Sobrevivientes del holocausto acusan a Israel por masacre en Gaza

27 agosto 2014

Este artículo de perspectiva política se publicó en inglés el 26 de agosto del 2014

Tres ciento cincuenta sobrevivientes del holocausto nazi publicaron una carta punzante de censura contra la “masacre de palestinos en Gaza y la ocupación continua de la Palestina histórica” en el New York Times.

La declaración acusa al gobierno de Estados Unidos de sostener a la máquina de guerra de Israel y a otros gobiernos occidentales por proteger con la diplomacia a Israel. “Para ponerse en marcha,” dice.“El genocidio requiere del silencio del mundo.”

Los sobrevivientes ponen el dedo en la herida al señalar la alarmante similitud entre el nazismo que hoy irrumpe en la sociedad de Israel (que incorpora “la deshumanización extrema y racista de los palestinos,” la incitación al genocidio contra palestinos por “políticos y comentaristas de prensa,” y el que ahora “la derecha israelí abrase la simbología neonazi.”)

Prueba de que ese análisis es verídico surgió casi de inmediato. Derechistas israelíes reaccionaron en Facebook vituperando a los firmantes de la declaración. “¡Regresen a Auschwitz!,” y “¡mueran en las cámaras de gas!,”acompañaban quejas de que “Hitler no había concluido su labor.”

Es de notar que la declaración se publicó en repudio a un repugnante anuncio, firmado por Elie Wiesel, que compara a Hamas, el partido islamista que gobierna Gaza, a los nazis. Lo acusa de practicar “sacrificios de niños”, “resguardándose” detrás de la población civil. Ese embuste es utilizado por el gobierno de Israel para justificar la matanza de más de dos mil cien palestinos, incluyendo a quinientos setenta y siete niños, desde el siete de julio.

Los que firman esa carta de los sobrevivientes del genocidio nazi se declaran “disgustados e indignados” por la complicidad de Wiesel en el “abuso de nuestra historia… para justificar la enorme matanza injustificable en Gaza.”

Wiesel recibió el Premio Nobel de la Paz en 1986. En la actualidad representa semioficialmente al Departamento de Estado americano. Su enfoque es la explotación del holocausto nazi para justificar los crímenes contra la humanidad de Israel y del imperialismo yanqui. La declaración denuncia la hipocresía moral de Wiesel diciendo al final que “'nunca jamás' significa ¡NUNCA JAMÁS PARA NADIE!”

La brutalidad evidente en esta guerra de Israel contra Gaza aturde y enoja a muchísima gente, también a muchísimos judíos. La matanza gratuita de la población civil, y la enorme destrucción de hogares, hospitales, escuelas, mezquitas y de la infraestructura (agua, electricidad, cloacas) hace pensar que el régimen israelí ha perdido la cabeza.

Esta carnicería esta enraizada en la lógica y principios del sionismo, en base al cual se estableció el Estado de Israel. Han pasado décadas de desangramiento unilateral, comenzando con la masacre de Deir Yassim en 1948, seguido por toda una serie de matanzas en Gaza, Cisjordania y el Líbano, por lo tanto no sorprende a nadie lo que pasa ahora.

La actual campaña militar contra un millón ochocientos mil palestinos en Gaza, sin embargo, es la más brutal de todas, y va esposada a una marea histérica reaccionaria y chovinista que a veces es congruente con la política del mismo régimen nazi. Después de sesenta y seis años el proyecto sionista se encuentra en un callejón sin salida. Por más tremendo que sean el bombardeo, los cohetes dirigidos, las balas de cañón, nunca podrán resolver las imposibles contradicciones del sionismo.

Lo que siempre ha amamantado al sionismo son las derrotas de la clase obrera y el pesimismo que resulta de los crímenes del capitalismo. La Segunda Guerra Mundial y el genocidio nazi, en combinación con las traiciones de la burocracia estalinista soviética, causaron que muchos apoyaran al sionismo.

Antes de esos acontecimientos, obreros e intelectuales judíos se vinculaban al movimiento proletario y a al lucha por el socialismo para barrer con todos los tipos de opresión, también al antisemitismo. Israel es la negación de ese pasado.

El sionismo justifica el nacionalismo racial y religioso, y también la fundación del Estado israelí, sosteniendo la inevitabilidad del holocausto. Prevenir que se repitiera tal genocidio requiere un estado judío fundado en el despojo de los palestinos. Las atrocidades de los nazis se invocan para contrarrestar todas las críticas a los crímenes inhumanos del mismo Estado de Israel, que en Gaza, el Líbano, y otras partes hoy en día recurre a tácticas muy similares al sitio del Ghetto de Varsovia.

La carta abierta de los sobrevivientes del holocausto nazi le asesta un golpe a la ideología sionista. Representa las ideas universales, humanitarias, liberales, también socialistas, que por generaciones han sido identificadas con el pueblo judío. Esas ideas despertaron contra ellos la saña del nazismo y de la derecha política, y que hoy incitan la furia de sus pares dentro de Israel. En verdad se trata de la evolución de una grave y profunda crisis en la sociedad de Israel.

La solución política que demanda la carta es “un boicot, económico, cultural, y académico de Israel.” El sitio socialista mundial ( World Socialist Web Site, wsws.org) no está de acuerdo con esa táctica. No es más que un ruego moral a los capitalistas europeos y estadounidenses a poner presión sobre la burguesía de Israel, para que acepte el “remedio de dos estados.” (que equivale a una trampa imposible para los palestinos) para así mejor defender sus ganancias.

Teniendo en cuenta que los crímenes de Israel no serían posible sin el apoyo de Estados Unidos y de otras importantes potencias, demandar un boicot plantea una pregunta obvia: ¿Porqué no boicotear a Estados Unidos, Gran Bretaña, etc.?

En vez de un boicot académico, los que se oponen a los crímenes en Gaza deberían luchar para maximizar los contactos con catedráticos e intelectuales israelíes para construir una oposición de integridad contra el Estado de Israel.

Es importante recalcar que sí existe un proletariado y una lucha de clases en Israel, una de las más polarizadas sociedades en este mundo. Deben dirigirse a esa fuerza social, la clase obrera, todos los que quieren poner punto final a la guerra sin fin y a la reacción social encepadas al sionismo.

La única salida de este sangriento pantano está en la lucha para unir a los trabajadores israelíes y palestinos dentro de ese país, y con la clase obrera árabe en toda la región levantina, vinculando la guerra al sionismo a la guerra contra el imperialismo y a la lucha por la transformación socialista de la sociedad mundial.

Bill Van Auken