Obama en CEAP aumenta la presión contra China

20 noviembre 2014

La reunión cumbre del foro Cooperación Económica Asia-Pacífico (CEAP) que ocurrió en Beijing entre el 8 y 11 de noviembre expuso las maniobras cada vez más agresivas de los Estados Unidos contra sus rivales comerciales.

Aún antes del comienzo de esta reunión cumbre, el presidente Obama provocó a la nación anfitriona, China, al reunirse, en la embajada estadounidense con potenciales socios del Acuerdo de Asociación Transpacífico (ATP), en el que tanto China como Rusia están excluidos.

La reunión es el resultado de un esfuerzo diplomático intenso de Estados Unidos por el rechazo del proyecto (que China apoya) por una Asociación de Libre Comercio en el Asia-Pacífico (ALCAP). Estados Unidos logró que doce potenciales miembros del ATP apoyaran la posición estadounidense que el ATP estuviera por encima del ALCAP. El presidente Obama aumentó las tensiones en su discurso a esta reunión cumbre, declarando que el TPP, que abarcará casi el cuarenta por ciento de la economía mundial, era el “modelo a seguir para de comercio internacional para el siglo XXI”.

La estrategia raíz de las acciones de Obama en la junta de CEAP es descrita en un documento que aparece en la más reciente edición del periódico Foreign Affairs, escrito por Michael Froman, representante comercial del gobierno estadounidense. Ese ensayo deja en claro que la estrategia estadounidense de relaciones comerciales deriva del gran proyecto estadounidense de hegemonía mundial. Negociados sobre comercio, inversiones, y acceso a mercados, están encadenados al ascendiente intervencionismo militar yanqui a través de Eurasia.

El artículo de Froman se llama “La lógica estratégica del comercio”. El título mismo sugiera que para los Estados Unidos las cuestiones económicas y militares son dos diferentes aspectos de una estrategia interconecta de hegemonía global estadounidense. El autor indica en el primer párrafo que dirigentes y políticos ahora comprenden que “el peso económico” del comercio no es sólo una forma de financiar el poder militar; es también la forma más importante (para todos los países) de medir y ejercer poder”.

El ensayo menciona las palabras del economista Thomas Schelling de hace cuarenta años: “la estrategia comercial es una estrategia de seguridad”. Dice que “en el mundo de hoy “los mercados tienen tanta influencia como las fuerzas militares”.

Froman aclara la esencia de la estrategia estadounidense. Luego de hacer hincapié en que el comercio atrae inversionistas y fabricantes a Estados Unidos, dice: “La estrategia comercial del gobierno de Obama tiene la intención de que Estados Unidos atraiga a más inversores, poniendo al país en el centro de una red de acuerdos que le abran los portones de dos tercios de la economía mundial.

Esa posición es contraria a todos los tratos del sistema de posguerra de comercio internacional, establecidos bajo el Acuerdo General de Aranceles Aduaneros y Comercio, (GATT) de 1948, uno de los cimientos de expansión económica después de la devastación de los 1930.

Elemento esencial de GATT era la medida de la “nación más favorecida” (donde ventajas otorgadas por un país a otro tenían que ser generalizadas a todos los países). Se trataba de impedir la formación de bloques comerciales, una de las causes de los conflictos de los años 1930 y detonantes de la Segunda Guerra Mundial. El sistema de comercio de posguerra ya no consistiría de una telaraña con ciertos países en el medio, sino un sistema multinacional y sin centros.

El ATP y un organización relacionada a ésta, la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (abocada a las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Europa) se anclan en una perspectiva contraria. Dejan de lado el principio la nación más favorecida, y marcan el regreso de la telaraña de los 1930. Ofrecen beneficios y acceso privilegiado al mercado estadounidense sólo a aquellos países que accedan a las demandas de Estados Unidos y que sean parte de estos acuerdos.

La estrategia de Obama de colocar a Estados Unidos en el centro de la telaraña de relaciones económicas mundiales, es un cálculo de imperio económico, en donde todos los caminos llevan a la Roma moderna, que es Wall Street .

Froman aclara que ahora se trata de descartar el andamiaje de comercio internacional de pos guerra, aunque sí acepta que el existente sistema ha logrado la meta de sus creadores (facilitar el crecimiento económico internacional). Ahora la mundialización, los cambios tecnológicos, y la expansión de las economías emergentes han cambiado el medio ambiente internacional. Dice Froman: “Como dijo a principios de este año el presidente Obama, ‘esta arquitectura debe cambiar, en tándem con los cambios mundiales.’”

De eso salta un ¿por qué? ¿Qué hay en la estructura de comercio internacional existente (que Estados Unidos impulsó) que hace que ahora sea incompatible con los intereses estadounidenses, luego de haberlos favorecido en el pasado?

No aparecen respuestas directas aunque Froman sí señala varias razones. Nota que “Washington confronta límites hasta ahora desconocidos en su política de comercio exterior.” También dice que “Estados Unidos ya no domina, como lo hacía al concluir la Segunda Guerra Mundial; ende, debe crear coaliciones comerciales que se basen en algún consenso”.

Todo esto le pone el dedo en la herida de Estados Unidos: el mecanismo de comercio internacional de posguerra causó la expansión de otras potencias económicas, también aparecieran otras centros económicos, en particular en el Asia-Pacífico. Esos fenómenos socavaron la posición dominante de la economía de Estados Unidos.

Al imperialismo yanqui le es muy urgente remediar ese desbalance combinando presiones económicas y militares (haciendo un lado el supuesto consenso). No es ninguna coincidencia que la agresividad económica que Estados Unidos reveló en la reunión de CEAP va mano con mano con mayor agresión militar en el Medio Oriente y Europa, todo esto a medida que avanza el proyecto de guerra estadounidense contra China.

El Imperialismo de Lenín (escrito hace casi un siglo) esboza la lógica de la situación actual. Periodos de paz capitalista, explica Lenin, son sólo temporarios porque los mismos movimientos económicos cambian las relaciones de poder que eran las bases de esos periodos. La paz, bajo el capitalismo, es sólo un intervalo en los proyectos de las grandes potencias de división y repartición del planeta. Con tal fin no cesan de aventurarse a la guerra una y otra vez.

La táctica abierta provocación de Estados Unidos en CEAP, y la estrategia de que ésta forma parte, tienen que ser vistos como una clara advertencia que la lucha contra la guerra en base a un programa y una perspectiva socialistas es de urgencia para la clase obrera mundial.

Nick Beams