EEUU golpea a China y a Rusia con sanciones punitivas por Corea del Norte

por Peter Symonds
28 agosto 2017

La administración de Trump impuso ayer unilateralmente sanciones a personas físicas y jurídicas chinas y rusas por sus supuestas actividades comerciales con Corea del Norte. El anuncio del Tesoro estadounidense es una bofetada deliberada en toda la cara hacia Beijing y Moscú después de que estos dos votaran este mes en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas nuevos duros castigos a Pyongyang por sus pruebas con misiles de largo alcance en julio.

Las sanciones afectan a seis compañías propiedad de China, una rusa, una norcoreana y dos basadas en Singapur. Seis individuos —cuatro rusos, un chino y un norcoreano— también han sido afectados. Como consecuencia, estas personas y entidades verán congelados sus fondos y propiedades en los EEUU y no podrán hacer negocios con empresas, bancos ni ciudadanos estadounidenses.

El Secretario del Tesoro estadounidense Steven Mnuchin declaró que era “inaceptable” que individuos y compañías chinos y rusos “permitieran que Corea del Norte generara ingresos” para sus programas armamentísticos. Aunque actuando nominalmente para reforzar sanciones de la ONU, la declaración generalizante de Mnuchin impide de hecho que cualquier compañía haga negocios con Corea del Norte —mucho más allá del alcance de las resoluciones de Naciones Unidas.

Es más, el Tesoro estadounidense no ha fundamentado ninguna de sus acusaciones. Entre los afectados hay tres compañías chinas acusadas por Estados Unidos de violar sanciones de Naciones Unidas al importar casi 500 millones de dólares en carbón desde Corea del Norte entre 2013 y 2016. La compra de carbón norcoreano estaba sujeta a un límite annual, no a una prohibición total hasta las sanciones de la ONU de este mes. Antes este mismo año China suspendió más importaciones de carbón.

Las ventas de carbón ascienden a más de mil millones al año para Corea del Norte y representan una parte significativa del total de exportaciones de alrededor de 3 mil millones de dólares. Afectando el carbón y otros minerales, EEUU persigue mermar la economía norcoreana y socavar el liderazgo de Pyongyang.

Otras entidades golpeadas por sanciones incluyen a Dandong Rich Earth Trading, una empresa china acusada de importar vanadio; Gefest-M, una compañía rusa que supuestamente habría comprado metales para una empresa norcoreana implicada en el desarrollo de armas; y Mingzheng International Trading, un banco basado en China y Hong Kong que presuntamente ofrece servicios financieros al Banco de Comercio Exterior de Corea del Norte.

Además, el Departamento de Justicia de EEUU se está querellando con dos de las compañías, Velmur Management de Singapur y Dandong Zhicheng Metallic Material Company de China, exigiendo más de 11 millones de dólares por un supuesto lavado de dinero para Corea del Norte.

La imposición de las así llamadas sanciones secundarias, es decir, castigos unilaterales por parte de EEUU, viene siendo discutida en EEUU desde hace un tiempo. EEUU impuso sanciones similares en junio al Banco de Dangong, una institución financiera china, a la que acusó de ayudar a que Pyongyang se involucrara en el lavado de dinero, y varios otros individuos y entidades.

Que Estados Unidos ponga en la mira a compañías chinas y también rusas deja claro que Washington está explotando la tensa situación con Corea del Norte como parte de su confrontación más amplia con Beijing en particular. La presunta amenaza del limitado arsenal nuclear norcoreano ofrece un pretexto cómodo para la expansión militar del Pentágono en Asia-Pacífico que empezó como parte del “giro a Asia” concebido contra China.

China ha reaccionado con enfado a esta última ronda de sanciones estadounidenses. Su embajada en Washington declaró que China se oponía a cualesquiera sanciones unilaterales fuera del marco de la ONU, “especialmente la ‘jurisdicción de brazo largo’ sobre entidades chinas e individuos ejercida por cualquier país de acuerdo con sus leyes domésticas”. Un portavoz exigió que EEUU “corrigiera inmediatamente su error” y dio a entender que habría represalias al añadir “para no impactar la cooperación bilateral en asuntos relevantes”.

Las sanciones estadounidenses, que tienen por objeto forzar a Beijing y a Moscú a obligar a Pyongyang a abandonar su programa nuclear, solo aumentarán las tensiones en Asia. Siguen a una serie de declaraciones imprudentes del presidente Trump amenazando a Corea del Norte con “fuego y furia como el mundo nunca ha visto” si ellos amenazaran a los Estados Unidos.

Pyongyang respondió anunciando planes para hacer disparos de prueba de misiles en aguas cercanas al territorio estadounidense de Guam pero el líder norcoreano Kim Jong-un se echó para atrás la semana pasada diciendo que antes de pasar a la acción miraría lo que EEUU había hecho.

El Secretario de Estado de EEUU Rex Tillerson insinuó ayer un posible camino de conversaciones con el régimen de Pyongyang. Hablando ante los medios en Washington, dijo que Corea del Norte había “demostrado cierto nivel de reserva que no habíamos visto antes” al no realizar lanzamientos de misiles desde la última ronda de sanciones de la ONU.

“Esperamos que esto sea el principio de esta señal que estábamos buscando”, dijo Tillerson, añadiendo que “quizás estemos viendo algo de diálogo en nuestro sendero hacia algún momento en el futuro cercano”. Concluyó, empero, que “tenemos que ver más de su parte”.

Tillerson ha dejado claro previamente que cualesquiera conversaciones deben partir de la premisa del completo abandono por parte de Corea del Norte de sus programas de misiles nucleares y balísticos y los arsenales existentes. Pyongyang, sin embargo, insiste en que no renunciará a sus armas nucleares mientras se confronte con la amenaza continuada de un ataque estadounidense.

Aunque Tillerson y otros oficiales de Trump han sugerido que se podría encontrar una solución diplomática a la confrontación con Corea del Norte, sigue en pie la amenaza militar de Estados Unidos. El Pentágono está procediendo esta semana con grandes maniobras militares conjuntas en Corea del Sur que implican decenas de miles de individuos del personal militar estadounidense y surcoreano.

Es más, tras una colisión fatal entre un destructor de misiles guiados estadounidense y un petrolero cerca de Singapur el lunes, los más altos comandantes estadounidenses en Asia-Pacífico advirtieron contra cualquier intento de aprovecharse de debilidades aparentes en la capacidad operativa del ejército estadounidense. Tras la colisión, el Pentágono ordenó una suspensión de todas las operaciones de la flota estadounidense en todo el mundo para evaluar procedimientos y entrenamiento.

El almirante Harry Harris, jefe del Comando del Pacífico Estadounidense (PACOM), advirtió ayer que sería “insensato” que cualquiera pusiera a prueba militarmente a los Estados Unidos. Sus comentarios, hechos en la Base Aérea Osan en Corea del Sur, apuntaban claramente contra Corea del Norte. Harris dijo que la colisión no afectó la capacidad del ejército estadounidense “de defender la península [coreana] y nuestros intereses en la región”.