultáneamente los servicios públicos, atacando los salarios y preparando a sus poblaciones para la guerra.

La acción, iniciada por sindicatos de Grecia, el País Vasco, Turquía, Marruecos, Italia y Francia, sigue a una movilización anterior del 6 de febrero y se ha ampliado considerablemente. También han anunciado su apoyo ver.di en Hamburgo, el Local 10 del ILWU en San Francisco y Oakland, y organizaciones de otros lugares.

Los puertos son arterias vitales de la producción mundial y de las cadenas de suministro militar. Los trabajadores portuarios ocupan una posición estratégicamente importante, y su acción coordinada señala el enorme poder de la clase obrera internacional para interrumpir la maquinaria de guerra. Este poder debe ahora organizarse y ampliarse conscientemente.

De las protestas a la preparación de una huelga general europea

La acción del viernes tiene lugar en medio de un extraordinario crecimiento de la lucha de clases. En Francia, cientos de miles de trabajadores y jóvenes se han manifestado contra la austeridad y la represión, pese a las detenciones masivas y la violencia policial. Está prevista una huelga nacional para el 5 de noviembre. En Italia, USB ha convocado una huelga general para el 30 de octubre, extendiendo la movilización más allá de los puertos. Los portuarios griegos actúan junto a trabajadores metalúrgicos que luchan por salarios y condiciones laborales, tras las huelgas y protestas de docentes y otros trabajadores del sector público.

También han estallado protestas en España, Portugal, Bélgica, Serbia, Albania y otros países. En Alemania, decenas de miles de estudiantes de escuelas y universidades y jóvenes trabajadores se preparan para manifestarse el sábado contra la austeridad, el servicio militar obligatorio y las políticas gubernamentales.

Los movimientos de protesta entre los jóvenes están confluyendo con las luchas de los trabajadores. La oposición a la guerra, los recortes sociales y el autoritarismo comienza a converger en un movimiento más amplio. La acción internacional de los portuarios es una expresión significativa de este desarrollo.

Pero no puede limitarse a una protesta de un solo día. Debe convertirse en el punto de partida de una acción huelguística sostenida y coordinada que involucre a trabajadores ferroviarios, del transporte, la logística y la industria, docentes, trabajadores de la salud y otros sectores de la clase obrera.

La situación objetiva plantea la necesidad de una huelga general europea contra la guerra, la austeridad y la represión estatal. Tal movimiento plantearía la cuestión política fundamental: ¿Quién debe determinar el futuro de la sociedad: la oligarquía financiera y sus gobiernos, o la clase obrera que produce la riqueza de la sociedad?

No hay lucha contra la guerra sin oponerse a la guerra de la OTAN contra Rusia

El desarrollo de este movimiento exige claridad política sobre las guerras que se están librando y preparando. Estados Unidos e Israel están preparando otra ofensiva contra Irán, mientras las potencias europeas intensifican la guerra de la OTAN contra Rusia en Ucrania, acercando cada vez más un conflicto directo entre potencias dotadas de armas nucleares.

Los gobiernos europeos están ampliando sus ejércitos, la producción militar y los preparativos de guerra. Alemania, Francia y las demás grandes potencias consideran que la dominación de Ucrania y el debilitamiento estratégico de Rusia son fundamentales para sus intereses imperialistas.

La clase obrera no puede luchar contra un 'militarismo' abstracto mientras elude estas guerras concretas. Ante todo, debe enfrentar la guerra entre la OTAN y Rusia en Ucrania, el eje central del rearme europeo y de la escalada militar.

Aquí se hacen evidentes las limitaciones políticas de los organizadores. Su declaración conjunta ni siquiera menciona a Ucrania. Una declaración de la Federación Sindical Mundial (FSM), con la que están asociados varios sindicatos participantes, se refiere a la guerra solo de pasada.

Esta omisión no es casual. Las principales burocracias sindicales europeas, incluida la alemana ver.di, apoyan la política bélica de la OTAN en Ucrania y el correspondiente fortalecimiento militar. Los llamamientos a defender la soberanía y la democracia ucranianas proporcionan una justificación para ampliar la producción de armamentos y transformar Europa en una economía de guerra.

Los sindicatos afiliados a la FSM, como la USB italiana, arraigados en la tradición estalinista, se oponen al envío de armas de la OTAN y llaman a la diplomacia entre los partidos capitalistas. La CGT francesa, por su parte, combina los llamamientos a la negociación con denuncias contra Rusia y campañas de solidaridad con Ucrania. Los esfuerzos por mantener alianzas con las burocracias sindicales partidarias de la guerra conducen inevitablemente a suprimir la cuestión central del militarismo europeo.

Este es un callejón sin salida político. El peligro de una guerra mundial no puede evitarse eludiendo el conflicto entre la OTAN y Rusia ni apelando a negociaciones entre los gobiernos imperialistas y el régimen reaccionario de Putin, que representa a la oligarquía capitalista rusa. Exige la movilización independiente de la clase obrera internacional contra todos los gobiernos capitalistas, sobre la base de un programa socialista e internacionalista.

¡Romper con las burocracias sindicales y la pseudoizquierda!

La respuesta de la clase dominante a las protestas masivas pone de relieve la magnitud de la lucha política. En Francia, más de 10.000 personas han sido detenidas en medio de toques de queda, prohibiciones y violencia policial, mientras el establishment político promueve al fascista Agrupación Nacional y amenaza con tomar medidas contra el 'extremismo de izquierda'. En Italia, el gobierno de Meloni ha reprimido manifestaciones y denunciado a los activistas propalestinos. En Alemania, políticos, policías y medios de comunicación están difamando las protestas juveniles del sábado como potencialmente violentas incluso antes de que tengan lugar.

La guerra y la austeridad se están imponiendo mediante métodos cada vez más autoritarios. Derrotarlas exige un movimiento que desafíe a los gobiernos capitalistas.

Sin embargo, las burocracias sindicales y las organizaciones de la pseudoizquierda buscan confinar las luchas a protestas limitadas y negociaciones con esos gobiernos. En Francia, la CGT y otras confederaciones intentan canalizar la oposición masiva hacia huelgas aisladas y conversaciones con el presidente Macron. La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon busca redirigirla hacia las instituciones de la república burguesa. Esta es la misma orientación que condujo a la derrota de la lucha contra los recortes de las pensiones en 2023.

El obstáculo no es simplemente la renuencia de los dirigentes sindicales a organizar huelgas más prolongadas. Su orientación política consiste en preservar su relación con el Estado capitalista e impedir que la clase obrera emerja como una fuerza política independiente. La lucha por ampliar la acción de los portuarios exige, por tanto, una rebelión contra la autoridad de estas burocracias y sus defensores de la pseudoizquierda.

¡Construir comités de base! ¡Luchar por el socialismo!

Los Partidos Socialistas por la Igualdad llaman a formar comités de acción de base independientes y controlados democráticamente en los puertos, las fábricas, el transporte, las escuelas, las universidades y los barrios obreros. Estos comités deben formular las reivindicaciones de los trabajadores, organizar la resistencia a la represión y coordinar las huelgas independientemente de los aparatos sindicales y los partidos capitalistas.

Su tarea inmediata es vincular a los portuarios con los ferroviarios, camioneros, marineros, trabajadores industriales y todos aquellos involucrados en la producción y el transporte militar, al tiempo que se unen con los jóvenes que resisten el servicio militar obligatorio, la austeridad y la violencia policial.

Esta coordinación debe atravesar todas las fronteras nacionales. Las élites dominantes coordinan internacionalmente sus ataques económicos, el rearme y la represión; los trabajadores deben responder con su propia organización internacional. La Alianza Internacional Obrera de Comités de Base (AIO-CB), impulsada por el Comité Internacional de la Cuarta Internacional, proporciona el marco para esta lucha.

El objetivo debe ser la preparación de una huelga general europea sostenida, que desafíe el dominio de la oligarquía capitalista y plantee la cuestión de la toma del poder político por los trabajadores. Esto es más que una reivindicación de una acción sindical más amplia. La guerra, la pobreza, la desigualdad social y el fascismo no pueden ser derrotados dentro del marco del capitalismo.

Los recursos despilfarrados en la guerra deben destinarse a las necesidades sociales. Los grandes bancos, las corporaciones armamentísticas y las industrias estratégicas deben pasar a ser propiedad pública y quedar bajo el control democrático de los trabajadores. Frente a la Unión Europea capitalista, luchamos por los Estados Unidos Socialistas de Europa, como parte de una federación socialista mundial.

Esto exige la construcción de partidos socialistas revolucionarios en la clase obrera. Los Partidos Socialistas por la Igualdad, secciones del Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI), luchan por desarrollar esta dirección y transformar la creciente resistencia expresada en la acción de los portuarios en una ofensiva política unificada de la clase obrera internacional contra el capitalismo, la guerra y la dictadura.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 29 de octubre de 2026)

Loading