China advierte con guerra a Estados Unidos en el Mar de China

27 mayo 2015

En reacción a la crecientes presiones y provocaciones de Estados Unidos en el Mar de China (Nán Hǎi), el gobierno chino dijo el 25 de mayo que había hecho una denuncia formal sobre un vuelo espía estadounidense sobrevolando muy cerca del territorio que China reclama y que recibió mucha publicidad. Pidió que Estados Unidos cesara.

Aventuras extraordinariamente imprudentes de Washington amenazan crear una guerra en la región Pacífica de Asia y en el mundo entero. Todo comenzó cuando Estados Unidos lanzó una campaña en los medios de difusión contra la medida que China toma para ampliar los islotes que reclama recuperación en el Mar de China. Ahora amaga con la guerra. Si bien el vuelo espía de la semana pasada no violó límite territorial de veinte kilómetros de China, el comando militar estadounidense (Pentágono) se alista para hacerlo, so pretexto de defender la "libertad de navegación".

En una rueda de prensa de ayer Hua Chunying, un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino reprendió el vuelo. Dijo que fue "absolutamente peligroso e irresponsable" y declaró que era "altamente probable provoque errores de cálculos e incidentes peligrosos en agua y aire."

Un editorial en el periódico estatal chino Global Times del 25 de mayo (de línea dura) advirtió: "Si la intención estadounidense es que China cese sus actividades, entonces la guerra entre Estados Unidos y China es inevitable en el Mar de China". El artículo sugirió que si los Estados Unidos deseaba darle a China una lección de como "provocar y humillar", desde luego "China no tendrá más remedio que responder".

Estados Unidos deliberadamente empuja a toda la región hacia el precipicio de la guerra. Un accidente o error de cálculo de parte de Estados Unidos, o de aviones militares y barcos de guerra chinos en el Mar de China podría poner en marcha una alternancia de acciones y reacciones que acabarían en una guerra entre las dos potencias nucleares.

¡Pensar como reaccionaría Estados Unidos si barcos y aviones chinos, defendiendo "libertad de navegación" se aproximaran a Hawai o de la costa de California! No obstante la enorme hipocresía de la propaganda estadounidense sobre el Mar de China, el territorio marino que China reclama es de gran importancia para el comercio chino y colinda con importantes bases navales en la isla de Hainan en el sur de China.

Estados Unidos también apuesta a la guerra azorando otras demandas territoriales en el Mar de China, de las Filipinas y Vietnam, para más presionar las demandas antichinas de estas y otras naciones. También anima a Japón a conducir sus propias patrullas. Todas esas maniobras multiplican el peligro de un incidente bélico más amplio, aunque Estados Unidos no se involucre inicialmente.

Benigno Aquino, presidente de Filipinas, declaró el 25 de mayo que los aviones de su país "seguirán escogiendo rutas de vuelo en base al derecho internacional". Enrico Canaya, portavoz de la Fuerza Aérea de Filipinas, indicó a los medios de difusión que sus aviones volarán sobre zonas en disputa, tomando también la ruta de vuelo espía de Estados Unidos de la semana pasada.

A la misma vez, Voltaire Gazmin, secretario de Defensa de Filipinas, indicó que iba a pedirle a Estados Unidos un "compromiso mayor " para la ayudar a contrarrestar el briboneo chino cuando se reúna con Ashton Carter, su par estadounidense, esta semana. Lo que Filipinas está buscando es una promesa pública apoyo estadounidense en una guerra con China similar a la garantía que le dio Estados Unidos a Japón en su disputa con China sobre islotes rocosos en el Mar de China Oriental (Dōnghǎi).

Ya hace tiempo que se prepara la tormenta que se avecina en el Mar de China. La agresividad antichina del gobierno de en la diplomacia y relaciones económicas y militares comenzó en el 2009. Se formaliza con la declaración de la política del "pivote a Asia" del 2011. Como parte de ese pivote, Estados Unidos inició el fortalecimiento y la reestructuración de su armada y de sus fuerzas armadas en los océanos Pacífico e Índico, en preparación para combatirle a China.

A lo largo de Asia, Washington refuerza su formidable telaraña de alianzas y asociaciones militares. Ha firmado acuerdos de utilización de bases militares australiana, con giras para la infantería de marina estadounidense, aviones de combate y barcos de guerra; lo mismo hizo con Filipinas, con acceso casi sin límites a sus instalaciones militares. Estados Unidos reposiciona y aumenta sus fuerzas en Japón y Corea del Sur, estaciona barcos de guerra en Singapur, y establece relaciones cada vez más íntimas con todos los países que rodean a China.

Washington también anima actos de cooperación entre los países que considera pilares de pivote (Japón, Australia e India). El gobierno australiano acaba de anunciar que tropas japonesas participarán por primera vez en las importantes maniobras bienales de guerra Talisman Sabre celebradas cada dos años en las cercanías de Australia donde con la participación de treinta mil soldados de Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda.

Estados Unidos no está a punto de retroceder contra China en el Mar de China. Si eso ocurriera sus aliados perderían confianza en las promesas estratégicas estadounidenses. En esencia lo que empuja al imperialismo estadounidense a enredarse en acciones militares cada vez más atrevidas es la necesidad de apuntalar su hegemonía en Asia y en el mundo.

Washington rechazó con inquina la decisión de Gran Bretaña en marzo de ignorar sus exigencias y participar en el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, que China respalda. La decisión británica resultó en que otros países siguieran de inmediato su ejemplo, lo que rompe el monopolio de las instituciones desde hace mucho tiempo bajo control estadounidense, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Los amagues de Estados Unidos en el Mar del China son, en parte, un medio de responder a ese varapalo aventajándose de la relativa debilidad militar china.

No hay absolutamente nada de avanzado en la respuesta del régimen chino, que se apoya en, y defiende los intereses de una pequeña capa de oligarcas súper ricos. Profundamente hostil a la clase obrera, la burocracia de Beijing se ha enredado en una frenética carrera de armas agravando el peligro de una guerra catastrófica.

Detrás del maniobre bélico están las contradicciones fundamentales del capitalismo expresadas en el desglose de la economía mundial después de la crisis financiera de 2008. Cualquiera sea el resultado inmediato de la actual disputa en el sur de China, la guerra es inevitable a menos que la clase obrera internacional desarme a los imperialistas belicistas con la revolución socialista.

Peter Symonds