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Presidente francés, Macron pide conscripción obligatoria y amenaza con atacar a Siria

El martes por la noche, en una reunión de la asociación de la prensa presidencial francesa, Emmanuel Macron solicitó imponer el servicio militar obligatorio y amenazó con posibles ataques aéreos en Siria, una antigua colonia francesa. Pocos días después de que un bombardeo estadounidense matara a docenas de contratistas militares rusos en Siria e Israel atacara a Siria, esta es una advertencia inequívoca del peligro de una guerra mundial.

Al mismo tiempo, expone el carácter del eje franco-alemán que Macron está tratando de ensamblar a partir de un posible Gobierno de la "Gran Coalición" entre conservadores y socialdemócratas en Berlín. Su objetivo es convertir a Europa en un bloque militarista agresivo, enviando jóvenes a matar o a ser asesinados en guerras imperialistas con todas las principales potencias mundiales.

"Quiero un servicio obligatorio, abierto a las mujeres y a los hombres, [que proporcione] una visión en los asuntos militares", declaró Macron, siendo esta una promesa de campaña realizada el año pasado. Añadió que la duración del servicio podría "de tres a seis meses, pero eso aún está por decidirse".

Como lo hizo cuando pidió por primera vez el servicio obligatorio durante su campaña presidencial del 2017, Macron intentó cínicamente restarle importancia, alegando que la conscripción podría tener un componente "cívico". Es decir, los jóvenes conscriptos también podrían terminar patrullando ciudades en Francia, como lo hicieron los soldados durante el reciente estado de emergencia que se prolongó por dos años. Sin embargo, el propio Macron admitió en su discurso del 2017 sobre el servicio militar que también es parte de una preparación para guerras de gran escala: "Hemos entrado en una época en las relaciones internacionales donde la guerra es nuevamente un posible resultado de la política".

El martes por la noche, Macron dijo que estaba listo para lanzar ataques aéreos contra Siria, mientras los medios de información organizaban una campaña en torno a acusaciones infundadas de Estados Unidos de que el Gobierno sirio utilizó gas de cloro. Una campaña comenzó inmediatamente en la prensa francesa acusando a Macron de olvidarse de la "línea roja" que estableció en su discurso de la ONU en septiembre pasado, comprometiéndose a atacar a Siria si Francia o sus aliados declaraban que el Gobierno sirio había utilizado armas químicas en la guerra en marcha de la OTAN en dio país.

"Si [Francia] tiene pruebas confiables de que se están utilizando armas químicas prohibidas contra civiles, atacaremos", dijo Macron. "Atacaremos los lugares donde se usan estas armas y donde se organiza su uso. La línea roja será respetada".

Macron agregó que estaba en contacto con el presidente ruso, Vladimir Putin, un aliado clave del presidente sirio, Bashar al Asad, como medio para enviar advertencias y amenazas al régimen sirio. "Le repetí esto al presidente Putin, pidiéndole que sea muy claro con el régimen sirio, que ha reafirmado que no está usando armas químicas. ... Pero lo estamos viendo", pronunció Macron, y agregó: "Tan pronto como se establezca la prueba, haré lo que dije".

Si Macron lanzara estos ataques, este sería un acto de guerra no provocado por Francia contra su antigua colonia, instigado por los otros poderes de la OTAN, amenazando con provocar una guerra con Rusia. El intento de justificarlo basado en acusaciones no verificadas de EUA acerca de un supuesto uso de gas venenoso tiene todas las características de ser una provocación. Acusaciones anteriores, como los ataques con gas venenoso en Ghouta en el 2013 y Khan Shaykhun en el 2017, demostraron ser provocaciones, en las que las milicias islamistas respaldadas por la OTAN llevaron a cabo ataques con gas y culparon al régimen con el fin de proporcionar un pretexto para ataques de la OTAN contra Siria.

Estas declaraciones se produjeron luego del viaje de la ministra de Defensa alemana, Ursula von der Leyen, a Irak el fin de semana pasado para anunciar una escalada de la presencia militar alemana allí, y la publicación la semana pasada del programa del posible nuevo Gobierno de la "Gran Coalición" en Berlín.

Un punto clave del programa es la colaboración con Francia en política comercial, militar y en Oriente Próximo. Von der Leyen y su homóloga francesa, Florence Parly, abrirán conjuntamente la Conferencia de Seguridad de Múnich este fin de semana, en un espectáculo de unidad militar franco-alemana.

La discusión de Macron sobre un ataque a Siria subraya que el eje Berlín-París está preparando una gran expansión de la agresión militar europea, con explosivas consecuencias globales. Durante los 25 años transcurridos desde que el régimen estalinista disolviera la URSS, eliminando el principal contrapeso militar para las guerras imperialistas, el imperialismo estadounidense no ha dejado de intentar contrarrestar su cada vez mayor debilidad económica a través de la guerra y el uso de sus ventajas militares.

Esto culminó con la presentación el mes pasado de una nueva estrategia de defensa nacional por parte de EUA, la cual califica a Rusia y China, ambas mayores potencias nucleares, como los principales enemigos de Washington.

Durante el mismo período, París ha seguido una política exterior cada vez más belicosa. Además de combatir guerras en su antiguo imperio colonial africano, se unió repetidamente a las guerras lideradas por Estados Unidos: en 1991 contra Irak, en el 2001 en Afganistán y en las guerras del 2011 en Libia y luego en Siria, siendo la excepción su altercado con Washington por su invasión de Irak en el 2003. Bajo Macron, está intensificando esta ofensiva, al mismo tiempo que entrega miles de millones de euros en recortes de impuestos a los ricos y financia estas políticas reaccionarias con profundos recortes sociales dirigidos contra la clase trabajadora.

Lo que se está preparando es un colapso político explosivo del sistema capitalista mundial que amenaza a los trabajadores en toda Europa y el mundo con consecuencias catastróficas. Esto no solo implica los conflictos de la OTAN con Rusia y China, sino la erupción de diferencias apenas ocultas entre las potencias de la OTAN, las cuales libraron dos guerras mundiales entre alianzas rivales en el siglo XX.

Los comentarios de Macron del martes por la noche apuntaban en particular a las importantes diferencias que surgen entre Washington y el eje Berlín-París sobre Rusia y Oriente Próximo.

En primer lugar, a pesar de sus belicosas amenazas contra Siria, Macron descartó un ataque inmediato e indicó que desconfiaba de las acusaciones hechas por Estados Unidos sobre el uso de gas venenoso sirio. "Pero hoy no tenemos pruebas, establecidas por nuestros servicios de inteligencia, de que hayan sido utilizadas armas químicas prohibidas por algún tratado contra la población civil", dijo.

Esto suscita la pregunta de por qué es que Macron reaccionó a estas acusaciones no verificadas, en las que él mismo aparentemente no confía, con amenazas de bombardear a Siria.

En segundo lugar, según el diario de negocios Les Echos, Macron pidió que se aborde la guerra siria mediante el desarrollo de vínculos más estrechos con Rusia y la apertura de "un diálogo con los tres Estados miembros del 'proceso de Astana', es decir, Irán, Turquía y Rusia". Esto parece colocar a Macron en un rumbo muy diferente al de la estrategia de defensa nacional de EUA y al bombardeo de los contratistas rusos en Siria. Esto siguió a la cordial llamada telefónica de Macron el 9 de febrero con Putin, en la que también pidió una mayor colaboración comercial y política con el Kremlin.

Según un comunicado del palacio del Elíseo, durante esta llamada telefónica, Macron felicitó a Putin por "la dinámica de nuestras relaciones bilaterales desde la reunión de Versalles el 29 de mayo" y señaló que "nuestros intercambios políticos son regulares y constantes". También elogió a desarrollo continuo de las relaciones entre las "fuerzas económicas y culturales, pensadores y jóvenes" de Francia y Rusia.

Finalmente, Macron elogió el "diálogo permanente" ahora en curso entre Francia y Turquía, que Macron dijo a principios de este mes que le había "tranquilizado" sobre su invasión de Siria para atacar a las fuerzas kurdas. En contraste, el secretario de Estado de EUA, Rex Tillerson, llegó ayer a Turquía para una negociación en situación de crisis. Su homólogo turco, Mevlüt Çavuşoğlu, advirtió que su alianza con Washington podría "romperse por completo" por el apoyo de los Estados Unidos a las fuerzas kurdas en Siria.

Estas diferencias entre europeos y americanos volvieron a estallar en la apertura de la cumbre de ayer de ministros de defensa de la OTAN en Bruselas. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, advirtió que “no tendría absolutamente nada de sentido que la OTAN y la UE comenzaran a competir".

La embajadora estadounidense ante la OTAN, Kay Bailey Hutchison, advirtió sobre una potencial ruptura de las relaciones militares entre Estados Unidos y Europa sobre los planes liderados por Berlín y París para la cooperación militar europea. Ella dijo: "Ciertamente, no queremos que este sea un vehículo proteccionista para la UE y vamos a observarlo con atención porque si ese es el caso, entonces podría dividir la fuerte alianza de seguridad que tenemos. Queremos que los europeos tengan capacidades y fortaleza, pero que no bloqueen los productos estadounidenses ni los productos noruegos ni, potencialmente, los productos británicos".

(Artículo publicado originalmente en inglés el 15 de febrero de 2018)

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