Abandonan intentos de rescatar a siete mineros peruanos enterrados

por Cesar Uco
2 febrero 2017

Los intentos de rescatar a siete mineros peruanos enterrados bajo una avalancha de barro y piedras han sido prácticamente abandonados una semana después del desastre que atrapó a los hombres en un túnel de cientos de metros bajo tierra.

Los trabajadores de rescate y bomberos de la ciudad sureña de Arequipa fueron retirados cinco días después del desastre. Los residentes locales, acompañados por cuatro especialistas y bomberos de la cercana ciudad de Nazca, siguieron intentando desesperadamente llegar a los mineros atrapados, pero se vieron obligados a suspender sus esfuerzos el domingo luego que otro “huaico” (la palabra de origen quechua que significa avalancha) puso en peligro su propia vida.

Verano – de enero a marzo en el Hemisferio Sur – es la estación de lluvias en la cordillera de los Andes, cuando se producen miles de huaicos y deslizamientos de tierra. No obstante, cada verano, decenas de miles de campesinos, la mayoría quechua parlantes, arriesgan sus vidas en un intento de co nseguir un poco más de dinero para alimentar a sus familias al entrar en peligrosas minas abandonadas e informales.

Este año ha sido particularmente lluvioso, con huaicos y deslizamientos de tierra forzando el cierre temporal de las carreteras principales en el sur del país.

La tragedia en las minas Las Gemelas ocurrió en la tarde del lunes, 16 de marzo. Fuertes lluvias desencadenaron un huaico que cubrió la entrada y salida de las Gemelas, la cual esta localizada en un área remota lejos de los valles que cortan los Andes, en el distrito de Acarí, región de Arequipa. Inicialmente, era 15 mineros, pero ocho lograron salvarse antes de que se cubrieran la entrada y salida de la mina.

Los primeros en llegar fueron a ayudar en el rescate fueron 11 mineros de Orcopampa.

El gerente regional de Energía y Minas estacionado en Arequipa, Vladimir Bustinza, informó que las brigadas de rescate fueron notificadas hasta las primeras horas del miércoles. "Es un pozo que desciende cuatro galerías, que tienen 250 metros de profundidad y tenemos siete mineros atrapados con muy poca esperanza de vida", dijo. Se estima que los mineros se encuentran entre 80 y 100 metros hacia abajo.

Bustinza añadió: "La compañía no había aprobado los reglamentos necesarios para convertirse en una mina formal. Chinchilico Perú SAC es una empresa dedicada a la extracción de oro."

La mina informal se encuentra a dos horas por carretera desde la ciudad de Nazca, en el departamento de Ica, y a siete horas de Arequipa, la segunda ciudad más grande del Perú y el centro comercial del sur.

RPP Noticias informó que "un equipo de rescate formado por bomberos de la Compañía de Arequipa salió esta tarde con 20 rescatistas a Acarí en un helicóptero de la Aviación del Ejército, que llevaba la bomba sumergible proporcionada por Sedapar para salvar a los mineros".

Debido a las fuertes lluvias y al terreno agreste, el helicóptero no pudo aterrizar. El jefe del Séptimo Comando de la Compañía de Bomberos de Arequipa, Comandante Jorge Martínez, dijo a RPP Noticias que "el equipo recorrerá una trocha de aproximadamente dos horas para llegar a la mina". Agregó que la mina era un túnel de 200 metros de profundidad, con barro que cubre unos 50 metros”.

El trabajo de rescate fue retrasado por un defecto en un generador, que obligó a los rescatistas a esperar la llegada de otros equipos.

Las madres y esposas de los mineros atrapados también se reunieron en el lugar, expresando su determinación de quedarse hasta que los mineros fueron sacados.

El jueves, se recuperó el cadáver de uno de los mineros, Eduardo Urquia Tonama (32).

Según la RPP Noticias, "los familiares de los mineros dijeron a la Policía Nacional que los que han quedado atrapados son Antony Lovón Mercado (19), Eduardo Laura Chiclla (27), Luis Alberto Huaraca Núñez (30), Gilber Llantoy Ayala (23), Hussein Yelssen Flores Paico (22), Alberto Huamán Jiménez (52) y Eduardo Urquia Tuanama (30).

Hay miles de minas informales en el Perú, con mineros que arriesgan sus vidas trabajando para terceros en minas abandonadas en condiciones altamente peligrosas.

En noviembre del año pasado, seis mineros murieron tras inhalar gases tóxicos en una mina abandonada ubicada en el sector Mazocruz de Santiago de Chocorvo, en la provincia central de Huaytará, donde operan varias minas informales.

Los vecinos no podían ayudar por temor a los gases tóxicos. Un sobreviviente declaró que había fuertes olores tóxicos cuando decidieron entrar en la mina.

En abril de 2012, nueve mineros fueron rescatados a tiempo. Trabajaban como obreros informales – es decir, no registrados en planilla o “en negro”– en la mina Cabeza de Negro en el departamento de Ica. Fueron atrapados bajo tierra durante seis días, sobreviviendo por medio de un tubo que proveía oxígeno y comida.

El dueño de la mina Las Gemelas es Buenaventura, cuyo gerente general es Roque Benavides, un multimillonario que es socio de capital extranjero en grandes proyectos mineros.

En muchos casos, los mineros, desesperados por trabajo, se negaron a divulgar a las autoridades los nombres de los individuos que los contrataron.

También hay un gran número de mineros informales que trabajan por cuenta propia, buscando minas abandonadas para ver si queda algo para cavar. Como estas pequeñas operaciones ilegales se encuentran en áreas remotas, rara vez son inspeccionadas.

Las principales compañías mineras son responsables de las decenas de muertes que ocurren en estas minas abandonadas cada año. Ellos son responsables de cerrar las minas que han dejado de explotar y asegurarse de que otros no puedan entrar en ellas. Como tales precauciones son vistas como un corte a las ganancias no las hacen lo que lleva a consecuencias fatales.